En este capítulo se describen la evolución del mercado y las proyecciones a mediano plazo de los mercados mundiales de semillas oleaginosas para el periodo comprendido entre 2025 y 2034. Las proyecciones abarcan el consumo, la producción, el comercio y los precios de la soya, otras semillas oleaginosas, la harina proteica y el aceite vegetal. El capítulo concluye con un análisis de los principales riesgos e incertidumbres que podrían afectar a los mercados mundiales de semillas oleaginosas durante los próximos 10 años.
3. Semillas oleaginosas y sus productos
Copiar enlace a 3. Semillas oleaginosas y sus productosResumen
3.1. Aspectos relevantes de la proyección
Copiar enlace a 3.1. Aspectos relevantes de la proyecciónLa mayoría de las semillas oleaginosas y otros cultivos oleaginosos (por ejemplo, el fruto de la palma de aceite) se trituran o se prensan para obtener harina proteica y aceite vegetal. Si bien cerca de una cuarta parte de su producción, en peso, se utiliza para el consumo humano directo como aceite vegetal, la mayor parte se emplea como harina proteica en la alimentación animal. Solo una pequeña cantidad no procesada se usa para alimentación directa. El principal uso industrial del aceite vegetal es como materia prima para la producción de diésel basado en biomasa.
Se espera que el crecimiento de la demanda alimentaria de aceite vegetal se mantenga fuerte, Esto se verá impulsado por el aumento del ingreso disponible y el crecimiento demográfico en los países de ingresos medios, así como por el crecimiento demográfico en los de ingresos bajos.
Se prevé que el uso directo de aceite vegetal para diésel basado en biomasa, que actualmente representa cerca de 18% del uso mundial de aceite vegetal, aumentará a nivel mundial. Esto se apreciará especialmente en Indonesia, el Brasil y los Estados Unidos de América (en adelante, los Estados Unidos), en forma de aceite vegetal hidrotratado.
El uso de harinas proteicas para forraje coincidirá con la desaceleración de la demanda de los principales importadores. Se espera que la República Popular China (en adelante, China) reduzca considerablemente el crecimiento de su consumo de forraje, impulsado por la mejora de la eficiencia de este, combinado con las medidas adoptadas para reducir la proporción de harinas proteicas en las raciones de forraje para el ganado.
Se prevé que el rendimiento del aceite de palma y de colza mejorará ligeramente, para así revertir la disminución observada en las principales regiones productoras durante la última década.
El comercio de semillas oleaginosas y sus productos representa una mayor proporción de la producción en comparación con otros productos básicos agrícolas. La producción de soya se concentra en el continente americano y la de aceite de palma en el Sudeste asiático.
Se espera que los precios del aceite vegetal y las harinas proteicas presenten una evolución divergente en el futuro. Se espera que los precios del aceite vegetal se mantengan relativamente fuertes debido al crecimiento sostenido de la demanda y a la desaceleración del crecimiento de la producción de aceite de palma y otras semillas oleaginosas, mientras que se espera que los precios de la harina proteica permanezcan relativamente estables, debido a la oferta acoplada y a un crecimiento considerable más lento del crecimiento de la demanda.
Las incertidumbres específicas sobre las semillas oleaginosas y sus productos están cambiando los patrones de demanda y el grado de éxito de las medidas adoptadas para revertir la disminución de la productividad. Cerca de 18% del aceite vegetal se utiliza como materia prima del diésel basado en biomasa, y los desarrollos alternativos en dicha industria, afectan directamente las proyecciones de la demanda de aceite vegetal. En términos de demanda de harina proteica para forraje, China podría reducir la proporción de dicha harina en su forraje más de lo previsto. Los rendimientos de la palma aceitera y la colza disminuyeron en las principales regiones productoras y, las proyecciones presuponen que se superarán los obstáculos, lo cual podría no concretarse.
