En este capítulo se describen la evolución del mercado y las proyecciones a mediano plazo de los mercados mundiales de carne para el periodo comprendido 2025 y 2034. Las proyecciones abarcan el consumo, la producción, el comercio y los precios de la carne de vacuno y ternera, de cerdo, de aves de corral y de ovino. El capítulo concluye con un análisis de los principales riesgos e incertidumbres que podrían afectar a los mercados mundiales de la carne durante los próximos 10 años.
5. Carne
Copiar enlace a 5. CarneResumen
5.1. Aspectos relevantes de la proyección
Copiar enlace a 5.1. Aspectos relevantes de la proyecciónSe prevé que el crecimiento total del consumo de carne de vacuno será de 47.9 millones de toneladas (Mt) durante el próximo decenio. Se prevé que el consumo anual per cápita aumentará en 0.9 kg per cápita/año en equivalente en peso comestible al menudeo (en adelante, r.w.e.) para 2034. En los países de ingresos altos, los consumidores son cada vez más sensibles a las preocupaciones sobre el bienestar de los animales, el medioambiente y la salud, lo que, en ciertos casos, provoca el estancamiento del consumo per cápita de carne.
Se prevé que las mejoras en la eficiencia de la reproducción y el rendimiento del sacrificio mitigarán el impacto ambiental de la producción de carne. En el ámbito mundial, la mejora del peso al sacrificio representará 8%, 27% y 19%, respectivamente, del incremento de la producción de carne bovina, porcina y avícola. Se espera que, con estas mejoras de productividad y la mayor participación de la carne de aves de corral en la producción de carne, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) aumenten 6%, cifra considerablemente menor que el crecimiento previsto de 13% en dicha producción durante los próximos 10 años.
Se espera que la disminución de la participación de la República Popular China (en adelante, China) en las importaciones de carne modifique los patrones del comercio mundial. Para 2034, la participación de China en las importaciones mundiales de carne bajará de 20% en el periodo de referencia a 16%. La menor dependencia de las importaciones de carne de cerdo ha provocado una reducción de la producción de carne de cerdo en los principales exportadores. Una tendencia descendente similar se observa en las importaciones de carne de aves de corral por parte de China. Las importaciones mundiales de carne crecerán tan solo 10% en comparación con 37% en el decenio pasado, con un gran riesgo de caída si los países reducen las medidas comerciales.
Los precios reales de la carne volverán a su tendencia a largo plazo. A corto plazo, se prevé que los precios nominales de la carne de rumiante, y en particular los de bovino, aumentarán de forma más significativa a medida que se reconstruyan los inventarios, lo cual limitará el crecimiento de la oferta. En cambio, se espera que los precios de la carne de no rumiante disminuyan debido a una expansión moderada de la producción y una menor demanda de importaciones de China. Si bien se prevé que los costos reales del forraje disminuirán, otros costos operativos reales se mantendrán altos, lo que ralentizará el crecimiento de la oferta de carne. A mediano plazo, se prevé que los precios reales de la carne bajarán debido a la desaceleración de la demanda, la reducción de los costos reales del forraje y las constantes mejoras de la productividad.
Los brotes recientes de enfermedades animales pusieron de manifiesto la necesidad acuciante de colaborar en materia de bioseguridad en la industria cárnica. Los brotes de enfermedades de los animales siguen perturbando seriamente al sector de la carne y muestran la necesidad de establecer la bioseguridad colaborativa para mantener la sostenibilidad de la industria. La continua evolución y propagación de enfermedades como la gripe aviar altamente patógena (HPAI), la peste porcina africana (PPA) en curso, el resurgimiento de la fiebre aftosa (FA) y la mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS) provocan incertidumbre a mediano plazo.
5.2. Tendencias actuales del mercado
Copiar enlace a 5.2. Tendencias actuales del mercadoExpansión impulsada por las carnes de aves de corral y de vacuno con exportaciones sin precedentes del Brasil
Se estima que, en 2024, la producción mundial de carne aumentó 1.3%, para alcanzar 365 Mt. Este crecimiento fue encabezado mayoritariamente por la carne de aves de corral, con la contribución del aumento de la producción de carne de vacuno, en tanto que la de cerdo y de ovino permaneció estable. En Australia, el Brasil, la Unión Europea y los Estados Unidos de América (en adelante, los Estados Unidos), la producción de carne creció considerablemente. Entre dichas regiones, el Brasil registró el mayor aumento en las categorías de carne más importantes, impulsado por la fuerte demanda mundial, respaldada por mayores ingresos netos derivados de un tipo de cambio favorable y de la disminución de los costos del forraje, así como por la permanencia de su condición de país libre de enfermedades.
