En este capítulo se describen la evolución del mercado y las proyecciones a mediano plazo de los mercados mundiales de cereales para el periodo comprendido entre 2025 y 2034. Las proyecciones abarcan el consumo, la producción, el comercio y los precios del trigo, el arroz, el maíz y otros cereales secundarios. El capítulo concluye con un análisis de los principales riesgos e incertidumbres que podrían afectar a los mercados mundiales de cereales durante los próximos 10 años.
2. Cereales
Copiar enlace a 2. CerealesResumen
2.1. Aspectos relevantes de la proyección
Copiar enlace a 2.1. Aspectos relevantes de la proyecciónSe espera que el crecimiento del consumo mundial de cereales sea moderado debido a la expansión más lenta del uso para forraje y biocombustibles. Se prevé que el consumo alimentario de los cereales aumentará 1.1% anual y para 2034 será de 1.28 miles de millones de toneladas (Mm t), debido sobre todo al crecimiento demográfico en Asia y África. El crecimiento del uso como forraje será encabezado por la expansión de la producción ganadera en Asia y el continente americano.
El crecimiento anual previsto de 1.1% en la producción mundial de cereales, que alcanzará 3.2 Mm t para 2034, se verá impulsado principalmente por el aumento del rendimiento más que por la extensión de las superficies cosechadas. Se espera que el rendimiento de los cereales aumente 0.9% anual en promedio, fortalecido por los adelantos tecnológicos y la adopción más amplia de variedades de semillas mejoradas y de prácticas agrícolas optimizadas, incluido el uso optimizado de insumos y recursos.
El comercio mundial de cereales seguirá en expansión, en consonancia con la producción. La proporción de la producción comercializada se mantendrá ligeramente por arriba del nivel del periodo de referencia de 17%. Se espera que la mayoría de los países africanos y asiáticos –excluidos los principales exportadores de arroz– se mantengan o se conviertan en importadores netos de cereales. Esto refleja no solo las disparidades en la disponibilidad de recursos naturales, sino también el crecimiento demográfico y de ingresos que impulsa la demanda más allá de la capacidad de suministro interna. Por otro lado, se espera que el continente americano y partes de Europa consoliden aún más su función como proveedores mundiales clave.
Se espera que, en términos reales, los precios anuales de los cereales bajen durante el periodo de proyección, a medida que el crecimiento de la productividad y las mejoras en la eficiencia reduzcan los costos de producción. Sin embargo, se espera que los precios nominales sigan tendencias ascendentes, debido a la inflación prevista.
Las proyecciones de referencia están sujetas a incertidumbres a mediano plazo, pues los supuestos subyacentes acerca de los costos de la energía, las condiciones climáticas, las tensiones geopolíticas, la demanda de importaciones de la República Popular China (en adelante, China) y las políticas comerciales podrían no materializarse. Más aún, es posible que los precios reales de los alimentos al consumidor no reflejen plenamente las tendencias en los precios de los productos básicos agrícolas, ya que los costos del procesamiento y las condiciones del mercado local pueden tener más peso que las fluctuaciones de los precios a nivel mundial.
2.2. Tendencias actuales del mercado
Copiar enlace a 2.2. Tendencias actuales del mercadoLos precios mensuales del maíz aumentaron de manera constante a partir de julio de 2024 y alcanzaron USD 221/t en febrero de 2025, impulsados por una situación de escasez de la oferta mundial, caracterizada por la reducción tanto en la producción como en las existencias a nivel mundial, particularmente en el Brasil, y la fuerte demanda de exportaciones de los Estados Unidos de América (en adelante, los Estados Unidos). Asimismo, la incertidumbre de las políticas comerciales y las condiciones de cultivo para las cosechas actuales en la Argentina y el Brasil también siguen influyendo en las fluctuaciones de los precios mundiales.
Los precios del trigo fueron más volátiles –fluctuaron entre USD 250 y 270/t–, pero, en general, bajaron en el segundo semestre de 2024 y se mantuvieron bajos en términos interanuales en febrero de 2025. Pese a la contracción de la oferta en la Federación de Rusia (en adelante, Rusia) y la Unión Europea, el tono general de los precios es moderado, como resultado de la fuerte competencia entre otros exportadores ante la menor demanda de varios importadores cuya oferta interna fue suficiente en 2024, como China y el Pakistán. La actual oferta de temporada de Australia y la Argentina ayuda a compensar el impacto de las condiciones adversas de los cultivos y la reducción de la oferta exportable en la Unión Europea.
