En este capítulo se describen la evolución del mercado y las proyecciones a mediano plazo de los mercados mundiales de biocombustibles para el periodo comprendido entre 2025-2034. Las proyecciones abarcan el consumo, la producción, el comercio y los precios del etanol y del diésel basado en biomasa (incluidos el biodiésel clásico, cuyo porcentaje es el mayor del complejo, el diésel renovable y el combustible sostenible de aviación; los dos últimos son combustibles de sustitución [drop-in] que pueden reemplazar a aquellos basados en petróleo). El capítulo concluye con un análisis de los principales riesgos e incertidumbres que podrían afectar a los mercados mundiales de biocombustibles durante los próximos 10 años.
8. Biocombustibles
Copiar enlace a 8. BiocombustiblesResumen
8.1. Aspectos relevantes de la proyección
Copiar enlace a 8.1. Aspectos relevantes de la proyecciónLos biocombustibles siguen desempeñando una función relevante como una alternativa renovable a los combustibles fósiles para transporte. Se espera que el uso mundial de biocombustibles crezca 0.9% al año durante el próximo decenio, cifra mucho menor que la alcanzada en el pasado.
En la mayoría de los países de ingresos altos, se prevé una desaceleración del crecimiento de los biocombustibles debido al estancamiento de la demanda de combustibles como resultado de la adopción de vehículos eléctricos (VE) y el debilitamiento de las políticas de apoyo. En los Estados Unidos de América (en adelante, los Estados Unidos), se espera que el foco de atención cambie hacia el uso de diésel basado en biomasa, por los objetivos de combustible por utilizar en los ámbitos terrestre y aéreo, con un aumento anual previsto de 1%. Sin embargo, de conformidad con el Reglamento de Combustibles Limpios de Canadá, se prevé que el uso de biocombustibles aumentará 6% al año, en tanto que en la Unión Europea se espera que disminuya en el marco de la Directiva sobre Energías Renovables (RED III).
Se espera que los países de ingresos medios compensen la desaceleración del crecimiento de la demanda prevista en los países de ingresos altos. Se prevé que el consumo de biocombustibles crecerá 1.7% anual, impulsado por la creciente demanda de combustibles para el transporte, la seguridad energética nacional, los objetivos fiscales y los compromisos de reducción de emisiones, con el Brasil, Indonesia y la India encabezando dicho crecimiento.
Se prevé que la mayoría de los mercados de biocombustibles serán autosuficientes en alto grado. Los países con una sólida capacidad de producción nacional, como la India, Indonesia y el Brasil, probablemente cubrirán su propia demanda en aumento, lo cual limitará la expansión del comercio mundial de biocombustibles. Se espera que la proporción mundial de la producción de biocombustibles que se comercializa se mantenga en 15% en el caso del diésel basado en biomasa y 8% para el etanol.
Los biocombustibles de primera generación seguirán dominando el mercado; el etanol se producirá en gran medida a partir de maíz y azúcar; en tanto que el diésel basado en biomasa, provendrá principalmente de aceites vegetales como el de soya, colza y palma.
El futuro de la expansión de los mercados de biocombustibles depende de políticas públicas complejas y del cada vez mayor interés en los biocombustibles avanzados y en el combustible sostenible de aviación (SAF). Sin embargo, ampliar la capacidad de producción es aún difícil por los altos costos de inversión. El suministro de materias primas sostenibles será decisivo, a medida que los biocombustibles se integren en los modelos de economía circular en la agricultura.
Los precios de los biocombustibles bajaron en 2024 debido a la disminución de los precios del petróleo y a la gran oferta de materias primas. Se prevé que los precios reales disminuirán, pero el apoyo gubernamental seguirá requiriéndose para compensar los mayores costos de producción de los biocombustibles en comparación con los combustibles fósiles.
8.2. Tendencias actuales del mercado
Copiar enlace a 8.2. Tendencias actuales del mercadoEl crecimiento del consumo mundial de biocombustibles fue sólido durante el decenio pasado, con un promedio de 3.3% anual. En 2024, esta tendencia ascendente continuó de manera constante tras el descenso temporal observado en 2020 debido a la desaceleración económica mundial. La recuperación y la expansión del consumo de biocombustibles se vieron facilitadas por múltiples factores, entre ellos la disminución de los precios de los biocombustibles en todo el mundo. Además de los cambios en las políticas fiscales, esta reducción de precios fue impulsada sobre todo por los precios más bajos del petróleo crudo, que estimuló la demanda de combustibles para el transporte, así como la reducción de los costos de las materias primas, que ayudó a reducir los gastos de producción de los biocombustibles. Tales condiciones económicas mantuvieron fuertes los incentivos para la adopción continua y la posible ampliación del uso de biocombustibles.
