La investigación científica prospera en entornos que fomentan la libertad de investigación y el intercambio abierto. Al mismo tiempo, científicos e instituciones científicas tienen importantes responsabilidades que deben respetarse para mantener la confianza de la sociedad y la capacidad de actuar con libertad y autonomía. Entre ellas destaca, sobre todo, la necesidad de defender la integridad científica, cumplir con las buenas prácticas éticas y respetar las normas científicas establecidas.
La apertura y la transparencia son fundamentales para garantizar la confianza: entre científicos, más allá de las fronteras nacionales, y entre la ciencia y la sociedad. En este contexto, son esenciales las políticas destinadas a promover la ciencia abierta, incluido el libre acceso a publicaciones, datos y software científicos, así como la participación de la sociedad. Asimismo, en algunos países existe cierta preocupación por la injerencia extranjera y la apropiación indebida de investigaciones, por lo que la integridad y la seguridad científicas también ocupan un lugar destacado en la agenda política.