3.2. Tendencias actuales del mercado
Copiar enlace a 3.2. Tendencias actuales del mercadoLos precios nominales de las semillas y las harinas oleaginosas han permanecido moderados, en tanto que los precios del aceite vegetal se han apreciado notoriamente
Los precios internacionales de la soya resultaron afectados por el incremento de la oferta mundial, en tanto que los de otras semillas oleaginosas se fortalecieron por las bajas de las cosechas de semilla de colza y girasol en la temporada 2024/25. Por el contrario, los precios mundiales de los aceites vegetales aumentaron en fechas recientes, dado que el crecimiento inferior al potencial en la producción de aceite de palma coincidió con la disminución de la trituración de dichas semillas. En el caso de las harinas proteicas, las cotizaciones internacionales disminuyeron en meses recientes, impulsadas por las perspectivas de una abundante oferta de harina de soya tras la fuerte trituración impulsada por el aceite a nivel mundial.
Se prevé que la producción mundial de soya en la campaña 2024/25 aumentará alrededor de 7% respecto de la temporada anterior, lo que dará paso a la primera temporada con una producción de soya mayor de 400 millones de toneladas (Mt), debido sobre todo al incremento previsto de la producción en América del Sur. Asimismo, se espera que las condiciones generales favorables, junto con la continua expansión de la superficie en el Brasil, generen una gran cosecha sin precedentes. Se espera que la producción mundial de aceite de palma aumente ligeramente en 2025, impulsada más que nada por las expectativas de recuperación de la producción en Indonesia, aunque el crecimiento de la producción podría verse limitado por los bajos rendimientos en Malasia.
3.3. Proyecciones de mercado
Copiar enlace a 3.3. Proyecciones de mercado3.3.1. Trituración de semillas oleaginosas y producción de aceites vegetales y harina proteica
Reducción de la trituración de semillas oleaginosas a nivel mundial y crecimiento limitado de la producción de aceite de palma
A nivel mundial, la trituración de soya y otras semillas oleaginosas para producir harina (torta) y aceite representa cerca de 90% del uso total. La demanda de trituración se incrementará con mayor rapidez que aquella para otros usos, sobre todo el consumo alimentario directo de la soya (incluidos sustitutos de carne y de lácteos), maní y semillas de girasol.
La ubicación de las actividades de trituración depende de los costos del transporte, las políticas comerciales (por ejemplo, diferentes aranceles para las semillas oleaginosas y sus productos), la aceptación de cultivos genéticamente modificados, los costos de procesamiento (por ejemplo, mano de obra y energía) y la infraestructura (por ejemplo, instalaciones para trituración, puertos y carreteras).
Se prevé que la trituración de soya tendrá un crecimiento de 62 Mt durante el periodo de las Perspectivas, cifra considerablemente menor que los 95 Mt alcanzados en el decenio pasado. Se espera que la mayor parte del crecimiento tenga lugar en América Latina, a diferencia del decenio anterior, cuando el aumento de la trituración de soya ocurrió sobre todo en China. Se espera que la trituración mundial de otras semillas oleaginosas aumente de acuerdo con la producción durante el periodo de las Perspectivas, y que tenga lugar con mayor frecuencia en el país productor.
En la producción mundial de harinas proteicas proveniente de la trituración de semillas oleaginosas se verá dominada por la harina de soya, la cual representa más de dos tercios de la producción mundial de harina proteica. La producción se concentra en un pequeño grupo de países (Figura 3.1). En China y la Unión Europea, la mayor parte de la producción de harina proteica proviene de la trituración de semillas oleaginosas importadas, sobre todo soya del Brasil y los Estados Unidos. En otros países productores importantes ‒la Argentina, el Brasil, la India y los Estados Unidos‒, predominan la soya y otras semillas oleaginosas.