De manera notoria, en la India se presentó el mayor crecimiento del consumo de biocombustibles, impulsado por políticas gubernamentales que fomentan la diversificación y la sostenibilidad energéticas. Mientras tanto, en América del Norte, la demanda de diésel renovable se mantiene bastante fuerte, con lo que contribuye al aumento de la producción total de biocombustibles en la región. Los gobiernos de todo el mundo siguieron apoyando la adopción de biocombustibles mediante políticas públicas favorables, subsidios y normativas, considerando a los biocombustibles como una herramienta fundamental para aumentar la seguridad energética y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Por otra parte, los avances tecnológicos y el aumento de la inversión en la infraestructura para biocombustibles coadyuvaron al crecimiento del mercado.
8.3. Proyecciones de mercado
Copiar enlace a 8.3. Proyecciones de mercado8.3.1. Consumo y producción
Los países asiáticos impulsan la oferta y la demanda de biocombustibles
Las proyecciones de la oferta y la demanda de biocombustibles se ven influenciadas en gran medida por la trayectoria futura del consumo general de combustibles, sobre todo porque muchas normativas relativas a los biocombustibles se establecen como porcentaje del uso total de combustibles. Estas Perspectivas se basan en el informe Perspectivas de la energía mundial de 2024 (World Energy Outlook 2024) de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) como la fuente principal de las proyecciones de la demanda mundial de combustibles. Dichas proyecciones parten principalmente de supuestos sobre cómo el crecimiento económico se traduce en la demanda de combustible para el transporte y otros productos derivados del petróleo. También representan efectos de sustitución, como la creciente prevalencia de VE, las mejoras en la eficiencia del combustible de los vehículos y el impacto de la competencia internacional en el sector petroquímico. Sin embargo, estas proyecciones no incluyen impactos políticos más amplios –como el paquete de medidas Objetivo 55 (Fit for 55) de la Unión Europea. En el ámbito mundial, las proyecciones indican que la demanda de combustibles basados en gasolina disminuirá a una tasa anual promedio de 0.8% durante el próximo decenio; mientras que se espera que el consumo de diésel basado en biomasa crezca moderadamente en 0.2% al año. La disminución prevista en el consumo total de combustibles se concentra principalmente en los países de ingresos altos, en tanto que, en la mayoría de las demás regiones, se prevé que la demanda total aumentará (Figura 8.1).
En estas Perspectivas se espera una tasa de crecimiento más lenta de consumo y producción de biocombustibles a nivel mundial, ambas previstas de 0.9% anual durante el periodo de la proyección. Esta tasa equivale a una quinta parte de la tasa observada en el decenio pasado, debido sobre todo a la reducción de las políticas de apoyo a los biocombustibles convencionales en los países desarrollados, así como la disminución en el uso total de combustibles en algunos de esos países. Con cerca de dos tercios del crecimiento previsto de la demanda de biocombustibles esperado en economías emergentes (Figura 8.2), en particular la India, el Brasil e Indonesia, se verán cambios en las participaciones de mercado. En 2024, 55% de la oferta y la demanda de etanol se sitúa en países de ingresos altos. Sin embargo, se prevé que, en el próximo decenio, la participación disminuirá a 51% y que los países de ingresos medios cobrarán relevancia. Una excepción de este cambio a los países de ingresos medios tiene que ver con el desarrollo del diésel basado en biomasa en América del Norte, el cual representa dos tercios del crecimiento del consumo mundial.
Figura 8.1. Tendencias en la demanda de biocombustible en las principales regiones, 2034 frente al periodo de referencia 2022-2024
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Nota: Participaciones calculadas sobre las cantidades de demanda expresadas en volumen. El tamaño de cada burbuja está relacionado con el volumen de consumo del respectivo biocombustible en el periodo de referencia. La variación en la demanda de gasolina y diésel incluye los componentes del biocombustible.
Fuente: OCDE/FAO (2025), “OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas”, Estadísticas de la OCDE sobre agricultura (base de datos), http://data-explorer.oecd.org/s/1hc.
Figura 8.2. Contribución regional al crecimiento del consumo de biocombustibles, 2034 frente al periodo de referencia 2022-2024
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Fuente: OCDE/FAO (2025), “OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas”, Estadísticas de la OCDE sobre agricultura (base de datos), http://data-explorer.oecd.org/s/1hc.
