Como se indicó en la introducción, la informalidad representa una parte significativa de la economía de ALC, alcanzando niveles superiores al 30 % en la mayoría de los países de la región y superando el 50 % en algunos países como Bolivia, Guatemala, Haití, Panamá y Perú (Banco Mundial, 2024[1]). En este contexto, esta sección ofrece una visión general de los mercados informales en los países de ALC, incluyendo una definición propuesta para los fines de este debate, indicadores clave de la economía informal y algunas particularidades de la región, como los sectores económicos con mayores niveles de informalidad.
Aplicación del derecho de la competencia en mercados informales en América Latina y el Caribe
2. Panorama general de los mercados informales en los países de ALC
Copiar enlace a 2. Panorama general de los mercados informales en los países de ALC2.1. Definición de mercados informales
Copiar enlace a 2.1. Definición de mercados informalesNo existe un consenso universal sobre la definición de economía informal ni de mercados informales. La literatura especializada utiliza términos como “economía subterránea”, “economía en la sombra”, “economía gris” o “economía no oficial” en un intento por conceptualizar la economía informal (OCDE, 2010[3]). En términos generales, la economía informal comprende toda producción de bienes y servicios legales orientada al mercado que es deliberadamente ocultada a las autoridades públicas, excluyendo las actividades económicas ilícitas que constituyen delitos propiamente dichos, como el tráfico ilegal de drogas (Schneider and Enste, 2013[4]).
Siguiendo la metodología utilizada en trabajos anteriores de la OCDE relacionados con política de competencia y economía informal, este documento adopta la definición de economía informal propuesta por la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “todas las actividades económicas realizadas por los trabajadores y unidades económicas que no están cubiertos o que están insuficientemente cubiertos –en la legislación o en la práctica- por acuerdos formales. Sus actividades no se incluyen en la legislación, lo que significa que tienen lugar fuera del alcance formal de la legislación, o no están cubiertas en la práctica, lo que significa que –aunque se realicen dentro del alcance de la legislación-, la ley no se aplica ni se vela por su cumplimiento, o la ley desalienta el cumplimiento por ser inapropiada o gravosa, o por imponer costos excesivos” (OIT, 2012[5]).
Para los fines de este documento, el concepto de “mercado informal” está estrechamente relacionado con el de “economía informal” definido anteriormente. En esencia, la economía informal abarca actividades que no cumplen plenamente con las leyes y regulaciones aplicables, por ejemplo, aquellas que incumplen requisitos de registro empresarial o disposiciones relacionadas con tributación, trabajo, salud, seguridad de productos, propiedad intelectual, medio ambiente, protección del consumidor o regulaciones sectoriales específicas. En ese sentido, el documento se concentra en actividades empresariales informales que potencialmente podrían formalizarse si cambiaran los costos y beneficios asociados a la informalidad (excluyendo, por lo tanto, actividades que son ilícitas por naturaleza, como el narcotráfico, dado que ninguna mejora regulatoria modificaría su condición de informalidad). Entre los ejemplos de mercados informales se incluyen: vendedores ambulantes; servicios informales de construcción; servicios informales de transporte; servicios domésticos de limpieza; servicios de cuidado en el hogar; y otras actividades económicas similares.
2.2. Indicadores clave de la economía informal en la región
Copiar enlace a 2.2. Indicadores clave de la economía informal en la regiónEl tamaño de la economía informal suele estimarse mediante datos relacionados con la informalidad en las relaciones laborales, en particular el número de trabajadores que no están formalmente contratados o que están sujetos a condiciones de trabajo inferiores a las de los trabajadores regulares, incluyendo estándares normales de seguridad, higiene y protección de la seguridad social. Según el Banco Mundial, aproximadamente la mitad de la economía de ALC es informal, con niveles de informalidad superiores al 30% en la mayoría de los países de la región.
Figura 1. Tamaño de la economía informal en países de ALC
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Fuente: Adaptado del Banco Mundial (2024[1]), Base de Datos de la Economía Informal, www.worldbank.org/en/research/brief/informal-economy-database.
Si bien los indicadores generales de informalidad son significativos, la variación entre los países de ALC también es considerable: oscila entre el 19% (Chile) y cerca del 60%-65% (Bolivia, Panamá y Perú). La mayoría de los países presentan tasas de informalidad de alrededor del 30%-40%, cifras considerablemente superiores a las observadas en países desarrollados como Canadá, Francia, Japón, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos, donde las tasas de informalidad se sitúan entre el 8% y el 15% (Banco Mundial, 2024[1]).