La producción mundial de aceite vegetal incluye el aceite extraído de la trituración de semillas oleaginosas, como el de semilla de algodón, el de almendra de palma y el de copra, así como el de palma. El aceite de coco se produce principalmente en las Filipinas, Indonesia y las islas de Oceanía y, al igual que el de almendra de palma, tiene usos industriales relevantes. El de semilla de algodón es un subproducto del desmotado de algodón (Capítulo 9). Durante el decenio pasado, la producción mundial de aceite de palma superó a la de otros aceites vegetales. Sin embargo, se espera que el crecimiento de la producción de aceite de palma se debilite debido a la preocupación cada vez mayor por la sostenibilidad y el envejecimiento de las palmeras aceiteras en Indonesia y Malasia, países que representan casi un tercio de la producción mundial de aceite vegetal y más de 80% de la producción mundial de aceite de palma.
A nivel mundial, se prevé que los suministros de aceite de palma crecerán a una tasa anual de 0.8%. Se espera que las políticas ambientales –cada vez más estrictas– impuestas por los principales importadores de aceite de palma, así como las normas agrícolas sostenibles (por ejemplo, en consonancia con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible), desaceleren la expansión de la superficie de palma aceitera en Indonesia y Malasia. Esto implica que es preciso que el crecimiento de la producción provenga de mejoras en la productividad, incluida una aceleración de la replantación. Se espera que la producción de aceite de palma en otros países aumente con mayor rapidez a partir de una base baja, en particular para los mercados nacionales y regionales. Por ejemplo, se prevé que, para 2034, Tailandia producirá 3.9 Mt, Colombia 2.1 Mt y Nigeria, 1.9 Mt. En varios países de América Central, se desarrollan nichos de producción de aceite de palma avalados desde el principio con certificados de sostenibilidad mundial vigentes, lo cual posiciona a la región para alcanzar eventualmente mercados de exportación de mayor tamaño.
3.3.2. Consumo de aceite vegetal
El consumo alimentario per cápita de aceite vegetal mantiene su fuerza
Los dos usos dominantes del aceite vegetal son para alimentación y preparación de alimentos (52%), y como materia prima para el diésel basado en biomasa (18%). Una considerable proporción del consumo alimentario reportado se utiliza para freír más que para la ingesta humana, lo cual genera una cantidad de aceite de cocina usado que puede emplearse como materia prima para la producción de diésel basado en biomasa. Los aceites vegetales también se utilizan en la fabricación de cosméticos, barnices y, cada vez más, como forraje, en especial en la acuicultura.
Se prevé que el consumo per cápita de aceite vegetal para alimentación aumentará (0.5% anual) debido a la demanda alimentaria cada vez más fuerte en los países de ingresos medios bajos y bajos. En algunos mercados emergentes, el consumo de aceite vegetal para alimentación alcanzará niveles comparables con los de los países de ingresos altos (Figura 3.2). Se prevé que, para 2034, el consumo alimentario per cápita alcanzará 27 kg en China y el Brasil, por ejemplo. En los países de ingresos altos se está estabilizando el consumo per cápita de aceite vegetal. En lo que respecta a los Estados Unidos, la creciente participación del aceite vegetal alternativo, como el de oliva y el de maíz (no incluidos en las Perspectivas) provoca la disminución del consumo alimentario per cápita.
Se prevé que la India, el segundo mayor consumidor mundial y el principal importador de aceite vegetal, mantendrá un crecimiento del consumo alimentario per cápita de 2.5% anual, para llegar a 13 kg/persona para 2034. Este considerable incremento provendrá del crecimiento de la trituración de semillas oleaginosas producidas internamente, con el respaldo de numerosos programas gubernamentales dirigidos a elevar la producción. Sin embargo, se espera que las importaciones de aceite de palma provenientes mayoritariamente de Indonesia y Malasia disminuyan para reducir esta dependencia.
Con la urbanización y los aumentos del ingreso disponible en los países de ingresos bajos, se espera que los hábitos alimentarios y los modelos tradicionales de alimentación cambien hacia un mayor consumo de alimentos procesados con un alto contenido de aceite vegetal. En el caso de los países menos adelantados (PMA), se prevé que la demanda per cápita de aceite vegetal para alimentación aumentará a 7.7 kg/persona.