Se prevé que, para 2034, la producción mundial de etanol y de diésel basado en biomasa se incrementará a 155 miles de millones de litros (Mml) y 80.9 Mml, respectivamente. En el periodo de referencia, la materia prima total del etanol estaba compuesta por 60% de maíz, 22% de caña de azúcar, 6% de melaza y 2% de trigo; el 10% restante, por una mezcla de cereales variados, yuca y remolacha azucarera. La materia prima total para el diésel basado en biomasa estaba compuesta por 70% de aceite vegetal y 24% de aceites de cocina usados y sebo, los cuales han cobrado importancia en fecha reciente (Recuadro 8.1); el 6% restante estaba compuesto de aceites no comestibles y de otros residuos.
Pese a la creciente vigilancia que muchos países ejercen cada vez más sobre la sostenibilidad de la producción de biocombustibles, y pese a las variaciones significativas en la composición de las materias primas, se espera que las materias primas convencionales (o relacionadas con los alimentos) conserven su predominio en la industria (Figura 8.3). Si bien las materias primas celulósicas –como residuos de cultivos, cultivos energéticos específicos o biomasa maderera– ofrecen alternativas prometedoras que evitan la competencia con otras fuentes de alimentación, no se espera que estas materias primas avanzadas tengan un aumento sustancial en su participación en la producción total de biocombustibles.
Los Estados Unidos
Las políticas sobre biocombustibles de los Estados Unidos son controladas por los programas de la Norma para los Combustibles Renovables (RFS), y la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) y varias políticas estatales. Los programas imponen un volumen anual específico de combustibles renovables para mezclarse con combustibles convencionales para transporte. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) estableció las normativas actuales para el periodo de 2024 a 2026. Debido a la disminución en el consumo de gasolina previsto por la AIE, debido en gran parte a la mayor eficiencia de los vehículos y al incremento del número de vehículos eléctricos; se espera que el consumo de etanol disminuya, aunque se espera que la tasa de mezcla de etanol suba a 13% para 2034. Sin embargo, la preferencia de las refinerías de petróleo por el diésel renovable para cumplir con las normativas de la EPA y las limitaciones de infraestructura, restringirán la expansión del uso de combustibles con mayor contenido de etanol. Asimismo, de implementarse las políticas anunciadas podrían desincentivar un mayor crecimiento del diésel renovable más adelante en el periodo de la proyección.
Se espera que el maíz se mantenga como la principal materia prima para la producción de etanol y que, para 2034, constituya 99% de la producción. Mientras tanto, se supone que la capacidad de producción de etanol celulósico a partir de fuentes no alimentarías crecerá gradualmente durante el periodo de la proyección, aunque a partir de un nivel inicial bajo. Pese a que los Estados Unidos mantienen su posición como el mayor productor de etanol del mundo, se prevé que su participación bajará de 46% a 39%. Por otra parte, se prevé que la producción de diésel basado en biomasa se incrementará 1.68% anual y en 2034 representará 27% de la producción mundial. Dicho crecimiento se verá impulsado por el consumo cada vez mayor de diésel renovable e impulsado por el aumento de los objetivos en los programas federales y estatales de combustibles renovables, en particular la norma de combustible bajo en carbono (LCFS) del estado de California.
La Unión Europea
La Directiva de Energías Renovables (RED) representa el marco jurídico que rige el desarrollo de las energías renovables en múltiples sectores –incluido el del transporte– dentro de la Unión Europea. La directiva ha tenido tres actualizaciones importantes: la enmienda inicial llamada Directiva (UE) 2018/2001 (RED II) y, más adelante, la Directiva (UE) 2023/2413 (RED III). De conformidad con la RED, se establecen objetivos específicos para la proporción de energía renovable en el consumo total de energía de cada Estado miembro de la Unión Europea. Dicho objetivo se establece en un mínimo de 42.5% obligatorio en la UE para 2030, pero con miras a llegar a 45%. Respecto de los biocombustibles, la RED originalmente incluyó normativas para la mezcla de biocombustibles en los combustibles convencionales, con el fin de reducir las emisiones de GEI y la dependencia de los combustibles fósiles. Desde la puesta en marcha de la RED II, se fijaron límites para utilizar materias primas basadas en cultivos alimentarios y para forraje, lo cual restringe el aumento de materias primas agrícolas para usarse en el consumo de biocombustibles. Más aún, los biocombustibles han enfrentado criterios de sostenibilidad más estrictos, como respuesta a la preocupación por los efectos de su cambio indirecto del uso de la tierra (ILUC), con reglas definidas con claridad para categorizar las materias primas de alto riesgo ILUC. Si bien el aceite de palma no se menciona explícitamente y puede certificarse como compuesto de bajo riesgo ILUC, se trata de la única materia prima que se incluye en la categoría de alto riesgo de conformidad con la regulación actual. Además, la RED III aumentó el objetivo para biocombustibles avanzados de 3.5% a 5.5% para 2030. Las medidas de apoyo para alcanzar dicho objetivo incluyen las limitaciones a ciertas materias primas, como los cultivos alimentarios, y a la vez estimular el uso de biocombustibles avanzados derivados de desperdicios o residuos.
