En este capítulo se analiza cómo los gobiernos de los países socios y los socios para el desarrollo contribuyen a la financiación eficaz de la cooperación al desarrollo de modo que se fomente la apropiación nacional. En él se evalúa la previsibilidad y la visibilidad prospectiva de los recursos destinados a la cooperación al desarrollo, el grado en que dicha cooperación se consigna en los presupuestos nacionales y la integración de una presupuestación que responda a las cuestiones de género. En conjunto, estas dimensiones permiten determinar si los mecanismos de financiación refuerzan los sistemas nacionales, fortalecen la rendición de cuentas y permiten a los países socios planificar e implementar sus prioridades de desarrollo de manera coherente, con enfoque de género y sostenible.
Hacia una cooperación al desarrollo más eficaz – Informe de avances 2026
4. Hacia una financiación de la cooperación al desarrollo previsible y con perspectiva de género
Copiar enlace a 4. Hacia una financiación de la cooperación al desarrollo previsible y con perspectiva de géneroResumen
Conclusiones principales
Copiar enlace a Conclusiones principalesLa previsibilidad a medio plazo de la financiación de la cooperación al desarrollo se ha estancado, ya que, en 2026, solo la mitad de los socios para el desarrollo facilitaba a los países socios planes de previsión de gastos en los que se anticipaba la información relativa a los siguientes uno, dos o tres años, la misma proporción que en 2018. Además, la mayoría de estos planes (67 %) solo abarcan un horizonte de un año, y las brechas son especialmente pronunciadas en los países que se encuentran en situación de fragilidad. Estas brechas limitan la capacidad de los países de elaborar presupuestos y planificar con antelación de manera eficaz, lo que pone de relieve la necesidad de que los socios para el desarrollo realicen esfuerzos concertados para mejorar la previsibilidad de la financiación y apoyar una planificación coherente y sostenible del desarrollo. Algunos socios para el desarrollo están probando marcos plurianuales y mecanismos de financiación flexibles que podrían ofrecer una solución.
El registro de la cooperación al desarrollo en los presupuestos nacionales por parte de los gobiernos de los países socios ha disminuido considerablemente al pasar del 61 % en 2018 al 41 % en 2026. Si bien algunos países registran buena parte de los recursos destinados al desarrollo en el presupuesto, muchos otros solo lo hacen con una parte mínima. Este desafío se ve agravado por la limitada disponibilidad de planes de previsión de gastos por parte de los socios para el desarrollo, en especial respecto a horizontes temporales superiores a un año, lo que pone de relieve que tanto los países como los socios comparten la responsabilidad de mejorar el seguimiento de los recursos para la cooperación al desarrollo. Los socios para el desarrollo y los gobiernos de los países socios que formalizan su cooperación mediante una estrategia nacional o un marco de cooperación tienen más probabilidades de integrar la financiación en los planes presupuestarios y de gastos con una antelación de hasta tres años.
En general, los socios para el desarrollo siguen cumpliendo en gran medida con las previsiones anuales de financiación de la cooperación e incluso se ha producido una ligera mejora desde 2018, ya que han pasado del 85 % al 88 % los fondos que se han desembolsado en el ejercicio fiscal en el que estaba previsto. Aunque la previsibilidad general es elevada, la mayoría de los países registran tanto desembolsos inferiores como superiores a lo previsto, lo que puede afectar a la planificación y la ejecución de los proyectos. Los socios para el desarrollo mencionan los retrasos en la ejecución de los proyectos y los cambios en el contexto nacional como motivos para desviarse de la previsión de desembolsos. Esto pone de relieve la responsabilidad compartida de los socios para el desarrollo y los gobiernos de los países socios a la hora de reforzar la capacidad de absorción de los sistemas nacionales y garantizar una aportación fiable de los fondos destinados a la cooperación al desarrollo.
La presupuestación con enfoque de género se está extendiendo, pues el 45 % de los gobiernos de los países socios cumplen los requisitos de seguimiento y publicación de datos sobre las asignaciones presupuestarias a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, lo que supone un aumento respecto al 31 % registrado en 2018. A pesar de los avances generales y de la rigurosa supervisión que realizan las organizaciones de mujeres y los parlamentarios, siguen existiendo carencias en cuanto a la dotación de recursos suficientes, el seguimiento y la transparencia de los datos relativos a las asignaciones que responden a las cuestiones de género. Con el objetivo de garantizar avances concretos en el cumplimiento de los compromisos nacionales en materia de igualdad de género, es necesario reforzar las prácticas presupuestarias, la supervisión, el uso de datos desglosados por sexo, las evaluaciones de género y la divulgación pública, así como contar con una financiación constante y específica de los socios para el desarrollo.
Una financiación previsible del desarrollo es esencial para garantizar la eficacia de la cooperación. La importancia de la previsibilidad se ha visto reforzada a través de compromisos internacionales clave, entre los que se incluyen la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo (OECD, 2005[1]), el acuerdo de la Alianza de Busan (OECD, 2011[2]) y el Compromiso de Sevilla, aprobado en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (UN DESA, 2025[3]). Estos acuerdos enfatizan tanto el desembolso puntual de los fondos de cooperación al desarrollo destinados al sector público de acuerdo con el calendario anual (“previsibilidad anual”), como el intercambio de planes de previsión de gastos (“previsibilidad a medio plazo”). Una cooperación al desarrollo previsible permite a los países socios planificar y ejecutar con eficacia los programas de desarrollo, lo que refuerza la apropiación nacional de las iniciativas de desarrollo. Además, fomenta la confianza entre los socios para el desarrollo y los países socios, lo que permite a estos últimos exigir responsabilidades a los socios y garantiza una relación más transparente y cooperativa.
La previsibilidad a medio plazo de la financiación para la cooperación al desarrollo permite a los países socios incorporarla a sus presupuestos nacionales, de modo que favorece la transparencia y la supervisión parlamentaria y, a su vez, garantiza que los recursos contribuyan a alcanzar las prioridades nacionales de desarrollo. Esta coherencia reviste especial importancia para la presupuestación con enfoque de género, que asegura que los compromisos nacionales en materia de igualdad de género vayan acompañados de una asignación adecuada de recursos, transparente y a través de sistemas nacionales que promuevan objetivos que responden a las cuestiones de género. La presentación de información sobre la presupuestación con enfoque de género al marco de monitoreo de la Alianza Global constituye una fuente oficial de datos para la meta 5.c de los ODS (Aprobar y fortalecer políticas acertadas y leyes aplicables para promover la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas a todos los niveles).
En este capítulo se evalúa, en las siguientes secciones, la previsibilidad e inclusividad de la financiación destinada a la cooperación al desarrollo. La Sección 4.1 aborda la previsibilidad a medio plazo, mientras que la Sección 4.2 analiza en qué medida se refleja la cooperación al desarrollo en los presupuestos nacionales de los países socios. La Sección 4.3 continúa con el mismo tema, ya que examina la previsibilidad anual de los fondos destinados a la cooperación al desarrollo. Por último, en la Sección 4.4 se trata la presupuestación con enfoque de género como parte de la supervisión de la meta 5.c de los ODS.
