Se prevé que el déficit entre los niveles actuales de inversión en infraestructura y los necesarios para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aumente hasta los 18 billones de dólares para 2040. Se trata de una cuantía enorme, al igual que la inversión que deben aportar los gobiernos y el sector privado.
La inversión en infraestructura constituye también un paso fundamental para lograr una transición justa e inclusiva hacia las cero emisiones netas, al tiempo que refuerza la resiliencia frente a los impactos ya inevitables del cambio climático y contribuye a abordar la pérdida de biodiversidad y la contaminación.
La OCDE ofrece análisis, orientación y estándares para ayudar a los gobiernos a crear un entorno propicio para la inversión pública y privada destinada a construir infraestructura sostenible. Esto incluye fortalecer los marcos de gobernanza, de políticas y regulatorios que permitan realizar inversiones en infraestructura, con el fin de garantizar la igualdad de condiciones, la transparencia y una gestión adecuada de los riesgos para el sector público, la cadena de suministro y los inversores.