Se espera que la reducción prevista del uso de combustible para transporte reduzca el consumo de etanol y diésel basado en biomasa –1.4% anual. Asimismo, se espera que el contenido de diésel basado en biomasa en el combustible diésel aumente de 10% a 11%, en tanto que se prevé que la proporción de etanol en la gasolina permanecerá sin grandes cambios, con un crecimiento mínimo de 6.5% a 6.6%. Por otra parte, se espera que la producción de diésel basado en biomasa disminuya en consecuencia y que la proporción derivada del aceite de palma disminuya de 18% en el periodo de referencia a 3% en 2034, debido a asuntos relacionados con la sostenibilidad. Se prevé que la proporción de diésel basado en biomasa derivado de aceite de cocina y grasas usados aumentará de 24% a 28%.
El Brasil
Durante muchos años, el Brasil ha tenido una gran flota de vehículos de combustible flexible que pueden operar con gasohol (una mezcla de gasolina y etanol) o con etanol puro hidratado. La tasa de mezcla de etanol en el gasohol varía entre 18% y 27%, influenciada por la relación de precios entre el azúcar –la principal materia prima– y el etanol nacionales. Desde 2015, el porcentaje requerido para el etanol estipulado por ley es de 27%. Se espera que en los próximos 10 años esta normativa de mezcla se incremente a 40%. El crecimiento de la proporción de diésel basado en biomasa en la matriz energética brasileña se ha visto impulsado por la mezcla obligatoria con el diésel fósil. En la actualidad, el porcentaje establecido es de 14%, el cual debería aumentar a 15% en 2025, según lo aprobado por el Consejo Nacional de Política Energética del Brasil. Se contempla una normativa de mezcla de 15% durante todo el periodo de las Perspectivas.
A diferencia de los Estados Unidos y la Unión Europea, se espera que el consumo total de gasolina y diésel combustibles aumente en el Brasil durante el próximo decenio, lo cual indica un posible crecimiento de las mezclas de biocombustibles. Igualmente, se espera que durante los próximos 10 años el Brasil mantenga su posición como el segundo mayor productor y consumidor mundial de etanol combustible. Se prevé que en el Brasil, tanto el consumo como la producción de etanol aumentarán 2.1% anual, de conformidad con los programas de la Política Nacional de Biocombustibles (RenovaBio). Iniciados en 2017, los programas son fundamentales para cumplir con los compromisos del Brasil de reducir las emisiones de GEI. Si bien se prevé que la caña de azúcar seguirá siendo la principal materia prima para la producción de etanol, en años recientes ha aumentado el uso del maíz, de menos de 0.5 Mml antes de 2017, a casi 7 Mml en 2024. Según las Perspectivas, el maíz seguirá ganando terreno en la mezcla de materias primas, y alcanzará 9.6 Mml para 2034.
Indonesia
La implementación de las normativas B35 y B40 (mezcla de diésel basado en biomasa 35% y 40%) se orienta a reducir la dependencia nacional de combustibles fósiles importados, estabilizar los precios del aceite de palma, reducir las emisiones de GEI, y sostener la economía nacional, ya que representa cerca de medio millón de puestos de trabajo en el país. En años recientes, la producción de diésel basado en biomasa aumentó con constancia debido al programa nacional de diésel basado en biomasa, el cual brinda apoyo a sus productores. El programa está financiado por aranceles impuestos a las exportaciones de varios productos, incluidos el aceite de palma crudo (CPO), el aceite de cocina usado (UCO) y la oleína de palma, entre otros. El nivel de los aranceles a la exportación impuestos se modifica de acuerdo con las condiciones del mercado mundial sobre una base periódica y depende de un precio de referencia. Si bien en fecha reciente el fondo del aceite de palma crudo (fondo CPO) se agotó, en las Perspectivas se supone que los precios al productor se mantendrán por arriba de USD 1 000 por tonelada en términos nominales, lo cual permitirá la reposición del fondo CPO, el cual continuará subsidiando la producción nacional de diésel basado en biomasa. Sin embargo, esa cantidad, combinada con las exportaciones de CPO restringidas por la producción, quizá solo sean suficientes para lograr una tasa de mezcla de 31% (B31) durante el periodo de la proyección, en vez de las B35 y B40 anunciadas. Con base en estos supuestos, se prevé que la producción de diésel basado en biomasa de Indonesia se incrementará a cerca de 15 Mml para 2034. Alcanzar la B35 o la B40 requeriría un apoyo cada vez mayor de los productores de diésel basado en biomasa y la modificación técnica de los motores a diésel. El diésel renovable podría superar las limitaciones técnicas actuales, pero esto requeriría inversiones y apoyo adicionales solventados por el fondo CPO.
