A nivel mundial en 2024, el número total de casos nuevos de tuberculosis (TB) se estimó en 10,7 millones, de los cuales el 3,3% se observó en la región de las Américas de la OMS. El número de muertes por TB se estimó a nivel mundial en 1,08 millones, con las Américas experimentando un pico en 2022, seguido de un descenso en 2023 y una estabilización en 2024 (WHO, 2025[1]). La mayoría de los casos de TB son prevenibles si se diagnostican tempranamente y se proporciona un tratamiento apropiado. La TB fue declarada una emergencia sanitaria mundial por la OMS en 1993 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible prevén el fin de la epidemia para 2030.
La tasa de incidencia más alta se observó en Haití, Perú y El Salvador, con 175, 139 y 116 casos por cada 100 000 habitantes en 2024, respectivamente (Figura 3.24, panel izquierdo). Se reportaron tasas de incidencia bajas, en particular en la región del Caribe, con menos de dos casos por cada 100 000 habitantes en Santa Lucía, Antigua y Barbuda, Barbados, Saint Kitts y Nevis, y Granada. Los números más altos de casos confirmados de TB resistente a rifampicina (TB-RR) y TB multirresistente (TB-MDR) en 2024 se encontraron en Perú y Brasil, con 2 379 y 1 417 casos, respectivamente (Figura 3.24, panel derecho). Estos niveles son coherentes con las estrategias de búsqueda activa de casos de alta cobertura y de pruebas moleculares en ambos países. El menor número de casos resistentes se observó en los países del Caribe, incluidos Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados y Dominica, entre otros.
Los servicios de TB de alta calidad se han ampliado en los países de ALC; sin embargo, se encuentran grandes disparidades en la región. Las tasas de éxito del tratamiento fueron excelentes en Barbados, con un 100% de éxito, y en El Salvador, Cuba, Nicaragua y Costa Rica, con más del 85% de tasa de éxito. En contraste, la tasa de éxito del tratamiento es más baja en Jamaica, con un 38%, seguida de Santa Lucía, con un 50%, muy por debajo del promedio de ALC30 del 74% (Figura 3.25– panel izquierdo).
En general, la región de ALC está respondiendo a los desafíos que presenta la TB, con la incidencia y la mortalidad disminuyendo de manera constante desde 1990 a pesar de las disparidades regionales. La reducción media de la incidencia en la región de ALC entre 2000 y 2024 fue del 54%. El descenso más fuerte en este período se observó en Santa Lucía, Honduras y Jamaica, con más del 80% de reducción, mientras que en El Salvador la incidencia se duplicó, pasando de 58 a 116 casos por cada 100 000 habitantes entre 2000 y 2024 (Figura 3.25– panel derecho).
En 2023, la región de las Américas reportó un mayor número de casos de TB en comparación con los niveles prepandémicos; sin embargo, el 80% de los casos se concentró en ocho países (PAHO, 2025[2]). La lucha contra la TB-MDR requiere técnicas moleculares, incluidas pruebas de diagnóstico molecular rápido, métodos de cultivo o tecnologías de secuenciación, que a menudo no están disponibles en los países que más las necesitan. La iniciativa ShORRT (Regímenes Cortos, totalmente Orales, para la Tuberculosis Resistente a Rifampicina), alineada con las directrices de la OMS para el tratamiento de la TB-DR, se está implementando actualmente en algunos países de ALC, incluidos Argentina, la República Dominicana, Perú, Brasil y Ecuador. Estos regímenes de tratamiento cortos, modificados y totalmente orales ofrecen beneficios sustanciales al acortar la duración del tratamiento en comparación con las terapias estándar, mejorando así la adherencia del paciente. Su efectividad ya ha sido evaluada en la República Dominicana, donde las directrices nacionales se han actualizado en consecuencia (Rodríguez et al., 2025[3]). Sin embargo, la adopción de estos regímenes sigue siendo limitada en la región de ALC, y ampliar su implementación podría mejorar aún más el control regional de la TB-MDR.