Las exportaciones mundiales de carne se recuperaron en 2024, con un aumento estimado de 2%, a 40.2 Mt, después de dos años de descenso. El crecimiento se vio impulsado por la creciente demanda de importaciones por parte de los Estados Unidos y los países de Cercano Oriente, debida a su vez a la escasez de suministros internos y la mayor demanda de carne de bovino y de aves de corral. Asimismo, países como las Filipinas, los Emiratos Árabes Unidos y México también aumentaron sus importaciones, debido a la creciente demanda de los consumidores y los ajustes arancelarios que permitieron un mayor volumen de importaciones. El Brasil está a punto de alcanzar un nuevo récord en las exportaciones de carne de bovino gracias a la fuerte demanda internacional, a un tipo de cambio favorable y a la abundante oferta. Las exportaciones de carne de Australia también van en aumento, apoyadas por precios competitivos y una fuerte demanda. En cambio, China redujo sus importaciones dado el aumento de la producción nacional y el debilitamiento de la demanda interna, reflejo de un menor gasto de consumo. El índice de precios de la carne de la FAO aumentó ligeramente 2.8% en 2024, con un promedio de 117.3, ya que la mayor demanda de importaciones se vio parcialmente compensada por la oferta de los principales países exportadores de carne.
5.3. Proyecciones de mercado
Copiar enlace a 5.3. Proyecciones de mercado5.3.1. Consumo
Dominio del consumo de carne de aves de corral ante las diversas tendencias regionales
Se prevé que para 2034, el consumo mundial de carne de aves de corral, de ovino, de vacuno y de cerdo crecerá alrededor de 21%, 16%, 13% y 5%, respectivamente. Debido al rápido crecimiento de la población y los ingresos, 45% del crecimiento del consumo mundial tendrá lugar en países de ingresos medios altos. A nivel de país, se espera que el mayor crecimiento del consumo de carne, con excepción de China y la India debido a su gran población, se vea en el Brasil, Indonesia, Filipinas, los Estados Unidos y Viet Nam. El rápido crecimiento de la población de África, de 1.5 miles de millones (Mm) a 1.8 Mm durante el siguiente decenio, propiciará un aumento considerable de 33% del consumo de carne en esa región.
Sobre una base per cápita, se prevé que el consumo de carne aumentará apenas 3% para alcanzar 29.3 kg per cápita/año r.w.e., es decir, cerca de la mitad del crecimiento observado en el decenio pasado. En la mayoría de los países de ingresos altos (que en 2024 representaron 35% del consumo mundial de carne, pero solo 17% de la población), el crecimiento del consumo per cápita de carne seguirá lento (Figura 5.1). Los consumidores están cambiando sus preferencias y suelen reducir su consumo de carnes como la de vacuno y cerdo para sustituirlas por carne de aves de corral. Los consumidores de ingresos altos se interesan cada vez más por el bienestar de los animales, por el medioambiente y por las propiedades nutricionales de los alimentos, que en algunas regiones se ha estancado o incluso disminuido el consumo per cápita de carne. Por ejemplo, en el Canadá y la Unión Europea, las Perspectivas prevén una continua sustitución de las carnes de vacuno, de cerdo y de ovino por la de aves de corral y se estancará el consumo total per cápita de carne.
Se prevé que el consumo mundial de carne de aves de corral alcanzará 173 Mt lista para cocinarse (r.t.c.) para 2034, y representará 62% del consumo adicional mundial de carne. El aumento del consumo de carne de aves de corral en los últimos 10 años se originó en Asia, sobre todo en China, la India, Indonesia, el Pakistán y Viet Nam. Se espera que esta tendencia continúe, con un rápido crecimiento del consumo también previsto en otras regiones como el Brasil, Egipto, México, Filipinas y los Estados Unidos. El aumento mundial del consumo de proteína de carne de aves de corral como proporción de la proteína total de la carne ha sido el factor principal del crecimiento del consumo de carne durante décadas, y se espera que esta tendencia continúe. Para 2034, la carne de aves de corral aportará 45% de la proteína consumida de todas las fuentes cárnicas. Esto obedece a diversos factores, en particular su bajo costo (la de aves de corral es aún la carne más asequible) y su perfil nutricional favorable con una proporción proteína-grasa más alta que la de otras carnes. Los aspectos ambientales también contribuyen al cambio a carne de aves de corral, ya que la producción de carne roja es más intensiva en recursos y genera mayores GEI. Por consiguiente, la carne de aves de corral resulta más atractiva para los consumidores interesados en la sostenibilidad.
