La independencia de las entidades fiscalizadoras superiores (EFS) es un pilar de la gobernanza pública. Al fiscalizar la gestión de los fondos y evaluar el desempeño del sector público, contribuyen a la rendición de cuentas y al mantenimiento de la confianza de los ciudadanos. En un contexto de crecientes presiones presupuestarias, desafíos complejos y disminución de la confianza, las EFS deben poder operar de manera independiente y eficaz.
Basándose en datos recopilados en todo el mundo, este informe destaca que la independencia de las EFS no sólo la determina la ley, sino también por factores informales como las percepciones del público, las normas profesionales y la calidad de las relaciones con todos los actores de rendición de cuentas (los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y la sociedad civil). Unas relaciones institucionales sólidas, así como una buena reputación y credibilidad, refuerzan la capacidad de las EFS para cumplir su función y favorecen la aplicación de sus recomendaciones.
El informe formula recomendaciones dirigidas a las EFS, los responsables de la formulación de políticas, los legisladores y otros actores clave de la rendición de cuentas pública, con el fin de reforzar la independencia de las EFS en la práctica y, de este modo, promover la transparencia, la confianza y el uso eficaz de los recursos públicos.