A lo largo de la última década, las tasas de informalidad han disminuido ligeramente en la región, aunque se han mantenido en torno a un promedio general del 35%, sin diferencias significativas entre los indicadores promedio observados en los países latinoamericanos y los países caribeños.
Figura 2. Evolución de la economía informal en ALC en 10 años
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Fuente: Adaptado del Banco Mundial (2024[1]), Base de Datos de la Economía Informal, www.worldbank.org/en/research/brief/informal-economy-database.
Los indicadores, tanto en términos de magnitud como de evolución de las tasas de informalidad, revelan que la economía informal constituye una parte significativa de las economías de ALC. Esto refuerza la importancia de que las autoridades de competencia de la región comprendan mejor este fenómeno y lo incorporen adecuadamente en sus análisis de competencia cuando resulte pertinente.
2.3. Particularidades de mercados informales en la región
Copiar enlace a 2.3. Particularidades de mercados informales en la regiónLa informalidad presenta además algunas características distintivas en la región de ALC. La primera está relacionada con los factores que impulsan la informalidad, los cuales se vinculan a bajos niveles de desarrollo económico y a la necesidad de muchos trabajadores de depender de actividades económicas informales en un contexto de pobreza generalizada y oportunidades limitadas de empleo formal. Este elemento se suma a las razones tradicionalmente asociadas con la economía informal, como los costos de cumplimiento normativo y los incentivos para cumplir con las leyes y regulaciones. Se trata de factores estructurales, más que temporales, y por ello resultan más complejos de abordar (OCDE, 2018[2]).
Asimismo, la informalidad en ALC es un fenómeno persistente y generalizado, y no de carácter transitorio. Esta realidad se acompaña de una escasez de empresas de tamaño mediano (fenómeno conocido como el “eslabón perdido”), ambos aspectos consistentes con economías en las que predominan grandes empresas y donde los mercados formales suelen presentar elevados niveles de concentración (Alviarez et al., 2025[6]). Esta situación puede explicar parcialmente los fuertes vínculos existentes entre los mercados formales e informales en los países de la región. En efecto, es frecuente que actores informales participen en cadenas de suministro, por ejemplo, proporcionando bienes o servicios a empresas formales. Entre los ejemplos se encuentran agricultores informales que abastecen de productos agrícolas a mayoristas formales (por ejemplo, grandes cadenas de supermercados), así como prestadores informales de servicios para empresas formales o consumidores finales (por ejemplo, servicios de entrega de alimentos, transporte privado o seguridad privada).
Otra característica distintiva es que la informalidad no se distribuye de manera uniforme en toda la economía. En los países de ALC, los sectores económicos más propensos a presentar altos niveles de informalidad incluyen los servicios de transporte, la construcción, el comercio minorista y la agricultura.
Por ejemplo, más de la mitad de los viajes realizados en transporte público en América Latina son prestados por servicios semiformales e informales. El término “semiformal” se refiere a servicios legalmente autorizados, pero que operan bajo reglas informales (Tun et al., 2020[7]). En Perú, la transición de un sistema estatal de transporte público hacia un mercado privado no regulado en la década de 1990 pudo haber contribuido a los elevados niveles de informalidad observados actualmente (Yang and Ulfe, 2020[8]). En otros países de la región, factores históricos también ayudan a explicar este fenómeno, como la rápida sustitución de los tranvías eléctricos por el transporte automotor a mediados del siglo XX, combinada con una acelerada urbanización (Tun et al., 2020[7]). En Ciudad de México, la informalidad en el sector transporte representa cerca del 15 % del tamaño total de la economía informal de la ciudad (Motta and Gatica, 2021[9]).
En los sectores de construcción y agricultura, las tasas de informalidad en los países de ALC alcanzan aproximadamente el 78 % y el 76 %, respectivamente (OCDE et al., 2024[10]). Las tasas de informalidad también difieren según el género y la edad de las personas. Por ejemplo, en el sector agrícola, el empleo informal alcanza el 86 % entre las mujeres y el 78 % entre los hombres. En el caso de los servicios domésticos informales, la proporción de mujeres es cinco veces superior a la de los hombres (OIT/Oficina Regional de la OIT para América Latina y el Caribe; FAO/Estrategia de Formalización para América Latina y el Caribe, 2025[11]).
Estos sectores económicos ilustran algunas de las características distintivas de los mercados informales en los países de ALC. Las autoridades de competencia deben tener en cuenta estas particularidades para poder afrontar adecuadamente los desafíos asociados, los cuales se analizan en la siguiente sección del documento.