En este capítulo se presentan los aspectos clave sobre el consumo, la producción, el comercio y los precios de los productos básicos agrícolas y pesqueros cubiertos en el informe OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas, así como la evolución de indicadores sectoriales fundamentales durante el periodo 2025-2034. Se resume un escenario de referencia para el próximo decenio, basado en supuestos específicos sobre las condiciones macroeconómicas, las tendencias de la productividad, el clima, las preferencias del consumidor y las políticas agrícolas y comerciales. Se prevé que el consumo mundial de productos básicos agrícolas aumentará a un ritmo más lento durante el próximo decenio debido a un menor crecimiento de la población y los ingresos, sumado a la saturación de la demanda de alimentos en las economías avanzadas. Se espera que la mayor parte del consumo adicional se produzca en los países de ingresos bajos y medios, donde las poblaciones en proceso de urbanización con ingreso per cápita en aumento consumirán relativamente más productos ganaderos y pesqueros. El cambio en las preferencias alimentarias podría impulsar la inversión en la ganadería y la acuicultura, con lo cual aumentaría la producción. Por consiguiente, la producción agrícola y pesquera mundial, en especial de alimentos de origen animal, generará mayores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la agricultura. En el capítulo también se presenta un escenario que describe cómo la combinación de mejoras en la productividad con la adopción generalizada de tecnologías de reducción de emisiones podría disminuir las emisiones directas de GEI de la agricultura y erradicar el hambre para 2034. En las Perspectivas se destaca el papel fundamental de la cooperación multilateral y la eficacia de los mercados internacionales de productos básicos agrícolas para garantizar la seguridad alimentaria mundial y los medios de vida rurales. Las tendencias previstas en la demanda y la oferta sugieren una disminución gradual de los precios internacionales reales durante los próximos 10 años, aunque los cambios en factores ambientales, sociales, geopolíticos o económicos podrían alterar estas proyecciones.
1. Mercados agrícolas y alimentarios: tendencias y perspectivas
Copiar enlace a 1. Mercados agrícolas y alimentarios: tendencias y perspectivasResumen
El informe OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas es el resultado de un trabajo de colaboración entre la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En este informe se presenta un escenario de referencia constante de la evolución de los mercados de productos básicos agrícolas y pesqueros en los niveles nacional, regional y mundial para el periodo 2025-2034.
Las proyecciones de referencia se basan en aportaciones expertas estructuradas. Dichas proyecciones dependen de las condiciones actuales del mercado (Sección 1.1), así como de supuestos sobre los aspectos macroeconómicos, demográficos y de políticas públicas (Sección 1.2). El modelo Aglink-Cosimo conjunto de la OCDE y la FAO, el cual vincula a los sectores y los países abordados en las Perspectivas, asegura la constancia y el equilibrio mundial en todos los mercados.
En la Sección 1.6 de estas Perspectivas, mediante un análisis de escenarios, se destaca la función de la implementación a gran escala de tecnologías para reducir las emisiones de GEI para equilibrar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad.
1.1. Evolución reciente de los mercados agrícolas
Copiar enlace a 1.1. Evolución reciente de los mercados agrícolasEn la Figura 1.1 se presenta información sobre la situación actual de los productos básicos, que representa el punto de partida de las proyecciones. Debido a las diferencias en las campañas comerciales entre los productos básicos, los datos se presentan para el año natural 2024 o la campaña comercial 2024/25, según sea pertinente.
Figura 1.1. Condiciones del mercado de los principales productos básicos
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Nota: Todas las figuras se expresan como un índice en el que la media del pasado decenio (2015-2024) se fija en 100. El consumo se refiere a los volúmenes de consumo mundiales. Los índices de precios se ponderan por el valor promedio de la producción mundial en el último decenio, medida por los precios internacionales reales. En los cuadros resumen sobre cada producto básico del Anexo estadístico y en los capítulos en línea sobre dichos productos se proporciona mayor información acerca de las condiciones del mercado y los cambios por producto.
Fuente: OCDE-FAO (2025), “OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas”, Estadísticas de la OCDE sobre agricultura (base de datos), http://data-explorer.oecd.org/s/1hc.
1.2. Tendencias macroeconómicas y de políticas públicas previstas que afectan a los mercados agrícolas
Copiar enlace a 1.2. Tendencias macroeconómicas y de políticas públicas previstas que afectan a los mercados agrícolasEn este escenario de referencia que genera las proyecciones 2025-2034 se incorporan la experiencia en productos básicos, políticas públicas y países de la OCDE y la FAO, así como las aportaciones de los países miembros y los organismos internacionales de productos básicos. Las proyecciones de referencia que se abordan en esta sección se basan en datos y políticas vigentes a diciembre de 2024. Se espera que las siguientes tendencias macroeconómicas influyan en la evolución de los mercados agrícolas en los próximos 10 años.
Recuadro 1.1. Proceso de referencia OCDE-FAO y consideración de las incertidumbres
Copiar enlace a Recuadro 1.1. Proceso de referencia OCDE-FAO y consideración de las incertidumbresProceso de referencia
Desde 2004, la OCDE y la FAO han elaborado de manera conjunta el informe anual Perspectivas Agrícolas, el cual presenta proyecciones transparentes y factibles para el siguiente decenio, con base en el consenso de las partes interesadas. Las proyecciones sirven para evaluar el impacto de los cambios de políticas públicas y la evolución de escenarios alternativos. El proceso de elaboración se ajusta continuamente para reflejar la evolución de las necesidades y las condiciones, manteniendo al mismo tiempo los principios que limitan los supuestos subjetivos.
La OCDE recopila datos y proyecciones del mercado agrícola mediante cuestionarios nacionales que toman en cuenta las condiciones y políticas públicas en materia de economía. La FAO genera las proyecciones de referencia con base en su capacidad y conocimientos expertos institucionales. En ambos procesos se siguen varias etapas que incluyen la gestión de bases de datos, la modelización y el análisis posterior al modelo, lo cual se realiza a lo largo de varios meses.
El riguroso proceso de aprobación de varios niveles, garantiza la calidad del informe conjunto. Las proyecciones y los hallazgos son revisados por el Grupo de Trabajo sobre Mercados Agrícolas y los especialistas en productos básicos de la FAO, en tanto que la aprobación final del texto corre a cargo del Grupo de Trabajo sobre Políticas y Mercados Agrícolas de la OCDE y el equipo de Gestión de Proyectos del Ejecutivo Jefe de la FAO. En este proceso establecido se desarrolla un escenario de referencia factible y transparente, cuyo resultado final es una perspectiva agrícola a mediano plazo ampliamente reconocida. En el Anexo B: Metodología se proporcionan mayores detalles sobre el marco metodológico y el proceso de autorización.
Incertidumbres en torno al nivel de referencia
Las proyecciones de referencia presentadas en este informe, se fundamentan con datos y políticas públicas vigentes a diciembre de 2024 y los supuestos derivados de ellos. No se consideran los acontecimientos –bien sea políticos, económicos, ambientales o tecnológicos– posteriores a esta fecha.
Los acontecimientos geopolíticos recientes han aumentado la incertidumbre a corto plazo en torno a las relaciones comerciales internacionales, la cooperación regulatoria y las iniciativas mundiales de sostenibilidad. Dichas condiciones cambiantes se seguirán de cerca para evaluar si se convierten en cambios estructurales con implicaciones duraderas para las perspectivas a mediano plazo. Dada la incertidumbre actual acerca de la naturaleza, el alcance y la duración de estos cambios, se decidió mantener las proyecciones de referencia originales en este informe. Si los impulsores clave de los mercados agrícolas y los supuestos derivados divergen sistemáticamente de los supuestos de referencia, se analizarán los posibles impactos mediante simulaciones basadas en escenarios.
1.2.1. Un ritmo de crecimiento demográfico mundial más lento con diferencias regionales
Se prevé que el crecimiento demográfico1 se ralentizará considerablemente y aumentará en 729 millones de personas hasta alcanzar 8.8 Mm en 2034. Esto corresponde a una tasa promedio de 0.8% anual durante los próximos 10 años, por debajo del 1.0% anual registrado en el decenio pasado (Figura 1.2). Se espera que esta desaceleración conduzca a un crecimiento más lento de la demanda mundial de alimentos. No obstante, las diferencias regionales en las tendencias demográficas darán forma a los patrones regionales de la demanda futura. La India consolidará su posición como el país más poblado (desde 2023), al crecer 0.8% al año y representar 17.9% de la población mundial en 2034. En África subsahariana se registrará el mayor crecimiento (2.3% por año), y alcanzará 17.5% de la población mundial al final del periodo de proyección. Cercano Oriente y África del Norte será la segunda región de más rápido crecimiento (1.6% anual), aunque aún representa una participación menor (6.3%) para 2034.
Por su parte, se espera que la población de la República Popular China (en adelante, China) disminuya gradualmente a un ritmo de -0.3% anual durante el próximo decenio. Sin embargo, se mantendrá como el segundo país más poblado, con 15.7% del total mundial para 2034. Se espera que la población de América Latina y el Caribe y de América del Norte crezca 0.5% anual mientras que en Europa y Asia Central se mantendrá estable.
1.2.2. Crecimiento económico mundial estable
Se espera que el ingreso per cápita mundial,2 medido en dólares estadounidenses constantes, aumente a una tasa promedio de 1.6% anual durante el próximo decenio. El crecimiento estará impulsado principalmente por las economías asiáticas emergentes y en desarrollo, con el crecimiento de la India acelerándose a 5.4% anual (arriba de 4.0% anual en el decenio anterior) y el de China, a 3.8% anual, en su transición a una fase económica más madura. Dichos países de ingresos medios reafirmarán su función como los impulsores clave de la demanda mundial de productos básicos agrícolas. Asimismo, se espera que América Latina supere el promedio mundial y que sus economías de mayor tamaño contribuyan a una tasa de crecimiento regional de 1.8% anual.
En las economías avanzadas, se espera que los ingresos en Europa y Asia Central aumenten ligeramente, en tanto que en América del Norte podría registrarse una desaceleración, con un promedio de crecimiento en ambas regiones de 1.5% anual durante los próximos 10 años. Se prevé que el crecimiento del ingreso per cápita se mantendrá por debajo del promedio mundial de 1.1% anual en África subsahariana y de 1.3% anual en el Cercano Oriente y África del Norte.
1.2.3. Los precios de la energía bajan a medida que la demanda de combustibles fósiles se debilita
De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (AIE) (IEA, 2004[1]), se espera que el crecimiento de la demanda mundial de energía de combustibles fósiles disminuya y alcance su punto máximo antes de 2030 debido a las mejoras en la eficiencia, la electrificación y la rápida expansión de la energía renovable. Esto potencialmente resultará en una flexibilización de los precios internacionales de la energía.
El precio mundial de referencia del petróleo utilizado en las Perspectivas, que alcanzó un máximo de USD 101/barril en 2022, bajó a USD 80/barril en 2024 y se prevé que bajará más, a USD 73/barril en 2025. Según las Perspectivas, se espera que el precio mundial de referencia del petróleo se mantendrá estable en términos reales durante el periodo de proyección. De mantenerse esta tendencia, se prevé que los precios de los fertilizantes, que repuntaron en 2022, sigan su proceso de flexibilización y permanezcan estables en términos reales durante los próximos 10 años.
1.2.4. Las políticas públicas vigentes se mantienen constantes en el nivel de referencia
Las políticas públicas influyen significativamente en los mercados agrícolas, de biocombustibles y pesqueros y, por tanto, las reformas que se les apliquen suelen generar cambios en las estructuras de mercado. En las Perspectivas se supone que las políticas públicas actuales se mantendrán y que no se promulgarán nuevas. En este informe solo se consideran los acuerdos de libre comercio que se ratificaron hasta finalizar el mes de diciembre de 2024.
1.2.5. Las proyecciones están sujetas a una considerable incertidumbre
Las perspectivas del mercado de productos básicos agrícolas están sujetas a diversas incertidumbres, entre ellas factores ambientales, sociales, geopolíticos y económicos que podrían desviarse de las proyecciones de referencia.
