Después de 20 años, el ejercicio de monitoreo de la Alianza Global para la Cooperación Eficaz al Desarrollo goza ya de una consolidación plena, y sus conclusiones están propiciando el diálogo y la adopción de medidas en materia de cooperación eficaz al desarrollo en los países socios. Los datos de la ronda de monitoreo 2023-2026 se basan en la información facilitada por los gobiernos de 44 países socios, 93 socios para el desarrollo, organizaciones de la sociedad civil (OSC) de 37 países, sindicatos de 16 países y representantes del sector privado de 20 países. En general, de un total de 52 países (28 países socios y 24 socios bilaterales de desarrollo), más de la mitad (62 %) señala un retroceso en los marcos de supervisión de la eficacia del desarrollo con participación de múltiples partes interesadas (indicador 17.16.1 de los ODS), lo que pone de relieve la necesidad de redoblar los esfuerzos por aumentar la eficacia de las alianzas en favor de la Agenda 2030.
Los enfoques que abarcan a toda la sociedad podrían ser más ambiciosos e inclusivos
La implicación de la sociedad en su conjunto es fundamental para que la cooperación al desarrollo beneficie a toda la ciudadanía. Si bien tanto los gobiernos de los países socios como los socios para el desarrollo involucran a una amplia variedad de partes interesadas nacionales a la hora de formular sus políticas de desarrollo, las organizaciones de la sociedad civil consideran que las consultas podrían ser más inclusivas y sustantivas. El entorno favorable para las OSC podría mejorarse mediante una financiación más previsible, marcos jurídicos que ofrezcan mejor protección y una mayor promoción de los socios para el desarrollo en nombre de las OSC. Los socios para el desarrollo estiman que las OSC tienen margen para reforzar la eficacia y el carácter inclusivo de sus propios mecanismos de coordinación.
En un contexto de disminución de los recursos destinados al desarrollo, se reconoce cada vez más el papel del sector privado, aunque los socios para el desarrollo se muestran más optimistas que otras partes interesadas respecto al valor añadido de la participación del sector privado (PSP) en la cooperación al desarrollo. Los países socios y los socios para el desarrollo están reforzando los marcos normativos y organizando diálogos sobre la PSP. Sin embargo, los agentes del sector privado consideran que las alianzas con los socios para el desarrollo plantean dificultades y que los diálogos podrían aprovecharse mejor, sobre todo para generar confianza.
La falta de datos limita la capacidad de identificar y analizar los resultados relativos a aquellas personas que se corre el riesgo de dejar atrás
Ha aumentado el porcentaje de gobiernos de los países socios que cuentan con sistemas de seguimiento y publicación de información sobre las asignaciones presupuestarias a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, lo que refleja los avances en el indicador 5.c.1 de los ODS, a pesar de que ha disminuido la disponibilidad pública de dichas asignaciones. Los gobiernos de los países socios y los socios para el desarrollo afirman haber establecido prioridades respecto a algunos grupos de población, pero los colectivos a los que resulta más difícil llegar corren el riesgo de que sus necesidades no se satisfagan. Aunque los países socios reconocen la importancia de desglosar las metas y los indicadores de resultados, la insuficiencia de los datos reduce la capacidad de supervisar los avances de la población más vulnerable. Subsanar esta insuficiencia exigirá el compromiso de los países socios de mejorar sus sistemas estadísticos, y los socios para el desarrollo pueden aumentar su apoyo y coordinar su financiamiento a través de las iniciativas existentes.
El fortalecimiento y el uso de los sistemas nacionales requerirán una acción conjunta renovada
El uso de los sistemas propios de los países socios fomenta su implicación y, al mismo tiempo, refuerza los sistemas. Casi todos los gobiernos de los países socios cuentan con un plan nacional de desarrollo, la mayoría de los cuales incluyen prioridades de desarrollo, metas e indicadores de resultados, pero siguen existiendo deficiencias en la supervisión de los avances y la transparencia presupuestaria. El uso que hacen los socios para el desarrollo de los marcos de resultados del país (indicador 17.15.1 de los ODS) se ha estancado, y su uso de los datos y los sistemas nacionales es especialmente bajo y va en descenso. La calidad del sistema de gestión de las finanzas públicas (GFP) ha mejorado en ámbitos clave, pero es necesario seguir afianzando la transparencia en materia de adquisiciones/contrataciones públicas y presupuestos. Los socios para el desarrollo solo hacen un uso reducido de los sistemas nacionales de GFP, y un uso insignificante de los sistemas de adquisiciones/contrataciones públicas. A fin de avanzar será necesaria una acción conjunta de los gobiernos y los socios para el desarrollo, lo que incluye realizar ajustes en las políticas de los proveedores para resolver las rigideces institucionales que impiden un mayor uso.