Se prevé que el consumo de carne de cerdo aumentará en todas las regiones, excepto en China, la Unión Europea, el Japón y Suiza, donde el consumo ya es alto y los aspectos sanitarios, ambientales y sociales a menudo influyen en las dietas. La carne de cerdo será el tercer mayor contribuyente al crecimiento total del consumo de carne y se prevé que alcanzará 130 Mt en equivalente de peso en canal (c.w.e.). Sin embargo, se prevé que el consumo mundial per cápita de carne de cerdo disminuirá 4% en relación con el periodo de referencia de la Perspectivas, debido al crecimiento nulo del consumo per cápita en las regiones de ingresos altos, junto con un rápido crecimiento demográfico en regiones en las que no se consume carne de cerdo. En América Latina se prevé que el consumo per cápita será el que más aumente, 1.3 kg/año r.w.e., debido a los precios relativos favorables de las carnes de cerdo y de vacuno. En otras regiones, como Asia, América del Norte y la Unión Europea, se prevé un menor crecimiento o incluso una ligera disminución del consumo per cápita.
Se prevé que el consumo mundial de carne de vacuno alcanzará 84 Mt c.w.e. durante el siguiente decenio y permanecerá estable en alrededor de 6 kg per cápita/año r.w.e. Se prevé que la mayoría de las regiones reducirán su ingesta de carne de vacuno, excepto Oriente Medio y Asia, donde se espera que el consumo per cápita de carne de vacuno aumente cerca de 0.62 y 0.61 kg/año r.w.e., respectivamente, para 2034. Dichos aumentos se deben en parte al crecimiento de la clase media y al aumento de los ingresos, factores que alientan el cambio a dietas que incluyen más carne de vacuno. Por el contrario, se espera que Europa, América del Norte y Oceanía, que históricamente han tenido altos niveles de consumo de carne de vacuno, experimenten la mayor disminución del consumo per cápita, a medida que los precios de esta carne superen los de los sustitutos y aumente la preocupación por el impacto ambiental de su producción, que se considera como un contribuyente importante en las emisiones de GEI.
Si bien el consumo de carne de ovino es una parte relativamente pequeña del mercado mundial de carne, es aún una fuente esencial de proteína para muchos consumidores de Oriente Medio y África del Norte, donde no se considera como sustituto a la carne de cerdo. Se espera que, en el ámbito mundial, la participación de la carne de ovino en el consumo total de proteína cárnica permanezca estable durante el periodo de las Perspectivas. El consumo de carne de ovino tiende a ser una elección alimentaria tradicional (cultural) y en muchos mercados, los consumidores mantienen esta preferencia. Ahora bien, los consumidores suelen elegir la carne de vacuno o de aves de corral cuando están disponibles y asequibles, ya que estas carnes son más accesibles y, por lo común, más económicas que la de ovino.
5.3.2. Producción
Crecimiento de la producción mundial de carne impulsado por Asia y América Latina
Se prevé que la producción mundial de carne aumentará 13% o 46 Mt c.w.e., hasta alcanzar un estimado de 406 Mt c.w.e. para 2034. Más de la mitad (55%) del crecimiento de dicha producción tendrá lugar en Asia, impulsado por el aumento de 15 Mt en la producción de carne de aves de corral. En China, la recuperación posterior a la PPA representará cerca de 10% del aumento de la producción mundial de carne, seguido por grandes contribuciones de la India (8%), los Estados Unidos (8%) y Viet Nam (7%). Se espera que América Latina aumente de forma sostenida su participación en la producción, apuntalada por sus ventajas competitivas en lo referente a tierra, forraje y genética animal. África contribuye aproximadamente con 6% a la producción mundial de carne, participa sustancialmente en ciertos sectores y representa 22% de la producción mundial de carne de ovino y 10% de la de vacuno. La industria de la carne en el continente enfrenta diversos retos, por ejemplo, crecimiento económico bajo, inversión limitada en el desarrollo de la agricultura, degradación ambiental, disturbios civiles en algunas regiones, infraestructura deficiente y servicios veterinarios inadecuados. Pese a tales obstáculos, la producción de carne –en particular, de aves de corral– crece gradualmente.