4.1. La previsibilidad a medio plazo de la cooperación al desarrollo no muestra ninguna mejora, lo que dificulta la capacidad de los países de planificar y elaborar sus presupuestos
Copiar enlace a 4.1. La previsibilidad a medio plazo de la cooperación al desarrollo no muestra ninguna mejora, lo que dificulta la capacidad de los países de planificar y elaborar sus presupuestosLa previsibilidad de la financiación a medio plazo es esencial para una planificación eficaz del desarrollo y una asignación adecuada de los recursos. La Alianza Global evalúa la previsibilidad a medio plazo (visibilidad de la previsión de gastos), mediante el seguimiento del porcentaje de socios para el desarrollo que facilitan a los países socios los planes de previsión o ejecución del gasto con uno, dos o, idealmente, tres años de antelación. La disponibilidad de estos planes permite a los países socios planificar y gestionar sus programas con eficacia a corto y medio plazo, así como integrar la cooperación al desarrollo en los presupuestos nacionales de modo que pueda ser objeto de supervisión parlamentaria.
A pesar de los compromisos asumidos hace tiempo, reafirmados recientemente en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (UN DESA, 2025[3]), no se ha producido ninguna mejora significativa en la previsibilidad a medio plazo de la cooperación al desarrollo. El envío de planes de previsión de gastos por parte de los socios para el desarrollo a los gobiernos de los países socios se ha mantenido casi igual desde 2014 (a partir del promedio de la previsión a uno, dos y tres años vista)1 (Figura 4.1). El porcentaje de socios para el desarrollo que presentaron dichos planes fue, en promedio, del 52 % en 2018 y se mantiene sin cambios en 2026. Los resultados de la ronda de 2023-2026 muestran que la mayoría de los países socios participantes (40 de 442) indican haber recibido, en mayor o menor medida, planes de previsión de gastos (es decir, planes a uno, dos o tres años vista). Sin embargo, el porcentaje de socios para el desarrollo que facilitan este tipo de planes varía de manera considerable de un país a otro y en función de la duración del período de planificación prospectiva. De los 40 países socios, solo 11 recibieron planes de previsión de gastos respecto a los siguientes tres años de la totalidad de sus socios para el desarrollo o de más de dos tercios de ellos. Por otra parte, 21 países socios recibieron planes a uno, dos o tres años vista de menos de la mitad de sus socios para el desarrollo, incluidos 9 países que los recibieron de menos de una cuarta parte. Estas variaciones no se asocian a diferencias significativas en el contexto de cada país, lo que indica que las disparidades observadas podrían deberse a factores relacionados con la programación de los socios para el desarrollo.
Tal y como se ha observado en rondas de monitoreo anteriores, la visibilidad prospectiva disminuye a medida que se amplían los horizontes temporales. El informe correspondiente a la ronda de 2023-2026 revela que la proporción de socios para el desarrollo que presentan planes de gastos es mayor en el caso de las previsiones a un año vista (67 %), pero se aprecia una disminución significativa en cuanto a la antelación de dos y tres años (48 % y 41 %, respectivamente; Figura 4.1). La escasa disponibilidad de información sobre la previsión de gastos puede impedir que los gobiernos de los países socios planifiquen sus inversiones en los distintos sectores, diseñen programas coherentes a medio plazo o destinen recursos nacionales además de los fondos de cooperación al desarrollo, lo que puede dar lugar a una fragmentación o retrasos en las intervenciones. Además, limita su capacidad de negociar o coordinar acuerdos de cofinanciación, lo que socava los esfuerzos por aprovechar estratégicamente la cooperación al desarrollo con vistas a integrarla en los presupuestos nacionales y las estrategias sectoriales (OECD/UNDP, 2019[4]); (OECD, 2023[5]).
Figura 4.1. La previsibilidad a medio plazo no ha mejorado desde 2014
Copiar enlace a Figura 4.1. La previsibilidad a medio plazo no ha mejorado desde 2014Porcentaje de socios para el desarrollo que han proporcionado planes de previsión de gasto para los próximos 1, 2 y 3 años; en todos los países socios
Nota: En el Informe de avances de 2014, la evaluación cubrió el período 2014-2016; en el Informe de avances de 2016, el período 2016-2018; en el Informe de avances de 2019, el período 2018-2019; y en el Informe de avances de 2026 abarca el período 2023-2026.
No se ha producido ninguna mejora significativa respecto a la escasa presentación, por parte de todos los tipos de socios para el desarrollo, de los planes de gastos correspondientes al tercer año de previsión (Figura 4.2). Varios factores estructurales relacionados con la programación de los socios para el desarrollo pueden ayudar a explicar esta tendencia. Los procesos institucionales y presupuestarios de los socios para el desarrollo suelen condicionar el intercambio sistemático de información sobre la previsión de gastos. Aunque algunos miembros del CAD cuentan con marcos de programación plurianuales alineados con sus estrategias nacionales, la obligación de que los presupuestos de ayuda sean aprobados cada año por los parlamentos de los países proveedores puede reducir su capacidad de ofrecer compromisos plurianuales firmes a los gobiernos de los países socios (OECD, 2020[6]); (OECD, 2020[7]); (OECD, 2025[8]). El aumento del porcentaje de contribuciones asignadas a organizaciones multilaterales aporta aún más incertidumbre a los países socios. Si bien el calendario y el importe de la financiación básica están determinados en gran medida por los ciclos presupuestarios de los proveedores, la financiación asignada es más volátil, ya que puede concederse en cualquier momento del año y por cualquier período de tiempo, y puede verse afectada por los cambios en las prioridades políticas o económicas de los países proveedores. Por lo tanto, cualquier aumento en la asignación de fondos, dada su naturaleza fluctuante, puede dar lugar a ajustes bruscos, lo que pone en peligro la planificación y los programas a largo plazo (OECD, 2023[5]); (Ihl et al., 2025[9]). Los acuerdos marco plurianuales de Dinamarca con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) son ejemplos prácticos de cómo abordar estos retos, ya que la mayoría de las contribuciones no están asignadas con el fin de favorecer un empleo ágil y rápido de los recursos (OECD, 2021[10]). Los informes recientes presentados por los socios para el desarrollo ante la Iniciativa Internacional para la Transparencia de la Ayuda (IATI) confirman las deficiencias observadas en el suministro de información prospectiva3, lo que deja un margen considerable para mejorar la transparencia de los flujos de fondos destinados al desarrollo (véase en el Capítulo 5 un análisis de los mencionados informes). Como aspecto positivo, algunos miembros del CAD están introduciendo mecanismos presupuestarios al objeto de reducir la volatilidad interanual y mejorar la previsibilidad de forma responsable4. Entre ellos figuran propuestas de coordinación y supervisión en tiempo real de las decisiones en materia de ayuda, lo que podría consolidar la transparencia y la fiabilidad de la planificación anticipada de los gastos de los gobiernos de los países socios (OECD, 2023[5]).
Figura 4.2. El número de países que reciben planes de previsión de gastos para el tercer año es reducido, con independencia del tipo de socio para el desarrollo
Copiar enlace a Figura 4.2. El número de países que reciben planes de previsión de gastos para el tercer año es reducido, con independencia del tipo de socio para el desarrolloPorcentaje de países socios que recibieron planes de previsión de gastos para el tercer año por tipo de socio para el desarrollo
Nota: En el Informe de avances de 2014, la evaluación cubrió el período 2014-2016; en el Informe de avances de 2016, el período 2016-2018; en el Informe de avances de 2019, el período 2018-2019; y en el Informe de avances de 2026 abarca el período 2023-2026. A diferencia de la Figura 4.1, que abarca un período completo de tres años, este gráfico presenta los datos correspondientes únicamente al tercer año de previsión de los planes de gastos. Además, mientras que la Figura 4.1 mide el porcentaje de socios para el desarrollo que proporcionan dichos planes, esta cifra mide el porcentaje de países socios que los reciben. Dado que estos dos gráficos utilizan unidades de medida y métodos de agregación diferentes, sus porcentajes no son directamente comparables ni cabe esperar que coincidan, a pesar de que reflejan aspectos relacionados con la previsibilidad a medio plazo.