Se prevé que el consumo mundial de aceite vegetal como materia prima para diésel basado en biomasa (cerca de 18% de su uso mundial) se incrementará más lentamente durante los próximos 10 años, a 0.7% anual, en comparación con el aumento de 7.7% anual registrado durante el decenio pasado, cuando entraron en vigor las políticas de apoyo a los biocombustibles. El uso del aceite vegetal como materia prima para diésel basado en biomasa depende del entorno regulatorio (Capítulo 8) y de la evolución de los precios relativos del aceite vegetal y el petróleo crudo. En general, se espera que los objetivos nacionales de consumo obligatorio de diésel basado en biomasa aumenten menos que en los años anteriores.
En Indonesia, se prevé que el crecimiento en el uso de aceite vegetal para producir diésel basado en biomasa se mantendrá fuerte y alcanzará 12.6 Mt para 2034, debido a las políticas públicas nacionales de apoyo. En los Estados Unidos, el aceite vegetal hidrotratado (HVO) o diésel renovable se considera un biocombustible avanzado y se espera que impulse el crecimiento de su producción de diésel basado en biomasa. Por otra parte, se espera que en la Unión Europea el uso de aceite vegetal como materia prima para dicho diésel disminuya 2.6% anual. Una de las razones es la creciente participación de aceites usados, sebo y otras materias primas no forrajeras y no alimentarias en la producción de diésel basado en biomasa, lo cual también ocurre en los Estados Unidos y China.
3.3.3. Consumo de harina proteica
El crecimiento de la demanda de forraje se desacelera y está condicionada por la situación prevaleciente en China
El contenido de soya de la harina proteica es de cerca de 80%, y de 50% a 60% de otras semillas oleaginosas. Se prevé que el consumo de harina proteica que se usa casi exclusivamente como forraje seguirá creciendo a una tasa de 1.1% anual, considerablemente por debajo del 2.4% anual registrado en el decenio anterior.
El vínculo entre el uso de harina proteica como forraje y la producción animal se caracteriza por dos tendencias compensatorias: la intensificación de la producción animal, que eleva la demanda de dicha harina, en tanto que el aumento de la eficiencia de forraje reduce la cantidad de forraje proteico por animal. La demanda también resulta afectada por la composición y el tamaño de las poblaciones de ganado, así como por la naturaleza de los sistemas de producción animal. Por su parte, el vínculo entre la producción animal y el consumo de harina proteica se relaciona con el nivel de desarrollo económico de un país (Figura 3.3). Los países de ingresos bajos, que dependen de la producción doméstica, consumen menos harina proteica, en tanto que las economías de ingresos más altos, que emplean sistemas de producción intensivos, la utilizan en mayores cantidades. Debido al cambio a sistemas de producción más intensivos en forraje en los países en desarrollo como respuesta a la rápida urbanización y la creciente demanda de productos de origen animal, el incremento del consumo de harina proteica tiende a superar al crecimiento de la producción animal.
China representa más de una cuarta parte de la demanda mundial de harina proteica y, por tanto, configura la demanda mundial. Se espera que el crecimiento de la demanda de forraje compuesto en China sea más lento que en el decenio anterior, debido a la reducción de las tasas de crecimiento de la producción animal, en especial de la carne de cerdo, y la gran proporción existente de producción basada en forraje compuesto. Se espera que el contenido de harina proteica en el forraje compuesto de China permanezca estable después de su alza en el decenio pasado, pero que supere los niveles actuales registrados en los Estados Unidos y la Unión Europea.
En la Unión Europea y los Estados Unidos, se espera que el consumo de harina proteica crezca a un ritmo más lento (o baje con mayor rapidez) que la producción animal, debido a la mejora en la eficiencia del forraje. Además, en algunos Estados miembros de la Unión Europea, los productos de origen animal, principalmente los productos avícolas y lácteos, producidos sin usar forrajes provenientes de cultivos modificados genéticamente, se comercializan en las grandes cadenas minoristas lo cual frena también la demanda de harina de soya.