La avicultura incrementará su dominio dentro del complejo de la carne y representará 62% de la carne adicional producida en los próximos 10 años. Con el impulso de la demanda interna, la producción de carne de aves de corral se incrementará con mayor rapidez en los países de ingresos medios altos. La producción avícola presenta ventajas sobre otras carnes por sus ciclos de producción más cortos, su alta eficiencia de conversión de forraje (que rinde más carne por unidad de forraje), sus menores costos generales y la posibilidad de crianza en sitios cercanos a los mercados en procesos rápidos de urbanización.
No obstante, varios factores restringirán el crecimiento del sector. Especialmente, la incidencia cada vez más frecuente de brotes de HPAI. La mayor densidad de producción avícola aumenta el riesgo de brotes de enfermedades y, si bien una mejor vigilancia y contención puede limitar los impactos, también eleva los costos industriales (por ejemplo, la inversión en bioseguridad y las campañas de vacunación). La producción de carne de aves de corral también afronta dificultades de tipo ambiental y sanitario, en particular respecto del uso de antibióticos y las preocupaciones por el bienestar de los animales.
Se prevé que durante la primera mitad de las proyecciones de las Perspectivas, los países asiáticos se recuperarán de la PPA, lo cual ayudará a reactivar la producción de carne de cerdo. Se espera que para 2034, la carne de cerdo represente cerca de 13% de la carne adicional producida a nivel mundial. La mayor parte de dicho aumento tendrá lugar en las regiones asiáticas afectadas por la PPA, como Viet Nam, donde está en proceso la conversión de explotaciones agrícolas domésticas en empresas comerciales a gran escala con estándares de bioseguridad más altos.
La producción de carne de vacuno aumentará a mediano plazo, con mayores pesos en canal, mayores niveles de comercialización, mejoras genéticas y mejor gestión de los rebaños. La producción mundial alcanzará 84 Mt c.w.e. para 2034. El principal contribuyente a este crecimiento de la oferta mundial de carne de vacuno es China, para el consumo interno, seguida por la India, donde las inversiones en infraestructura de procesamiento de carne, incluidas plantas integradas orientadas a la exportación, expanden su capacidad. La carne de búfalo de la India tiene una gran demanda en el mercado internacional por su precio bajo, y el país lo capitaliza al mejorar su cadena de frío y las instalaciones de procesamiento. En tanto que Australia, el Canadá y los Estados Unidos continúan reduciendo sus rebaños vacunos al inicio de las Perspectivas, el aumento de los precios inducirá una mayor rentabilidad y un aumento de la producción de carne de vacuno durante el resto del periodo de proyección.
Se prevé que la producción mundial de carne de ovino alcanzará 19 Mt c.w.e. para 2034, 15% más que en el periodo de referencia. Dicho crecimiento se deberá a la reconstrucción de los rebaños y al aumento de las tasas de partos de ovejas en respuesta a los precios favorables. China en particular aportará 17% de la producción adicional, al orientarse cada vez más a la cría de ganado ovino y caprino para carne (Wang et al., 2024[1]). Se prevé que la producción de la Unión Europea disminuirá, a pesar de los apoyos al ingreso vinculados con la producción y a los precios favorables al productor en los principales Estados miembros productores de carne de ovino. Algunos países del sureste de Europa enfrentan ahora un brote de viruela ovina y caprina, que podría frenar la producción durante las Perspectivas. La competencia por tierras en Nueva Zelandia y sus medidas para reducir las emisiones de GEI pueden restringir el tamaño de los rebaños, en cuyo caso el crecimiento de la producción dependerá del aumento de la productividad. En Australia, la composición de los rebaños ovinos sigue cambiando hacia la cría de razas optimizadas para conseguir un mayor rendimiento de carne (en vez de lana), pues los incentivos del mercado favorecen la producción de carne.
