Aproximadamente 1.9 millones de personas mueren cada año a causa de accidentes de tránsito, que son la principal causa de mortalidad entre las personas de 5 a 29 años. Existe una gran disparidad por nivel de ingresos, ya que el 92% de las muertes por accidentes de tránsito ocurren en países de ingresos bajos y medios (WHO, 2023[1]). La carga de las lesiones de tránsito recae de manera desproporcionada en los usuarios viales vulnerables: peatones, ciclistas y motociclistas. Las lesiones de tránsito costarán a la economía mundial USD 1.8 billones (en USD constantes de 2010) entre 2015 y 2030, lo que equivale a un impuesto anual del 0.12% sobre el producto interno bruto mundial (Chen et al., 2019[2]).
En 2023, los 25 países de ALC con datos disponibles de la base de datos de mortalidad de la OMS reportaron un promedio de 20 muertes por cada 100 000 hombres y 4.2 muertes por cada 100 000 mujeres debido a accidentes de tránsito, ambas muy por encima de los promedios de la OCDE37 de 7.5 y 2.0 muertes por cada 100 000 habitantes, respectivamente (Figura 4.24). Para el resto de los países de ALC, los datos de mortalidad se obtienen de estimaciones modeladas del IHME. Los países con las tasas de mortalidad masculina más altas por accidentes de tránsito también tienden a presentar las tasas de mortalidad femenina más altas, aunque hay algunas excepciones. En general, en los países de ALC, los hombres tienen 4.8 veces más probabilidades de morir en un accidente de tránsito que las mujeres. Haití, Bolivia y Honduras presentan la mortalidad masculina por accidentes de tránsito más alta de la región, con tasas que superan las 45 muertes por cada 100 000 habitantes. Entre las mujeres, las tasas más altas se observan en Haití, Bolivia, San Cristóbal y Nieves y El Salvador, todas por encima de 9 muertes por cada 100 000 habitantes. En el extremo opuesto, las tasas más bajas de la región se observan en Jamaica y Granada, ambas por debajo de 4 muertes por cada 100 000 habitantes, y son los únicos países de ALC por debajo del promedio masculino de la OCDE37. Entre las mujeres, San Vicente y las Granadinas es el único país que reporta 0 muertes en 2022 (último año disponible), seguido de Jamaica, Santa Lucía y Antigua y Barbuda, con 0.26, 0.98 y 1.60 muertes por cada 100 000 habitantes, respectivamente.
Los principales factores de riesgo de muertes y lesiones por accidentes de tránsito son conducir bajo los efectos del alcohol, el exceso de velocidad y el no uso de cascos para motocicleta, cinturones de seguridad y sistemas de retención infantil. La conducción distraída es una amenaza creciente para la seguridad vial, particularmente debido al uso de teléfonos móviles y otras tecnologías dentro del vehículo. Enviar mensajes de texto mientras se conduce provoca distracción cognitiva, manual y visual, e incluso el uso de teléfonos con manos libres reduce el desempeño de conducción (WHO, 2023[1]). Dado que tanto los dispositivos de mano como los de manos libres generan distracción cognitiva, algunas leyes nacionales regulan ambos (Tabla 4.1). Conducir con una concentración de alcohol en sangre (CAS) superior a 0.05 g/dl (gramos por decilitro) aumenta sustancialmente el riesgo de choques y la probabilidad de lesiones fatales o graves. La aplicación mediante puntos de control aleatorios de pruebas de alcoholemia es muy costo-efectiva y puede reducir los choques relacionados con el alcohol en aproximadamente un 20%. A partir de 2023, los 30 países de ALC con datos disponibles han implementado leyes nacionales contra conducir bajo los efectos del alcohol. El uso del cinturón de seguridad reduce las muertes entre los ocupantes de vehículos hasta en un 50%. Sin embargo, Antigua y Barbuda no cuenta con una ley nacional de cinturón de seguridad, y varios otros países no exigen su uso a todos los ocupantes. Los sistemas de retención infantil, incluidos los asientos para bebés y los asientos elevadores, reducen el riesgo de muerte en un choque en aproximadamente un 71% entre los bebés (WHO, 2023[1]), y, sin embargo, las leyes nacionales obligatorias de retención infantil existen solo en 19 países de ALC. La gestión de la velocidad sigue siendo uno de los principales desafíos para la seguridad vial y requiere una respuesta multidisciplinaria de largo plazo. Existe legislación nacional sobre límites de velocidad en 28 países de ALC, con excepción de Dominica y Venezuela. Sin embargo, en varios países las autoridades locales pueden modificar los límites de velocidad. El uso correcto del casco de motocicleta reduce el riesgo de muerte en más de 6 veces y de lesión grave hasta en un 74%. La aplicación de las leyes sobre el uso del casco puede aumentar las tasas de uso a más del 90% (WHO, 2023[1]). Sin embargo, Antigua y Barbuda y Dominica carecen de regulaciones obligatorias sobre el uso del casco. En otros países de ALC, las tasas de uso del casco de motocicleta varían ampliamente, siendo inferiores al 50% tanto para conductores como para pasajeros en Ecuador y Paraguay, mientras que seis países de ALC reportan tasas de uso superiores al 90% para ambos.
En la región de ALC se ha logrado progreso en los últimos cinco años. Por ejemplo, algunos países han reducido sus límites de velocidad en entornos rurales y urbanos, incluida Colombia. Se han introducido nuevas regulaciones sobre el uso del teléfono móvil al conducir en Jamaica y México. Se ha adoptado legislación obligatoria sobre el casco de motocicleta en Guyana, y se han introducido regulaciones de retención infantil en México. Sin embargo, se requiere mayor acción política e inversión para estar a la altura de la magnitud de la carga de mortalidad por accidentes de tránsito en la región.