Unos sistemas de gestión de la información (SGI) eficaces en el ámbito de la cooperación al desarrollo pueden ofrecer a los gobiernos una visión general de la financiación internacional para el desarrollo que llega al país, lo que favorece la apropiación y la transparencia. En general, se han implantado SGI, pero no siempre se encuentran en pleno funcionamiento, y la información facilitada por los socios para el desarrollo es parcial, sobre todo en contextos difíciles. Es preciso esforzarse por garantizar que los sistemas se mantengan de forma sostenible, estén conectados con otros procesos gubernamentales y cuenten con el respaldo de informes más coherentes.
Es necesario esforzarse por mejorar la previsibilidad de la financiación destinada a la cooperación al desarrollo
Una financiación previsible de la cooperación al desarrollo es esencial para una planificación eficaz del desarrollo, la asignación de recursos y la apropiación nacional de las iniciativas de desarrollo. Sin embargo, la previsibilidad a medio plazo de dicha financiación se ha estancado, lo que reduce la capacidad de los países socios de planificar y elaborar sus presupuestos con eficacia. Aunque la previsibilidad anual sigue siendo, en general, relativamente alta, los socios para el desarrollo siguen sin presentar previsiones de gastos a largo plazo que promuevan una planificación del desarrollo coherente y sostenible y que permitan a los gobiernos integrar la cooperación al desarrollo en los presupuestos nacionales y los procesos de planificación.
Las deficiencias en las estructuras de transparencia y rendición de cuentas mutua exigen asociaciones más flexibles
La transparencia es una condición previa para fomentar la confianza, la rendición de cuentas mutua y las alianzas inclusivas. Aunque cada vez son más los socios para el desarrollo que presentan datos a los sistemas y normas internacionales de información, menos de dos tercios publican sus estrategias nacionales. Pese a que la mayoría de los países socios publican sus planes nacionales de desarrollo, solo alrededor de la mitad publica informes de avances al respecto. Los parlamentos suelen recibir información sobre la cooperación al desarrollo a petición propia, y no de forma sistemática, y la cooperación al desarrollo consignada en los presupuestos nacionales ha sufrido una reducción drástica, al pasar del 61 % en 2018 al 41 % en 2026, lo que recorta la supervisión parlamentaria y disminuye la capacidad de los gobiernos de integrar la financiación externa en su planificación.
Son pocos los países socios que cuentan con mecanismos de calidad de rendición de cuentas mutua. Aunque más de la mitad dispone de un marco normativo que orienta la cooperación al desarrollo, estos no suelen atribuir funciones y metas concretas a los distintos actores, lo cual pone de manifiesto la necesidad de elaborar marcos más inclusivos.
Se ha estancado el avance hacia la desvinculación de la ayuda oficial al desarrollo
La ayuda desligada puede contribuir a reforzar la apropiación nacional y a aumentar la eficacia de la cooperación al desarrollo al permitir a los países socios una mayor flexibilidad en el uso de los recursos. El porcentaje de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) bilateral desligada de los miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) se ha estancado, y ha registrado un ligero descenso del 82 % en 2017 al 79 % en 2024, a pesar de las anteriores tendencias positivas tras la Recomendación del CAD sobre la desvinculación de la AOD de 2001.
Un nuevo enfoque que permite pasar de los resultados del monitoreo a la acción a nivel nacional
La nueva fase de reflexión, diálogo y acción acometida en los países socios permite a los actores del desarrollo abordar las conclusiones del monitoreo mediante medidas políticas acordadas conjuntamente. En mayo de 2026, los gobiernos de 22 países socios habían reunido a los socios para el desarrollo y los actores no estatales, lo que dio lugar a compromisos encaminados a reforzar los marcos nacionales de resultados, los sistemas de GFP y la integración de la cooperación al desarrollo en los procesos nacionales de planificación y presupuestación. Los socios acordaron aumentar la armonización con los sistemas del país, mejorar la previsibilidad y la transparencia de su cooperación y hacer un mayor uso de los datos y los mecanismos de información nacionales. Las partes interesadas también priorizaron el fortalecimiento de los sistemas nacionales de estadística y de gestión de la información, el incremento del uso de datos desglosados y a los mecanismos de seguimiento para supervisar los avances y mantener el diálogo multilateral. En general, en estos diálogos se trataron de forma recurrente cinco ámbitos clave: 1) la armonización con la planificación nacional y los marcos de resultados del país; 2) los sistemas estadísticos nacionales, los SGI y la transparencia; 3) la previsibilidad y la integración presupuestaria; 4) el recurso a los sistemas de GFP; y 5) la colaboración inclusiva con los actores no estatales.