Los precios internacionales de la cebada retomaron su tendencia ascendente a largo plazo en 2024 y han aumentado de manera constante desde septiembre de 2024 debido a la preocupación por la oferta en las principales regiones exportadoras y la demanda favorable para usos no alimentarios, como el forraje animal y la fabricación de cerveza.
Después de permanecer altos durante una buena parte de 2024, los precios internacionales del arroz registraron bajas pronunciadas desde octubre de 2024, influenciados por la revocación de las restricciones a la exportación en la India, las perspectivas de cosechas abundantes en los países proveedores del hemisferio norte, la desaceleración de la demanda de importaciones en Indonesia, y las depreciaciones monetarias frente al dólar estadounidense en los principales países exportadores.
2.3. Proyecciones de mercado
Copiar enlace a 2.3. Proyecciones de mercado2.3.1. Consumo
Los países asiáticos encabezarán el crecimiento de la demanda de cereales
La demanda de cereales seguirá dominada por el uso alimentario, seguido de cerca por el uso como forraje. En 2034, 40% de todos los cereales serán consumidos directamente por seres humanos y 33% se utilizará para la alimentación animal. Se prevé que los biocombustibles y otros usos representarán el 27% restante. Sin embargo, estas proporciones difieren entre los distintos tipos de cereales. En tanto que el trigo y el arroz se utilizan principalmente como alimento, el uso como forraje predomina en el caso del maíz y de otros cereales secundarios (Figura 2.1).
Se prevé que entre 49% y 65% del consumo mundial de cereales se concentrará en los cinco principales países consumidores por cada producto básico para 2034 (Figura 2.2), clara señal de una concentración menor que la de la producción (Figura 2.4). Se prevé que el uso mundial de cereales se incrementará de 2.8 miles de millones de toneladas (Mm t) en el periodo de referencia a 3.2 Mm t para 2034, impulsado en su mayor parte por el aumento del uso alimentario (+146 millones de toneladas [Mt]) y para forraje (+134 Mt). Los países asiáticos representarán 54% del aumento total de la demanda. Por otra parte, se espera que el consumo alimentario aumente a un ritmo ligeramente mayor que en el decenio pasado y que el incremento mundial del uso para forraje sea encabezado por el maíz, seguido por otros cereales secundarios y el trigo.
Se espera que el consumo de trigo sea 11% mayor en 2034 que en el periodo de referencia. Asimismo, que la India y China representen 30% de dicho aumento. Por otra parte, se prevé que el uso alimentario mundial del trigo aumentaría 57 Mt, pero permanecerá estable en alrededor de 65% del consumo total. Este crecimiento es ligeramente más bajo que el del decenio pasado, en consonancia con la desaceleración del crecimiento demográfico mundial.
A nivel mundial, el aumento del consumo alimentario del trigo es impulsado por Asia, donde dicho cereal es la base de la dieta de la mayor parte de la población. En África, el uso alimentario sigue expandiéndose más allá de los consumidores tradicionales de trigo de África del Norte hacia el África subsahariana. Además, se aprecia una creciente demanda de productos procesados que requieren trigo de mayor calidad, rico en proteínas, producido en América del Norte, Australia y, en menor medida, en la Unión Europea y Rusia. Los países de África del Norte y Asia Occidental y Central, principalmente Egipto, Türkiye y la República Islámica del Irán, seguirán siendo los mayores consumidores de trigo, con altos niveles de consumo per cápita. Se espera que la producción mundial de etanol basado en trigo disminuya 6% con respecto al nivel del periodo de referencia.
El arroz se consume primordialmente como alimento y es un alimento básico clave en Asia, América Latina y el Caribe y, cada vez más, en África. Se espera que su consumo mundial se incremente 1% anual en el periodo de la proyección, en comparación con 1.1% anual durante el decenio anterior. Los países asiáticos representan 69% del aumento previsto, debido en mayor medida al crecimiento demográfico más que al del consumo alimentario per cápita (Cuadro 2.1). Se prevé que el uso alimentario per cápita aumentará 0.8 kilogramos a partir del nivel de referencia, impulsado principalmente por Asia y África subsahariana.
Por otra parte, se prevé que el consumo mundial de maíz aumentará 1.3% anual en comparación con 1.7% en el decenio pasado. Este aumento se deberá mayormente al de los ingresos, el cual genera una mayor demanda de forraje que se espera se mantenga en 50% del consumo total de maíz. Los países asiáticos representarán 56% del aumento del consumo de forraje por la rápida expansión e intensificación de sus sectores ganadero y avícola. Se espera que la demanda mundial de maíz para forraje se eleve en 104 Mt a 709 Mt, a un ritmo más lento que el del decenio anterior.