Las deficiencias en la previsibilidad a medio plazo son mayores en contextos frágiles. En los países en situación de fragilidad, en torno a uno de cada tres socios para el desarrollo (34 %) presenta planes de previsión de gastos para el tercer año, frente a más de la mitad en contextos no frágiles (52 %). Esto refuerza las preocupaciones que desde hace tiempo se plantean sobre la necesidad de contar con una financiación para el desarrollo previsible a fin de poder planificar con eficacia donde las necesidades suelen ser mayores. La Recomendación del CAD sobre el nexo acción humanitaria-desarrollo-paz (OECD, 2019[11]) señala que una financiación previsible, flexible y plurianual es un catalizador clave de la eficacia de los programas relacionados con dicho nexo, ya que permite responder a tiempo a las crisis y reducir las intervenciones fragmentadas y a corto plazo. Dos tercios de los adherentes a la recomendación, entre los que se encuentran los miembros del CAD y las entidades de las Naciones Unidas, han observado mejoras en la previsibilidad y la flexibilidad de la financiación plurianual desde que se aprobó la recomendación. Sin embargo, solo alrededor de la mitad de los socios ejecutores que reciben estos recursos5 han observado mejoras en la previsibilidad (OECD, 2024[12]). Esto apunta a una brecha persistente entre las reformas de los socios para el desarrollo y la realidad sobre el terreno.
Las limitaciones organizativas y políticas siguen obstaculizando los compromisos de financiación sostenida, sobre todo en contextos frágiles, a pesar del creciente reconocimiento de que una financiación previsible es esencial para resolver las crisis (OECD, 2024[12]). En los países en situación de fragilidad, los socios para el desarrollo suelen tener que hacer frente a circunstancias de rápida evolución y que exigen la reasignación de recursos a consecuencia de crisis, catástrofes, emergencias humanitarias o cambios en las prioridades políticas. Esta volatilidad reduce la fiabilidad de las previsiones de gastos y condiciona la planificación plurianual tanto de los socios para el desarrollo como de los gobiernos de los países socios. Las crisis mundiales que se solapan y la mayor inestabilidad en la financiación para el desarrollo durante la última década pueden haber limitado aún más la previsibilidad a medio plazo de los flujos de cooperación al desarrollo. A fin de conciliar la necesidad de ofrecer una respuesta ágil con el deseo de contar con un apoyo previsible, algunos socios para el desarrollo han adoptado enfoques alternativos; por ejemplo, Suecia, Dinamarca y el Reino Unido han puesto en marcha mecanismos como los fondos de resiliencia6, asignaciones flexibles a mitad de año y acuerdos marco a largo plazo con socios ejecutores de confianza. Estos enfoques permiten a los socios mantener un apoyo constante sin renunciar a la flexibilidad que exige adaptarse a los cambios en la situación de cada país (Thompson, 2020[13]).
4.2. El descenso en la cooperación al desarrollo que se registra en los presupuestos nacionales está disminuyendo la capacidad de los gobiernos de planificar y presupuestar las iniciativas de desarrollo
Copiar enlace a 4.2. El descenso en la cooperación al desarrollo que se registra en los presupuestos nacionales está disminuyendo la capacidad de los gobiernos de planificar y presupuestar las iniciativas de desarrolloEl porcentaje global de la cooperación al desarrollo registrada en los presupuestos de los países socios ha disminuido desde 2014 (Figura 4.3)7. Garantizar que la cooperación al desarrollo quede debidamente reflejada en los presupuestos nacionales es una responsabilidad compartida, que exige a los socios para el desarrollo que faciliten previsiones oportunas y precisas que los gobiernos de los países socios puedan incorporar a sus presupuestos y a su planificación financiera (véanse las reflexiones al respecto de Zambia y sus socios para el desarrollo en el Capítulo 7). Esto es crucial a la hora de adaptar los recursos de la cooperación al desarrollo a las prioridades nacionales de desarrollo y empoderar a las instituciones nacionales encargadas de la supervisión financiera (véase en el Recuadro 4.1 un ejemplo de Bangladesh). Más de tres cuartas partes de los países socios (34 de los 44 países)8 registraron la cooperación al desarrollo en sus presupuestos nacionales en mayor o menor medida. En el conjunto de estos países que consignaron la cooperación al desarrollo en su presupuesto, el porcentaje medio registrado ha experimentado una disminución significativa con el tiempo, del 61 % en 2018 al 41 % en 2026 (Figura 4.3)9. Aunque algunos países continúan consignando una elevada proporción de la cooperación al desarrollo en su presupuesto, 13 países registran más del 60 %, y 4 de ellos superan el 90 %, muchos otros solo registran una parte mínima. De los 21 países restantes con un porcentaje bajo o muy bajo de cooperación al desarrollo en el presupuesto, 16 tienen consignado menos del 40 % de estos recursos, mientras que 5 países no registran ningún recurso. Esta variación y el descenso general en la consignación presupuestaria se observan en todas las categorías de países socios, como se aprecia en la Figura 4.3. Esto demuestra que las dificultades para integrar la cooperación al desarrollo en los presupuestos nacionales no se circunscriben a un grupo de renta ni al contexto de un país socio concreto. Tal irregularidad en la consignación presupuestaria por parte de los países socios puede reducir su capacidad de planificar y coordinar el uso eficaz de los recursos destinados a la cooperación al desarrollo. Esto socava la supervisión parlamentaria y la transparencia en estos países, al tiempo que limita su capacidad de analizar las asignaciones en función de las prioridades nacionales (en el Capítulo 5 se aporta más información sobre la supervisión parlamentaria).
Figura 4.3. El porcentaje de la cooperación al desarrollo que se registra en los presupuestos nacionales está disminuyendo
Copiar enlace a Figura 4.3. El porcentaje de la cooperación al desarrollo que se registra en los presupuestos nacionales está disminuyendoPorcentaje de la financiación para la cooperación al desarrollo que se registra en los presupuestos nacionales por tipo de país socio
La escasa presentación de planes de previsión de gastos por parte de los socios para el desarrollo reduce la capacidad de los países socios de incluir los fondos destinados al desarrollo en sus presupuestos nacionales. Los 21 países socios con porcentajes bajos o muy bajos de cooperación al desarrollo consignados en el presupuesto también suelen recibir, en general, pocos planes de previsión de gastos por parte de los socios para el desarrollo. Solo 5 de estos países reciben estos planes de más del 50 % de sus socios, mientras que los 16 restantes los reciben de menos del 50 %, incluidos 2 países que indican no recibir ningún plan de previsión de gastos. Dado que disponer de información sobre la previsión plurianual de gastos puede ayudar a los gobiernos a planificar e incorporar la cooperación al desarrollo en los presupuestos nacionales, resulta preocupante el escaso porcentaje de socios para el desarrollo que facilitan dichos planes (Figura 4.1). Además, en la mayoría de los países socios, entre aquellos que registran algún porcentaje de cooperación al desarrollo en el presupuesto (25 de 29 países, entre ellos 7 que se encuentran en situación de fragilidad extrema), los importes consignados en el presupuesto superaron los desembolsos programados por los socios para el desarrollo. Tanto la infravaloración como la sobrevaloración de la financiación disminuyen la capacidad de los gobiernos de rendir cuentas respecto a los recursos destinados al desarrollo. A estos retos se suma la creciente fragmentación del panorama de la cooperación al desarrollo, que se caracteriza por un número cada vez mayor de actores y por flujos de financiación más reducidos y dispersos (World Bank, 2022[14]). Esta tendencia aumenta los costos de transacción para los países socios y dificulta el registro exhaustivo de los fondos en los presupuestos nacionales.