Los conflictos en curso ponen de manifiesto los riesgos persistentes para la seguridad energética, lo cual tiene implicaciones directas para la producción. Si bien los efectos inmediatos de la crisis energética mundial comenzaron a disminuir en 2023, aún podrían suscitarse más trastornos por la dependencia energética del sector agroalimentario. Los altos costos de los insumos, sobre todo los de energía derivada de los combustibles fósiles, han impulsado el aumento de los precios de los alimentos, exacerbando la preocupación por la seguridad alimentaria mundial. El análisis de escenarios presentado en las Perspectivas de 2023 indicó que los costos crecientes de los fertilizantes sintéticos por sí solos, podrían afectar en gran medida los precios de los alimentos. En el Recuadro 1.2 se exploran estas incertidumbres relacionadas con los insumos y se destaca el reciente trabajo de análisis de escenarios llevado a cabo en la OCDE sobre los mercados de fertilizantes sintéticos y las políticas públicas relacionadas.
Recuadro 1.2. Dinámicas interconectadas de los mercados de fertilizantes sintéticos, las políticas públicas y los mercados agrícolas
Copiar enlace a Recuadro 1.2. Dinámicas interconectadas de los mercados de fertilizantes sintéticos, las políticas públicas y los mercados agrícolasLas condiciones que imperan en los mercados de fertilizantes sintéticos, que determinan la aplicación de fertilizantes con implicaciones directas para los rendimientos, tienen fuertes repercusiones en los sistemas alimentarios, la estabilidad económica y macroeconómica y el medio ambiente. Por su alta concentración y su estrecha relación con los mercados de energía, son muy susceptibles a perturbaciones e interrupciones en el suministro. Muchos países ofrecen subsidios con el fin de fomentar las prácticas agrícolas basadas en el uso de fertilizantes con el fin de garantizar la seguridad alimentaria y apoyar los medios de vida de los agricultores.
Con base en el modelo de equilibrio parcial Aglink-Cosimo, en un estudio reciente de la OCDE se exploran las complejas relaciones entre los mercados de fertilizantes, las políticas públicas de fertilizantes sintéticos y sus repercusiones en los mercados agrícolas, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental a mediano plazo (Adenäuer, Laget and Cluff, 2024[2]). En este informe se presentan dos análisis de escenarios independientes: uno aborda la posible escasez de suministro de fertilizantes y el otro explora la eliminación hipotética del apoyo para fertilizantes en la India.
El primer escenario –que plantea una reducción de 20% en el suministro de fertilizantes de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), aplicable primero solo en 2025 y después en 2025 y 2026– aborda la inquietante escasez de suministro. Esto puede interpretarse como un aumento en los costos marginales de producción similar al impacto de precios registrado en 2022. La escasez de fertilizantes es una preocupación importante en muchos países, no solo desde que inició la guerra entre la Federación de Rusia (en adelante, Rusia) y Ucrania, sino también debido a las incertidumbres geopolíticas más amplias que afectan al comercio mundial y a los mercados de productos básicos.
El escenario de escasez de suministro indica que las existencias pueden mitigar, en cierta medida, los impactos negativos a corto plazo sobre los rendimientos. Sin embargo, una escasez prolongada puede tener efectos adversos duraderos sobre el sector agrícola. Incluso una baja moderada en los rendimientos provocarían déficits de producción significativos, lo cual elevaría los precios de los alimentos. En la Figura 1.3 se muestra que, en un escenario en el que los tres fertilizantes sintéticos resultan afectados de manera simultánea en un solo año (línea gris), el índice de precios de los alimentos de la FAO podría incrementarse hasta en 6% entre 2025 y 2028. En cambio, un escenario que involucra dos impactos consecutivos (línea verde) provocaría un aumento más pronunciado y elevaría los precios 13% durante el mismo periodo.
El segundo escenario, centrado en la hipotética eliminación del apoyo a los fertilizantes sintéticos en la India, sugiere que este cambio de política provocaría una rápida reducción del uso interno de fertilizantes, lo que disminuiría la producción y las exportaciones agrícolas y causaría a la vez un incremento en las importaciones. La reducción de los precios del nitrógeno y el aumento de los precios del arroz, influenciados por la importante función de la India como usuario de nitrógeno y como proveedor de arroz, tendrían un impacto modesto en los precios mundiales de los alimentos y efectos adversos menores en la seguridad alimentaria mundial.
El escenario sugiere que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero de la agricultura se reducirían considerablemente en 7 Mt de CO2 equivalente de CO2 debido a la reducción sustancial en la aplicación de fertilizantes en la India y al incremento moderado de su uso en otras regiones. Esto pone de relieve el vínculo crucial entre las políticas nacionales y los objetivos de sostenibilidad ambiental mundiales.
Los acontecimientos recientes en la política exterior de los Estados Unidos de América (en adelante, los Estados Unidos), ocurridos después del umbral previsto para diciembre de 2024, incorporaron cierta incertidumbre en las proyecciones de referencia actuales, en particular con respecto al comercio internacional, la asistencia alimentaria y las iniciativas mundiales de sostenibilidad.
El aumento de las temperaturas, los cambios en los regímenes de precipitaciones, los trastornos en los servicios ecosistémicos y los fenómenos meteorológicos extremos, afectan cada vez más las tendencias de rendimiento agrícola. Si bien algunas regiones pueden beneficiarse de temporadas de cultivo más largas, otras se están volviendo menos aptas para el cultivo. Se supone que los agricultores se adaptarán al ajustar sus calendarios de siembra, diversificar sus opciones de cultivos y adoptar estrategias integradas de gestión de plagas. No obstante, la capacidad de adaptación sigue siendo desigual entre regiones. En este contexto, el comercio internacional desempeña una función estabilizadora vital. Al facilitar el movimiento de alimentos de las regiones excedentarias a las deficitarias, el comercio ayuda a amortiguar las perturbaciones de la producción local, lo cual apoya a la vez la estabilidad de la oferta y de los precios (Adenäuer, Frezal and Chatzopoulos, 2023[3]).
Las medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF), en particular los brotes de enfermedades animales, son una gran fuente de incertidumbre para el comercio de productos de origen animal. Si bien la producción nivel de las explotaciones agrícolas de especies con rotación rápida, como las aves de corral, pueden recuperarse con relativa rapidez tras brotes de influenza aviar, las restricciones comerciales y los ajustes estructurales pueden persistir, con la respectiva afectación a las perspectivas comerciales a largo plazo. En cambio, las enfermedades que afectan al ganado con ciclos de vida más largos, como la fiebre aftosa, pueden desencadenar restricciones comerciales prolongadas y tener graves repercusiones económicas debido al gran volumen de sacrificios y al prolongado proceso de recuperación de la condición de libre de enfermedades.
1.3. Consumo: evolución prevista para el periodo 2025-2034
Copiar enlace a 1.3. Consumo: evolución prevista para el periodo 2025-20341.3.1. Las economías emergentes impulsan el crecimiento del consumo de los productos básicos agrícolas
Se prevé que, durante el próximo decenio, hacia 2034, el valor del consumo mundial de los productos básicos agrícolas y pesqueros crecerá 13% a partir de sus niveles actuales en dólares estadounidenses constantes, y se espera que casi todo el uso adicional tendrá lugar en los países de ingresos medios y bajos. Este crecimiento se verá impulsado sobre todo por el crecimiento de la población, el mayor bienestar económico y el carácter cada vez más urbano de estas regiones. En la Figura 1.4 se muestra de qué manera los países con diferentes niveles de ingresos distribuyen los productos básicos agrícolas y pesqueros entre alimentos, forrajes, biocombustibles y otros usos industriales. Entre estos, los alimentos siguen siendo el principal impulsor de la demanda agrícola mundial.
Se espera que la India y las economías del Sudeste asiático, que impulsan casi todo el desarrollo en los países de ingresos medios bajos, representen una participación creciente de 39% del aumento del consumo para 2034, en comparación con 32% durante la década anterior. Se espera que el crecimiento demográfico, el aumento de los ingresos y la urbanización de la región impulsen una mayor demanda de alimentos básicos y de productos de origen animal, con lo cual se sustenta un mayor uso de productos básicos para alimentación y forrajes.
Por otra parte, se prevé que China, que fue figura dominante en el impulso de la demanda mundial en el decenio pasado, aporte solo 13% del crecimiento adicional del consumo para 2034, por debajo de 32% observado durante los 10 años anteriores. Este cambio refleja la disminución de la población, la desaceleración del crecimiento del ingreso disponible y la estabilización de los hábitos alimentarios.
También se espera un alto crecimiento del consumo en los países de ingresos bajos, en especial en África subsahariana, que se prevé que aportaría 14% del uso adicional agrícola mundial durante el próximo decenio. Si bien se espera que el aumento del ingreso disponible de los hogares de la región se vea más moderado que el de Asia, el rápido crecimiento demográfico generará una fuerte demanda de alimentos, en particular de cultivos básicos.
Los alimentos siguen siendo el principal uso de los productos básicos agrícolas. Se prevé que en los países de ingresos medios altos, el uso como forraje aumentará a una tasa 1.7 veces más rápida que el uso como alimento, impulsado por la creciente demanda de alimentos de origen animal. En cambio, se prevé que en los países de ingresos bajos, el uso como forraje aumentará solo 1.1 veces más rápido que el uso alimentario de los cultivos, con lo que destaca su continua dependencia de los alimentos básicos para satisfacer las necesidades alimentarias básicas y apoyar la seguridad alimentaria.
1.3.2. A medida que aumenten los ingresos, se prevé que el consumo en los países de ingresos medios y bajos incluirá más productos ganaderos y pesqueros
Se prevé que la ingesta diaria per cápita de calorías (medida como consumo alimentario3 neto del desperdicio doméstico estimado) aumentará con mayor fuerza en los países de ingresos medios bajos, seguido por los países de ingresos medios altos, donde se espera que el consumo total de calorías se nivele hacia el final del decenio (Figura 1.5). En los países de ingresos bajos, el modesto aumento de la renta familiar disponible solo permite incrementos moderados en el consumo de alimentos en comparación con los países de ingresos medios. Los consumidores de las economías de ingresos altos solo aumentarán su ingesta de calorías marginalmente, ya que han alcanzado los niveles de saturación.
A medida que los ingresos aumenten en el mediano plazo, se prevé que las dietas de los países de ingresos medios y bajos se orientarán hacia un mayor consumo de productos de origen animal. Por el contrario, actualmente no se observa ni se espera ningún cambio fundamental en los hábitos alimentarios en los países de ingresos altos, en particular en lo que respecta al consumo de carne. Pese a la creciente concienciación y a la mayor disponibilidad, los sustitutos de carne de origen vegetal seguirán representando tan solo una pequeña proporción del consumo total de alimentos. Además, las tendencias recientes sugieren que cualquier reducción en el consumo de carne, se ha debido sobre todo a las fluctuaciones de precios más que a un cambio sostenido en los hábitos alimentarios, impulsado por las preferencias. En consecuencia, es poco probable que se produzcan cambios significativos en el comportamiento de consumo en las economías de ingresos altos a corto plazo; y es posible que surjan ajustes más pronunciados a largo plazo a medida que evolucionen las preferencias generacionales.
El aumento previsto en el consumo de alimentos de origen animal es particularmente notorio en los países de ingresos medios bajos, en los que se espera que la ingesta diaria per cápita de productos ganaderos y pesqueros aumente cerca de 25% en promedio. Dicho crecimiento representa una tendencia positiva hacia la mejora de la nutrición, pues se espera que estos países superen el valor de 300 kcal/día/persona identificado en la Canasta de Alimentos Saludables (HDB)4 utilizada por la FAO para calcular el costo y la asequibilidad de una dieta saludable (Herforth et al., 2022[4]).
Por otra parte, se espera que los países de ingresos bajos continúen enfrentando grandes desafíos para satisfacer los requerimientos dietéticos mundiales. Se prevé que para 2034, su ingesta per cápita de alimentos de origen animal ricos en nutrientes llegue a solo 143 kcal/día, muy por debajo de las 300 kcal/día identificadas en la HDB. Esta lenta inclusión de los productos ganaderos y pesqueros pone de relieve las dificultades para erradicar todas las formas de malnutrición, en especial debido a su función en el suministro de proteínas y micronutrientes esenciales necesarios para el crecimiento y desarrollo saludables (FAO, 2023[5]; FAO, 2024[6]).
Si bien las proyecciones se presentan en patrones de consumo regionales, es fundamental tomar en cuenta que estas cifras ocultan la distribución desigual de nutrientes entre y dentro de los países e incluso de los hogares, que se supone que persistirán en el mediano plazo. Incluso en las regiones y países donde la ingesta promedio parece ser adecuada, los consumidores podrían seguir afrontando deficiencias.
