Los odontólogos, farmacéuticos y fisioterapeutas complementan a los equipos de atención primaria y son fundamentales para las vías de atención integradas. Las enfermedades bucodentales siguen siendo muy prevalentes y están socialmente estratificadas, lo que exige una mayor prevención y acceso a la atención (Peres et al., 2019[1]). En paralelo, las necesidades de rehabilitación están generalizadas y en aumento, con una estimación de que una de cada tres personas en el mundo se beneficiaría de la rehabilitación en algún momento (Cieza et al., 2020[2]). En este contexto epidemiológico, los indicadores de la OPS basados en las NHWA apuntan a una gran variación entre países y a importantes brechas de datos para estas profesiones en la Región de las Américas (PAHO, 2025[3]).
La disponibilidad de odontólogos es muy desigual. En ALC32, hay 4.0 odontólogos por cada 10 000 habitantes en promedio, en comparación con 7.3 en la OCDE (Figura 8.7). Cuba (16.7) y Chile (14.8) reportan las densidades más altas, mientras que Haití (0.2), Honduras (0.3) y Nicaragua (0.4) reportan menos de 0.5 odontólogos por cada 10 000. Es probable que tales brechas se traduzcan en diferencias en el acceso oportuno a los servicios preventivos y restaurativos, especialmente para los grupos de menores ingresos, a menos que la salud bucodental se integre mejor en la atención primaria de salud y en la cobertura pública.
Las densidades de farmacéuticos también varían considerablemente, lo que refleja diferentes roles en la prestación de servicios y la regulación. Costa Rica reporta 11.6 farmacéuticos por cada 10 000 habitantes, por encima del promedio de la OCDE de 8.7, mientras que el promedio de ALC21 es de 3.6 (Figura 8.8). Varios países reportan menos de 2 farmacéuticos por cada 10 000 (por ejemplo, Guatemala 1.2; República Dominicana 1.5; Perú 1.5), y Haití reporta 0.3. La disponibilidad limitada de farmacéuticos puede restringir el uso seguro de los medicamentos, el apoyo a la adherencia y la continuidad de la atención para las personas que viven con afecciones crónicas.
La densidad de fisioterapeutas es marcadamente menor en ALC que en la OCDE. El promedio de ALC16 es de 3.7 fisioterapeutas por cada 10 000 habitantes, en comparación con 12.1 en la OCDE (Figura 8.9). Chile reporta una densidad alta (18.5), mientras que varios países reportan menos de 1 fisioterapeuta por cada 10 000 (por ejemplo, Panamá 1.0; Surinam 0.9; Jamaica 0.7) y algunos reportan una disponibilidad cercana a cero. Una baja capacidad de rehabilitación puede contribuir a necesidades no satisfechas y a peores resultados funcionales tras una lesión, una enfermedad crónica y la discapacidad relacionada con el envejecimiento.
Los indicadores sugieren una «triple brecha»: grandes desigualdades en la capacidad de los servicios de salud bucodental, una disponibilidad restringida de la fuerza de trabajo farmacéutica en muchos países y una capacidad de rehabilitación limitada. Las respuestas de política incluyen fortalecer los flujos de formación, ampliar la atención primaria basada en equipos con ámbitos de práctica apropiados y mejorar el despliegue hacia las zonas desatendidas. Dada la alta carga de enfermedad bucodental prevenible y las crecientes necesidades de rehabilitación, escalar estas fuerzas de trabajo es cada vez más relevante para el desempeño del sistema de salud. La base de evidencia respalda esta dirección: la atención de la hipertensión brindada por farmacéuticos se ha sintetizado en revisiones sistemáticas recientes que muestran mejoras en los resultados de presión arterial, y revisiones más amplias subrayan el papel creciente de los farmacéuticos comunitarios en la prevención y el manejo del riesgo cardiovascular, algo muy relevante para la agenda de ENT de ALC (Motlohi et al., 2023[4]).