Estas dificultades ponen de relieve la responsabilidad compartida de los socios para el desarrollo, que deben facilitar información precisa sobre la previsión de gastos, y de los países socios, que deben registrarla e integrarla de manera eficaz en los procesos nacionales de presupuestación y planificación. El cumplimiento de esta responsabilidad compartida puede mejorarse mediante acuerdos formales de cooperación en los distintos países. La probabilidad de que la cooperación al desarrollo se consigne en el presupuesto es un 10 % mayor cuando los socios y los gobiernos han formalizado su cooperación mediante una estrategia nacional o un marco de colaboración acordado. Del mismo modo, los socios para el desarrollo que cuentan con una estrategia nacional tienen un 15 % más de probabilidades de compartir planes de previsión de gastos que abarquen al menos un año del horizonte de tres años que aquellos que carecen de ella. Estos resultados, que también se observaron en las rondas de 2016 y 2018, ponen de relieve que las alianzas duraderas y los marcos formales pueden reforzar la previsibilidad, la planificación y la rendición de cuentas en la cooperación al desarrollo. Los diálogos nacionales, como se debate en la parte II, analizan la importancia que revisten las alianzas en una cooperación eficaz al desarrollo (véase el Capítulo 7).
Recuadro 4.1. El marco presupuestario nacional de Bangladesh fomenta el registro de la cooperación al desarrollo en el presupuesto
Copiar enlace a Recuadro 4.1. El marco presupuestario nacional de Bangladesh fomenta el registro de la cooperación al desarrollo en el presupuestoBangladesh destaca entre los países socios por el elevado porcentaje de fondos de cooperación al desarrollo que se registran en el presupuesto nacional, de en torno al 95 %. Además, todos los socios para el desarrollo que informaron sobre su cooperación en Bangladesh y cuya financiación se registró en gran medida (un 86 % o más, incluidos varios con un 100 %) también facilitaron planes de previsión de gastos que cubrían hasta tres años. Este nivel elevado de registro en los presupuestos también podría verse respaldada por marcos nacionales de presupuestación y planificación que favorezcan la integración y la supervisión de los recursos de cooperación al desarrollo.
El Marco Presupuestario a Medio Plazo de Bangladesh vincula los presupuestos anuales con las prioridades sectoriales mediante un enfoque de planificación plurianual, de modo que los ministerios pueden ajustar el gasto a los objetivos de las políticas y a los recursos previstos. A ellos se suma el Programa Anual de Desarrollo, que agrupa los proyectos con financiación nacional y externa, incluidos los préstamos y las subvenciones de los socios para el desarrollo, en un presupuesto de desarrollo unificado por sectores. Este programa se elabora cada año, pero se basa en los límites máximos a medio plazo del marco presupuestario, lo que garantiza la coherencia entre las prioridades plurianuales y la ejecución anual. La División de Monitoreo y Evaluación de la Ejecución del Ministerio de Planificación supervisa la ejecución, el gasto y el avance de los proyectos del Programa Anual de Desarrollo. En conjunto, estos marcos y sistemas presupuestarios permiten al Gobierno de Bangladesh incorporar de forma sistemática la información sobre la financiación del desarrollo suministrada por los socios en los procesos de presupuestación, planificación y supervisión.
Fuente: Bhuiyan, S.J. y M. Shumshunnahar (2018[15]), Marco presupuestario a medio plazo para la eficiencia fiscal: El caso de Bangladesh, https://doi.org/10.5296/jpag.v8i4.13850.
4.3. La previsibilidad anual de la cooperación al desarrollo es elevada y va en aumento
Copiar enlace a 4.3. La previsibilidad anual de la cooperación al desarrollo es elevada y va en aumentoLa proporción de la financiación para la cooperación al desarrollo que los socios para el desarrollo desembolsan al sector público de un país socio dentro del ejercicio fiscal previsto, lo que se conoce como “previsibilidad anual”, muestra un aumento general desde 201110. Una alta previsibilidad anual reviste especial importancia, ya que permite a los gobiernos de los países socios ejecutar los proyectos en tiempo real, garantizando que los recursos destinados a la cooperación al desarrollo estén disponibles en el momento previsto y cuando sean necesarios dentro del ejercicio fiscal. A diferencia de la previsibilidad a medio plazo, que promueve la planificación a varios años vista (como se explica en la Sección 4.1), la previsibilidad anual influye de manera directa en la absorción oportuna de los fondos desembolsados, lo que contribuye a evitar retrasos en la ejecución de los proyectos o interrupciones en la prestación de servicios. Los resultados de la ronda de 2023-2026 muestran que la previsibilidad anual, calculada como el promedio de todos los socios de desarrollo que presentan datos, sigue siendo elevada, con un ligero aumento desde 2018, pues ha pasado del 85 % al 88 % en 2026 (Figura 4.4). Esta mejora se observa en la mayoría de los tipos de socios para el desarrollo. Según los resultados de la ronda de 2023-2026, los fondos procedentes de los socios bilaterales de desarrollo (92 %) son más previsibles que los de los socios multilaterales (87 %) y superan el promedio general (88 %). Entre los socios multilaterales, los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) han reforzado la previsibilidad de la financiación desde 2018. Aunque resulta alentador que la previsibilidad general siga siendo elevada, incluso pequeñas desviaciones en los plazos de desembolso pueden afectar a las actividades en curso, sobre todo en sectores con calendarios de ejecución rígidos, como los programas de infraestructura, educación o sanidad, en los que la financiación oportuna es fundamental para mantener la continuidad y alcanzar los resultados previstos. Esto pone de relieve la necesidad de que los socios para el desarrollo introduzcan mejoras continuas que garanticen que los desembolsos se ajustan a los calendarios anuales previstos y respaldan con eficacia las iniciativas nacionales de desarrollo.
Figura 4.4. La previsibilidad anual de la financiación sigue siendo elevada y, en general, ha mejorado desde 2011
Copiar enlace a Figura 4.4. La previsibilidad anual de la financiación sigue siendo elevada y, en general, ha mejorado desde 2011Porcentaje de la financiación para la cooperación al desarrollo que se ha desembolsado al sector público en el ejercicio fiscal previsto por tipo de socio de desarrollo
Nota: Los datos globales se calculan a partir de los desembolsos programados para el sector público, expresados en dólares estadounidenses como variable de ponderación.
A pesar de la mejora general en la previsibilidad anual de los socios para el desarrollo, los resultados del monitoreo muestran un descenso notable en el caso de las entidades de las Naciones Unidas, cuya previsibilidad media ha bajado del 82 % en 2018 al 63 % en 2026 (Figura 4.4). El desempeño varía de manera considerable entre las 27 entidades de las Naciones Unidas que han presentado información en la ronda de 2023-2026. Entre las entidades con mayor volumen de desembolsos, algunas han experimentado una disminución significativa de la previsibilidad: la previsibilidad del PMA descendió del 69 % al 32 %, la del PNUD del 81 % al 61 %, la del UNICEF del 88 % al 68 % y la del UNFPA del 87 % al 62 %. Por otra parte, algunas entidades, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que, en general, proporcionan una financiación muy predecible a los países socios, registraron una disminución de la previsibilidad en sus desembolsos anuales debido a un descenso significativo en un país. Otras diez entidades de las Naciones Unidas con desembolsos de cuantía grande a moderada, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), mantuvieron un nivel de previsibilidad alto o muy alto. Las entidades más pequeñas de las Naciones Unidas, con menores volúmenes de desembolso y una financiación menos predecible, también afectaron al promedio general de las entidades de la organización, lo que apunta a que tanto el tamaño de las operaciones como el desembolso de fondos influyen en cómo se evalúa la previsibilidad anual de la financiación11.