El crecimiento de la productividad es el impulsor clave del desarrollo sostenible del sector de la carne
El sector mundial de la carne encara cada vez más presiones en múltiples frentes. En años recientes, los productores de todo el mundo han luchado contra altos costos de los insumos, regulaciones ambientales y fitosanitarias cada vez más estrictas y varios brotes de enfermedades. Los costos del forraje, que escalaron a principios de 2020, se han moderado desde entonces, pero siguen al alza otros gastos operativos y de la mano de obra. A manera de respuesta, el sector se centra cada vez más en aumentar la productividad mediante la implementación de mejores técnicas de reproducción y gestión de las manadas y los rebaños, así como obtener mayores pesos de sacrificio. Dichas mejoras son esenciales no solo para la gestión de costos, sino también para mejorar la sostenibilidad ante las presiones competitivas de fuentes de proteína alternativas. En la Figura 5.2 se muestra cómo se espera que estas mejoras de productividad en diversos tipos de carnes y grupos de ingresos conduzcan a una mayor eficiencia de la producción y activen prácticas de producción más sostenibles y alineadas con los objetivos ambientales. En especial, en los países de ingresos medios altos y bajos, las mejoras en la productividad afectarán considerablemente la producción de carne. Por ejemplo, en el caso de la carne de vacuno, se prevén incrementos en los pesos en canal que representarán 24% y 13% de la producción adicional en los países de ingresos medios altos y medios bajos, respectivamente. Por otra parte, se espera que la eficiencia general del sistema ganadero, según se refleja en la producción por inventario de ganado, mejore 10% y 17% en estos grupos. Mejoras similares se aplican a los sectores avícola y porcino.
El sector ganadero se ve sujeto a una vigilancia cada vez más estrecha por su huella ambiental. Se prevé que las emisiones de GEI de la ganadería aumentarán 6%, de 3.4 gigatoneladas de CO2 equivalente (Gt CO2-eq) en el periodo de referencia a 3.5 Gt CO2-eq para 2034, bajo los supuestos de referencia de que no habrá cambios en la intensidad de las emisiones por animal. El crecimiento más rápido de emisiones de GEI relacionadas con la carne, tanto en términos absolutos como relativos, se espera en África, donde serán 18% más altas que en el periodo de referencia. Se espera que las emisiones de la producción de carne en Europa disminuyan 7% (Figura 5.3). Este aumento de emisiones de GEI es menor que el incremento de 13% de la producción de carne debido al cambio hacia la producción de carne de aves de corral y a las iniciativas nacionales orientadas a promover la producción ganadera baja en carbono. Más importante aún, el aumento de la productividad ayuda a frenar el crecimiento de las emisiones al reducir el número de animales necesario para un determinado nivel de producción (Recuadro 5.1). Las emisiones están estrechamente vinculadas con los inventarios de ganado, por lo que mejorar la eficiencia de la producción es clave para reducir las emisiones de GEI del sector por unidad de carne producida.
Además, disminuir las pérdidas en la cadena de suministro de la carne podría también limitar el uso de recursos y moderar la necesidad de aumentar la producción. Las estimaciones de la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA) en el sector de la carne varían de acuerdo con la metodología de medición empleada, pero, según los supuestos de referencia del modelo de las OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas, cerca de 13.5% de carne (en c.w.e.) se pierde en la etapa de procesamiento y otro 12.2% (en r.w.e.) se desperdicia en las de distribución y consumo. Las medidas destinadas a reducir dichas pérdidas mediante, por ejemplo, una mejor gestión de la cadena de frío o la capacitación del consumidor para reducir el desperdicio, podrían disminuir la demanda efectiva y, por consiguiente, reducir la producción requerida y la carga ambiental.
Recuadro 5.1. Crecimiento de la productividad y las emisiones de GEI de la ganadería
Copiar enlace a Recuadro 5.1. Crecimiento de la productividad y las emisiones de GEI de la ganaderíaEn el informe Vías para reducir las emisiones (Pathways to lower emissions) (FAO, 2023[2]) se describen factores clave que influyen en las emisiones de GEI en el sistema ganadero. Se menciona que, en 2015, los sistemas ganaderos emitieron cerca de 6.2 Gt de CO2-eq, lo que representa 12% del total de emisiones antropogénicas de GEI. El ganado bovino representa cerca de 62% de las emisiones de la ganadería, cifra mucho mayor que la suma combinada de las emisiones de búfalos, ovejas, cabras, cerdos y pollos. En el informe se indica que es posible reducir en gran medida la huella de carbono de la ganadería por medio de acciones e inversiones focalizadas. En particular, la modificación del rumen (por ejemplo, aditivos para el forraje que reducen el metano) y la reproducción selectiva para criar animales que generen menores emisiones pueden disminuir considerablemente las emisiones de la fermentación entérica, que equivale a dos tercios de las emisiones de la producción de carne. Otro factor esencial es la optimización de la productividad, ya que incrementa la cantidad de carne producida por animal (mediante mejoras genéticas, sanitarias y alimentarias) y significa que se requieren menos animales en total, lo cual, a su vez, disminuye las emisiones generales. La razón es que las emisiones están estrechamente vinculadas con el tamaño de los inventarios de animales. Aumentar la productividad por animal permite aumentar la producción de carne y a la vez mantener el tamaño de los rebaños (y, por consiguiente, las emisiones) en niveles inferiores a los que serían de otro modo. Se trata de una gran posibilidad de mejorar las prácticas de gestión, sobre todo en los países de ingresos bajos, donde la productividad es baja y las poblaciones de ganado son numerosas. Sin embargo, es importante distinguir entre las medidas que pueden implementarse de inmediato y las que requieren una inversión sostenida y un mayor desarrollo. En muchos de estos países, pueden faltar requisitos básicos, como el acceso a forraje de calidad, lo cual limitaría la capacidad de aplicar algunas estrategias. Por consiguiente, si bien estas intervenciones prometen beneficios a largo plazo, su implementación dependerá de las capacidades y la infraestructura locales.