Cabe considerar que tanto los impulsores externos –por ejemplo, los conflictos y los fenómenos meteorológicos extremos– como factores internos de los sistemas alimentarios –incluidos la baja productividad, el suministro inadecuado de alimentos nutritivos y la disponibilidad excesiva de alimentos baratos, ultraprocesados y energéticos, altos en grasas, azúcares o sal– siguen elevando los costos de los alimentos nutritivos, haciendo que las dietas saludables sean cada vez más inasequibles (FAO, IFAD, UNICEF, WFP and WHO, 2024[7]). Al mismo tiempo, la creciente dependencia de alimentos básicos como el maíz y el azúcar, que aportan calorías pero poco valor nutricional, contribuye también a las deficiencias dietéticas, al desplazar a opciones más ricas en nutrientes y aumentar la ingesta de calorías sin aportar vitaminas y minerales esenciales (FAO, IFAD, UNICEF, WFP and WHO, 2019[8]; FAO, IFAD, UNICEF, WFP and WHO, 2020[9]).
En los países de ingresos altos, las tendencias previstas de consumo se verán impulsadas por la lenta evolución de las preferencias y problemas de salud emergentes, reforzados por políticas públicas orientadas a reducir la ingesta excesiva de grasas y edulcorantes calóricos. En consecuencia, se espera que el consumo per cápita de grasas y edulcorantes disminuya y que la demanda de alimentos ricos en nutrientes, como carne de aves de corral, pescado, frutas y verduras, aumente. El crecimiento del consumo de carne de estas aves y de cerdo, en comparación con la de vacuno, se debe tanto a temas sanitarios como a las diferencias relativas en los precios.
Las Perspectivas de 2024 han demostrado que reducir la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA) es parte esencial de la solución mundial para garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición de una población mundial en crecimiento, así como elevar la sostenibilidad ambiental. En particular, un análisis de escenarios en las Perspectivas 2024 estimó que reducir a la mitad la pérdida y desperdicio de alimentos para 2030, podría reducir el número de personas subalimentadas en 153 millones.5
El reciente informe de la OCDE Más allá de los objetivos de reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos (Beyond Food Loss and Waste Reduction Targets) (OECD, 2025[10]) y los estudios de casos asociados que describen el entorno de políticas públicas sobre pérdida y desperdicio de alimentos en Australia (OECD, 2025[11]), Francia (OECD, 2025[12]) y el Japón (OECD, 2024[13]), brindan una revisión exhaustiva del entorno de políticas públicas internacionales sobre pérdida y desperdicio de alimentos. Este estudio parte de la recopilación de datos por la OCDE de representantes de 42 ministerios nacionales y de la Comisión Europea para apoyar el diálogo entre países y acelerar la implementación de políticas sobre PDA más efectivas, basadas en evidencia y específicas para cada contexto (Recuadro 1.3).
Recuadro 1.3. El entorno internacional de políticas públicas sobre pérdida y desperdicio de alimentos: aspectos clave del informe de la OCDE 2025 Más allá de los objetivos de reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos
Copiar enlace a Recuadro 1.3. El entorno internacional de políticas públicas sobre pérdida y desperdicio de alimentos: aspectos clave del informe de la OCDE 2025 <em>Más allá de los objetivos de reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos</em>En 2011, la FAO publicó las primeras estimaciones sobre la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA), según las cuales cerca de 30% de todos los alimentos producidos se pierde o desperdicia (FAO, 2011[14]). A partir de entonces, se ha prestado gran atención en el contexto internacional de políticas públicas a la necesidad de reducir la PDA. Los países están comprometidos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, agenda que se adoptó en 2015. Algunos países establecieron objetivos para disminuir la PDA más ambiciosos que los avalados por sus compromisos mundiales. Por ejemplo, Francia se comprometió a reducir a la mitad la PDA a lo largo de todas las cadenas de suministro para 2030 y a lograr una reducción de 50% en la distribución y la hostelería colectivas para 2025 y extenderla a todas las etapas para 2030.
Un análisis cuantitativo realizado recientemente por la OCDE confirma que la reducción de la PDA es un instrumento de política pública clave para abordar el triple reto de alimentar a una población en crecimiento, garantizar los medios de vida de los hogares rurales, reducir las emisiones de GEI y cumplir con los compromisos de sostenibilidad. El análisis muestra que el logro del ODS 12.3 podría reducir las emisiones de GEI de la agricultura en 4% y sacar del hambre a 137 millones de personas para 2030.1 Sin embargo, el análisis también identifica una posible pérdida del ingreso agrícola debido a la reducción en la demanda de alimentos, lo que pone de relieve la necesidad de que los formuladores de políticas públicas de equilibrar los beneficios y los costos asociados al implementar sus estrategias nacionales de reducción de la PDA (Nenert et al., 2025[15]).
Los esfuerzos para reducir la PDA se han intensificado desde 2015, incluida la introducción de estrategias nacionales de PDA. En muchos países se utilizan ahora múltiples instrumentos de política para abordar la PDA y las etapas del hogar y el menudeo son las que reciben el mayor nivel de atención de las políticas públicas (Figura 1.7) mediante la implementación de instrumentos de política blandos, como las campañas de concienciación y las iniciativas voluntarias de colaboración. Sin embargo, los objetivos de reducción poco claros, que a menudo no especifican las fechas de entrega ni los niveles de referencia, así como la multiplicación de iniciativas de políticas, podrían desalentar el cumplimiento y el compromiso de las partes interesadas en toda la cadena de suministro de alimentos.
Pocos países realizan evaluaciones periódicas y específicas del impacto de las políticas de PDA, lo cual dificulta identificar e incrementar iniciativas de política eficaces para maximizar los beneficios para los sistemas alimentarios. Por ejemplo, en el Japón, se evalúa el impacto de su estrategia de PDA y los instrumentos de política relacionados en varias dimensiones. La concienciación y el cambio conductual de los consumidores se evalúan mediante una encuesta anual a los hogares, en tanto que los resultados económicos y ambientales se evaluaron a través de una encuesta ex post en 2023.
1. Este resultado es similar al del análisis previo publicado en las Perspectivas 2024, el cual estimó una reducción de 153 millones de personas que padecen hambre como resultado de reducir a la mitad la PDA para 2030. La diferencia de 16 millones de personas entre las Perspectivas anteriores y los resultados aquí incluidos puede atribuirse a la implementación de la estructura de costos más refinada de reducir la PDA en el marco de modelización Aglink-Cosimo y sus efectos sobre la demanda de alimentos.
1.3.3. El uso creciente de forraje se ve sustentado por las expansiones de los rebaños y la mayor intensificación de los sistemas de producción ganadera y acuícola, especialmente en los países de ingresos medios
Se prevé que durante el periodo de proyección, los inventarios mundiales totales de piezas de ganado vacuno, ovino, porcino y avícola (agregados en unidades equivalentes de ganado vacuno) aumentarán 7%, en tanto que la producción de carne, productos lácteos y huevo (agregada en términos de proteína) se incrementarán 16.6%, lo cual indica mejoras en la productividad de los rebaños. Dichas tendencias son aún más pronunciadas en los países de ingresos medios bajos, donde se espera que los inventarios de ganado aumenten 10% y la producción 43.6% para 2034. Estas mejoras continuas de productividad se ven sustentadas por regímenes de alimentación animal más intensivos que, junto con la expansión de los rebaños, se prevé que conducirán a un aumento de 15% en el consumo mundial de forraje (en términos de proteína equivalente).
La eficiencia de la producción varía a nivel mundial debido a las diferencias en las tecnologías de producción, la gestión del ganado y las prácticas de alimentación y el acceso a forraje de alta calidad. En la Figura 1.8 se muestra el crecimiento anual previsto del consumo de forraje proteico por unidad de animal productivo, comparado con el crecimiento de la productividad para el ganado no rumiante. En esta gráfica se representan esencialmente cambios en la producción de forraje proteico y la de proteína animal en los sistemas de producción porcina y avícola; la línea diagonal representa un crecimiento igual en ambas métricas. Los puntos por arriba de la línea indican un aumento de la eficiencia, donde la producción de proteína animal supera el consumo de forraje proteico, en tanto que los puntos por debajo de la línea señalan lo contrario.
En lo que respecta a los países de ingresos medios bajos, se espera que el cambio hacia sistemas de producción más comercializados e intensivos en forraje aumenten el consumo de forraje por unidad de animal productivo 1.7% al año. No obstante, dicha tasa es más lenta que el crecimiento de 2% de productividad, lo cual indica una mejora total de la eficiencia de la producción en el sector de ganado no rumiante. Se prevé un crecimiento más rápido en la intensidad medida de uso de forraje en los países de ingresos bajos, lo que indica que el continuo cambio estructural de las explotaciones domésticas a las comerciales supera el crecimiento previsto de la productividad animal. En los países de ingresos medios altos y altos, el crecimiento previsto de la intensidad de uso de forraje es marginal y se alinea más estrechamente con la evolución de la productividad. Los avances en la genética animal, la tecnología de forrajes y el cambio hacia una proporción mayor de carne de aves de corral en el rebaño ganadero total generan mejoras en la eficiencia productiva en estos países industrializados.
Las proyecciones destacan que se espera que la adopción continua de prácticas y tecnologías sostenibles mejore aún más la eficiencia de la producción ganadera a nivel mundial. Las innovaciones como la alimentación de precisión, la mejora de la gestión de enfermedades, el aprovechamiento de los residuos alimentarios como forraje para el ganado y la optimización de los programas optimizados de reproducción podrían contribuir a un uso más eficiente de los recursos y a una mayor productividad general. Dichos avances serán fundamentales para satisfacer la creciente demanda mundial de proteína animal y a la vez reducir al mínimo su impacto ambiental.
Figura 1.8. Cambios anuales en la producción de proteína y en el consumo de proteína para forraje en sistemas ganaderos de no rumiantes
Copiar enlace a Figura 1.8. Cambios anuales en la producción de proteína y en el consumo de proteína para forraje en sistemas ganaderos de no rumiantes
Nota: El tamaño de las burbujas se refiere a la producción de no rumiantes (carne de cerdo, carne de aves y huevos) en el total de proteínas en el periodo base 2022-2024.
Fuente: OCDE-FAO (2025), “OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas”, Estadísticas de la OCDE sobre agricultura (base de datos), http://data-explorer.oecd.org/s/1hc.
1.3.4. Los países de ingresos medios encabezan la expansión del uso de biocombustibles de los productos básicos agrícolas
Los biocombustibles son combustibles líquidos para el transporte derivados de la biomasa y se utilizan principalmente en mezclas con combustibles fósiles para reducir las emisiones de GEI y aumentar la seguridad energética. La producción de biocombustibles genera una demanda adicional de productos básicos agrícolas. Los productos de maíz y de azúcar conforman la mayor parte de las materias primas para producir etanol, en tanto que la producción de biodiesel depende principalmente de los aceites vegetales y de los aceites de cocina usados, pero la clasificación precisa varía de un país productor de biocombustible a otro (Cuadro 1.1)
Se prevé que la demanda mundial de biocombustibles crecerá a un promedio de 0.9% anual, impulsada por el aumento de la demanda de combustible para el transporte y las políticas nacionales de apoyo. Durante los años próximos, se prevé que la mayor parte del crecimiento del consumo de biocombustibles provenga de los países de ingresos medios, en particular del Brasil y la India para el etanol, y de Indonesia para el biodiésel.
A medida que la demanda de biocombustibles siga aumentando, la variedad de métodos de producción que utilizan biomasa no alimentaria podrían cambiar el uso de materias primas básicas clave (Figura 1.9). En los Estados Unidos, un aumento significativo de la demanda de aceite vegetal y biocombustibles basados en residuos durante el próximo decenio podría incrementar la oferta de diésel renovable. No obstante, la preocupación por el fraude, en especial por las importaciones de materias primas para biodiésel declaradas falsamente como derivadas de residuos, sugiere que los Estados Unidos podrían, en algún momento, imponer restricciones a las importaciones de dichos productos. Además, el crecimiento del uso de biocombustibles podría provenir de los combustibles sostenibles de aviación (SAF), pero su participación es aún insignificante en este nivel de referencia.