La India
La India aceleró la expansión de su producción de etanol con el fin de alcanzar el objetivo E20 (mezcla de etanol 20%) para 2025. En fecha reciente, la producción de etanol se incrementó considerablemente y la caña de azúcar y los cereales representan la mayor parte del aumento, en vez de la materia prima tradicional, la melaza. En las Perspectivas se supone que la caña de azúcar se consolidará como la principal materia prima, seguida por la melaza. Los cereales, en específico los derivados de reservas degradadas, complementarán la producción nacional, aunque a mediano plazo su función podría verse restringida a los niveles actuales de existencias. Dada la creciente demanda de gasolina, en 2026 podría alcanzarse el objetivo de mezcla de E20. Se espera que la producción de etanol alcance 15 Mml en 2034. Si bien aquí se supone que la demanda será impulsada por el objetivo actual de mezcla E20, hay capacidad de producción y disponibilidad de materias primas suficientes para alcanzar una tasa de mezcla más alta. Sin embargo, lo anterior requeriría precios más bajos de las materias primas para garantizar la competitividad y rentabilidad de los productores de etanol. Más aún, sería necesario adaptar los motores de los vehículos a tasas de mezcla más altas. En fecha reciente, el Gobierno de la India estableció una alianza con el Brasil, con el fin de adoptar la nueva tecnología para implementar mezclas más altas. El suministro limitado de aceite vegetal, producto del cual la India es importador neto, combinado con los altos precios internacionales, seguirán representando la principal limitante para cualquier aumento importante de la producción de diésel basado en biomasa.
República Popular China (en adelante, China)
En este informe se supone que la tasa de mezcla del etanol, que en los años recientes fue de cerca de 1.6%, y subió a 2% en 2024, aumentará a 2.5% en 2034. Dicho aumento no puede compensar la disminución prevista del uso total de gasolina, que equivaldrá a una baja anual de 0.4% del consumo de etanol durante el próximo decenio. Sin embargo, se prevé que el consumo de diésel basado en biomasa, aumentará 2% anual. Según las Perspectivas, solo se usarán materias primas producidas en el país.
El Canadá
La Norma Canadiense de Combustibles Limpios (CFS), proclamada ley en 2022, promueve el uso de los biocombustibles en el Canadá al aumentar los incentivos para el desarrollo y adopción de combustibles, tecnologías y procesos renovables. La CFS apunta a lograr, para 2030, una reducción de 15% (por debajo de los niveles de 2016) en la intensidad de carbono de los combustibles para transporte. A partir de enero de 2023, se requiere un contenido renovable de 10% en la gasolina y 15% en el diésel. Posteriormente, entre 2023 y 2024, el consumo de diésel basado en biomasa en el Canadá aumentó más del doble. En fecha reciente se anunciaron en todo el país planes para establecer múltiples instalaciones nuevas o ampliadas de biocombustibles líquidos que usarían primordialmente materias primas agrícolas. Si dichos proyectos se completan como se ha propuesto, podrían generar una capacidad adicional de 5 Mml de biocombustibles para 2034 (sobre todo para el diésel renovable y el combustible sostenible de aviación). En estas Perspectivas se supone un aumento más conservador de la producción de diésel basado en biomasa a 2 Mml pero, a la vez, un fuerte incremento del consumo a 5.9 Mml, lo cual elevaría el déficit actual de 1.2 Mml a 3.9 Mml. Se espera que el consumo de etanol se incremente en 2 Mml y se prevé que será cubierto principalmente con importaciones.
La Argentina
En la Argentina, la Ley sobre Biocombustibles de 2021 estableció una tasa de mezcla de diésel basado en biomasa de 5%, la cual puede reducirse a 3% si los altos precios de las materias primas distorsionaran los precios de los combustibles. En junio de 2022, el Gobierno promulgó una resolución para aumentar la normativa obligatoria de diésel basado en biomasa de B5 a B7.5, pero al mismo tiempo permitir que aumentara temporalmente hasta B12.5, para poder reaccionar a la escasez de diésel. En las Perspectivas se supone que B7.5 es el objetivo de mezcla. Con limitadas posibilidades de exportaciones adicionales, se prevé que la producción de diésel basado en biomasa se estancará durante los próximos 10 años.