Las tendencias históricas y las proyecciones de emisiones de GEI por kilogramo de proteína de ganado (por grupo de ingresos y especie) son muestra de esta dinámica. En la Figura 5.4 se aprecia que, en casi todos los casos, excepto en los países de ingresos bajos, se ha observado una tendencia descendente en las emisiones de GEI por unidad de proteína cárnica. En las dos últimas décadas, las reducciones de emisiones por unidad de proteína cárnica se han producido a tasas de –0.6% al año en los países de ingresos altos, –0.3% al año en los de ingresos medios altos y –1.6% al año en los de ingresos medios bajos, las cuales se espera que continúen. Los países de ingresos bajos tuvieron un aumento de (+0.6 al año) en las emisiones por unidad de proteína, lo que resalta las oportunidades de mejora que se espera se materialicen durante el periodo de las Perspectivas. Las notorias diferencias entre los grupos de ingresos señalan áreas en las que las mejoras de la productividad pueden disminuir sustancialmente los niveles de emisiones, siempre y cuando se atiendan las condiciones favorables.
5.3.3. Comercio
Cambios en la dinámica del comercio mundial de carne por las medidas de China para aumentar su autosuficiencia
El comercio de carne bajará ligeramente en el primer año de las Perspectivas, debido a la recuperación del sector de la carne de China, tras el aumento de la demanda de importaciones durante el brote de PPA. La política china de autosuficiencia reforzará su producción de carne y reducirá sus requerimientos de importaciones. Después de esta caída inicial, el comercio mundial de la carne reactivará su crecimiento, aunque al 50% del ritmo observado en el decenio pasado. Se espera que el Brasil, la Unión Europea y los Estados Unidos representen más de la mitad (54%) de las exportaciones mundiales de carne para 2034, una participación combinada que permanecerá estable durante el periodo de las Perspectivas. Entre los principales exportadores, se espera que la Argentina, Australia, el Brasil, la India, Tailandia y Türkiye, experimenten el mayor crecimiento de las exportaciones, gracias a los precios favorables y a un suministro abundante de forraje. La cuota de exportación mundial de carne de la Unión Europea continuará su tendencia a la baja iniciada en 2021 y pasará de cerca de 19% a 13% para 2034, debido a que los productores europeos enfrentan costos más altos para cumplir con las normativas ambientales.
Australia y Nueva Zelandia continuarán encabezando los mercados mundiales de carne de ovino, centrándose cada vez más en los mercados de alto valor de Europa y América del Norte. Se espera que Australia incremente sus exportaciones de cordero más ligero (que tienen un valor mayor y requieren menos mano de obra, pues se envían canales enteras) para cubrir la demanda de restaurantes de lujo, a expensas de la de carnero; por otro lado, en Nueva Zelandia, las exportaciones disminuirán lentamente, a medida que el uso de la tierra deje de destinarse a la ganadería ovina, lo cual se compensará en parte con el aumento de la productividad. En Australia occidental se observa una tendencia similar: las exportaciones por la vía marítima bajan de manera constante y terminarían en 2028 debido a la legislación gubernamental que elimina progresivamente la exportación de ganado ovino vivo. Los productores europeos y británicos de carne de ovino sufren dificultades, como enfermedades de los animales y operaciones de escasa rentabilidad. El mayor número de consumidores de clase media que ha surgido en Oriente Medio es la fuente principal del incremento en la demanda de importaciones.