Cuadro 1.1. Producción de biocombustible a partir de las principales materias primas
Copiar enlace a Cuadro 1.1. Producción de biocombustible a partir de las principales materias primas|
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#Clasificación de la producción en 2022-2024 (participaciones de mercado) |
Principales materias primas utilizadas en el periodo de referencia 2022-2024 |
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|---|---|---|---|---|
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|
Etanol |
Biodiésel |
Etanol |
Biodiésel |
|
Estados Unidos |
#1 (45.7%) |
#2 (22.3%) |
Maíz |
Aceite de soya, aceites de cocina usados |
|
Unión Europea |
#5 (5.3%) |
#1 (29.3%) |
Maíz / trigo / remolacha azucarera |
Aceite de colza / aceites de cocina usados / aceite de palma |
|
Brasil |
#2 (25.3%) |
#4 (11.7%) |
Caña de azúcar / maíz / melaza |
Aceite de soya / aceites de cocina usados |
|
China |
#3 (8.3%) |
#5 (4.3%) |
Maíz / yuca |
Aceites de cocina usados |
|
India |
#5 (5.4%) |
#15 (0.3%) |
Caña de azúcar / melaza / arroz / maíz / trigo |
Aceites de cocina usados |
|
Canadá |
#6 (1.4%) |
#12 (0.9%) |
Maíz / trigo |
Aceite de canola / aceites de cocina usados / aceite de soya |
|
Indonesia |
#19 (0.1%) |
#3 (18.5%) |
Melaza |
Aceite de palma |
|
Argentina |
#8 (1%) |
#8 (2.2%) |
Maíz / caña de azúcar / melaza |
Aceite de soya |
|
Tailandia |
#7 (1.1%) |
#7 (2.4%) |
Melaza / yuca / caña de azúcar |
Aceite de palma |
|
Colombia |
#15 (0.3%) |
#9 (1.2%) |
Caña de azúcar |
Aceite de palma |
Notas: Los números # se refieren a la posición que los países ocupan en la producción mundial; los porcentajes se refieren a la cuota de producción de los países en el periodo de referencia.
En la publicación OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas 2025-2034, el biodiésel incluye diésel renovable (también conocido como aceite vegetal hidrotratado o HVO), aunque se trata de productos diferentes.
Fuente: OCDE-FAO (2025), “OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas”, Estadísticas de la OCDE sobre agricultura (base de datos), http://data-explorer.oecd.org/s/1hc.
1.4. Producción: evolución prevista para el periodo 2025-2034
Copiar enlace a 1.4. Producción: evolución prevista para el periodo 2025-20341.4.1. Se espera que el crecimiento del consumo y el cambio en las preferencias dietéticas hacia alimentos de origen animal impulsen la inversión en la ganadería y la acuicultura y aumenten la producción
Se prevé que, durante el próximo decenio, el valor bruto de la producción agrícola mundial (medido en dólares estadounidenses constantes) aumentará 14% hasta alcanzar 3.96 billones USD en 2034. Se espera que la producción ganadera encabece este crecimiento con un aumento de 16%, seguido por los cultivos con 14%, y el pescado y otros alimentos acuáticos con 12%. Asimismo, se espera que los países de ingresos medios en las regiones de Asia Desarrollados y Asia Oriental, Asia meridional y Sudeste asiático, África subsahariana y América Latina y el Caribe se mantengan como las principales fuentes de la expansión agrícola mundial (Figura 1.10), al contribuir con 83% del crecimiento de la producción mundial, 79% por arriba del registrado en el decenio anterior.
La región de Asia y Pacífico comprende Asia Desarrollados y Asia Oriental, que incluye China, y la subregión Asia meridional y Sudeste asiático, que incluye la India. La región Asia y Pacífico es particularmente decisiva para la producción agrícola mundial futura y se prevé que aportará 54% de la producción adicional mundial. Se espera que la India encabece el crecimiento en Asia y Pacífico, al representar 40% del aumento regional, seguida por China, la cual, a pesar de su papel decreciente, seguirá contribuyendo de manera significativa. También se espera una participación considerable del crecimiento de la producción agrícola mundial de América Latina y el Caribe, aunque su relevancia se verá moderada. Se prevé que en las regiones de África subsahariana y de Cercano Oriente y África del Norte tendrán un alto crecimiento de la producción, lo que aumentará su participación combinada en la producción adicional mundial a 19%, por arriba del 13% alcanzado en el decenio anterior. Se espera que las perspectivas de aumento de la producción en las regiones industrializadas de América del Norte y Europa y Asia Central se verán limitadas debido a las restricciones de recursos y a las regulaciones, y que el crecimiento en esta última estará impulsado principalmente por países de Europa del Este y Asia Central.
Se prevé que la participación de la ganadería en la producción agrícola total aumentará en los países de ingresos medios de Asia y de Cercano Oriente y África del Norte (Figura 1.11). Se espera que una mayor demanda interna de proteína animal debida al aumento del ingreso y de la población en estas regiones, en conjunto con las oportunidades de exportación, atraigan mayor inversión en los sectores ganadero y pesquero, lo cual impulsa la producción. Incluso en regiones como América Latina y el Caribe y África subsahariana, en las que la participación de la producción ganadera es estable o ligeramente a la baja, el fuerte crecimiento general de la producción significará un aumento de la producción ganadera durante los próximos 10 años.
Se espera que China, impulsora de los avances en la región de Asia Desarrollados y Asia Oriental, mantenga su participación actual de la producción ganadera en la producción agrícola total. Por otra parte, se prevé que la India, impulsora de los avances en la región de Asia meridional y Sudeste asiático, aumentará en gran medida su participación de la ganadería en la producción agrícola total, respaldada por los aumentos sustanciales en la producción pesquera, avícola y de lácteos para 2034. Si bien los cultivos dominan en la actualidad la producción agrícola en África subsahariana, se prevé que para 2034 se registrará un aumento significativo de la producción general de 29% en el sector ganadero y que los mayores volúmenes serán aportados por los sectores avícola, vacuno y lácteo. Se espera que en Cercano Oriente y África del Norte, la avicultura y los lácteos serán los principales líderes del crecimiento.
En casi todas las regiones disminuye ligeramente la participación de la pesca y la acuicultura en la producción agrícola total. Si bien el volumen total sigue en aumento, se prevé una desaceleración significativa de la producción pesquera y acuícola debido a la disminución de las ganancias de productividad en el mundo, causada por regulaciones ambientales más estrictas y la menor disponibilidad de sitios óptimos para la producción.
Pese al continuo crecimiento de la producción ganadera y acuícola en los países de ingresos medios en Asia, América Latina y el Caribe y África, su potencial de crecimiento se ve restringido porque los productores tienen acceso limitado a tecnologías de producción avanzadas y reciben menos incentivos debido a los bajos precios de mercado, los altos costos de los insumos y las barreras regulatorias. Abordar estos retos de manera sostenible es esencial para alcanzar todo el potencial de crecimiento de los sectores ganadero y acuícola en estas regiones.
1.4.2. La creciente producción agrícola y pesquera mundial, junto con el cambio hacia una mayor producción animal, aumentará las emisiones de GEI de la agricultura
La agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra (AFOLU) representan cerca de 22% de las emisiones antropogénicas mundiales de GEI. Estas se dividen equitativamente entre emisiones directas de metano y óxido nitroso en las explotaciones agrícolas y las emisiones indirectas de CO2 provenientes del uso de la tierra, cambio del uso de la tierra y actividad forestal (LULUCF) debidos a la expansión agrícola. Las Perspectivas se centran exclusivamente en las emisiones directas relacionadas con la producción en la explotación agrícola y las proyectan con base en datos históricos de FAOSTAT, con base en la metodología Tier 1 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Este método básico aplica factores de emisión a actividades como el tamaño de los rebaños, la aplicación de fertilizantes sintéticos y el cultivo de arroz por hectárea, entre otros. Si bien los métodos de nivel más alto que toman en cuenta las prácticas de gestión brindarían estimaciones más precisas, están fuera del alcance de estas Perspectivas.
Al utilizar este enfoque básico, las Perspectivas muestran que la expansión general prevista de la producción agrícola y pesquera mundial, que en parte se basará en el crecimiento de los rebaños y las tierras de cultivo, sobre todo en los países de ingresos medios, aumentará las emisiones directas de GEI durante el próximo decenio. Se espera que la mayor parte del aumento previsto se produzca en Asia meridional y África subsahariana, donde los rebaños de rumiantes están en expansión (Figura 1.12). Se prevé que para 2034, las emisiones directas de GEI de la agricultura en África subsahariana y Asia meridional y Sudeste asiático aumentarán 14% y 8%, respectivamente. Por el contrario, las emisiones en los países industrializados de Asia, América del Norte, Europa y Asia Central aumentarán solo marginalmente, debido al estancamiento de la producción de rumiantes.
La población de África subsahariana es más de tres veces mayor que la de América del Norte y lo mismo aplica a su rebaño de ganado vacuno. Sin embargo, su productividad, medida en términos de producción por animal, es de solo una décima parte. Dado el impacto mundial de las emisiones de GEI, dar prioridad a las regiones de bajo rendimiento en las iniciativas de reducción de emisiones del sector agrícola podría resultar muy beneficioso. Al reorientar la cría de rumiantes y aumentar la productividad, se necesitaría un número menor de rumiantes para producir la misma o mayor cantidad de proteína animal, se reducirían las emisiones de metano provenientes de la fermentación entérica y la gestión del estiércol. Estas iniciativas también mejorarían los medios de vida de las comunidades rurales, donde se cría a la mayor cantidad de rumiantes. Cabe hacer hincapié en que, si bien la producción de ganado es intensiva en emisiones en estas regiones, cuanto más alto sea el consumo agrícola en las economías industrializadas, sobre todo de productos ganaderos, más contribuirá en gran medida a las emisiones directas mundiales de GEI de la agricultura. Por consiguiente, para abordarlas se requiere un enfoque equilibrado que considere los modelos de producción y de consumo en el mundo.
La producción de rumiantes y otras especies ganaderas representará 70% del aumento mundial previsto de las emisiones directas de GEI de la agricultura, en tanto se espera que los fertilizantes sintéticos, otra gran fuente de emisiones de GEI debido a la liberación de óxido nitroso durante la fertilización, contribuyan con 28%. En las Perspectivas no se contabilizan las emisiones de GEI de la producción de fertilizantes, pero incluirlas duplicaría su huella ambiental reportada. El cultivo de arroz es otra fuente importante de emisiones directas de GEI de la agricultura, ya que los arrozales de regadío emiten grandes cantidades de metano. Sin embargo, se espera que el aumento previsto en la producción de arroz se deba principalmente a mejoras en el rendimiento, más que a la expansión de las superficies de arrozales, lo que reduciría las emisiones provenientes del cultivo de arroz.
Vale la pena observar que, si bien las emisiones directas de GEI son un componente fundamental de la huella ambiental de la AFOLU, no son el único factor. Incorporar otros factores en los indicadores de sostenibilidad, como el impacto del sector sobre los recursos hídricos, la salud de los suelos y la biodiversidad, así como su capacidad de secuestrar carbono y promover la resiliencia ambiental, ayudaría a una comprensión más integral de los problemas agroambientales. Este enfoque respaldaría el análisis de opciones de políticas públicas generales para abordar y mejorar la huella ambiental del sector más allá de centrarse solo en las emisiones de GEI.
1.4.3. El crecimiento agrícola mundial se verá impulsado por la mejora de la productividad, lo cual reducirá la intensidad de carbono del sector, aunque prevalecerán grandes brechas en productividad
Suponiendo una transición continua hacia sistemas de producción más intensivos en las economías de ingresos bajos y medios, las proyecciones muestran que 83% del crecimiento de la producción agrícola mundial se atribuirá a mejoras en el rendimiento. De igual manera, se espera que una proporción considerable del crecimiento de la producción ganadera y pesquera se derive del aumento de la productividad, aunque también intervendrá de manera importante la expansión de los rebaños. Se prevé que la adopción gradual de mejores técnicas de reproducción, la optimización de la gestión de las explotaciones agrícolas, el mayor uso de insumos como fertilizantes y químicos, así como el mayor acceso a servicios veterinarios para el ganado, aumentarán de manera progresiva la productividad agrícola en los países de ingresos medios y bajos.