3.3.4. Producción de semillas oleaginosas
Prevalecen los retos para el crecimiento del rendimiento de aceite de palma y de semilla de colza
Se prevé que la producción de soya crecerá 1.0% anual, en comparación con 2.2% anual durante el último decenio. Los aumentos del rendimiento representarán cerca de 80% de dicho crecimiento. El corto periodo de vegetación de la soya facilita el cultivo doble, con maíz en el Brasil y con trigo en la Argentina, lo cual representa una proporción considerable de la expansión prevista de la superficie cosechada en América Latina.
El Brasil es el mayor productor de soya y se espera que la producción aumente 0.8% anual durante los próximos 10 años, debido al cultivo doble con maíz, un poco más que en los Estados Unidos, el segundo mayor productor, con 0.5% anual. Se prevé que la producción de soya crecerá con fuerza en otras partes de América Latina, donde la Argentina y el Paraguay producirán 56 Mt y 13 Mt, respectivamente, para 2034. En China, se espera que la producción de soya siga en aumento como respuesta al menor apoyo de las políticas públicas para el cultivo de cereales, pero a un ritmo más lento que en el decenio pasado. También se espera que la producción de soya aumente en la India, la Federación de Rusia (en adelante, Rusia), Ucrania y el Canadá.
Se prevé que la producción de otras semillas oleaginosas (colza, girasol y maní) también crecerá a un ritmo más lento, 1.1% anual, en comparación con 2.7% anual de los 10 años anteriores. China (gran productor de semilla de colza y maní) y la Unión Europea (productor sobre todo de semilla de colza y de girasol) son los productores más importantes de otras semillas oleaginosas, con una producción anual prevista de 42 Mt y 30 Mt, respectivamente, para 2034. Se espera que Ucrania y Rusia, los principales productores de semilla de colza y de semilla de girasol, aumenten su producción de otras semillas oleaginosas a más de 20 Mt por año para 2034. Se prevé que el Canadá, el mayor exportador de semilla de colza, incrementará su producción de otras semillas oleaginosas 0.9% anual, para llegar a 19 Mt para 2034.
En los dos últimos decenios, la superficie cosechada de soya, otras semillas oleaginosas y palma aceitera aumentó más rápidamente que la de los cereales (Figura 3.4). Dicho crecimiento ejerció presión sobre otros usos de la tierra y los recursos ambientales. En el caso de la soya en América Latina, una parte considerable de la expansión de la superficie cosechada se debe al cada vez más utilizado cultivo doble de soya con maíz o trigo. Se espera que la superficie cosechada de soya, otras semillas oleaginosas y palma aceitera aumente de manera limitada.
Asimismo, se prevé que las reservas de soya alcanzarán un coeficiente reservas-utilización de casi 17% para 2034, cifra aún alta en comparación con los dos decenios pasados, por lo que las malas cosechas podrían provocar rápidamente escasez en los mercados.
3.3.5. Comercio
El comercio de semillas oleaginosas y sus productos es significativo, pero se está ralentizando
Más de 40% de la producción mundial de soya se comercializa en el ámbito internacional, lo que representa una participación alta en comparación con otros productos básicos agrícolas. La expansión del comercio mundial de soya está estrechamente relacionada con la tendencia cada vez mayor a triturar la soya en los países importadores. En China, se espera que el crecimiento de esta trituración se desacelere en comparación con los últimos 10 años y, se prevé que sus importaciones permanecerán bastante estables, en alrededor de 107 Mt para 2034 (por debajo del crecimiento de 3.4% anual en el periodo 2015-2024), con lo que equivaldrían a 60% de las importaciones mundiales de soya. El Brasil y los Estados Unidos son la fuente original predominante de las exportaciones de soya. El Brasil es el mayor exportador mundial de soya, con un crecimiento estable de su capacidad exportadora, y se prevé que representará 53% del total de exportaciones mundiales de soya para 2034 (Figura 3.5).