El objetivo de mezcla de etanol se ha mantenido en 12%, pese a la presión ejercida por los productores de bioetanol para aumentarla a 15%. En las Perspectivas se supone que la tasa permanecerá fija y se prevé que el uso del etanol combustible aumentará en 1.7% anual tras el incremento del uso total de gasolina.
Tailandia
Pese a los objetivos establecidos en el Plan de Desarrollo de Energía Alternativa (AEDP) para la caña de azúcar (y, de manera indirecta, la melaza) y la yuca, se espera que la limitada disponibilidad nacional restrinja la producción de biocombustibles. Por otra parte, el estancamiento de la demanda de combustibles fósiles limitará la creciente demanda de etanol. Se espera que, en promedio, la mezcla sea alrededor de 14% durante el periodo de las Perspectivas y se prevé que la producción permanecerá estancada en cerca de 1.7 Mml durante el próximo decenio. Se espera que la demanda de diésel basado en biomasa se vea sustentada por la mezcla obligatoria con un incremento de 2.7 Mml para 2034.
Colombia
Se prevé que la demanda de etanol se incrementará durante el periodo de las Perspectivas, en consonancia con la recuperación de la demanda de gasolina. Se prevé que, a mediano plazo, la tasa de mezcla se mantendrá en cerca de 11%. La caña de azúcar seguirá siendo la principal materia prima y para 2034, la producción de biocombustibles consumirá casi 12% de la producción de caña de azúcar en comparación con casi 8% en el periodo de referencia; consolidando así al etanol como un elemento importante para el sostenimiento del sector colombiano de la caña de azúcar. La tasa de mezcla del diésel basado en biomasa se ha ubicado por arriba de 13% y se espera que permanezca en este nivel durante el periodo de proyección.
Recuadro 8.1. ¿Por qué los aceites residuales y grasas animales (ARGA) se han convertido en importantes materias primas para el diésel basado en biomasa?
Copiar enlace a Recuadro 8.1. ¿Por qué los aceites residuales y grasas animales (ARGA) se han convertido en importantes materias primas para el diésel basado en biomasa?En años recientes, los aceites residuales (esto es, los aceites de cocina usados [UCO]) y las grasas animales (esto es, el sebo) (ARGA) han adquirido gran importancia como materias primas para la producción de diésel basado en biomasa. La demanda creciente de diésel renovable, particularmente en regiones con regulaciones ambientales estrictas, es factor impulsor de este cambio. Se considera que las materias primas basadas en residuos ofrecen varias ventajas respecto de los aceites de cultivo, como una menor intensidad de carbono y un menor impacto en el uso de la tierra, por lo que cuentan con más apoyo en las políticas públicas.
Aumento de la demanda de diésel renovable
Una de las principales razones del aumento del uso de las ARGA es el rápido crecimiento de la producción de diésel renovable. El estado de California es parte de esta transición y con su norma de combustible bajo en carbono (LCFS) desempeña una función clave al incentivar los combustibles bajos en carbono. A diferencia del biodiésel tradicional, el cual tiene limitaciones de mezcla, el diésel renovable es un combustible de sustitución que puede reemplazar al diésel basado en petróleo sin modificar los motores o la infraestructura. Estas características lo han convertido en la opción preferida para reducir emisiones en el sector del transporte. Políticas como la Norma para los Combustibles Renovables (RFS), de los Estados Unidos y la Directiva de Energía Renovable III (RED III) de la Unión Europea han contribuido a acelerar la adopción de materias primas basadas en residuos.
Materias primas basadas en residuos en comparación con materias primas basadas en cultivos
Las materias primas basadas en cultivos, como el aceite de soya y el de palma, se han usado ampliamente en la producción de biocombustibles. Sin embargo, generan mayores emisiones debido a los cambios directos e indirectos en el uso de la tierra y compiten con la producción de alimentos. En cambio, las materias primas basadas en residuos, como los aceites de cocina usados, el sebo y otras grasas animales, son subproductos de las industrias alimentaria y agrícola. Muchos argumentan que, puesto que no requieren tierras o cultivos adicionales, su intensidad de carbono es considerablemente menor. Siguiendo este argumento, cualifican para recibir mayores incentivos políticos, lo cual los hace atractivos desde el punto de vista económico para los productores de biocombustibles.