Puesto que el crecimiento de la producción se verá impulsado en gran parte por mejoras de la productividad y no por la expansión de la tierra cultivada y de los rebaños, se prevé que la intensidad de carbono de la producción agrícola disminuirá en todas las regiones durante los próximos 10 años. Se espera que en África subsahariana y Asia meridional se registre la mayor disminución de la intensidad de las emisiones de GEI y de las emisiones provocadas por unidad de producción o actividad, pese al aumento de los niveles de emisiones directas de GEI. La razón es que, por lo general, es más fácil reducir emisiones en los sistemas de producción inicialmente más intensivos en emisiones que en regiones donde los rendimientos son más altos y las ganancias marginales derivadas de la reducción de emisiones son menores.
Pese al crecimiento previsto de la productividad agrícola en muchos países de ingresos bajos y medios, persisten grandes desigualdades en relación con los países industrializados. En la Figura 1.12 se muestran las variaciones en los rendimientos entre regiones para determinados productos básicos agrícolas. Los productos ganaderos y agrícolas como el maíz y el arroz, muestran la mayor dispersión en los rendimientos, debido a las diferencias en las tecnologías y el mayor potencial de rendimiento para estos productos básicos. Como se aprecia en la Figura 1.13, las Perspectivas no prevén cambios de relevancia en la distribución de los rendimientos durante el próximo decenio.
Figura 1.13. Cambio en los rendimientos previstos para productos básicos seleccionados, 2022-2024 a 2034
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Nota: La productividad se mide en toneladas de cereal por superficie cosechada para cultivos, toneladas de leche por vaca para productos lácteos, toneladas de carne por cada 100 animales productivos para carne de vacuno y de cerdo, y toneladas de carne por cada 1 000 gallinas productivas para la carne de aves de corral. Cada símbolo representa el rendimiento promedio de un determinado producto dentro de una región. Las líneas rojas corresponden al promedio mundial por producto básico.
Fuente: OCDE-FAO (2025), “OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas”, Estadísticas de la OCDE sobre agricultura (base de datos), http://data-explorer.oecd.org/s/1hc.
Si bien tales disparidades pueden atribuirse en parte a diferencias en las condiciones agroecológicas, las brechas en el acceso a la financiación, las tecnologías agrícolas modernas, la mano de obra especializada y el uso de insumos agronómicos son factores que contribuyen en gran medida. Para satisfacer la demanda futura de alimentos sin aumentar los tamaños de los rebaños, las tierras de cultivo y, en consecuencia, las emisiones de GEI de la agricultura, una posible vía es reducir las brechas tecnológicas existentes en los rebaños criados actuales y las tierras agrícolas cultivadas o, en términos más amplios, la intensificación sostenible de los sistemas agrícolas. La iniciativa Mano de la mano de la FAO que se analiza en el Recuadro 1.4, es una iniciativa basada en la evidencia, liderada y gestionada por los países, para acelerar la transformación agrícola con el objetivo de erradicar la pobreza, poner fin al hambre y la malnutrición, y reducir las desigualdades.
Recuadro 1.4. La Iniciativa Mano de la mano: transformar los sistemas agroalimentarios
Copiar enlace a Recuadro 1.4. La Iniciativa Mano de la mano: transformar los sistemas agroalimentariosLa Iniciativa Mano de la mano (IMM) de la FAO, emprendida en 2019, se diseñó para acelerar la transformación de los sistemas agroalimentarios y el desarrollo rural a gran escala, mediante el fomento de inversiones y alianzas focalizadas. La IMM fomenta las alianzas entre sus gobiernos miembros y los inversionistas, con lo que se generan oportunidades de inversión nacionales y regionales. En el Foro de Inversión de IMM, celebrado anualmente, los gobiernos pueden presentar sus prioridades de inversión agroalimentaria para impulsar la transformación de los sistemas alimentarios en sus países.
Aumentar la productividad agrícola y reducir la pobreza y la inseguridad alimentaria
La Iniciativa Mano de la mano prioriza a las regiones más vulnerables del mundo y focaliza sus inversiones en los lugares en los que la productividad agrícola y la economía rural son más débiles. La IMM apoya la analítica avanzada y los datos geoespaciales para identificar las zonas en las que las intervenciones ejercerán el mayor impacto y asegurarse de que los recursos lleguen a las comunidades más necesitadas. Las Perspectivas Agrícolas de la OCDE y la FAO, pueden servir de guía en este proceso, pues aportan proyecciones económicas y conocimientos en materia de políticas públicas e identifican las zonas potenciales de acción en apoyo de la toma de decisiones fundamentada.
Con el fin de incrementar la productividad de manera sostenible, la iniciativa promueve la agricultura climáticamente inteligente, mejores sistemas de riego y gestión sostenible de la tierra. Dichas medidas ayudan a procurar el cierre de las brechas tecnológicas, lo cual facilitará la implementación de soluciones sostenibles dirigidas a nivel local, que contribuyan a construir resiliencia económica y ambiental a largo plazo. Los siguientes son algunos buenos ejemplos de proyectos para mejorar la productividad:
En Etiopía, la iniciativa brinda apoyo a las inversiones en zonas agrícolas con alto potencial, como las Zonas de adquisición de productos agroalimentarios básicos de Bulbula en Oromía oriental, donde se espera que la inversión en fertilizantes, variedades de semillas y maquinaria agrícolas impulsen significativamente la producción y comercialización de trigo (FAO, 2022[17]).
En Guatemala, las tipologías territoriales desarrolladas mediante la Iniciativa HIH se integraron en el sistema de inversión pública nacional y ahora forman parte del marco de planificación gubernamental utilizado para analizar todas las inversiones públicas, incluida la asignación de fondos para riego e infraestructura carretera (FAO, 2024[18]).
El plan de inversión HIH para África del sur, valuado en cerca de USD 553 millones, se centra en los sistemas de riego para expandir la agroindustrialización y la automatización, así como para aumentar la integración comercial del mercado (FAO, 2024[19]).
Fortalecimiento de las economías rurales y el acceso al mercado
La Iniciativa HIH reconoce el carácter fundamental del desarrollo económico en las zonas rurales. Mediante la movilización de alianzas público-privadas, fortalece las cadenas de valor agrícolas desde la producción hasta el procesamiento y la distribución. Las Perspectivas Agrícolas complementan este trabajo brindando pronósticos sobre los modelos mundiales de crecimiento y ayudando a los formuladores de políticas públicas a alinear sus estrategias agrícolas con los mercados mundiales.
Promover la resiliencia y la sostenibilidad
Las inversiones en energías renovables, agrosilvicultura y gestión ganadera sostenible, contribuyen a la sostenibilidad a largo plazo. La gestión eficiente del agua y otros recursos es también prioritaria. Mediante la conservación del suelo, las acciones de reforestación y las técnicas de riego optimizadas, la iniciativa mejora la productividad sin agotar los recursos naturales (FAO, 2024[20]).
Un posible punto de inflexión para la agricultura mundial
Al ser puesta en práctica por gobiernos y aliados, incluido el sector privado, la banca, los fondos de impacto, las instituciones financieras internacionales y los aliados internacionales para el desarrollo, la IMM tiene el potencial de reconformar el futuro de los sistemas agroalimentarios mundiales al hacerlos más inclusivos, productivos y sostenibles para las generaciones futuras.
1.5. Análisis de escenarios: ¿lograr los objetivos de reducir emisiones y Hambre Cero?
Copiar enlace a 1.5. Análisis de escenarios: ¿lograr los objetivos de reducir emisiones y Hambre Cero?1.5.1. ¿Qué son las tecnologías de reducción de emisiones?
Al sector agrícola no se le reconoce solo como contribuyente a las emisiones de GEI, sino también como una posible fuente de soluciones. Las emisiones de GEI de la agricultura, principalmente metano (CH₄), óxido nitroso (N₂O) y dióxido de carbono (CO₂), provienen de una amplia gama de actividades, entre ellas la fermentación entérica en el ganado, la gestión de estiércol, el cultivo de arroz, la aplicación de fertilizantes y los cambios de uso de la tierra. A medida que la demanda mundial de alimentos siga en aumento, se enfrenta el reto de reducir el impacto ambiental de la producción agrícola y a la vez garantizar la seguridad alimentaria (Sección 1.4.2).
El informe de las Perspectivas 2024 (OECD/FAO, 2024[21]) presentó un escenario estilizado que simulaba el impacto de reducir a la mitad las pérdidas de alimentos en las cadenas de suministro y el desperdicio de alimentos en los comercios minoristas y los niveles de consumo para 2030, en consonancia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12.3. El escenario previó una posible reducción de 4% en las emisiones mundiales de GEI de la agricultura para 2030, la cual tendría lugar de manera bastante equitativa entre los países, sin importar su nivel de ingresos. También se previó una disminución de los precios de los alimentos, lo cual aumentaría la ingesta de alimentos en los países de ingresos bajos (+10%) y los de ingresos medios y bajos (+6%), y en última instancia reducirá el número de personas subalimentadas en 153 millones (−26%) para 2030.
En las Perspectivas de este año se explora una vía adicional para reducir el impacto ambiental de la producción agrícola y a la vez erradicar la subalimentación en el mundo y centrarse en la adopción a gran escala de tecnologías de reducción de emisiones (ERT). En la agricultura, las ERT abarcan una amplia variedad de innovaciones, herramientas y prácticas diseñadas para disminuir las emisiones de GEI de los sistemas de explotación agrícola sin comprometer la productividad. Ejemplos son las intervenciones biológicas y técnicas focalizadas en las principales fuentes de emisiones en los sistemas agrícolas y ganaderos. Enseguida se presentan ejemplos de dichas ERT ahora en desarrollo o en proceso de implementación para reducir las emisiones de GEI y, al mismo tiempo, mantener o mejorar la productividad agrícola.
En el sector ganadero, las ERT se orientan principalmente a reducir las emisiones de metano entérico, mejorar la eficiencia alimentaria y optimizar los sistemas de gestión del estiércol. La gestión de las dietas es esencial, con estrategias como la optimización del pastoreo para mejorar el rendimiento y la calidad de la pastura, la mejora de la digestibilidad del forraje y el equilibrio preciso de las raciones, con el apoyo de la inteligencia artificial. Dichos métodos mejoran la eficiencia de conversión del forraje y la disminución de la producción de metano durante la digestión. Aditivos alimentarios como 3-NOP y Bovaer, cuyo uso se autorizó ya en la Unión Europea, han resultado eficaces en la reducción de emisiones de rumiantes, aunque su aplicación es aún difícil en los sistemas predominantemente basados en pastura en los países de ingresos bajos y medios. El uso de algas marinas en las dietas de los rumiantes es otra posibilidad, pero se requiere ahondar en la investigación para evaluar los efectos y la adaptabilidad a largo plazo. Por otra parte, la gestión reproductiva, la prevención y el tratamiento de enfermedades, así como la reproducción selectiva, ayudan en gran medida a reducir las emisiones de metano al mejorar la relación alimentación-emisiones.
Las tecnologías para la mejora de la gestión del estiércol brindan otra provechosa oportunidad para reducir emisiones. Los digestores anaerobios capturan el metano del estiércol almacenado y lo convierten en biogás renovable. Otras tecnologías, como la separación de sólidos y líquidos, la cobertura de tanques de almacenamiento y la optimización de métodos de aplicación de estiércol, ayudan a disminuir las emisiones directas de metano y las pérdidas de nitrógeno. Las técnicas de aplicación de bajas emisiones, como las barras de arrastre del estiércol líquido, ayudan mucho a reducir la volatilización del amoniaco y las emisiones indirectas asociadas. No obstante, pese a su potencial técnico, la adopción de estas tecnologías ha sido limitada en muchas regiones. Algunos obstáculos son los altos costos iniciales de inversión, la infraestructura inadecuada y la falta de marcos regulatorios propicios o incentivos financieros. Por consiguiente, los agricultores a menudo carecen de los medios o la motivación para implementar estas prácticas, sobre todo en zonas con acceso restringido a créditos o a servicios de asesoramiento.
En la producción agrícola, las ERT se centran en mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes, minimizar la perturbación del suelo y optimizar el secuestro del carbono en el suelo. La agricultura de precisión ofrece grandes oportunidades en este contexto, al facilitar la aplicación focalizada de insumos utilizando equipos agrícolas guiados por GPS, sensores en tiempo real y aprendizaje automatizado. De tal modo, los fertilizantes y pesticidas pueden aplicarse con mayor precisión, con lo cual se reducen las emisiones de óxido nitroso y se limita la escorrentía ambiental. Asimismo, la aplicación de insumos en el momento y los métodos apropiados también es esencial. Sincronizar mejor el uso de fertilizantes y de estiércol con la demanda de nutrientes de los cultivos, junto con la aplicación de inhibidores de la nitrificación y tecnologías de tasa variable, pueden reducir sustancialmente las emisiones y las pérdidas de nutrientes.