Cuadro 2.1. Consumo per cápita de arroz como alimento
Copiar enlace a Cuadro 2.1. Consumo per cápita de arroz como alimento|
|
kg/persona/año |
Tasa de crecimiento (% anual) |
|
|---|---|---|---|
|
|
2022-24 |
2034 |
|
|
África |
24.8 |
27.7 |
0.95 |
|
América del Norte |
10.4 |
10.8 |
0.50 |
|
Europa |
6.4 |
6.8 |
0.22 |
|
Oceanía |
19.1 |
19.7 |
0.19 |
|
América Latina y el Caribe |
25.2 |
24.9 |
-0.30 |
|
Asia |
71.9 |
73.3 |
0.10 |
|
Mundo |
50.2 |
51.0 |
0.07 |
Nota: La última columna muestra la tasa de crecimiento anual promedio de mínimos cuadrados, 2025-2034 (véase el Glosario).
Fuente: OCDE/FAO (2025), “OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas”, Estadísticas de la OCDE sobre agricultura (base de datos), http://data-explorer.oecd.org/s/1hc.
Se prevé que la demanda de maíz para forraje en China, un consumidor importante de este cereal, aumentará cerca de 1% anual, por debajo del 2.5% alcanzado en el decenio pasado. Si bien la expansión de la ganadería y la reconstrucción de los rebaños tras el brote de peste porcina africana (PPA) impulsaron la recuperación de la demanda interna de maíz para forraje en años recientes; se espera en China, un crecimiento más lento del sector ganadero, junto con una mayor eficiencia del forraje y una mezcla más diversificada de este, apoyados por las intervenciones de política pública orientadas a mejorar la autosuficiencia en el suministro de forraje.
Se espera que el uso del maíz blanco como alimento aumente sobre todo en África subsahariana, donde el crecimiento demográfico es fuerte. El maíz alimentario seguirá siendo un alimento básico importante y representará cerca de una cuarta parte de la ingesta calórica total. Se espera que el crecimiento del consumo alimentario del maíz en los países africanos aumente cerca de 2.8% anual.
En el ámbito mundial, se espera que el uso de maíz para la producción de biocombustibles aumente a un ritmo mucho menor que en las dos décadas pasadas, ya que los mercados nacionales de etanol de los principales productores se ven restringidos por las políticas de biocombustibles. Se prevé que el Brasil y la India impulsarán dicho aumento.
Asimismo, se prevé que durante los próximos 10 años, el consumo de otros cereales secundarios aumentará alrededor de 33 Mt, o 1% anual, en comparación con –0.1% anual en el decenio pasado, impulsado por el uso adicional en África y Asia. Se espera que el consumo se mantenga estable en los países de ingresos altos. Se prevé que la proporción alimentaria en el consumo total aumentará cerca de 27% en el periodo de referencia a 29% para 2034. Los países de África subsahariana dependen considerablemente del mijo como alimento básico debido a su resiliencia a las adversidades climáticas y su adaptabilidad a las condiciones climáticas diversas de la región.
En comparación con los productos básicos más perecederos, los cereales tienden a presentar niveles relativamente menores de pérdida y desperdicio de alimentos. La mayoría de las pérdidas poscosecha aún ocurren durante el transporte y el procesamiento, mientras que el desperdicio adicional tiene lugar en la etapa de distribución (incluida la venta minorista) y en el hogar. Se prevé que la pérdida y desperdicio total de alimentos en el sector de los cereales se mantendrán estables en el nivel estimado en el periodo de referencia: 19% de la producción mundial de cereales. Esto resalta la necesidad de combinar estrategias para mitigar dichas pérdidas a lo largo de la cadena de suministro, incluidos los avances tecnológicos, las mejoras en infraestructura, las iniciativas de política pública y la educación del consumidor.
2.3.2. Producción
La intensificación del rendimiento sustenta el crecimiento de la producción
Durante el decenio pasado, la superficie mundial cosechada de cereales se expandió a una tasa anual promedio de 0.33%. Se espera que dicho crecimiento se desacelere a 0.14% anual en el decenio próximo, sumando un total de 16.2 millones de hectáreas (Mha) para 2034. A los países de América Latina y el Caribe, así como a los asiáticos, corresponderá 61% de este crecimiento, debido más que nada a la disponibilidad de la tierra fronteriza y a la recuperación de tierras. A nivel mundial, se prevé que las superficies de trigo, maíz y arroz aumentarán 2%, 5% y 1%, respectivamente, respecto del periodo de referencia y que las superficies de otros cereales secundarios se incrementan marginalmente. Se prevé que la futura expansión de la tierra agrícola se verá limitada por la urbanización y por la implementación de políticas ambientales y de sostenibilidad, entre ellas las restricciones a la deforestación, el cambio del uso de suelo y la conservación de ecosistemas ricos en carbono. Por tanto, se espera que el incremento de la producción mundial se vea impulsado por la intensificación del rendimiento.