Incentivos de políticas públicas y apoyo regulatorio
Varios gobiernos promueven los biocombustibles basados en residuos mediante subsidios, créditos fiscales y normativas regulatorias. En los Estados Unidos, los incentivos fiscales priorizan las ARGA respecto de los aceites de cultivo, en tanto que la LCFS de California proporciona beneficios financieros a los combustibles con menor intensidad de carbono. La Unión Europea también está tomando medidas para reducir la dependencia de los biocombustibles de alto riesgo ILUC. En el marco de la RED III, la Unión Europea trabaja para eliminar gradualmente los biocombustibles basados en aceite de palma para 2030, con lo que impulsa aún más la demanda de alternativas basadas en residuos.
Retos e interconexiones de mercado
Pese a sus ventajas, las ARGA no son recursos ilimitados. Su disponibilidad está vinculada a la industria alimentaria, al procesamiento animal y a la infraestructura de recolección de residuos. Además, existe competencia entre los diferentes usos de los aceites residuales, como el forraje y las aplicaciones industriales. Por otra parte, la creciente demanda de las ARGA como materias primas para biocombustibles desafía el supuesto de que están en verdad libres de ILUC. A medida que aumenta su valor, puede incentivar una mayor producción de los productos básicos primarios de los que provienen, como los aceites vegetales y la carne, con lo que impulsan de manera indirecta un mayor uso de recursos. Lo anterior despierta preocupación de que la demanda de las ARGA pueda influir en el uso de la tierra y en la producción agrícola. Además, se ha expresado inquietud acerca de actividades fraudulentas, como mezclar los UCO con aceite de palma virgen para eludir las regulaciones de sostenibilidad (Swanson, Arita, and Cooper, 2024). Si bien los datos disponibles no indican un fraude generalizado, comprender estas interconexiones es fundamental para equilibrar los objetivos de sostenibilidad con la viabilidad económica.
Fuente: Swanson, A., S. Arita y J. Cooper (2024), "Controversies Surrounding US Imports of Used Cooking Oil for Biofuel Production", ARE Update 28(2), pp. 1-5, University of California Giannini Foundation of Agricultural Economics, https://giannini.ucop.edu/filer/file/1734628708/21199/.
Otros países
Otros productores importantes de etanol son el Paraguay, Filipinas y el Perú, donde se prevé que para 2034 la producción alcanzará cerca de 0.8 Mml, 0.8 Mml y 0.3 Mml, respectivamente. Se supone que la tasa de mezcla del Paraguay permanecerá estable en alrededor de 25% durante el periodo de la proyección, dada la limitada oferta de caña de azúcar, que no puede sustituirse del todo con el maíz. Malasia, Filipinas y el Perú también son productores importantes de diésel basado en biomasa y sus proyecciones de producción alcanzarán 2.1 Mml, 0.6 Mml y 0.2 Mml, respectivamente. Otros países asiáticos, en particular Singapur, podrían aumentar su producción para llegar en 2034 a alrededor de 0.9 Mml de diésel basado en biomasa a partir de UCO. A diferencia de la mayoría de los países en los que los biocombustibles se utilizan internamente para reducir las emisiones de GEI y la dependencia nacional del petróleo importado, la mayor parte de la producción de diésel basado en biomasa de Singapur se destina a la exportación.
8.3.2. Comercio
Se espera que el comercio mundial de biocombustibles se mantenga casi constante
Se prevé que para 2034 el comercio mundial de etanol se incrementará de 11 Mml a 11.9 Mml, y que la participación total de la producción disminuirá de 8.8% a 8.2% al final del periodo de proyección. Se espera que los Estados Unidos y el Brasil se mantengan como los principales exportadores de etanol basado en maíz y caña de azúcar. Se espera que la cuota conjunta de exportación de ambos países aumente de manera balanceada, del 75% actual a 79% en 2034.
A nivel mundial, el comercio de diésel basado en biomasa representa 13.5% de la producción y se prevé que esta proporción aumentará a cerca de 14.8%. Las exportaciones de diésel basado en biomasa de Indonesia cayeron drásticamente en 2020 y han permanecido bajas desde entonces. Tomando en cuenta la alta demanda interna y las reducidas oportunidades de exportación a la Unión Europea, no se espera que Indonesia regrese a los mercados internacionales con exportaciones importantes de diésel basado en biomasa. Se prevé que los cinco principales exportadores de diésel basado en biomasa –China, los Estados Unidos, la Unión Europea, el Canadá y Malasia– mantendrán una participación de mercado combinada de 79% (Figura 8.5).
