Los fenómenos meteorológicos extremos y su devastador impacto en todos los continentes durante los últimos años demuestran la urgencia de abordar la crisis climática. Para minimizar los riesgos climáticos, es esencial garantizar que no se supere el objetivo de 1,5 °C o mantenerse lo más cerca posible de este valor. Para lograr el ambicioso objetivo de cero emisiones netas, se necesitan transformaciones sistémicas. Esto implica centrar las políticas en la totalidad del sistema y no en aspectos específicos; por ejemplo, trabajar para reducir las emisiones y la intensidad energética en todo el sistema de transporte mediante cambios estructurales en la movilidad y la reducción de la dependencia del automóvil, en lugar de limitarse a sustituir cada vehículo de combustión por uno eléctrico.
Mitigación del cambio climático y transición hacia las cero emisiones netas
Aunque el margen para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 °C se reduce rápidamente, alcanzar este objetivo sigue siendo posible y es fundamental. La OCDE está trabajando para identificar y evaluar vías económicamente eficientes y socialmente responsables que permitan alcanzar las cero emisiones netas a nivel mundial, nacional y regional, que abarquen una amplia gama de sectores económicos y que cuenten con la colaboración de todas las administraciones públicas.
Mensajes clave
Para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, es fundamental descarbonizar la industria; sin embargo, este sector debe superar algunos retos importantes para lograrlo. Reducir las emisiones de CO2 de la industria para avanzar hacia la neutralidad en carbono requiere un impulso considerable del desarrollo de tecnologías bajas en carbono y de las inversiones relacionadas. Sin embargo, la mayoría de las tecnologías necesarias se encuentran en fase de demostración o en las primeras etapas de comercialización y muchas de ellas requieren grandes inversiones de capital. La incertidumbre o la fragmentación de las políticas y los marcos regulatorios también pueden suponer un obstáculo para la descarbonización. Establecer estándares y definiciones comunes, por ejemplo, sobre el acero de bajas emisiones, puede reducir estas dificultades para mejorar las políticas. Ofrecer mayor claridad y confianza a los mercados también puede ayudar a atraer las inversiones necesarias para comercializar y expandir las tecnologías industriales bajas en carbono.
La transición hacia una economía verde puede ayudar a reducir las desigualdades de nuestras sociedades. Los grupos y hogares vulnerables están más expuestos a los efectos de la degradación del medio ambiente, como el cambio climático y la contaminación atmosférica, y son más vulnerables a sus consecuencias. Asimismo, las políticas respetuosas con el clima pueden afectar de forma negativa a las actividades económicas en determinadas regiones o aumentar los precios de servicios básicos como la energía, lo que perjudicaría, en especial, a los hogares de ingresos más bajos.
Con los paquetes de políticas adecuados, la transición hacia las cero emisiones netas puede beneficiar a toda la población y garantizar que no se deja a nadie atrás. La OCDE evalúa el impacto de la transición hacia las cero emisiones netas en los mercados laborales y ofrece análisis sobre la mejora de los sistemas de educación y formación para impulsar las transformaciones sectoriales. También analizamos los impactos distributivos y los resultados de las políticas climáticas, así como la opinión pública sobre estas políticas, con el objetivo de conocer mejor cómo generar la confianza y el apoyo de la ciudadanía.
La labor de la OCDE en el comercio y la transición hacia las cero emisiones netas incluye facilitar el comercio de bienes y servicios ambientales, lo que implica identificar dichos bienes y las medidas comerciales que les afectan, así como desarrollar un Índice de Restricción del Comercio de Servicios Verdes. La OCDE también supervisa las restricciones a la exportación y analiza otras medidas comerciales que afectan a las materias primas esenciales. La amplia labor de la OCDE en materia de subvenciones incluye el análisis de su impacto ambiental y el diseño eficaz de las medidas de apoyo necesarias para avanzar hacia las cero emisiones netas.
Contexto
Superar el umbral de 1,5 °C podría llevar al planeta a alcanzar varios puntos de inflexión, provocando cambios graves e irreversibles en el sistema climático.
Si se alcanzan estos puntos de inflexión, sus efectos se extenderán rápidamente en cascada a través de los sistemas socioeconómicos y ecológicos, con graves consecuencias para los sistemas naturales y humanos y planteando importantes desafíos para la adaptación.
El análisis de la OCDE pone de relieve la necesidad de replantear la forma en que los puntos de inflexión se incorporan a las políticas climáticas y ofrece recomendaciones para que las estrategias de gestión del riesgo climático reflejen mejor los riesgos asociados a estos puntos de inflexión en los ámbitos de la mitigación, la adaptación y la innovación tecnológica.
Nota: Mapa mundial de los posibles puntos de inflexión del sistema climático y de sus posibles efectos en cascada. Las flechas muestran las posibles interacciones entre los elementos críticos que podrían generar efectos cascada, según diferentes expertos.
Los objetivos actuales sobre emisiones de gases de efecto invernadero no están alineados con el objetivo de temperatura de 1,5 °C del Acuerdo de París
Los compromisos de mitigación de los países, según sus contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN), son inferiores a los necesarios para cumplir los objetivos del Acuerdo de París. El IPCC estima que se requiere una reducción global de las emisiones de GEI del 43 % para 2030 (con respecto a 2019) con el fin de alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C para finales de este siglo. Sin embargo, los países de la OCDE se han comprometido a reducir sus emisiones en un 28 %, mientras que los países socios de la OCDE se han comprometido a una reducción del 5 %, en comparación con sus niveles de emisiones de 2020. Los países de la OCDE y sus socios deben incrementar sus objetivos de reducción de emisiones en al menos un 30 % adicional para alcanzar las reducciones que el IPCC considera necesarias para cumplir el objetivo del Acuerdo de París y cerrar la «brecha de ambición».
Las industrias manufactureras representan hasta el 40 % del total de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, es decir, alrededor de 16 gigatoneladas al año
La descarbonización industrial implica que sectores industriales de elevado consumo energético, como la siderurgia, las industrias cementera y química y la construcción naval, pasen de sus actuales niveles elevados de emisiones a una trayectoria compatible con las cero emisiones netas para mediados de siglo. Esta situación dista mucho de la realidad actual, ya que solo las emisiones de la industria siderúrgica mundial representan entre el 7 % y el 9 % del total de las emisiones globales de CO2. Los responsables de la formulación de políticas son cada vez más conscientes de que, si no se acelera la descarbonización de la industria, no se cumplirán los objetivos del Acuerdo de París.
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