La política agrícola ha incrementado su énfasis a los pequeños productores
Las políticas agrícolas de Perú se centran en la actualidad en dos ámbitos de actuación principales: fomentar el desarrollo de los pequeños productores y, al mismo tiempo, reforzar y seguir impulsando la expansión del sector de la exportación agraria. El primero tiene por objeto solucionar los problemas de los agricultores de subsistencia y los pequeños productores, como la pobreza, el escaso acceso a los mercados de insumos y productos, así como a los servicios financieros y la baja productividad, entre otros. En cuanto al segundo, el Gobierno sigue desempeñando un papel facilitador al crear las condiciones que propician el desarrollo del sector privado. Esto incluye la inversión en infraestructura (sobre todo en sistemas de riego), la mejora de las cadenas logísticas, la garantía de la salud animal y vegetal y la promoción del comercio, por ejemplo.
Con el fin de impulsar el desarrollo de los pequeños productores, la Política Nacional Agraria 2021-2030 tiene como objetivo aumentar los ingresos y mejorar los medios de subsistencia mediante el incremento de la competitividad de las explotaciones y la integración de los pequeños productores en los mercados, al tiempo que se reduce la agricultura de subsistencia y se optimiza la gestión de los recursos naturales para lograr un crecimiento agrícola sostenible.
A medida que la economía peruana se ha ido desarrollando, la necesidad de contar con políticas agrícolas más coherentes y eficaces ha cobrado mayor importancia. Aunque el Gobierno ha puesto en marcha múltiples iniciativas con el fin de desarrollar el sector agrícola, como marcos normativos e instrumentos destinados a superar los obstáculos, estos esfuerzos aún no han tenido un efecto transformador. La mayoría de las intervenciones siguen siendo de poca envergadura y, por lo general, se limitan a grupos predefinidos en función de la ubicación, las características de los productores o las condiciones a corto plazo. Además, muchas iniciativas no abordan las deficiencias estructurales que limitan el desarrollo sostenible a largo plazo del sector, como la necesidad de inversiones sustanciales en servicios generales o bienes públicos. Un buen número de los instrumentos de política destinados al sector agrícola en Perú tienen un impacto pequeño debido a la insuficiencia de recursos y a la escasa coordinación entre los gobiernos nacional, regional y municipal. Los programas suelen estar fragmentados, dispersos entre distintos temas y territorios, y a menudo no atienden de forma adecuada las necesidades de los agricultores. La escasa coordinación institucional merma aún más la eficacia de los pagos, los servicios y las inversiones, que, en última instancia, solo llegan a una pequeña parte de los agricultores.
Los retos en materia de gobernanza son un problema recurrente para el sector agrícola
Perú ha elaborado múltiples políticas integrales y planes estratégicos que abordan los complejos desafíos a los que se enfrenta el sector agrícola. No obstante, aún hay margen de mejora en cuanto a la aplicación de políticas agrícolas que garanticen resultados cuantificables. Las limitaciones en la capacidad institucional, la coordinación fragmentada entre ministerios, a pesar de la existencia de organismos coordinadores, la superposición de competencias y la insuficiencia de mecanismos de rendición de cuentas contribuyen a los problemas de gobernanza en múltiples ámbitos de la política agrícola.
El nivel de apoyo a la agricultura es relativamente bajo
En el período comprendido entre 2022 y 2024, el Estimado de Apoyo Total (EAT) a la agricultura representó el 1,1 % del PIB, casi el doble del promedio de la OCDE, que se sitúa en el 0,54 %. Aunque este porcentaje es inferior al de Colombia (1,13 %) o Corea (1,26 %), supera los niveles observados en Chile (0,26 %) y México (0,69 %). El EAT de Perú registró un promedio de en torno a 3 000 millones de dólares estadounidenses al año entre 2022 y 2024.
El Estimado de Apoyo al Productor, expresado como porcentaje de EAP (% de EAP), durante el período comprendido entre 2022 y 2024 se situó en el 6,2 % de los ingresos brutos agrícolas (% EAP), muy por debajo del promedio de la OCDE, que es del 13,2 %, y del promedio del 12,2 % (a partir solo del EAP positivo) de las economías emergentes. El apoyo de Perú es comparable al de los Estados Unidos (7,1 %). El apoyo al precio de mercado representó la mayor parte de esta asistencia (82 %), principalmente a través del sistema de franja de precios aplicado a los grupos de productos del arroz, el maíz amarillo, el azúcar y la leche. El 18 % restante procedía de transferencias presupuestarias, la mayoría de ellas destinadas a subsidios a los insumos y a servicios en las explotaciones agrícolas (16 %), mientras que se asignaron cantidades menores al apoyo de emergencia (1 %) y a los servicios medioambientales (1 %). Las transferencias presupuestarias en Perú son limitadas, la mitad se destina a subsidios a los insumos variables y a inversiones en capital fijo, como los sistemas de riego en las explotaciones, y la otra mitad financia los servicios generales. Los niveles de apoyo al precio de mercado (APM) han mostrado una tendencia al alza desde mediados de la década de 2010, con fuertes descensos tras la pandemia en 2021 y 2022, pero con importantes aumentos en el período 2023-2024. El apoyo al precio de mercado se creó en gran medida a partir del Sistema Peruano de Franja de Precios (SPFP), aplicado al arroz, el maíz, el azúcar y la leche. El porcentaje medio de Estimado de Apoyo al Consumidor (EAC) en Perú alcanzó un -5,1 % durante el período 2022-2024, lo que sugiere que, en general, se gravó a los consumidores a través de políticas agrícolas y alimentarias que incrementaron el gasto en consumo en un 5 %. Además, el país ofrece apoyo a los consumidores mediante programas de ayuda alimentaria dirigidos a las poblaciones más desfavorecidas.
Existe margen de mejora en los servicios generales del sector agrícola peruano. El Estimado de Apoyo a los Servicios Generales (EASG), expresado como porcentaje del valor de la producción agrícola, fue del 2,1 % en el período 2022-2024, por debajo del promedio de la OCDE, que se situó en el 3,2 % durante ese mismo período. Esto demuestra que el gasto público en servicios generales no ha crecido al mismo ritmo que el valor de la producción. Aunque el Gobierno ha aumentado las asignaciones presupuestarias destinadas a los servicios generales a lo largo de los años, el crecimiento del sector ha superado ese incremento. Áreas clave como los servicios de extensión, la infraestructura rural, la tenencia de la tierra y la infraestructura de comercialización han recibido un apoyo muy limitado. De los fondos disponibles, la mayor parte se ha destinado al desarrollo de infraestructura, sobre todo de riego (41 %), seguido de los sistemas de conocimiento e innovación agrícolas, con un 34 %, y los servicios de inspección y control, con un 18 %. En cuanto al Estimado de Apoyo Total, los servicios generales representaron en torno al 17,4 % en el período comprendido entre 2022 y 2024.