En el caso de otras semillas oleaginosas, su participación en la producción mundial comercializada a nivel internacional disminuirá a cerca de 11% de la producción mundial, dado que las dos mayores regiones productoras, China y la Unión Europea, son importadoras netas. Los principales exportadores son el Canadá, Australia y Ucrania, que, según se prevé, para 2034 representarán 65% de las exportaciones mundiales.
Las exportaciones de aceite vegetal, que representan 34% de la producción mundial, continúan dominadas por unos cuantos actores, en particular Indonesia y Malasia, que representan alrededor de 53% del total de exportaciones de aceite vegetal. Sin embargo, se prevé que la participación de las exportaciones en la producción se contraerá ligeramente en ambos países, ya que se espera que la demanda interna para usos alimentario, productos oleoquímicos y, en especial, diésel basado en biomasa, crezca. Se prevé que la India mantendrá el fuerte aumento de sus importaciones, a 2.0% anual, para alcanzar 21 Mt para 2034 y satisfacer la creciente demanda impulsada por el crecimiento demográfico, la urbanización y el aumento del ingreso disponible. A la vez, el Gobierno de la India ha emprendido varios programas para reducir la dependencia de las importaciones. Dichos proyectos tienen como objetivo implementar técnicas y servicios agrícolas para fortalecer y apoyar la producción nacional.
El crecimiento previsto del comercio internacional de harina proteica durante el periodo de las Perspectivas es de 1.3% anual, y se espera que la Argentina, con su clara orientación exportadora, siga siendo por amplio margen el mayor exportador de este producto. El principal importador es la Unión Europea, sin embargo, se espera que sus importaciones sigan reduciéndose como resultado de la disminución de la demanda interna de harina proteica. En Asia, en particular en el Sudeste asiático, dado su creciente producción animal, se espera que represente 79% del crecimiento mundial de importaciones de harina proteica. Ya que no se espera que la capacidad de trituración nacional de los países asiáticos avance a la par que la demanda de harina proteica, la expansión prevista del sector ganadero se basará en forraje importado.
3.3.6. Precios
Los precios reales seguirán presionados durante el próximo decenio
Se espera que durante el periodo de la proyección, los precios de las semillas oleaginosas y sus productos aumenten ligeramente en términos nominales, mientras que disminuyen en términos reales (Figura 3.6). Debido a la producción combinada de harina y aceite, y a la más fuerte demanda esperada de harina proteica, se prevé que los precios del aceite vegetal aumentarán en comparación con los de la harina proteica. Esto también favorecerá los precios de otras semillas oleaginosas por arriba de los de la soya, pues contienen una mayor proporción de aceite.
3.4. Riesgos e incertidumbres
Copiar enlace a 3.4. Riesgos e incertidumbresLas preocupaciones ambientales influyen en las cadenas mundiales de suministro de semillas oleaginosas
La integración de consideraciones de sostenibilidad ambiental en las regulaciones comerciales podría influir en el comercio mundial de semillas oleaginosas y sus productos. Por un lado, la participación comercial de la soya y los aceites vegetales, de cerca de 40% de la producción, es considerablemente mayor que la de la mayoría de los demás productos básicos agrícolas. Por otro lado, el aceite de palma y la soya suelen mencionarse al analizar el vínculo entre la agricultura y la deforestación. Ambos productos están incluidos en la norma sobre deforestación 2023 de la Unión Europea (Reglamento (UE) 2023/1115) como productos de importancia, junto con el ganado, el cacao, el café, el caucho y la madera. Aún es incierto el impacto sobre el comercio mundial de la soya y el aceite de palma, pero podría alterar las proyecciones mundiales de semillas oleaginosas y sus productos. En los países productores se han implantado varias medidas para abordar estos problemas de deforestación, incluida la certificación de producción libre de deforestación, que son cada vez más pertinentes para la actividad comercial.
