La descentralización figura entre las reformas más importantes de los últimos cincuenta años. Consiste en transferir competencias, responsabilidades y recursos desde el gobierno central hacia autoridades subnacionales elegidas democráticamente. Además, suele ir acompañada de un fortalecimiento de la gobernanza subnacional mediante la cooperación intermunicipal, la gobernanza metropolitana y la regionalización.
La descentralización abarca tres dimensiones distintas, aunque estrechamente interrelacionadas: la política, la administrativa y la fiscal. Uno de los principales desafíos al diseñar e implementar reformas de descentralización consiste en encontrar el equilibrio adecuado entre estas tres dimensiones y aplicarlas en una secuencia coherente.