La disminución en la previsibilidad anual de las entidades de las Naciones Unidas y en los desembolsos a los países socios podría reflejar las dificultades de financiación generales a las que se enfrenta el propio sistema de la Naciones Unidas para el desarrollo. El análisis realizado por la Red de Desempeño Multilateral (MOPAN) sobre el cumplimiento de los mandatos de las Naciones Unidas sugiere que, en 2023, más del 80 % de la financiación de su sistema para el desarrollo era asignada12, mientras que los recursos básicos representaban solo el 13 %, lo que limita la capacidad de la organización para asignar recursos de forma previsible y mantener sus operaciones en los países (MOPAN, 2025[16]). Las evaluaciones más recientes de la MOPAN evidencian aún más que la reducción de la financiación, junto con la dependencia de las contribuciones asignadas, puede explicar por qué muchas entidades de las Naciones Unidas se han visto obligadas a reducir o retrasar sus actividades, lo que ha mermado su capacidad de ejecución (MOPAN, 2025[17]). Las repercusiones de esta reducción de la financiación básica y del aumento en el volumen de fondos asignados que se destinan a las organizaciones multilaterales se trasladan a los países socios, lo que contribuye a la inestabilidad financiera y a la falta de previsibilidad. Además, los cambios en las prioridades de los socios para el desarrollo pueden dar lugar a reducciones bruscas de la financiación dirigida a los socios multilaterales y, en concreto, a las entidades de las Naciones Unidas (OECD, 2023[5]). Estas pautas de financiación externa plantean dificultades a las entidades de la ONU a la hora de cumplir sus compromisos de financiación para el mismo año. No obstante, todos los socios para el desarrollo, incluidos los que forman parte del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, asumen la responsabilidad crucial de mejorar la previsibilidad de su financiación que se distribuye a los países socios.
La previsibilidad anual se ve complicada por el hecho de que los socios para el desarrollo continúan desembolsando fondos de cooperación tanto por encima como por debajo de lo previsto, y las mayores variaciones se dan en los países de renta baja y media-baja. En 25 de los 44 países socios que participan en la ronda de 2023-2026, los socios para el desarrollo desembolsaron al sector público un total de 2 700 millones de USD menos de lo previsto en un principio en ese ejercicio financiero. Por el contrario, en 17 de los 44 países participantes, los socios para el desarrollo superaron los importes previstos inicialmente en un total de 5 700 millones de USD. Las diferencias entre los desembolsos previstos y los reales, ya sean déficits o excesos, pueden entorpecer la ejecución de los programas de desarrollo y afectar a la capacidad de los gobiernos de aplicar sus prioridades tal como estaba programado. Estas fluctuaciones complican la gestión fiscal y pueden debilitar la planificación, la presupuestación y la ejecución, en especial cuando los recursos públicos y las capacidades de implementación son reducidas (OECD/UNDP, 2019[4]). La mayor desviación global entre los desembolsos previstos y los reales se produce en los países de renta media-baja (PRMB), que también registran los mayores excesos en los desembolsos. Sin embargo, los países de renta baja (PRB) son los que se enfrentan a los mayores déficits en los desembolsos. Los países de renta media-alta (PRMA) presentan una brecha menor, lo que refleja una financiación más previsible. En general, el 86 % de la financiación destinada a los PRB y a los PRMB es previsible, frente al 93 % en el caso de los PRMA, lo que revela que los PRB y los PRMB experimentan fluctuaciones mayores entre los desembolsos previstos y los reales.
Los socios para el desarrollo de los PRB mencionan los retrasos en la ejecución del gasto de los proyectos (29 %) y los cambios en el contexto nacional (25 %) como los motivos de las desviaciones en los desembolsos. Los 14 PRB que presentan datos en la ronda de 2023-2026 padecen algún tipo de fragilidad, incluidos 6 de ellos que se encuentran en situación de fragilidad extrema, lo que podría explicar las dificultades del contexto nacional. Del mismo modo, en los PRMB los socios para el desarrollo suelen aludir a los retrasos en la ejecución del gasto de los proyectos por parte de los socios gubernamentales encargados de la ejecución (38 %) como la razón principal de las fluctuaciones en los desembolsos. A la hora de analizar estos retrasos en la ejecución del gasto, la capacidad de absorción de los sistemas de los países socios para gestionar los fondos destinados a la cooperación al desarrollo desempeña un papel importante. Entre los PRB que disponían de datos sobre la calidad de sus sistemas de gestión de las finanzas públicas (GFP) (7 de un total de 14 países), la mayoría señaló un deterioro de la calidad (4 países), mientras que 3 países indicaron que no se había producido ninguna mejora. Aunque los sistemas de GFP se utilizan en mayor medida en los PRMB, debido a la mayor dependencia de los préstamos que exigen el uso de sistemas nacionales (como se analiza en el Capítulo 3), solo la mitad de estos países (9 de 18) informaron de avances en la mejora de la calidad de dichos sistemas. Los sistemas de GFP de alta calidad refuerzan la capacidad de un país de absorber fondos, ya que garantizan que las adquisiciones/contrataciones públicas, la presupuestación y la ejecución de los proyectos se ajustan a procedimientos previsibles. Existe una mayor probabilidad de que los socios para el desarrollo desembolsen los fondos según lo previsto cuando los proyectos se ejecutan a tiempo y el riesgo de infrautilización o mala gestión es menor. Esto puede contribuir de manera directa a que los flujos de financiación se desembolsen según lo previsto y pone de relieve la responsabilidad compartida tanto de los países socios como de los socios para el desarrollo a la hora de reforzar los sistemas nacionales que facilitan una ejecución oportuna del gasto en los proyectos y garantizan la puntualidad de los desembolsos con el fin de minimizar las interrupciones en la prestación de servicios y en la implementación de los proyectos.
Algunos socios para el desarrollo, de distintos tipos, están reforzando la previsibilidad anual de su financiación para la cooperación al desarrollo. Desde 2018, algunos socios para el desarrollo han registrado mejoras notables en la previsibilidad anual. Entre los actores multilaterales, las instituciones de la Unión Europea (véase el Recuadro 4.2 más abajo) y algunos bancos multilaterales de desarrollo, entre ellos el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), muestran mejoras notables en este ámbito. Entidades de las Naciones Unidas como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) también han logrado avances significativos, lo que demuestra que las reformas en materia de previsibilidad son viables incluso en carteras de financiación amplias y complejas. Algunos socios bilaterales, como España y Australia, también han mantenido – y, en el caso de España, han mejorado – la previsibilidad de su financiación destinada a los países socios. Estas mejoras en la previsibilidad entre los distintos tipos de socios para el desarrollo son alentadoras, sobre todo teniendo en cuenta que, en general, los avances en este ámbito han sido mínimos.
