El ejercicio de monitoreo es el instrumento principal de la Alianza Global para la Cooperación Eficaz al Desarrollo (AGCED). Permite analizar los avances en los compromisos adquiridos por las partes interesadas para reforzar la eficacia de su cooperación al desarrollo, que se basan en los cuatro principios de eficacia del desarrollo: la apropiación nacional, el enfoque en los resultados de desarrollo, las alianzas inclusivas y la mejora de la transparencia y la rendición de cuentas mutua. El ejercicio de monitoreo también contribuye al seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), al generar datos oficiales para el ODS 17 y el ODS 5, y al ayudar a los países a evaluar la eficacia con la que todos los actores colaboran con el fin de respaldar las prioridades nacionales de desarrollo y los resultados en esta materia.
Este ejercicio es voluntario y está dirigido por los propios países. Desde la creación de la AGCED en 2011, se han realizado cuatro rondas de monitoreo, y el presente informe constituye la culminación de la cuarta ronda (2023-2026). Tras la tercera ronda (2018), se llevó a cabo una reforma integral del ejercicio de monitoreo con el objetivo de reforzar el marco de datos y el proceso de seguimiento. Aunque se mantuvieron casi todas las mediciones (indicadores) (véase el Anexo A), que permiten al marco analizar los avances y las tendencias a lo largo del tiempo en relación con los compromisos fundamentales, algunos de los cuales tienen su origen en la Declaración de París de 2005 y otros que se introdujeron en 2012 con la creación de la AGCED, el marco se perfeccionó para mejorar su claridad y pertinencia. El marco de monitoreo completo se recoge en el Anexo B.
Sin embargo, a petición de las partes interesadas, el marco de la ronda de 2023-2026 también se amplió con vistas a incluir nuevas áreas temáticas. Entre ellos se incluyen la participación del sector privado en la cooperación al desarrollo a través de la Evaluación de los Principios de Kampala (EPK) y los esfuerzos de las partes interesadas por cumplir el compromiso de no dejar a nadie atrás. Además, se proporcionó un cuestionario, de carácter opcional, adaptado a los países que se enfrentan a situaciones de fragilidad y conflicto. En el cuadro que aparece a continuación se ofrecen más detalles sobre estos nuevos elementos y sobre cómo influyen en los resultados globales.
El proceso de monitoreo de la ronda de 2023-2026 también presenta diferencias significativas en cuanto a la organización respecto a las tres primeras rondas mundiales, ya que refleja las consultas mantenidas con las partes interesadas durante la reforma del monitoreo que precedió a la puesta en marcha de esta última ronda. La duración de la ronda de 2023-2026 abarca cuatro años; se trata de una ronda “en curso” que ha dotado a los países socios de una flexibilidad considerable para que dirigieran el proceso en el momento y durante el tiempo que mejor se adaptara a su contexto nacional. Además, esta ronda se distingue por el hecho de que concede la misma importancia tanto a la generación de datos como a su uso a la hora de fundamentar el proceso de reflexión, diálogo y acción impulsado por los propios países. De este modo, se invitó a los países socios a emprender (y completar) la recopilación de datos en cualquier momento dentro del plazo de tres años comprendido entre 2023 y 2025, y los diálogos nacionales continuarán hasta 2026.
Por ello, el presente Informe de avances de 2026 se ha estructurado de manera que refleje la doble naturaleza de la ronda de 2023-2026: la Parte I presenta información basada en los datos extraídos del marco de monitoreo, mientras que la Parte II las conclusiones que se desprenden de los procesos de reflexión, diálogo y acción de los países.