Además de la gestión de insumos, varias prácticas de suelo y paisajismo contribuyen a mitigar las emisiones y el almacenamiento de carbono. La labranza de conservación y la siembra directa ayudan a retener el carbono orgánico del suelo, en tanto que el uso de cultivos de cobertura de invierno y franjas de amortiguamiento disminuyen la erosión y la lixiviación del nitrógeno. En las zonas de humedales, la restauración de turberas y la rehidratación de suelos orgánicos presentan oportunidades de alto impacto para el secuestro de carbono a largo plazo. En la actualidad se exploran otras soluciones innovadoras, como la agrovoltaica, para integrar la producción de energía solar con el uso agrícola.
Pese a la amplia gama de tecnologías ahora disponibles, su adopción es aún limitada, especialmente en los países de ingresos medios y bajos. Entre los obstáculos se encuentran los altos costos iniciales, el acceso restringido a planes de financiación, insuficientes incentivos en materia de políticas públicas y una falta general de concienciación o apoyo técnico. En dichos países, promover prácticas de bajo costo y adaptables al ámbito local –como la gestión integrada de nutrientes y agua, el reciclamiento de materia orgánica, la agrosilvicultura y la mejora en las rotaciones– ofrece múltiples beneficios conjuntos y un punto de partida práctico cuando el acceso a soluciones intensivas de capital son limitadas.
1.5.2. Implementar tecnologías de reducción de emisiones en el Modelo Aglink-Cosimo
Como se explicó en la Sección 1.4.2, las Perspectivas se centran exclusivamente en las emisiones directas de GEI de la producción en la explotación agrícola. Las emisiones de GEI en periodos históricos se obtienen de los datos de FAOSTAT y se proyectan mediante los lineamientos de la metodología Tier 1 del IPCC. En el escenario de referencia, las emisiones se calculan aplicando factores de emisiones específicas de los productos básicos a un conjunto de actividades directas de producción, incluidos la fermentación entérica, la gestión de estiércol, el cultivo de arroz, la aplicación de fertilizantes sintéticos, el estiércol aplicado a los suelos y el estiércol depositado en la pastura.
Si bien una información más detallada (de un nivel más alto) permitiría realizar estimaciones más precisas de las emisiones, la falta de los datos necesarios en el ámbito mundial limita el alcance de modelización de la forma en que los productores podrían adoptar las ERT. En consecuencia, con el fin de evaluar el posible impacto de estas en la agricultura mundial mediante el análisis de escenarios utilizando el Modelo Aglink-Cosimo, se desarrollaron métodos alternativos para incorporar la dinámica de mitigación del lado de la oferta.
Reducir las emisiones mediante la puesta en marcha de ERT y a la vez mantener los niveles de producción, requiere que los productores hagan inversiones adicionales algunas veces considerables. La relación entre el costo de implementación y la cantidad de emisiones reducidas varía por región y por tipo de actividad agrícola, y por lo común se representan mediante curvas de reducción de costos marginales (CRCM), que representan la rentabilidad de diferentes opciones de mitigación.
Las CRCM utilizadas en este análisis se derivan del Modelo de Gestión Global de la Biosfera (GLOBIOM), desarrollado por el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) (IIASA, 2023[22]). El GLOBIOM estudia cómo las decisiones sobre agricultura y uso de la tierra afectan los niveles de emisiones de GEI. Incorporar dicha información en el Aglink‑Cosimo facilita que el modelo simule la manera en que los agricultores podrían responder a incentivos financieros que encarecen las emisiones. En dichos casos, se espera que los productores adopten prácticas más eficaces, como la mejora del forraje y de la genética del ganado o la actualización de los equipos para disminuir las emisiones sin poner en riesgo la producción.
En la práctica, el coeficiente de emisiones es la variable clave ajustada en este escenario para reflejar la posible reducción de la intensidad de emisiones. Las reducciones representan la adopción de tecnologías más limpias y de sistemas de producción más eficientes. En el Aglink-Cosimo, estas se implementan por medio de coeficientes de emisiones que difieren del nivel de referencia, congruentes con los avances tecnológicos y el cambio estructural esperados, aunque no se rastrean los procesos subyacentes debido a la estructura de equilibrio parcial del modelo. El modelo GLOBIOM proporciona el costo marginal de abatimiento, modelado por un precio del carbono de 60 USD por tonelada de CO₂ equivalente. La cifra funciona como un sustituto para conectar los coeficientes de emisiones actualizados con los costos de producción relacionados. En el Aglink-Cosimo, este costo se suma a los demás costos de producción, bajo el supuesto de que los productores asumen toda la carga.
1.5.3. Las tecnologías de reducción de emisiones requieren aumentos menores de productividad para alcanzar el objetivo Hambre Cero de manera sostenible
El escenario desarrollado en la edición de 2022 de las OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas (OECD/FAO, 2022[23]) describió una trayectoria para erradicar el hambre mundial para 2030, y a la vez mantener las emisiones de GEI de la agricultura dentro de las envolturas de emisiones acordes con la limitación del calentamiento global a 1.5–2°C. En el análisis se supuso una inversión acelerada en la productividad agrícola y un mayor acceso al mercado, aunado al apoyo focalizado a las regiones de ingresos bajos y con inseguridad alimentaria.
Para lograr este doble objetivo, el escenario de 2022 requería un aumento de 28% de la productividad agrícola mundial durante el próximo decenio, cantidad tres veces mayor de lo que se lograría con la tendencia de referencia prevista. Dicho aumento de la productividad era necesario para satisfacer la creciente demanda de alimentos, en particular en África subsahariana y Asia meridional, y a la vez evitar la necesidad de expandir el uso de tierra agrícola, impulsor clave de emisiones de GEI. Si bien el enfoque se centró en el aumento de la productividad, no consideró la adopción generalizada de ERT en la producción.
A partir del escenario de 2022, en estas Perspectivas se introduce un análisis de escenarios actualizado en el que se incorporan ERT que pueden mitigar las emisiones de GEI provenientes de la producción agrícola, en consonancia con el costo marginal de reducción bajo un precio hipotético del carbono de 60 USD por tonelada de CO₂ equivalente. La integración de tecnologías de mitigación modifica de manera significativa los requisitos de la producción para cumplir con los objetivos dobles. Con la adopción generalizada de dichas ERT, el aumento general de la productividad necesario para aumentar la disponibilidad de alimentos en todos los grupos de ingresos de los hogares para alcanzar el objetivo Hambre Cero6 y respaldar una reducción de 7% de las emisiones de GEI con respecto al periodo de referencia de 2022-2024, bajando de 28% a 15% a nivel mundial para 2034.7
El objetivo Hambre Cero se alcanzará al aumentar el ingreso per cápita promedio al nivel suficiente para reducir la prevalencia de la subalimentación por debajo del umbral de 2.5% en todos los países en los que se prevé que se ubicará por arriba de ese nivel en el punto de referencia. Se supone que el consumo de alimentos en los países con seguridad alimentaria permanecerá igual que en el nivel de referencia. En los países de ingresos bajos y medios, el aumento necesario en la ingesta calórica promedio para aliviar el hambre se estima en 10% entre el nivel de referencia y el escenario. En los países de ingresos bajos se requeriría un aumento de 35%. En la Figura 1.14 se ilustran estos supuestos.
Para alcanzar el objetivo Hambre Cero, sin suponer grandes reducciones en la desigualdad en el acceso a alimentos, se requiere un aumento de 10% en la producción alimentaria, en especial en los países de ingresos bajos y medios bajos. Para reducir las emisiones derivadas de esta producción adicional y lograr la disminución prevista de 7% de las emisiones directas mundiales de GEI de la producción en las explotaciones agrícolas en relación con los niveles actuales, es preciso mejorar la productividad y adoptar las ERT de manera generalizada. En la Figura 1.15 se muestra que la importancia relativa de estos avances varía de una región a otra.
Figura 1.15. Crecimiento de la producción agrícola y emisiones de GEI 2022-2024 a 2034, nivel de referencia frente al escenario
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Nota: En esta figura se muestra el crecimiento anual previsto de las emisiones directas de GEI provenientes de la agricultura, junto con el crecimiento anual del valor neto estimado de la producción de cultivos y productos ganaderos básicos incluidos en las Perspectivas (medidos en dólares estadounidenses a precios constantes de 2014-2016). El tamaño de las burbujas corresponde al nivel de emisiones de GEI provenientes de la agricultura en 2034. Las estimaciones se basan en las series cronológicas históricas de la base de datos Cambio climático: emisiones de los sistemas agroalimentarios de FAOSTAT, ampliadas con la base de datos de las Perspectivas. Los equivalentes de CO2 se calculan usando el potencial de calentamiento global de cada gas, según el Sexto Informe de Evaluación del IPCC (AR6). Los tipos de emisiones que no están relacionados con ninguna variable de las Perspectivas (cultivo de suelos orgánicos y quema de sabanas) se mantienen constantes en su último valor disponible. La categoría “Otros” incluye las emisiones directas de GEI provenientes de la quema de residuos de cultivos, la quema de sabanas, los residuos de cultivos y el cultivo de suelos orgánicos. El Valor Neto de Producción utiliza estimaciones propias para el uso interno de semillas y forraje.
Fuentes: FAO (2025), Bases de datos Emisiones de la agricultura y Valor de la producción agrícola de FAOSTAT, http://www.fao.org/faostat/es/#data/GT, consultados en enero de 2025; OCDE/FAO (2025), “OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas”, Estadísticas de la OCDE sobre agricultura (base de datos), http://data-explorer.oecd.org/s/1hc.
En las regiones con una alta proporción de países de ingresos bajos (África subsahariana, Cercano Oriente y África del Norte, y Sudeste asiático), predomina el aumento de la producción. Esta circunstancia es particularmente evidente en África, en donde las emisiones de GEI siguen aumentando en este escenario en comparación con la situación actual. La razón principal es que alcanzar el objetivo Hambre Cero en dichas regiones requiere un gran incremento de la producción.
En cambio, en las regiones con mayor seguridad alimentaria (Europa y Asia Central, América del Norte, América Latina y el Caribe, y Asia Desarrollados y Asia Oriental), los efectos del aumento de la productividad y la adopción de ERT son más visibles, lo cual genera una reducción absoluta de las emisiones de GEI.
1.6. Comercio: evolución prevista para el periodo 2025-2034
Copiar enlace a 1.6. Comercio: evolución prevista para el periodo 2025-20341.6.1. Aumentarán los flujos comerciales entre las regiones exportadoras e importadoras
Tras la celebración en enero de 1995 del Acuerdo sobre la Agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la anexión de China a dicha organización en diciembre de 2001, el comercio de productos básicos agroalimentarios creció de manera significativa. La proporción de la producción comercializada de productos básicos cubiertos en las Perspectivas se incrementó de 16% en 2000 a 23% en el periodo de referencia de 2022-2024, lo cual indica que el sector comercial crece a un ritmo más rápido que el de la producción agrícola.
El comercio agroalimentario mundial también demostró una extraordinaria resiliencia durante los años pasados, pese a los numerosos trastornos enfrentados. La pandemia de COVID-19, conflictos geopolíticos, proteccionismo comercial y cuellos de botella en la cadena de suministro plantearon grandes retos. Sin embargo, el sector logró adaptarse y seguir en funcionamiento, como prueba de solidez y resiliencia. No obstante, a partir de 2019, la proporción de la producción comercializada se estabilizó, fluctuando entre 22% y 23%.
Puesto que la producción agrícola suele estar geográficamente separada de las regiones en las que se prevé que la demanda de alimentos y forraje crezca con mayor intensidad, es aún esencial asegurar el buen funcionamiento de la cooperación multilateral y un sistema comercial basado en regulaciones. Dichos mecanismos garantizan una distribución eficiente de los alimentos desde las regiones excedentarias a las deficitarias, con lo cual se respaldan la seguridad alimentaria mundial y los medios de vida rurales. Bajo el supuesto de que los mercados internacionales de productos básicos agrícolas se mantendrán en buen funcionamiento, las Perspectivas prevén que la proporción de calorías consumidas que cruzan las fronteras internacionales se estabilizarán en alrededor de 22%. Tal proyección refleja la continua importancia del comercio internacional para el crecimiento del sector agroalimentario mundial y destaca la necesidad de mantener y fortalecer los marcos comerciales actuales.