Recuadro 4.2. Mejorar la previsibilidad de la financiación a través del marco financiero plurianual de la Unión Europea
Copiar enlace a Recuadro 4.2. Mejorar la previsibilidad de la financiación a través del marco financiero plurianual de la Unión EuropeaLa Unión Europea (UE) ofrece un ejemplo de buenas prácticas en cuanto a la mejora sustancial de la previsibilidad anual (del 70 % en 2018 al 96 % en 2026). El marco financiero plurianual (MFP) de la UE establece un presupuesto de cooperación al desarrollo a largo plazo y fija los límites máximos de gasto para las políticas y programas de la UE en este ámbito durante un período de entre cinco y siete años (OECD, 2025[18]). Se aplica mediante presupuestos anuales, que deben mantenerse dentro de los límites establecidos por el MFP. Esta estructura garantiza que los países socios reciban las asignaciones anuales previstas, lo que supone un apoyo financiero constante cada año. Al ajustar la financiación a las prioridades estratégicas y mantener unas directrices financieras anuales claras, el MFP fomenta la estabilidad y ayuda a los países socios a planificar y ejecutar de forma fiable los programas de desarrollo. El MFP ofrece una oportunidad de aprendizaje mutuo a otros socios para el desarrollo que deseen adoptar políticas y prácticas que mejoren la previsibilidad de la financiación.
Fuente: OCDE (2025[18]), Exámenes de la OCDE sobre la cooperación al desarrollo: Unión Europea 2025, https://doi.org/10.1787/7adcf387-en.
4.4. La presupuestación con enfoque de género está mejorando, pero la dotación de recursos y la transparencia constituyen desafíos pendientes
Copiar enlace a 4.4. La presupuestación con enfoque de género está mejorando, pero la dotación de recursos y la transparencia constituyen desafíos pendientesLos gobiernos de los países socios han mejorado en la presupuestación con enfoque de género, pues han logrado una mayor coherencia entre los compromisos en materia de igualdad de género y su financiación. Una financiación sostenida y bien orientada es esencial para cumplir los compromisos de igualdad de género, empoderar a todas las mujeres y niñas, y alcanzar el ODS 5 (lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas). El ejercicio de monitoreo de la Alianza Global recopila y evalúa los datos de los países en relación con el indicador 5.c.1 de los ODS, que mide la proporción de países que cuentan con sistemas de seguimiento de las asignaciones presupuestarias a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y de divulgación de esta información (Recuadro 4.3). Una comparación de los 29 países de los que se dispone de datos sobre el ODS 5.c.1 tanto para la ronda de 2018 como para la de 2023-2026 muestra un aumento en el número de países (de 9 a 13) que cumplen los tres requisitos de seguimiento y divulgación de las asignaciones presupuestarias a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres (Figura 4.5). Estas cifras indican que la presupuestación con enfoque de género se está extendiendo, ya que el 45 % de los gobiernos de los países socios cumplen los mencionados requisitos, lo que supone un aumento respecto al 31 % registrado en 2018.
Figura 4.5. Más países socios cuentan con un sistema de seguimiento y publicación de las asignaciones a la igualdad de género
Copiar enlace a Figura 4.5. Más países socios cuentan con un sistema de seguimiento y publicación de las asignaciones a la igualdad de géneroNúmero de países socios que cumplen, están en vías de cumplir o no cumplen los requisitos para disponer de un sistema de seguimiento y publicación de las asignaciones a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, ODS 5.c.1
Nota: Los datos de 2018 y 2026 se basan en 29 países socios comparables. En el Recuadro 4.3 se ofrece más información al respecto. Se considera que un país está en vías de cumplir los requisitos cuando satisface 1 o 2 de los 3 requisitos que conforman el ODS 5.c.1.
Recuadro 4.3. Evaluación de los sistemas nacionales de seguimiento de la financiación en favor de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el marco del ODS 5
Copiar enlace a Recuadro 4.3. Evaluación de los sistemas nacionales de seguimiento de la financiación en favor de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el marco del ODS 5El indicador 5.c.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) mide la proporción de países que cuentan con sistemas de seguimiento de las asignaciones presupuestarias a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y de divulgación de esta información. Este indicador, elaborado en colaboración y bajo la custodia conjunta de ONU Mujeres, el PNUD y la OCDE, establece la norma internacional para la elaboración de presupuestos con enfoque de género. Supervisa los avances hacia la meta 5.c de los ODS, que insta a los países a "aprobar y fortalecer políticas acertadas y leyes aplicables para promover la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas a todos los niveles" (UNGA, 2015[19]), mediante la vinculación de los compromisos en materia de políticas con los recursos financieros necesarios para su aplicación.
El ODS 5.c.1 (un indicador de nivel I1) evalúa a los países en función de tres requisitos clave: i) si un gobierno cuenta con políticas o programas que respondan a las cuestiones de género y con la correspondiente asignación de recursos; ii) si existen mecanismos que permitan realizar un seguimiento de dichas asignaciones a lo largo de todo el ciclo presupuestario, desde la planificación hasta la evaluación del impacto del gasto; y iii) si la información sobre las asignaciones a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres se pone a disposición del público.
En la ronda de 2023-2026 del ejercicio de monitoreo de la Alianza Global, 44 países presentaron datos sobre el ODS 5.c.1, mientras que ONU Mujeres recibió informes de otros 17 países a través de un proceso paralelo durante el mismo período2. Este indicador sigue siendo una herramienta clave para evaluar la capacidad de los gobiernos de traducir los compromisos en materia de igualdad de género en prácticas presupuestarias concretas, transparentes y dotadas de recursos suficientes, ya que pone de relieve tanto los avances logrados como los ámbitos que requieren mejoras adicionales.
1. Se puede consultar la definición de los indicadores de Nivel I, en https://unstats.un.org/sdgs/iaeg-sdgs/tier-classification/#:~:text=Tier%201%3A%20Indicator%20is%20conceptually,where%20the%20indicator%20is%20relevant.
2. Los datos sobre los 17 países socios adicionales que presentaron informes a ONU Mujeres a través de un proceso paralelo en 2025 pueden consultarse en https://unstats.un.org/sdgs/dataportal/database.
Fuente: Asamblea General de las Naciones Unidas (2015[19]). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, https://docs.un.org/es/a/res/70/1.
Aunque, en general, los países están avanzando en el cumplimiento de los tres requisitos, se observa una disminución en el número de países que publican información sobre las asignaciones a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Desde 2018, más países informan de avances a la hora de integrar aspectos del gasto público en políticas o programas que responden a las cuestiones de género (requisito 1 del ODS 5.c.1), así como en el uso de sistemas de GFP que promueven objetivos relacionados con las cuestiones de género o que responden a ellas (requisito 2) (Figura 4.6). Sin embargo, se ha producido un descenso en el número de países que publican datos sobre las asignaciones en favor de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres (requisito 3), pues han pasado de 23 países en 2018 a 18 en la ronda de 2023-2026. Este descenso apunta a una merma de la transparencia en los compromisos financieros, lo que puede obstaculizar la rendición de cuentas, socavar la confianza de la ciudadanía y reducir la capacidad de medir los avances de las iniciativas por la igualdad de género. Es esencial poner a disposición del público la información relativa a las asignaciones con el fin de garantizar que los recursos se asignen con eficacia y que las partes interesadas nacionales puedan supervisar los esfuerzos del país por cumplir los compromisos en materia de igualdad de género (UN Women, 2023[20]).
Figura 4.6. Más países socios asignan recursos a las políticas de igualdad de género y las incorporan a los sistemas de GFP, pero se está frenando el avance en lo que respecta a la publicación de dichas asignaciones
Copiar enlace a Figura 4.6. Más países socios asignan recursos a las políticas de igualdad de género y las incorporan a los sistemas de GFP, pero se está frenando el avance en lo que respecta a la publicación de dichas asignacionesNúmero de países socios que cumplen los tres requisitos para disponer de un sistema de seguimiento y publicación de las asignaciones a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, ODS 5.c.1
Nota: Los datos de esta figura se basan en 29 países socios comparables. En el Recuadro 4.3 se ofrece más información al respecto.
