Cada uno de los ODS influye en muchos otros, e incluso puede repercutir en todos ellos. Por ejemplo, invertir en salud genera beneficios para la educación y las oportunidades de empleo. Del mismo modo, las políticas públicas aplicadas en distintos sectores pueden generar efectos positivos y sinergias, pero también consecuencias negativas no deseadas que afectan a múltiples ámbitos y pueden trascender las fronteras nacionales. Para hacer frente a estos desafíos, la OCDE ha formulado un conjunto de ocho principios destinados a reforzar la coherencia de las políticas para el desarrollo sostenible.
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS), con metas concretas como erradicar el matrimonio infantil en todo el mundo o garantizar que todas las personas tengan acceso a electricidad asequible y fiable. Estos objetivos son universales, lo que significa que todos los países se han comprometido a trabajar para alcanzarlos. Su propósito es mejorar la calidad de vida de las personas en todo el mundo, promover la prosperidad y proteger el planeta. Para contribuir a este esfuerzo global, la OCDE ayuda a los países a diseñar estrategias, reforzar sus marcos de gobernanza y realizar un seguimiento de los avances hacia el cumplimiento de los ODS.
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