Se espera que la creciente diferenciación entre las regiones exportadoras netas e importadoras netas de productos básicos agrícolas persista durante los próximos 10 años (Figura 1.16). Se prevé que las regiones exportadoras netas, como América Latina, América del Norte, y Europa y Asia Central, incrementarán sus volúmenes excedentarios. Los principales exportadores de América Latina, como el Brasil, la Argentina y Paraguay, registraron un crecimiento considerable de sus exportaciones durante el decenio anterior y se prevé que continuarán generando excedentes, lo cual consolidará la posición de la región como el mayor exportador agrícola en el mundo. Se espera que América del Norte mantenga su posición como el segundo mayor exportador con el repunte de sus exportaciones agrícolas netas después de caer desde su máximo en 2020 y se estabilice en un nivel más bajo. Por su parte, la región de Europa y Asia Central se convirtió en exportadora neta en 2014, después de la reestructuración y el desarrollo agrícolas, así como las consecuentes mejoras de la productividad derivadas de las inversiones extranjeras e internas realizadas en los países del mar Negro.
En cambio, se prevé que en las regiones con un gran crecimiento demográfico y una clase media en expansión, las importaciones netas aumentarán en proporción a su consumo cada vez mayor. En Asia meridional y Sudeste asiático, la demanda impulsada por los ingresos y el crecimiento demográfico en las Filipinas, Malasia, la India, Viet Nam y Tailandia transformó la región de exportadora neta, una década atrás, a importadora neta en el periodo de referencia. En el mediano plazo, países como la República Islámica de Irán, las Filipinas, Indonesia, Malasia, así como los menos adelantados de la región, impulsarán la demanda regional de importaciones. En África subsahariana, donde los mercados agroalimentarios mundiales son decisivos para satisfacer las necesidades de seguridad alimentaria de su población en rápido crecimiento, se prevé que las importaciones netas de productos alimentarios básicos aumentarán 55% para 2034. No obstante, África crece cada vez más como exportador de frutas (Recuadro 1.5). En la región de Cercano Oriente y África del Norte, se espera que las importaciones aumenten y las exportaciones se reduzcan. El crecimiento demográfico y las limitadas perspectivas de producción interna derivadas de la escasez de recursos contribuirán a un aumento esperado de 34% en las importaciones netas para 2034.
Recuadro 1.5. La función de las frutas en África
Copiar enlace a Recuadro 1.5. La función de las frutas en ÁfricaEl sector frutícola representa una fuente esencial de nutrición y posee un poderoso potencial de generación de ingresos en un mercado mundial cada vez más competitivo. La mayor parte de la producción frutícola de África se orienta predominantemente al consumo interno. Las frutas proveen a la población local de un cierto grado de acceso a micronutrientes esenciales y a la diversificación de las dietas, aunque relativamente limitado. En años recientes, el comercio de frutas se ha expandido considerablemente.
Dado el alto retorno económico por hectárea relacionado con varios cultivos frutales, el desarrollo sostenible del sector representa una oportunidad para optimizar el uso de los limitados recursos del continente y contribuir a reducir el déficit comercial africano en productos alimentarios esenciales. Asimismo, el sector puede fortalecer aún más la seguridad alimentaria al servir como fuente de ingresos para los productores agrícolas y mejorar la nutrición de los hogares.
Las frutas más importantes producidas, tanto en cantidad como en valor, son el plátano y el banano de cocción, que sirven primordialmente como alimento básico debido a su componente de almidón, seguidos por el banano. Los principales países productores de fruta en África en términos de valor de producción son Argelia, Sudáfrica, Egipto, Marruecos y Nigeria.
Las frutas comercializadas dentro de África son muy distintas de las que se comercializan con socios externos. Las frutas más comúnmente comercializadas entre las naciones africanas por valor son las manzanas, los jugos de frutas no especificadas y los bananos. Por otra parte, las exportaciones a destinos no africanos se componen en gran medida de frutas cítricas y uvas, lo cual refleja sus valores unitarios más altos en los mercados de exportación. La tendencia es impulsada casi por completo por la expansión de las exportaciones de Sudáfrica, Egipto y Marruecos, la cual ha tenido un crecimiento considerable durante los dos decenios pasados (Figura 1.17).
Tendencias y perspectivas
De acuerdo con las proyecciones para la producción de banano y frutas tropicales presentadas en detalle en el capítulo 10 de este informe, se espera que las perspectivas de aumento de la producción frutícola en África hasta 2034 se vean influenciadas por una expansión moderada de la superficie cultivada, aunada a los niveles de productividad, persistentemente bajos. Se espera que el aumento del consumo sea solo paulatino debido al limitado crecimiento de los ingresos, los retos ambientales y los acontecimientos geopolíticos que restringen el acceso al consumidor y la disponibilidad. Las perspectivas de obtener mejores resultados nutricionales parecen inciertas.
Se espera que la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) facilite el crecimiento del comercio entre los países africanos y la continua tendencia de urbanización, la cual sustenta el desarrollo de cadenas de valor formales de las frutas. En lo que respecta al potencial de mercado fuera del continente, se prevé que Sudáfrica seguirá beneficiándose de la creciente demanda por parte del Cercano Oriente, en particular la Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), así como, cada vez más, de mercados del Lejano Oriente. Por su parte, Marruecos y Egipto están estratégicamente posicionados para cubrir la creciente demanda de importaciones de los mercados europeos. También se espera que las exportaciones de frutas de Kenia, sobre todo de aguacate, aumenten como respuesta a la creciente demanda de los mercados mundiales y la inversión en la expansión de la producción.
Las áreas clave de desarrollo para propiciar el crecimiento del sector frutícola en todo el continente africano incluyen la infraestructura de transporte y el mantenimiento de las cadenas de frío. Los retos son especialmente pronunciados en los países sin salida al mar, los cuales afrontan dificultades considerablemente mayores para llegar a los mercados internacionales. Además, las temporadas de cosechas limitadas exponen al sector a riesgos climáticos adversos, lo que complica aún más las condiciones de producción y comercialización.
1.6.2. El comercio es esencial para mejorar la seguridad alimentaria, la nutrición y la sostenibilidad ambiental
El comercio agrícola internacional es fundamental para equilibrar los déficits y los excedentes alimentarios, estabilizar los precios de los alimentos y proporcionar a los consumidores de todo el mundo alimentos más diversos y nutritivos. Facilita también la participación de los actores interesados de las industrias agrícola y alimentaria en los mercados mundiales y las cadenas de valor agroalimentarias, con lo que aumentará su capacidad de producir, generar ingresos y comprar alimentos.
Por otra parte, al estimular el intercambio eficiente de productos desde las regiones con capacidades óptimas de producción hacia las zonas necesitadas y apoyadas por disposiciones ambientales y estándares que promueven prácticas agrícolas sostenibles en los acuerdos comerciales, el comercio agrícola puede fomentar el uso más sostenible de la tierra, el agua y otros recursos naturales, para así reducir la presión sobre los ecosistemas locales y la huella de carbono del sector a nivel mundial. Sin embargo, el impacto neto del comercio agroalimentario internacional sobre el medio ambiente es incierto, ya que la relocalización de la producción a regiones con regulaciones ambientales menos estrictas y el transporte de los productos agrícolas a grandes distancias pueden contribuir a elevar las emisiones de GEI.
Resulta esencial que el marco comercial actual evolucione para garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición para poblaciones con déficits alimentarios y al mismo tiempo siga siendo ambientalmente sostenible, de manera que los beneficios del comercio no se generen a costa del medio ambiente. En el Recuadro 1.6 se resume la investigación sobre el vínculo entre el comercio, la nutrición y la sostenibilidad ambiental. Si bien las dimensiones social y económica son también esenciales para la sostenibilidad, son aún difíciles de cuantificar o modelar. Para atender estos retos será necesario desarrollar nuevos enfoques y metodologías analíticas fuera del alcance del modelo Aglink-Cosimo.
Recuadro 1.6. La función del comercio en el aumento de la seguridad alimentaria, la nutrición y la sostenibilidad ambiental
Copiar enlace a Recuadro 1.6. La función del comercio en el aumento de la seguridad alimentaria, la nutrición y la sostenibilidad ambientalEl comercio es parte integral de los sistemas agroalimentarios, los cuales vinculan a productores y consumidores de todo el mundo. Facilita la circulación de alimentos desde las regiones excedentarias a las deficitarias y contribuye a la seguridad alimentaria, a la estabilización de los precios y a la diversificación de las dietas.
El comercio internacional ha sido clave para impulsar esta transformación en materia de nutrición. En 2023, el valor del comercio mundial de alimentos y productos agrícolas alcanzó la cifra de USD 1.9 billones. Las calorías comercializadas aumentaron más del doble entre los años 2000 y 2023. La diversidad de los alimentos disponibles para el consumo aumentó significativamente, y los países ahora tienen acceso a un promedio de 225 productos alimentarios, mucho más que el promedio de 120 producidos en el ámbito nacional (FAO, 2024[24]). De esta manera, el comercio permite a los países con recursos agroecológicos limitados complementar su producción interna con importaciones de alimentos nutritivos para sustentar la calidad de la dieta y la seguridad alimentaria. Según análisis empíricos, la apertura comercial tiende a reducir el raquitismo en los niños menores de cinco años, sin importar el nivel de ingresos de un país.
Sin embargo, el comercio también puede contribuir a aumentar la disponibilidad de alimentos energéticos, altos en grasas, azúcares o sal, aunque sus efectos sobre la obesidad son más heterogéneos y vinculados con los hábitos alimentarios y los entornos alimentarios nacionales (FAO, 2024[24]). En los países que dependen más de las importaciones, la mayor disponibilidad de alimentos ultraprocesados mediante el comercio puede acelerar el cambio a dietas obesogénicas.
De todas maneras, la sostenibilidad ambiental del modelo de comercio actual no está garantizada. En los países de ingresos medios y bajos, se prevé que el aumento de los ingresos y el cambio en las preferencias incrementarán el consumo de productos ganaderos y pesqueros durante el próximo decenio. Al mismo tiempo, el crecimiento demográfico añadirá presión para satisfacer la mayor demanda agregada de proteínas. La producción ganadera y la acuícola contribuye en gran medida a las emisiones de GEI, y el comercio puede amplificar estos impactos dependiendo de dónde y de qué manera se producen los alimentos. Sin embargo, las intensidades de las emisiones varían mucho. En consecuencia, bajo ciertas condiciones, el comercio puede reducir las emisiones mundiales al reasignar la producción a regiones más eficientes, en especial aquellas en las que las emisiones relacionadas con el transporte sean relativamente menores (Avetisyan, Hertel and Sampson, 2013[25]).
Ahora bien, dichos resultados dependen de varios factores. Las restricciones estructurales, las políticas comerciales y las preferencias nacionales pueden impedir que se materialicen flujos comerciales ambientalmente eficientes. Más aún, la apertura comercial también puede impulsar la producción intensiva en recursos, la deforestación y la pérdida de biodiversidad si no se implementan salvaguardias de sostenibilidad (FAO, 2022[26]). Por consiguiente, el efecto neto del comercio sobre el medio ambiente y la nutrición depende del contexto y suele ser ambiguo.
Para el futuro, resulta esencial formular políticas públicas que promuevan mercados de alimentos mundiales abiertos y eficientes, aunados a regulaciones y estándares de sostenibilidad nacionales. Los acuerdos regionales de comercio incorporan cada vez más disposiciones ambientales y fomentan programas de certificación voluntarios (FAO, 2022[26]). Armonizar el comercio con los objetivos ambientales y nutricionales requerirá invertir en sistemas de producción eficientes en emisiones, una mejor contabilización de la huella de carbono en las cadenas de valor y una comprensión compleja de cuándo el comercio complementa, o debilita, la resiliencia del sistema alimentario local.
Nota: Dependiendo de las cuentas de utilización de suministros de la FAO, los productos alimentarios se refieren a alimentos individuales, como el arándano y la papa, o a agregados más amplios, como verduras congeladas y productos de chocolate.