Es alentador que otros 15 países hayan presentado informes sobre el ODS 5.c.1 por primera vez durante la ronda de 2023-2026. De estos países, siete ya cumplen los tres requisitos, mientras que otros siete están en vías de cumplirlos. Solo hay un país que aún no cumple ninguno de los requisitos. Los países que presentan estos informes por primera vez pueden utilizar estos resultados como punto de referencia para evaluar el fortalecimiento y la mejora de sus sistemas nacionales de seguimiento y divulgación de las asignaciones presupuestarias relacionadas con las cuestiones de género. Al establecer una referencia clara en relación con el ODS 5.c.1, estos países pueden identificar mejor las deficiencias y mejorar las iniciativas de presupuestación con enfoque de género. En conjunto, de los 44 países socios que participan en la ronda de 2023-2026, 20 países (45 %) cumplen todos los requisitos para disponer de un sistema de presupuestación con enfoque de género, 20 países están en vías de cumplirlos todos y 4 países no los cumplen.
A pesar de los avances generales, los compromisos en materia de igualdad de género no siempre van acompañados de una dotación de los recursos suficientes. Entre los países socios que indican contar con políticas o programas gubernamentales diseñados con el fin de abordar objetivos claros de igualdad de género, incluso en los casos en que esta no era la meta principal, solo algo más de la mitad (52 %) señalan que dichas políticas o programas disponen de los recursos suficientes para alcanzar sus objetivos generales y de igualdad de género. La dotación de recursos suficientes en los países socios es fundamental a la hora de garantizar que los compromisos de las políticas se traduzcan en resultados tangibles, lo que permite una aplicación eficaz, un impacto sostenido y la rendición de cuentas sobre los avances hacia la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres (UN Women, 2023[20]). Los socios para el desarrollo pueden promover las iniciativas de presupuestación con enfoque de género de los países socios mediante el fomento del diálogo y una programación bien diseñada basada en un análisis de género, así como con la provisión de una financiación coherente y específica en favor de los objetivos de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres (OECD, 2022[21]); (OECD, 2024[22]).
Las prácticas de presupuestación con enfoque de género varían de un país a otro, y se observan diferencias notables en la identificación, la auditoría y el seguimiento de las asignaciones, lo que pone de manifiesto las deficiencias de los sistemas nacionales. Aunque más de la mitad de los países socios (66 %) incluyen orientaciones específicas sobre las asignaciones con enfoque de género en las circulares de convocatoria presupuestaria (o directivas equivalentes), esto no siempre se traduce en un seguimiento sistemático en el ámbito nacional. Menos de la mitad de los países (45 %) asignan partidas presupuestarias a identificar los vínculos con los objetivos de igualdad de género, y solo alrededor de un tercio (36 %) lleva a cabo auditorías presupuestarias con vistas a evaluar en qué medida el presupuesto fomenta políticas que responden a las cuestiones de género. Según la encuesta de presupuesto abierto de 202313, esta deficiencia en la identificación y la auditoría de los objetivos de igualdad de género podría estar relacionada con la menor capacidad técnica de los sistemas de GFP para respaldar la planificación general y el seguimiento de las asignaciones presupuestarias y los gastos. Un análisis de los distintos grupos de renta revela que en torno a la mitad (55 %) de los países de renta media-baja cuentan con sistemas de GFP que promueven objetivos relacionados con las cuestiones de género o que responden a ellas (requisito 2 del ODS 5.c.1), en los países de renta baja la cifra es del 58 % y en los países de renta media-alta, del 57 %, lo que sugiere que, en todas las categorías de países, es necesario respaldar la creación de sistemas de GFP de calidad que mejoren la identificación y la auditoría de los objetivos de igualdad de género. Alrededor dos tercios (65 %) de los países elaboran informes sobre la ejecución presupuestaria en los que se analiza el grado en que se ha cumplido con las asignaciones a la igualdad de género. Aunque se trata de una señal alentadora de transparencia y ofrece una visión retrospectiva útil del gasto, sigue siendo imprescindible contar con un sistema sólido de identificación y auditoría. Sin una identificación coherente, resulta difícil supervisar en tiempo real las asignaciones en favor de la igualdad de género, y sin auditorías independientes, se carece de mecanismos formales que evalúen si los gastos alcanzan los objetivos de igualdad de género previstos (véanse las reflexiones al respecto de Camboya y sus socios para el desarrollo en el Capítulo 7).
La rigurosa supervisión por parte de los colectivos de mujeres y los parlamentarios evidencia la importancia de que los datos estén a disposición del público. La mayoría de los países (83 %) señalan que los colectivos de mujeres y los parlamentarios desempeñan un papel activo en el monitoreo de las asignaciones presupuestarias locales y nacionales a la igualdad de género y al empoderamiento de las mujeres. Este monitoreo es crucial, ya que actúa como una "auditoría social"14, pues garantiza que los compromisos en materia de género asumidos en las circulares de convocatoria presupuestaria se traduzcan en mejoras para las mujeres y las niñas, en especial cuando los sistemas oficiales de presentación de información adolecen de numerosas deficiencias. En todos los tipos de países se registran niveles de supervisión igual de elevados, lo que destaca la importancia de la participación ciudadana a la hora de exigir responsabilidades a los gobiernos. Sin embargo, la eficacia de esta supervisión depende de la disponibilidad de información sobre la asignación de fondos con enfoque de género, que, como se ha señalado anteriormente, a menudo no se hace pública (requisito 3 del ODS 5.c.1). En la ronda de monitoreo 2023-2026, solo el 59 % de los países indicaron que se divulga la información relativa a estas asignaciones.
El uso eficaz de datos desglosados por sexo, evaluaciones de género e información de acceso público sobre las asignaciones presupuestarias en favor de la igualdad de género son esenciales para una presupuestación basada en datos que responda a las cuestiones de género. Más de la mitad de los países socios (64 %) afirman utilizar datos desglosados por sexo con el fin de fundamentar la toma de decisiones presupuestarias, mientras que el 59 % lleva a cabo evaluaciones ex ante del impacto de género (realizadas antes de la ejecución de los programas). Sin embargo, son menos los países (41 %) que afirman realizar evaluaciones de género ex post (tras la ejecución de los programas), las cuales son primordiales a la hora de evaluar los resultados de los gastos relacionados con las cuestiones de género. La falta de datos exhaustivos y de evaluaciones de género limita la capacidad de los países de supervisar los avances y traducir los compromisos en materia de igualdad de género en resultados cuantificables, lo que pone de relieve la necesidad de contar con sistemas más sólidos de recopilación de datos y presentación de información que permitan consolidar las iniciativas de presupuestación con enfoque de género.
Bibliografía
[15] Bhuiyan, S. and M. Shumshunnahar (2018), Medium-Term Budgetary Framework for Fiscal Efficiency: A Conceptual Analysis of Bangladesh Case, https://doi.org/10.5296/jpag.v8i4.13850.
[9] Ihl, J. et al. (2025), “The effectiveness of core and earmarked funding in multilateral development cooperation - systematic review”, DEval Discussion Paper, Vol. 2, https://www.deval.org/fileadmin/Redaktion/PDF/05-Publikationen/Berichte/2025_Multilaterale_EZ/DEval-DP-02-2025-MultilateralDC-Web.pdf.
[23] International Budget Partnership (2023), Open Budget Survey 2023: 9th Edition Summary, International Budget Partnership, https://internationalbudget.org/wp-content/uploads/IBP-OBS-Global-Report-2023-v4-Final-Artwork.pdf.
