Perú ha logrado avances notables en el fortalecimiento de sus políticas de desarrollo regional durante la última década. El planeamiento estratégico se ha vuelto más específico, se ha reforzado la gobernanza multinivel y se han mejorado las capacidades del Gobierno nacional y los gobiernos subnacionales. Los avances también incluyen una mejor recopilación, publicación y uso de datos subnacionales.
Entre 2000 y 2023, Perú alcanzó una de las tasas de crecimiento económico más rápidas de América Latina, con un promedio anual del 4,1 %. Este desempeño se vio respaldado por unas sólidas instituciones macroeconómicas, como las reglas fiscales, un Banco Central independiente y una regulación financiera rigurosa. Sin embargo, las recientes dificultades globales y los desafíos internos (entre los que se encuentran un crecimiento global más lento, la elevada inflación, la caída de la productividad y la incertidumbre política) han frenado el crecimiento y estancado el avance hacia los niveles de la OCDE. Con algunas de las mayores diferencias regionales entre los países miembros de la OCDE y los candidatos a la adhesión, es fundamental reforzar las políticas de desarrollo regional y la gobernanza multinivel para lograr la competitividad y el crecimiento nacional de Perú.
Perú ha avanzado en el uso de información territorial para abordar las disparidades y promover el desarrollo. Su sistema estadístico ofrece una amplia gama de indicadores demográficos, socioeconómicos y ambientales a nivel regional y garantiza el acceso público. Sin embargo, sigue habiendo deficiencias, en especial, a nivel provincial (TL3), en áreas clave como educación, innovación e indicadores laborales. Promover el uso de datos para fundamentar la formulación de políticas y fortalecer la capacidad regional y local a fin de recopilar y aplicar la información, mejoraría aún más el impacto. También supone una oportunidad para consolidar los esfuerzos destinados a adoptar metodologías internacionales y mejorar las prácticas de difusión.
El marco de desarrollo regional de Perú ha madurado, tal como lo demuestra la mejora en las capacidades de planeamiento estratégico. No obstante, aún existen desafíos para alinear los objetivos nacionales y regionales, y garantizar una coordinación eficaz entre los distintos niveles de gobierno. El desarrollo urbano se ve frenado por el planeamiento fragmentado, la escasez de viviendas y la expansión urbana descontrolada, lo que perjudica la calidad de vida y la accesibilidad. Mientras tanto, el desarrollo rural sigue estando excesivamente centrado en la agricultura y la reducción de la pobreza, lo que limita las oportunidades de diversificación e innovación. Una mejor integración urbano-rural podría generar beneficios mutuos y promover un desarrollo regional más equilibrado. Esto exige un enfoque coherente que responda a las necesidades específicas y al potencial de cada región.
El país también ha logrado avances importantes en el fortalecimiento de la gobernanza multinivel. La creación del Viceministerio de Gobernanza Territorial, bajo la Presidencia del Consejo de Ministros, en 2018, ha sido un punto de inflexión. Ha contribuido a establecer 15 Agencias Regionales de Desarrollo hasta la fecha y a promover la coordinación vertical mediante mecanismos como el Consejo de Coordinación Intergubernamental y los Consejos de Estado Regionales y Municipales. Las asociaciones nacionales de autoridades subnacionales, que representan a regiones, municipalidades provinciales y distritales, y centros poblados, también desempeñan un papel crucial en las plataformas, foros y diálogos sobre políticas a nivel nacional. Su participación activa en los procesos legislativos y regulatorios contribuye a garantizar que los intereses subnacionales se reflejen en la toma de decisiones a nivel nacional.
La capacidad institucional y fiscal a nivel subnacional ha mejorado de forma significativa. Perú ha implementado reformas administrativas, como la Ley del Servicio Civil, la Plataforma Integrada para la Gestión Electrónica de Recursos Humanos y formaciones específicas a través de las oficinas ministeriales descentralizadas. En la actualidad, los gobiernos subnacionales realizan importantes inversiones públicas en educación, salud y otras áreas clave, con niveles de gasto que superan el promedio de los países unitarios de la OCDE.
En los últimos años, también se han observado avances importantes para mejorar la eficacia de la inversión pública. Sin embargo, es posible seguir mejorando. Vincular el proceso de programación multianual de inversiones a un marco presupuestario que permita alcanzar compromisos de gasto multianual podría aumentar la previsibilidad presupuestaria, reducir la inversión fragmentada y fomentar estrategias de inversión conjunta. Un plan nacional de inversión en infraestructura a mediano o largo plazo podría permitir una mejor coordinación de las prioridades entre los distintos sectores y niveles de gobierno. La consolidación del marco de contratación pública, en particular, mediante una Estrategia Nacional de Contratación Pública, contribuiría asimismo a una prestación más eficaz.
De cara al futuro, Perú puede tomar medidas adicionales para mejorar el desarrollo regional en aspectos fundamentales, como la elaboración de información territorial, la coordinación interministerial, la descentralización fiscal y las prácticas presupuestarias. Mediante reformas específicas y aprovechando las mejores prácticas internacionales, Perú puede reforzar su política de desarrollo regional para abordar mejor las necesidades concretas de sus diversas regiones, a la vez que logra un crecimiento más inclusivo, equilibrado y resiliente.