1.7. Precios: evolución prevista para el periodo 2025-2034
Copiar enlace a 1.7. Precios: evolución prevista para el periodo 2025-20341.7.1. La continua disminución a largo plazo de los precios reales mundiales de los productos básicos agrícolas depende de la inversión sostenida en mejoras de la productividad
En las Perspectivas se utilizan los precios en principales puertos internacionales como precios de referencia para liberar los mercados mundiales de productos básicos agrícolas. Se prevé que los precios reales mundiales de dichos productos sigan una tendencia descendente a largo plazo, congruente con los supuestos de mejoras en curso de la productividad y las condiciones climáticas normales, que se espera que reduzcan el costo marginal de producción de la mayoría de los productos básicos agrícolas (Figura 1.18).
Las inversiones sostenidas en biotecnología, automatización y agricultura de precisión para mejorar la productividad agrícola son fundamentales para lograr la disminución prevista de los precios reales de los productos básicos agrícolas. Sin dichas inversiones, el sector podría tener dificultades para alcanzar los aumentos en productividad necesarios, lo cual podría resultar en mayores costos de producción y un aumento de los precios de los productos básicos.
Por otra parte, es importante reconocer que el impacto real de los cambios en los precios internacionales de los productos básicos en los productores y consumidores locales varía considerablemente. Factores como los costos de transporte, los movimientos en la moneda local, las políticas comerciales y el grado de integración de los mercados nacionales en el sistema mundial de comercio determinan si las señales de los precios internacionales se transmiten a los mercados nacionales, y en qué medida, influyen en los precios locales de los alimentos. Por ejemplo, los altos costos del transporte pueden amortiguar los efectos de las variaciones de los precios mundiales y hacerlos menos perceptibles a los productores y consumidores locales, en tanto que las fluctuaciones en las monedas locales pueden amplificar o bien mitigar el impacto de los cambios en los precios mundiales. Es fundamental que los formuladores de políticas públicas que buscan estabilizar los precios locales de los alimentos y garantizar la seguridad alimentaria comprendan esta dinámica.
1.7.2. Las simulaciones estocásticas muestran la posible variación en las proyecciones de precios
Las proyecciones de precios presentadas en estas Perspectivas se derivan de la interacción de factores fundamentales de la oferta y la demanda, en función de las tendencias previstas en materia de clima y rendimiento, y de supuestos macroeconómicos y regulatorios específicos. Si bien las Perspectivas se basan en la mejor información disponible, existe un grado inevitable de incertidumbre en las proyecciones y los supuestos subyacentes. Ejemplos de dichas incertidumbres incluyen fenómenos meteorológicos extremos, brotes de enfermedades de los cultivos y del ganado, cambios en las políticas públicas y tensiones geopolíticas, que pueden afectar las perspectivas de producción y de comercio y generar una volatilidad inesperada en el mercado.
El riesgo de volatilidad en los precios de los alimentos es notoriamente alto debido a la demanda mundial de alimentos, cada vez más inelástica ante los precios, sobre todo en los países de ingresos medios y altos. Tal inflexibilidad significa que incluso interrupciones menores en el suministro pueden generar fluctuaciones de precios desproporcionadamente grandes, lo cual afecta la asequibilidad de los alimentos para poblaciones vulnerables que ya pueden tener dificultades para satisfacer sus necesidades nutricionales. Por consiguiente, implementar medidas de protección social como subsidios a los alimentos, ayuda financiera focalizada y redes sólidas de seguridad, es indispensable para mitigar los efectos adversos de las fluctuaciones de los precios de los alimentos. También se requiere un entorno económico y político propicio que priorice las inversiones en la producción local de alimentos, que adopte un enfoque de política económica más disciplinado y que aumente la eficiencia y resiliencia de las cadenas de suministro de alimentos.
Para evaluar el impacto de las desviaciones de las tendencias proyectadas, se realizó un análisis estocástico parcial (PSA) en las proyecciones de nivel de referencia. El análisis estocástico parcial simula la variabilidad potencial futura de los principales actores que determinan los precios utilizando la variabilidad registrada en el pasado. El análisis abarca la variabilidad de los impulsores macroeconómicos mundiales y los rendimientos específicos de los cultivos agrícolas, pero excluye la variabilidad relacionada con las enfermedades de los animales o con los cambios de política pública. Los resultados agregados de las múltiples simulaciones de análisis estocástico parcial, mostrados en la Figura 1.19, indican que hay 75% de probabilidad de que los precios continúen dentro de la gama azul en cualquier año determinado, y 90% de probabilidad de que permanezcan dentro de la gama verde. Hay 40% de probabilidad de que durante el periodo de proyección se presentará por lo menos un fenómeno extremo que ocasione una baja en los precios fuera de estos rangos. El análisis estocástico parcial proporciona a los formuladores de políticas públicas una comprensión de la posible exposición fiscal derivada de los pagos de asistencia social debido a los altos precios de los alimentos o los riesgos para los medios de vida de los agricultores en caso de precios bajos.
Figura 1.19. Intervalos de referencia y estocásticos para determinados precios internacionales de referencia
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Nota: Evolución esperada de los precios nominales en el escenario de referencia de las Perspectivas (línea continua), en relación con los resultados estocásticos mostrados en los intervalos de confianza de 75% azules y de 90% verdes.
Fuente: OCDE-FAO (2025), “OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas”, Estadísticas de la OCDE sobre agricultura (base de datos), http://data-explorer.oecd.org/s/1hc.
Referencias
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[2] Adenäuer, M., E. Laget and M. Cluff (2024), “Fertile Futures: Scenario Analysis on the Interconnected Dynamics of Fertiliser and Agricultural Markets”, OECD Food, Agriculture and Fisheries Papers, No. 207, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/b1606a57-en.
[25] Avetisyan, M., T. Hertel and G. Sampson (2013), “Is Local Food More Environmentally Friendly? The GHG Emissions Impacts of Consuming Imported versus Domestically Produced Food”, Environmental and Resource Economics, Vol. 58/3, pp. 415-462, https://doi.org/10.1007/s10640-013-9706-3.
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[20] FAO (2024), Hand-in-Hand (HIH) Targeted investments for sustainable and at-scale agrifood aystems development, https://openknowledge.fao.org/handle/20.500.14283/cd0917en.
[19] FAO (2024), Hand-in-Hand Regional Initiative for Southern Africa, https://www.fao.org/hand-in-hand/hih-IF-2024/southern-africa/en.
[24] FAO (2024), The State of Agricultural Commodity Markets 2024 - Trade and nutrition Policy coherence for healthy diets, https://doi.org/10.4060/cd2144en.
[6] FAO (2024), The State of World Fisheries and Aquaculture 2024, FAO, https://doi.org/10.4060/cd0683en.
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[26] FAO (2022), The State of Agricultural Commodity Markets 2022 - The geograpgy of food and agricultural trade: Policy approaches for sustainable development, FAO, https://doi.org/10.4060/cc0471en.
[14] FAO (2011), Global Food Losses and Food Waste. Extent, Causes and Prevention, FAO, https://www.fao.org/4/mb060e/mb060e00.htm.
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[9] FAO, IFAD, UNICEF, WFP and WHO (2020), The State of Food Security and Nutrition in the World 2020, FAO, IFAD, UNICEF, WFP and WHO, https://doi.org/10.4060/ca9692en.
[8] FAO, IFAD, UNICEF, WFP and WHO (2019), The State of Food Security and Nutrition in the World 2019, FAO, https://doi.org/10.4060/ca5162en.
[4] Herforth, A. et al. (2022), Methods and options to monitor the cost and affordability of a healthy diet globally, FAO, https://doi.org/10.4060/cc1169en.
[1] IEA (2004), World Energy Outlook 2024, IEA, Paris, https://www.iea.org/reports/world-energy-outlook-2024.
[22] IIASA (2023), Global Biosphe Management Model (GLOBIOM) documentation, https://pure.iiasa.ac.at/id/eprint/18996/1/GLOBIOM_Documentation.pdf.
[15] Nenert, C. et al. (2025), “The potential effects of reducing food loss and waste: Impacts on the triple challenge and cost-benefits analysis”, OECD Food, Agriculture and Fisheries Papers, No. 222, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/bd2aedc6-en.
[11] OECD (2025), A Stocktaking of Food Loss and Waste Policies: Australia, OECD Publishing, Paris, https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/topics/policy-issue-focus/food-loss-and-waste/A%20Stocktaking%20of%20FLW-Japan.pdf (accessed on 2 April 2025).
[12] OECD (2025), A Stocktaking of Food Loss and Waste Policies: France, OECD Publishing, https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/topics/policy-issue-focus/food-loss-and-waste/A%20Stocktaking%20of%20FLW-France.pdf (accessed on 2 April 2025).
[10] OECD (2025), “Beyond food loss and waste reduction targets: Translating reduction ambitions into policy outcomes”, OECD Food, Agriculture and Fisheries Papers, No. 214, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/59cf6c95-en.
[16] OECD (2025), “Beyond food loss and waste reduction targets: Translating reduction ambitions into policy outcomes”, OECD Food, Agriculture and Fisheries Papers, No. 214, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/59cf6c95-en.
[13] OECD (2024), A Stocktaking of Food Loss and Waste Policies: Japan, https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/topics/policy-issue-focus/food-loss-and-waste/A%20Stocktaking%20of%20FLW-Japan.pdf (accessed on 2 April 2025).
[21] OECD/FAO (2024), OECD-FAO Agricultural Outlook 2024-2033, OECD Publishing, Paris/Food and Agriculture Organization of the United Nations, Rome, https://doi.org/10.1787/4c5d2cfb-en.
[23] OECD/FAO (2022), OECD-FAO Agricultural Outlook 2022-2031, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/f1b0b29c-en.
Notas
Copiar enlace a Notas← 1. En las Perspectivas se utilizan las proyecciones de la Variante Media de las Naciones Unidas, incluidas en la base de datos de la Revisión de 2024 del Estudio de las Perspectivas de Población de las Naciones Unidas.
← 2. Los supuestos del PIB y el ingreso per cápita nacionales supuestos se basan en las Perspectivas Económicas Mundiales) del FMI (octubre de 2024) hasta 2029 y ampliadas hasta 2034.
← 3. En las Perspectivas, el consumo de alimentos se mide como la disponibilidad de alimentos neta del desperdicio estimado en la distribución.
← 4. La Canasta de Alimentación Saludable es el estándar mundial utilizado por la FAO para calcular el costo y la asequibilidad de una dieta saludable y se basa en las proporciones promedio de los grupos de alimentos y las recomendaciones de las guías dietéticas nacionales basadas en alimentos (FBDG). Está diseñada para alcanzar un objetivo de ingesta energética alimentaria de 2 330 kcal/persona/día.
← 5. El escenario también prevé una reducción de 4% de las emisiones directas mundiales de GEI de la agricultura. Sin embargo, la implementación de medidas para reducir la pérdida y desperdicio de alimentos conllevaría costos significativos y requeriría superar varios retos, como el impacto negativo sobre los medios de vida de los productores debido a la disminución de la producción y la bajada de los precios de sus productos.
← 6. En este escenario, el objetivo “Hambre Cero” se logrará cuando la prevalencia de la subalimentación (indicador ODS 2.1.1) se encuentre por debajo de 2.5% en cada país. El cálculo de la prevalencia de subalimentación depende de la disponibilidad calórica promedio (DES), las necesidades mínimas de energía alimentaria (NMEA) y la desigualdad de acceso a los alimentos (CV) de un país. La DES y los hábitos alimentarios de un país dependen del ingreso per cápita y evolucionan en consecuencia. El ingreso per cápita se ajusta al nivel necesario para aumentar la DES, de tal manera que la disponibilidad calórica sea superior a los NMEA para 97.5% de los consumidores, y a la vez ajustar los hábitos alimentarios para que armonicen con los niveles de ingresos. Se prevé que las CV seguirán tendencias decrecientes en el largo plazo en la mayoría de los países y que sus valores permanecerán en los niveles de referencia en el escenario.
← 7. Las dos cifras de aumento de la productividad no son del todo comparables, ya que se basan en diferentes periodos de referencia con distintos niveles de productividad inicial y se proyectan hacia diferentes años objetivo. Dichas diferencias, junto con la inclusión de tecnología especial en el escenario de 2025, deberán señalarse como salvedades al comparar los resultados.