La mortalidad materna es un indicador importante del estado de salud de una mujer y del desempeño del sistema de salud. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecen una meta de reducir la razón mundial de mortalidad materna a 70 por cada 100 000 nacidos vivos para 2030.
En ALC, la razón de mortalidad materna (RMM) promedió 72 muertes por cada 100 000 nacidos vivos en 2023, sustancialmente más alta que el promedio de 10 muertes por cada 100 000 nacidos vivos en los países de la OCDE (Figura 3.19, panel izquierdo). Las estimaciones muestran a Chile con una de las RMM más bajas, de 10, mientras que Haití tuvo una de las más altas, de 328, seguido de Venezuela y Bolivia, con 227 y 146, respectivamente. A pesar de las altas tasas en ciertos países, se ha logrado una reducción del 33,3% en la mortalidad materna en la región de ALC entre 2000 y 2023, por debajo de la reducción del 37,6% en los países de la OCDE en el mismo período. En Nicaragua, Paraguay, Surinam y Chile, la RMM disminuyó alrededor del 70%. No obstante, durante el mismo período la RMM aumentó en 5 países, con Venezuela (163%), la República Dominicana (64,7%), Jamaica (58,9%) y Bahamas (48,1%) experimentando aumentos de más del 40% (Figura 3.19, panel derecho).
En 27 países de ALC, la mortalidad materna tiende a estar inversamente relacionada con la cobertura de atención calificada del parto; sin embargo, otros factores también podrían influir en la RMM (Figura 3.20). Doce países tuvieron una mayor cobertura de atención calificada del parto que el promedio de ALC y una menor razón de mortalidad materna (cuadrante superior izquierdo). Lo contrario fue cierto en 4 países (cuadrante inferior derecho). Sin embargo, en Cuba y Jamaica, la cobertura de atención calificada del parto fue la más alta, del 100%, que es un 3% superior al promedio de ALC, pero también tuvieron una RMM alta, de más de 170, lo que significa más del doble del promedio de ALC. Esto puede sugerir desafíos con la calidad de la atención. La mayoría de los países (20) tuvieron más del 97% de los partos atendidos por profesionales de la salud calificados. Sin embargo, persisten brechas sustanciales en la cobertura de atención calificada del parto en Bolivia (72%), México (88%) y Paraguay (91%), todos por debajo del promedio de ALC27.
Una mayor cobertura de atención prenatal (al menos cuatro visitas) está ligeramente correlacionada de manera inversa con las RMM (Figura 3.20). El cuadrante superior izquierdo del gráfico, que representa una alta cobertura de atención prenatal y bajas tasas de mortalidad materna, incluye 9 de los países de ALC22. Debido a que las tasas de mortalidad materna han disminuido significativamente en toda la región de ALC en general, es posible que ya no sean tan sensibles a variables que antes mostraban asociaciones fuertes. Bolivia y Jamaica tienen la RMM más alta, superior a 140 muertes por cada 100 000 nacidos vivos y más del doble del promedio de ALC22 de 62, con una cobertura de atención prenatal por debajo del 85%. Esto sugiere que estos países podrían reducir su RMM aumentando el número de visitas de atención prenatal. Sin embargo, es importante considerar la experiencia de países como Argentina, Antigua y Barbuda y Granada, que han alcanzado una RMM baja a pesar de una cobertura prenatal comparativamente más baja. Esto sugiere que factores adicionales, como asegurar el acceso a la salud materna para todas las mujeres, mejorar su calidad, y empoderar a las mujeres y a las comunidades para ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, pueden tener un impacto positivo en la salud materna y en la prevención de la mortalidad materna evitable.
El riesgo de muerte materna puede reducirse mediante la planificación familiar, un mejor acceso a una atención prenatal de alta calidad, y la atención del parto y posnatal por profesionales de la salud calificados. Abordar las disparidades en la provisión de estos servicios esenciales de salud reproductiva a las poblaciones desatendidas debe incluirse en cualquier estrategia. Además, la agenda amplia de fortalecimiento de los sistemas de salud y de cobertura universal de salud, junto con la acción multisectorial (p. ej. la educación de las mujeres, el combate a la violencia), son cruciales para reducir las muertes maternas en la región de ALC (WHO et al., 2018[1]).