8.3.3. Precios
Se espera que los precios en términos reales disminuyan
Después de alcanzar el punto máximo en 2022, los precios nominales del diésel basado en biomasa y del etanol disminuyeron durante 2023 y 2024, lo cual se atribuye sobre todo a los precios más bajos de las materias primas y del petróleo. Según las proyecciones, posteriormente, los precios nominales de los biocombustibles aumentarán de manera gradual hasta 2034, de acuerdo con los precios de la energía y de las materias primas. Sin embargo, se prevé que, en términos reales, los precios del etanol y el diésel basado en biomasa disminuirán durante el próximo decenio (Figura 8.6).
8.4. Riesgos e incertidumbres
Copiar enlace a 8.4. Riesgos e incertidumbresLa evolución de las políticas públicas y los precios relativos son fundamentales
Hay incertidumbre respecto del panorama de políticas públicas, la disponibilidad de materias primas y los precios de los combustibles fósiles. La incertidumbre en torno a las políticas públicas se relaciona con las fluctuaciones en los niveles de las normativas, los mecanismos de aplicación, la inversión en materias primas para biocombustibles no tradicionales, las exenciones fiscales y los subsidios, tanto para los biocombustibles como para los combustibles fósiles, así como las políticas que promueven la tecnología relativa a los vehículos eléctricos (VE) y al combustible sostenible de aviación (SAF).
Las fluctuaciones de los precios de los combustibles fósiles causan efectos directos sobre la competitividad de los biocombustibles, a menudo vinculada con los subsidios otorgados al sector. La volatilidad prevaleciente en los mercados del petróleo tiende a perturbar las estructuras de los mercados de biocombustibles, ya que puede influir en las políticas de apoyo y, posiblemente, dejar efectos duraderos. Además, hay incertidumbre en lo que se refiere al suministro de materias primas, pues por lo común los países prefieren usar productos básicos excedentarios para la producción de biocombustibles, con el fin de salvaguardar la disponibilidad y la seguridad alimentarias. Si bien se prevé que las normativas de mezclas impulsen la producción de biocombustibles en las economías emergentes, los aumentos recientes de los precios en los mercados de cereales y aceites vegetales reavivaron los debates sobre las implicaciones éticas de la producción de combustibles frente a la producción de alimentos. Explorar el tema de los biocombustibles avanzados presenta oportunidades más allá de los cultivos convencionales con materias primas celulósicas, como los residuos agrícolas y cultivos energéticos con potencial para expandir la producción sin poner en riesgo el abastecimiento de alimentos. Las materias primas basadas en residuos, como los desechos sólidos municipales y el aceite de cocina usado, ofrecen también alternativas y brindan beneficios adicionales para la gestión de residuos.
Las existencias mundiales de los VE han aumentado de manera constante desde mediados de la década de 2000; más de 20 países se comprometieron a eliminar paulatinamente las ventas de vehículos con motor de combustión interna y ocho países, además de la Unión Europea, se comprometieron también a producir vehículos con cero emisiones netas durante los próximos 10 a 30 años. Los gobiernos de todo el mundo establecieron objetivos de uso de los VE, incentivos para su compra y programas de apoyo para impulsar su adopción y la investigación relacionada. Sin embargo, en la actualidad, sus ventas se están estancando en los Estados Unidos en comparación con la reacción inicial de los mercados, posiblemente debido a los avances, menores de lo esperado, en el desarrollo de infraestructura. Más aún, los debates recientes entre los países respecto de la protección de los mercados nacionales de los VE importados para salvaguardar su industria interna, podrían incrementar la incertidumbre en torno a la adopción de los VE. Si bien el consumo y la producción de SAF no se modelan de manera explícita en las Perspectivas, cualquier aumento significativo de su uso a largo plazo puede causar grandes efectos sobre el uso de materias primas avanzadas, sujeto a los avances tecnológicos y las políticas de apoyo. Los biocombustibles también intervienen con fuerza en la descarbonización de la industria de carga marítima. Los avances tecnológicos y cambios regulatorios no previstos en el sector del transporte podrían también afectar en alto grado las proyecciones del mercado de biocombustibles. Se espera que los países implementen políticas que promuevan nuevas tecnologías para reducir las emisiones de GEI, lo cual provocará incertidumbre en los mercados agrícolas e influirá en la demanda futura de biocombustibles. La respuesta del sector privado a dichas medidas, en particular las industrias que invierten en VE y SAF, determinarán las tendencias de uso de biocombustibles durante el próximo decenio y más adelante.