Hay algunos indicios de que las perspectivas mundiales han comenzado a mejorar, aunque el crecimiento sigue siendo moderado. Las perspectivas de crecimiento a medio plazo continúan siendo débiles. Para reactivar el crecimiento potencial y mejorar los resultados económicos a largo plazo, será necesario que los gobiernos emprendan ambiciosas reformas estructurales dirigidas a impulsar la oferta.
Productividad y crecimiento a largo plazo
Nuestro objetivo es diseñar políticas que permitan lograr un sector empresarial dinámico, una asignación óptima de los recursos y un aumento de la productividad.
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En los países de la OCDE, los responsables de la formulación de políticas públicas llevan décadas enfrentándose al problema de la ralentización de la productividad, a pesar de la rápida aparición de las tecnologías digitales.
Algunas de estas tecnologías, a pesar de su potencial para mejorar la productividad y los niveles de vida, aún no se han adoptado de forma generalizada o con suficiente eficacia como para generar importantes mejoras económicas. Asimismo, la insuficiente inversión asignada a activos intangibles y redes de comunicación ha limitado aún más su potencial. La pandemia de COVID-19 ha introducido nuevos retos y oportunidades en este entorno. La IA presenta un importante potencial para impulsar la productividad y mejorar los servicios públicos, pero su adopción generalizada también plantea riesgos para la competencia y la inclusión. Es necesario que se adopte un enfoque integral en materia de políticas públicas para acelerar la adopción de las tecnologías digitales y compartir sus beneficios de forma más equitativa.
Aunque se han logrado avances, la tasa de empleo de las mujeres sigue siendo inferior a la de los hombres, y las brechas salariales de género siguen siendo importantes en muchos países de la OCDE. Las diferencias de género en la participación en el mercado laboral suelen deberse a obstáculos o incentivos relacionados con la oferta de servicios de cuidado infantil y permisos por nacimiento de un hijo, así como al diseño de los sistemas tributarios y de las prestaciones sociales. Abordar estos obstáculos no solo puede impulsar la igualdad de género, sino también paliar la escasez de mano de obra.
Indicador de insolvencia de la OCDE
Es esencial contar con unos sólidos marcos de insolvencia para impulsar el dinamismo empresarial, la renovación económica y la productividad. Los sistemas que no obstaculizan la reestructuración de empresas viables que atraviesan dificultades financieras temporales ni penalizan en exceso el fracaso empresarial pueden facilitar la reasignación de recursos hacia actividades más productivas y fomentar la asunción de riesgos empresariales. Los marcos de insolvencia varían de forma considerable entre los países de la OCDE y de la Unión Europea.
La OCDE introdujo en 2016 un indicador de insolvencia para resumir las características más relevantes de los marcos de insolvencia de cara a la reasignación de recursos y el crecimiento de la productividad. El indicador se actualizó en 2022 y actualmente incluye a 45 países, entre los que se encuentran todos los miembros de la OCDE y de la Unión Europea.