5.3.4. Precios
Divergencia en los precios de la carne de rumiante frente a la de no rumiante impulsada por la productividad y la dinámica del mercado
Se prevé que, al inicio del periodo de las Perspectivas, los precios nominales de la carne de rumiante aumentarán, por la reconstrucción de los inventarios de ganado vacuno y ovino, la cual restringirá el crecimiento de la oferta y apoyará los precios altos temporalmente (Figura 5.6).1 En cambio, se espera que los precios de la carne de no rumiante disminuyan dado el moderado incremento de la producción y la reducción de las importaciones por parte de China. Según las proyecciones, a mediano plazo, tras ajustarlos a la inflación, los costos operativos reales –como la mano de obra– permanecerán estables, se espera que los precios reales de la carne bajen de sus niveles actuales. Esta disminución obedece a la reducción de los costos reales del forraje y a las continuas mejoras de la productividad. En el caso de la carne de rumiantes, se prevé que los precios en términos reales alcanzarán su nivel máximo alrededor de 2027, impulsados por las medidas de reconstrucción de los rebaños en los sectores de carne de vacuno y de ovino. Después de este nivel máximo, se prevé que los precios disminuirían y el periodo terminaría en niveles 8% menores que sus valores de referencia. Se prevé que los precios reales de la carne de no rumiantes disminuirán de manera más pronunciada, para terminar cerca de 20% por debajo del periodo de referencia. Cabe hacer notar la divergencia a largo plazo entre las tendencias de precios de las carnes de rumiantes o no rumiantes observadas durante los dos decenios pasados, las cuales se prevé se mantendrán a lo largo del periodo de proyección. La divergencia plasma las diferencias en el crecimiento de la productividad, lo cual sugiere que el aumento de esta ha sido mayor en la producción de carne de cerdo y de aves de corral y más lento en la de ganado vacuno y ovino.2 Los menores precios previstos de la proteína para forraje también implicarán precios más bajos de las carnes de aves de corral y de cerdo, que utilizan la proteína con mayor intensidad. La ampliación de las brechas de precios entre las carnes fundamenta el cambio en la demanda de los consumidores a la carne de no rumiantes, que es más asequible.
5.4. Riesgos e incertidumbres
Copiar enlace a 5.4. Riesgos e incertidumbresLa bioseguridad sigue siendo una preocupación decisiva para la industria de la carne
El sector de la carne se enfrenta a múltiples incertidumbres y la principal es la evolución de los brotes de enfermedades de los animales, los cambios en las políticas ambientales y comerciales, el aumento de la incertidumbre económica y los cambios en las preferencias del consumidor respecto de la dieta y la salud, así como del bienestar de los animales.
En Europa, la reciente reaparición de la fiebre aftosa (FA), que no se había presentado desde 2011, marca el resurgimiento de la enfermedad en algunos Estados miembros de la Unión Europea desde inicios del año. La FA es una de las enfermedades de animales más devastadoras desde el punto de vista económico, y más difíciles de controlar. Su resurgimiento es muestra de la vulnerabilidad analizada en las Perspectivas de este año, que comienza ante los numerosos brotes de enfermedades de los animales, como la HPAI. En el reciente informe Perspectivas agrícolas de la UE 2024-2035 (EU Agricultural Outlook 2024-2035) (EC, 2024[3]) incluso se supone que la HPAI se convertirá en un problema que se prolongará todo el año y entorpecerá la viabilidad de los sistemas avícolas de cría en libertad. En los Estados Unidos, los brotes recientes de HPAI entre las aves de corral ocasionaron escasez de huevo y precios récord de dicho producto y demostraron la gran rapidez con la que las perturbaciones sanitarias pueden afectar a los mercados. Las enfermedades pueden ocasionar interrupciones en la producción, provocar prohibiciones comerciales y disminuir la demanda de los consumidores debido al interés en la inocuidad alimentaria. Si bien el impacto en la oferta mundial puede mitigarse mediante la reubicación del suministro y optar por exportadores libres de enfermedades, o bien, al aplicar el protocolo de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) para contener enfermedades regionales,3 el impacto ambiental del control de enfermedades –por ejemplo, la eliminación del ganado y el costo de recursos desperdiciados– añade otra capa de complejidad a la gestión de los brotes. El riesgo de pérdidas súbitas y perturbaciones comerciales es aún alto.