Debido a la alta participación comercial de la soya y los aceites vegetales, es probable que sus proyecciones se vean afectadas por cualquier desviación de los regímenes comerciales supuestos en las previsiones. Los flujos comerciales podrían variar debido a condiciones comerciales más favorables en los acuerdos bilaterales o a fricciones y restricciones en el intercambio comercial.
Los rendimientos en las principales regiones productoras de aceite de palma y en algunos de los principales países proveedores de colza disminuyeron o crecieron marginalmente durante el último decenio (Figura 3.7). Existen muchas razones para esta evolución, entre otras: la incorporación a la producción de tierra menos productiva debido a un aumento significativo de la superficie de producción; el envejecimiento de las palmas aceiteras; la escasez de mano de obra en especial en Malasia; las restricciones al uso de pesticidas en la Unión Europea y los cambios en los patrones climáticos. Es aún incierto qué condiciones prevalecerán durante los próximos 10 años, pero la menor expansión de la superficie prevista limita la expansión de la producción hacia zonas de menor productividad durante el periodo de las Perspectivas.
El potencial para aumentar la producción de aceite de palma en Indonesia, sobre todo en Malasia, dependerá cada vez más de la replantación y la mejora del rendimiento, más que de una nueva expansión de la superficie. No obstante, las replantaciones o nuevas plantaciones de palma aceitera requieren de tres a cuatro años para entrar en producción. En años recientes, el crecimiento de la producción ha sido lento, dada la baja rentabilidad del sector y el aumento de los costos de mano de obra en Malasia. Por su parte, en Indonesia, las principales empresas productoras de aceite de palma avanzaron en cierta medida en la replantación. Además de la desaceleración en el rendimiento, la preocupación por la sostenibilidad también influirá en la expansión de la producción de aceite de palma, pues la demanda de los países desarrollados favorece a los aceites libres de deforestación y requiere la certificación de sostenibilidad para el aceite vegetal utilizado como materia prima para diésel basado en biomasa y, cada vez más, para aceites vegetales que entran a formar parte de la cadena alimentaria. Sin embargo, los programas de certificación de Malasia e Indonesia que compiten entre sí, despiertan preocupación.
El sector del aceite vegetal se ve impulsado por las políticas sobre biocombustibles de los Estados Unidos, la Unión Europea, Indonesia y el Brasil, los cuatro mayores usuarios de diésel basado en biomasa, dado que cerca de 18% del suministro mundial de aceite vegetal se destina a la producción de este. En Indonesia, es dudoso alcanzar la normativa obligatoria de diésel basado en biomasa propuesta de 30%, por la necesidad de contar con subsidios gubernamentales y las posibles restricciones de suministro a mediano plazo. En la actualidad, en los Estados Unidos, el diésel renovable o HVO recibe apoyo considerable en algunos estados (por ejemplo, California), que muestran fuertes tasas de crecimiento de la producción durante el periodo de las perspectivas. En la Unión Europea, las reformas de políticas públicas, la reducción del uso general de diésel y el surgimiento de tecnologías de biocombustibles de segunda generación probablemente impulsarán un cambio en el uso de materias primas basadas en cultivos, supuesto en las Perspectivas bajo condiciones regulatorias fijas. En el ámbito mundial, se espera que los combustibles sostenibles de aviación (SAF) representen un uso significativo de biocombustibles, pero el tiempo preciso de su introducción es aún incierto en gran medida y las Perspectivas no incluyen cantidades relevantes hasta 2034.
El desarrollo de la producción animal en China sigue siendo la principal fuerza impulsora de la demanda mundial de harina proteica y el comercio de soya. En términos generales, la evolución de la demanda de carne se ve determinada por la disminución de la población y un crecimiento económico, que es considerable, aunque más lento. Además, se prevé sustituir la carne de cerdo por otra proteína animal, con una probable reducción de la demanda de harina proteica. Las harinas proteicas compiten en parte con otros componentes alimenticios en la producción de forraje compuesto, de modo que los cambios en los precios de los cereales provocarán ajustes en el equilibrio entre los ingredientes del forraje compuesto y, de ahí, en la demanda de harina proteica.