La digitalización, el envejecimiento de la población y la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono generan cambios rápidos en las competencias necesarias para adaptarse y prosperar en un entorno laboral en continua evolución. La OCDE ayuda a los países, las personas y las empresas a prepararse para estos cambios.
Competencias y trabajo de los adultos
El mundo laboral está cambiando. En un contexto marcado por la digitalización, la globalización, el envejecimiento de la población y la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono, están surgiendo nuevos empleos y las necesidades de competencias en los puestos existentes están evolucionando. Adaptarse a estos cambios, mediante la mejora y la renovación de competencias, es fundamental para que los adultos puedan beneficiarse de las transformaciones en curso y para que las empresas adopten nuevas tecnologías y formas de trabajo.
Mensajes clave
Ante la transición digital y verde, el aprendizaje de los adultos es esencial para garantizar que la ciudadanía tiene las competencias necesarias en un mercado laboral en continua evolución.
Analizamos datos para evaluar si los sistemas de aprendizaje de los adultos de los países están preparados para el futuro, así como para facilitar orientaciones políticas y ejemplos de buenas prácticas internacionales que les permitan mejorar sus resultados.
La OCDE evalúa los retos y oportunidades que plantea el desarrollo de competencias, y trata de ayudar a los países a implantar sistemas de competencias más efectivos a través de respuestas personalizadas en materia de políticas, todo ello sobre la base de la Estrategia de Competencias de la OCDE.
En la medida en que ha aumentado la complejidad y frecuencia de ciberamenazas, también lo ha hecho la necesidad de profesionales debidamente formados en ciberseguridad. A pesar de la clara demanda y de que los profesionales especializados en ciberseguridad son hoy más numerosos que nunca, sigue existiendo una grave escasez de personal cualificado. Por tanto, es esencial que los países inviertan en garantizar que su fuerza laboral cuente con competencias en ciberseguridad.
Contexto
Participación en programas de formación
La participación en programas de formación es esencial para que los adultos mejoren sus competencias. Sin embargo, los adultos que más lo necesitan son los que menos se forman. Ello se debe en gran medida a la falta de sensibilización y de motivación para formarse, aunque también existen obstáculos concretos, como la falta de tiempo derivada de las responsabilidades laborales y familiares o el coste de los programas.
La diferencia entre trabajadores con estudios superiores y aquellos que no completaron la educación secundaria superior es de 35 puntos porcentuales, una cifra similar a la existente entre los trabajadores que ocupan puestos altamente cualificados y poco cualificados. La brecha es menor, aunque todavía significativa (de 25 puntos porcentuales), entre los trabajadores con mayores y menores ingresos, y entre los trabajadores jóvenes y de mayor edad. Involucrar a estos grupos infrarrepresentados es fundamental para aumentar la tasa global de participación en programas de formación y para preparar a la población más vulnerable para el futuro laboral.
¿Reúne las competencias adecuadas para su puesto de trabajo?
Muchos trabajadores ocupan puestos para los que no reúnen las competencias adecuadas. Puede ocurrir que sus cualificaciones sean inferiores o superiores a las requeridas, o que trabajen en un ámbito que no se corresponda con su formación. Esto merma su salario, su satisfacción laboral y su productividad. Reducir los desajustes de competencias es fundamental y requiere una colaboración más estrecha entre las instituciones de educación y formación y los actores del mercado laboral.
En promedio en la OCDE, el 22 % de los adultos está sobrecualificado para su puesto (tiene una cualificación superior a la exigida para el desempeño de sus funciones) y el 10 % de los adultos está infracualificado para su puesto (tiene una cualificación inferior a la exigida para el desempeño de sus funciones).
Competencia lectora de los adultos
En un entorno laboral en el que las competencias requeridas son cada vez mayores, sobre todo como consecuencia de la transición digital y la adopción de la IA, los adultos con bajas competencias de lectura y escritura se encuentran en desventaja. Estas competencias básicas son cruciales para aprovechar nuevas oportunidades laborales y comprender los cambios sociales. Eliminar las diferencias en cuanto a la competencia lectora requiere programas de aprendizaje de adultos centrados en las competencias básicas y una labor activa de difusión entre quienes más los necesitan.
En promedio, en los países de la OCDE, uno de cada cuatro adultos se sitúa en el nivel 1 o inferior de la escala de competencia lectora del PIAAC. Es posible que esos adultos no sepan leer los horarios de autobuses o trenes ni comprendan su nómina. En el extremo opuesto, en promedio en la OCDE, solo uno de cada diez adultos obtiene la puntuación más alta en lectura y escritura.
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