Las crisis estacionales, como las sequías y las inundaciones, pueden reducir las cosechas de cereales forrajeros o el suministro de agua, elevar los costos de producción y restringir la producción de carne. Las fluctuaciones meteorológicas cada vez más frecuentes afectarán también la productividad en las explotaciones agrícolas. Además, políticas como la fijación de precios del carbono y las normativas de gestión de estiércol, o las restricciones destinadas a reducir las emisiones de GEI de la ganadería, podrían aumentar los costos de producción. El cumplimiento de dichas normativas podría requerir inversiones que frenen el crecimiento de la producción. Los compromisos de reducir emisiones en algunos países pueden restringir deliberadamente la expansión de las actividades ganaderas, por ejemplo, al limitar el tamaño de los rebaños o incentivar la agricultura baja en emisiones.
Al mismo tiempo, se observa un cambio paulatino en las preferencias de los consumidores en los mercados de ingresos altos. Más y más consumidores optan por reducir su consumo de carne roja por respeto al medioambiente. Esta sensibilización cada vez mayor a los problemas ambientales podría plasmarse en una menor demanda de productos cárnicos tradicionales en los mercados de mayor poder adquisitivo o en una mayor demanda de carne producida de manera sostenible, lo cual tendría consecuencias para los productores y exportadores durante los próximos 10 años.
En un estudio reciente publicado en la revista Nature Food (Springmann et al., 2025[4]) se examinó el impacto de la variación de tasas fiscales sobre los alimentos, con el fin de alentar cambios en la dieta que armonicen con los objetivos de las políticas en el ámbito mundial. Según investigaciones realizadas, aumentar los impuestos sobre los productos cárnicos y lácteos y a la vez reducir aquellos sobre las frutas y verduras podría modificar los hábitos alimentarios en toda Europa. De implementarse, dichas medidas reducirían el crecimiento de la demanda de carne.
Por otra parte, la preocupación en materia de salud pública respecto de la resistencia a los antibióticos va en aumento y hay presiones para reducir su uso en la producción agropecuaria. Aun así, 20% de los miembros de la OMSA informan que utilizan agentes antimicrobianos para estimular el crecimiento.4 Las medidas regulatorias para prohibir o restringir dichas prácticas, en vigor en algunos países, podrían normalizarse, lo cual requeriría cambiar los sistemas de producción ganadera (por ejemplo, incrementar la bioseguridad y mejorar la crianza para prevenir enfermedades sin utilizar medicamentos). Si bien disminuir el uso de antibióticos en los animales es beneficioso para la salud pública, podría aumentar los costos de producción o afectar de manera temporal la productividad hasta que se adopten prácticas alternativas que optimicen la productividad ganadera (Acosta et al., 2025[5]).
Por último, el comercio internacional interviene de manera decisiva en el sector de la carne y los cambios en las políticas comerciales, como aranceles y prohibiciones al comercio, pueden también afectar de manera importante los mercados nacionales y mundiales. Tras varios decenios de realizar un comercio más libre, las tendencias actuales a aumentar las disposiciones proteccionistas podrían reducir el comercio y, en términos generales, bajar los precios en el comercio internacional, pues los precios nacionales aumentan ante el incremento de mayores barreras al comercio.
Referencias
[5] Acosta, A. et al. (2025), “The future of antibiotic use in livestock”, Nature Communications, Vol. 16/1, https://doi.org/10.1038/s41467-025-56825-7.
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Notas
Copiar enlace a Notas← 1. En noviembre de 2024, el índice del precio de la carne de la FAO –la fuente principal para actualizar los precios de referencia de dicho producto incluidos en las OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas– se modificó para analizar con mayor precisión los principales productos cárnicos comercializados a nivel mundial. La versión modificada incorpora los ajustes históricos de los siguientes precios específicos: los precios en el Brasil de la carne de aves de corral se homologaron con las definiciones gubernamentales (Fuente: Comex Stat); los precios en Australia de la carne de bovino se derivan ahora de los valores f.o.b., según informes de Meat and Livestock Australia (MLA); los precios en Australia de la carne de ovino se modificaron para centrarse en la producción de cordero de alto peso (Fuente: MLA), que representa mejor el mercado de exportaciones; los precios en Nueva Zelandia de la carne de ovino se actualizaron para utilizar el valor promedio de exportación del cordero (Fuente: AgriHQ).
← 2. Véase, por ejemplo, Zulauf, C. "Comparing Livestock Productivity Since 1993," farmdoc daily (9):96, Departamento de Economía Agrícola y del Consumidor, Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, 24 de mayo de 2019, https://farmdocdaily.illinois.edu/2019/05/comparing-livestock-productivity-since-1993.html.
← 3. En la actualidad, un país afectado por la PPA no está obligado a detener por completo sus exportaciones, si adopta las medidas recomendadas por la OMSA.