El estado debe actuar como un propietario informado y activo y garantizar que la gobernanza de las empresas públicas se lleve a cabo de manera transparente y responsable, con un alto grado de profesionalismo y eficacia.
II.A. Los gobiernos deben simplificar y estandarizar las formas legales bajo las que operan las empresas públicas. Sus prácticas operativas deben reflejar las prácticas corporativas comúnmente aceptadas.
II.B. El estado debe definir claramente sus expectativas como propietario, permitir plena autonomía operativa a las empresas públicas para alcanzarlas y abstenerse de intervenir en su gerencia. El estado, en su calidad de accionista, debería redefinir las expectativas de las empresas públicas de manera transparente y sólo en casos en donde haya habido un cambio fundamental de misión.
II.C. El estado debe permitir a los consejos de administración de las empresas públicas ejercer sus responsabilidades y respetar su independencia. La entidad titular de la propiedad pública debe establecer y mantener protocolos adecuados para facilitar una comunicación fluida con el máximo organismo de gobierno de las empresas públicas, generalmente a través del presidente.
II.D. El ejercicio de los derechos de propiedad debe estar claramente identificado dentro de la administración pública y centralizado en una única entidad propietaria. Si esto no es posible, las actividades relativas al ejercicio de la propiedad deben ser coordinadas por un organismo nombrado para tal fin, con un mandato claro para actuar sobre una base de gobierno en su conjunto.
II.E. La entidad propietaria debe tener la capacidad y las competencias para llevar a cabo eficazmente sus obligaciones, y rendir cuentas ante los órganos representativos pertinentes. Debe tener relaciones claramente definidas y transparentes con las entidades públicas pertinentes.
II.F. El estado debe actuar como un propietario informado y activo, y debe ejercer sus derechos de propiedad de acuerdo con la estructura legal de cada empresa, y conforme a su respectivo grado de propiedad o control. Las responsabilidades principales de la entidad titular de la propiedad incluyen:
II.F.1. Tener representación en las asambleas generales de accionistas y ejercer eficazmente sus derechos de voto.
II.F.2. Establecer y salvaguardar procesos de designación de consejos de administración estructurados, meritocráticos y transparentes, participar activamente en la designación de todos los consejos de administración de las empresas públicas, y contribuir a la selección de personas con criterios de diversidad de género y otras formas de diversidad en los consejos de administración y de dirección.
II.F.3. Establecer y supervisar la implementación de mandatos y expectativas amplios para las empresas públicas, incluidos objetivos financieros, objetivos de estructura de capital, niveles de tolerancia al riesgo y sostenibilidad, conforme a las razones que justifican la propiedad del estado.
II.F.4. Establecer sistemas de información, incluso mediante el uso de tecnologías digitales, que permitan a la entidad propietaria supervisar y evaluar periódicamente el desempeño de las empresas públicas, así como supervisar y controlar el cumplimiento de las normas de gobierno corporativo que le son aplicables.
II.F.5. Elaborar una política de rendición de cuentas para las empresas públicas que identifique qué información debe ser divulgada públicamente, los canales apropiados para dicha divulgación y los mecanismos para garantizar la calidad de la información.
II.F.6. Mantener un diálogo continuo con los auditores externos y los organismos de control pertinentes del estado, cuando la circunstancias, el sistema legal y el nivel de control del estado sobre la empresas públicas así lo permitan.
II.F.7. En caso de que la propiedad pública sea asignada conjuntamente a varias entidades, garantizar que sus derechos de propiedad se ejerzan de manera coordinada.
II.F.8. Establecer una política general de remuneración para los consejos de administración de las empresas públicas que sea clara y transparente, promueva el interés de la empresa a largo y mediano plazo y pueda atraer y motivar a profesionales calificados.