[16] MOPAN (2025), Closing the UN Mandate-Results Gap: Realigning Incentives for Lasting Impact, Multilateral Performance Network, https://www.mopan.org/en/our-work/performance-insights/multilateral-effectiveness-in-a-shifting-landscape/mandates-thematic-brief-summary.html.
[17] MOPAN (2025), Mapping of Multilateral Organisations’ Response to the Current Funding Environment, Multilateral Performance Network, https://www.mopan.org/en/our-work/performance-insights/multilateral-effectiveness-in-a-shifting-landscape/mapping-thematic-brief.html.
[18] OECD (2025), OECD Development Co‑operation Peer Reviews: European Union 2025, OECD Development Co-operation Peer Reviews, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/7adcf387-en.
[8] OECD (2025), OECD Development Co-operation Peer Reviews: Switzerland 2025, OECD Development Co-operation Peer Reviews, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/b83b7007-en.
[22] OECD (2024), DAC Recommendation on Gender Equality and the Empowerment of All Women and Girls in Development Co-operation and Humanitarian Assistance, https://legalinstruments.oecd.org/en/instruments/OECD-LEGAL-5022 (accessed on 9 March 2026).
[12] OECD (2024), International Network on Conflict and Fragility (INCAF) Report on the implementation, dissemination and continued relevance of the DAC Recommendation on the Humanitarian-Development-Peace Nexus, https://one.oecd.org/document/DCD/DAC/INCAF(2023)1/FINAL/en/pdf.
[5] OECD (2023), Development Co-operation Report 2023: Debating the Aid System, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/f6edc3c2-en.
[21] OECD (2022), Gender Equality and the Empowerment of Women and Girls: DAC Guidance for Development Partners, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/0bddfa8f-en.
[10] OECD (2021), OECD Development Co-operation Peer Reviews: Denmark 2021, OECD Development Co-operation Peer Reviews, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/6e9b77e5-en.
[6] OECD (2020), OECD Development Co-operation Peer Reviews: Ireland 2020, OECD Development Co-operation Peer Reviews, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/c20f6995-en.
[7] OECD (2020), OECD Development Co-operation Peer Reviews: United Kingdom 2020, OECD Development Co-operation Peer Reviews, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/43b42243-en.
[11] OECD (2019), DAC Recommendation on the Humanitarian-Development Peace Nexus, https://legalinstruments.oecd.org/en/instruments/oecd-legal-5019.
[2] OECD (2011), Busan Partnership for Effective Development Co-operation: Fourth High Level Forum on Aid Effectiveness, Busan, Republic of Korea, 29 November - 1 December 2011, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/54de7baa-en.
[1] OECD (2005), Paris Declaration on Aid Effectiveness, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/9789264098084-en.
[4] OECD/UNDP (2019), Making Development Co-operation More Effective: 2019 Progress Report, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/26f2638f-en.
[13] Thompson, C. (2020), “Financing in fragile contexts”, OECD Development Co-operation Working Papers, Vol. 88, https://doi.org/10.1787/e87c2402-en.
[3] UN DESA (2025), Outcome Document of the Fourth International Conference on Financing for Development, United Nations, https://financing.desa.un.org/sites/default/files/ffd4-documents/2025/Compromiso%20de%20Sevilla%20for%20action%2016%20June.pdf.
[20] UN Women (2023), Strengthening Public Finance Management Systems for Gender Equality and Women’s Empowerment, https://www.unwomen.org/sites/default/files/2023-06/Strengthening-public-finance-management-systems-for-gender-equality-and-womens-empowerment-en.pdf.
[19] UNGA (2015), Transforming our World: The 2030 Agenda for Sustainable Development, United Nations General Assembly, https://docs.un.org/en/A/RES/70/1.
[14] World Bank (2022), Understanding Trends in Proliferation and Fragmentation for Aid Effectiveness During Crises, The World Bank, https://thedocs.worldbank.org/en/doc/ef73fb3d1d33e3bf0e2c23bdf49b4907-0060012022/original/aid-proliferation-7-19-2022.pdf.
Notas
Copiar enlace a Notas← 1. La previsibilidad a medio plazo de la cooperación al desarrollo se evalúa desde 2014 como parte del marco de monitoreo de la Alianza Global. La Figura 4.1 ofrece una representación gráfica de estas tendencias.
← 2. De los 44 países socios que participan en la ronda de monitoreo 2023-2026, 4 no facilitaron información sobre la previsibilidad a medio plazo.
← 3. Los resultados de la dimensión de previsibilidad en la evaluación de la IATI se basan en 47 socios para el desarrollo que presentaron informes tanto a la ronda de monitoreo 2023-2026 como a la IATI en 2025; véase el Capítulo 5.
← 4. Según el informe de cooperación para el desarrollo de 2023 de la OCDE, se trata de Alemania, Bélgica, Dinamarca, Irlanda y Suiza y la Unión Europea (OECD, 2023[5]).
← 5. Los actores ejecutores a los que se hace referencia en la Recomendación del CAD sobre el nexo acción humanitaria-desarrollo-paz son entidades de las Naciones Unidas y ONG internacionales.
← 6. Los fondos de resiliencia pueden definirse como mecanismos de financiación flexibles y plurianuales que utilizan el análisis conjunto de riesgos para reforzar las capacidades de absorción, adaptación y transformación de los sistemas locales antes, durante y después de una crisis.
← 7. El porcentaje de la cooperación al desarrollo que se consigna en el presupuesto se evalúa, desde 2014, como parte del marco de monitoreo de la Alianza Global. La Figura 4.3 ofrece una representación gráfica de estas tendencias.
← 8. De los 44 países socios, 10 no facilitaron datos sobre el porcentaje de la cooperación al desarrollo consignada en el presupuesto nacional.
← 9. Al comparar los mismos países que presentaron datos tanto en la ronda de monitoreo de 2018 como en la de 2023-2026, se observa una tendencia negativa similar en cuanto a la consignación presupuestaria de la cooperación al desarrollo.
← 10. La previsibilidad anual de la cooperación al desarrollo se evalúa desde 2011 como parte del marco de monitoreo de la Alianza Global. La Figura 4.4 ofrece una representación gráfica de estas tendencias.
← 11. Por cada categoría de socio para el desarrollo, los promedios de la previsibilidad anual se ponderan en función del volumen de desembolsos comunicados por cada socio u organismo, lo que significa que aquellos que desembolsan cantidades mayores tienen una mayor influencia en el promedio global de ese grupo, incluido el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo.
← 12. El término “financiación asignada” se refiere a los recursos que el donante limita a una zona geográfica, un sector temático o un proyecto concretos. Estos fondos están sujetos a las condiciones establecidas por el donante y no pueden reasignarse de forma flexible, por ejemplo, por parte del órgano rector de la organización de las Naciones Unidas, a otros ámbitos de su mandato estratégico.
← 13. La encuesta de presupuesto abierto de 2023 es la novena edición del único instrumento de investigación independiente, comparativo y basado en datos del mundo destinado a evaluar la rendición de cuentas en materia de presupuestos públicos. La encuesta de 2023, elaborada por la International Budget Partnership (IBP), evaluó a 125 países en función de los tres pilares del "ecosistema de rendición de cuentas presupuestaria", a saber, la transparencia, la participación ciudadana y la supervisión (International Budget Partnership, 2023[23]).
← 14. Una auditoría social es un proceso de monitoreo dirigido por la comunidad que permite a los ciudadanos evaluar si, en la práctica, se prestan los servicios públicos y se ejecutan los gastos presupuestarios, así como su impacto sobre el terreno. A diferencia de una auditoría financiera tradicional, que se centra en la precisión contable, una auditoría social compara los registros oficiales con las experiencias de la comunidad y las inspecciones físicas.