Se prevé que el rendimiento mundial de los cereales aumentará 0.9% anual en los próximos 10 años, por arriba del 0.8% registrado en el decenio pasado, y que en 2034 alcanzará un promedio mundial de 4.2 t/ha. El crecimiento de la producción de cereales dependerá cada vez más del aumento de la productividad, lo cual indica que la mejora de la tecnología, las mejores prácticas agrícolas y aprovechar los insumos con mayor eficiencia serán fundamentales para sostenerlo. Se prevé que los rendimientos mundiales alcanzarán 3.9 t/ha para el trigo, 6.5 t/ha para el maíz, 3.5 t/ha para el arroz y 2.3 t/ha para otros cereales secundarios al final del decenio (Figura 2.3).
Pese al aumento del rendimiento de los cereales, se espera que las disparidades regionales persistan, sin que se prevea una convergencia mundial entre las regiones de mayor y menor rendimiento. En los países con rendimiento alto, este se está ralentizando como resultado de las reducidas ganancias marginales derivadas de las tecnologías actuales y las crecientes restricciones marcadas por las políticas ambientales. Por otra parte, en los países de rendimiento más bajo, el progreso es variable. Algunos se benefician con la rápida modernización y con la inversión focalizada, en tanto que otros siguen siendo vulnerables al estancamiento de la productividad debido a restricciones naturales y estructurales. Por consiguiente, la seguridad alimentaria mundial dependerá de si las intervenciones de política pública pueden cerrar estas brechas al procurar que las regiones más rezagadas tengan acceso a las herramientas y tecnologías necesarias para un crecimiento sostenido del rendimiento.
Se prevé que la producción total de cereales crecerá cerca de 1.1% anual, al igual que en el decenio pasado, y que en 2034 alcanzará 3.2 Mm t. Dadas estas diferencias en el crecimiento del rendimiento, se prevé que en los países de ingresos bajos y medios bajos alcanzarán un crecimiento de la producción de cereales a un ritmo casi 2.4 veces mayor que la de los países de ingresos altos y medios altos. La proyección se basa en las mejoras previstas de los rendimientos gracias a un mejor acceso a insumos y técnicas agrícolas modernas en regiones de ingresos bajos. En los países de ingresos altos, los aumentos de la producción se verán más moderados por los niveles de productividad ya elevados y las limitadas oportunidades de expansión de la tierra. Se prevé que en los países de América Latina y el Caribe se alcanzará un crecimiento de la producción relativamente alto (1.8% anual) debido a la mayor inversión en tecnología e infraestructura agrícolas. En África, el alto crecimiento de la producción (2.3% anual) se deriva de las sólidas mejoras en el rendimiento surgidas de las medidas adoptadas para modernizar la agricultura. En América del Norte, el crecimiento del rendimiento sustentará un incremento de la producción de alrededor de 0.6% anual, ya que la superficie cosechada solo registrará una moderada expansión. Debido a las políticas de sostenibilidad y a las limitaciones de tierras, se espera que Europa registre un panorama agrícola estable con una superficie cosechada casi sin cambios, pero con un uso más eficiente, un aumento moderado de los rendimientos y un crecimiento anual de la producción de 0.8%. En Oceanía y Asia, se verá un crecimiento moderado de la producción total de cereales de 1.2% y 0.9% anual, respectivamente.
Se espera que la producción mundial de trigo aumente en 74 Mt a 874 Mt para 2034, de los cuales 42 Mt corresponderán a Asia. Se espera que la India, el tercer mayor productor mundial de trigo, provea la mayor proporción del trigo adicional y represente 29% del incremento de la producción mundial, impulsado por las mejoras en el rendimiento y expansión de la superficie para responder a las políticas nacionales orientadas a mejorar la autosuficiencia. Sin embargo, se prevé que la India, con un crecimiento demográfico continuo y una demanda interna creciente, se convertirá en importador neto para 2034. La producción también se incrementará en Rusia, el Pakistán, la Argentina, el Canadá y los Estados Unidos, que en conjunto representan casi la mitad del aumento total. Se prevé que China, la India y la Unión Europea generarán 46% de la producción mundial de trigo en 2034 (Figura 2.4).
Se espera que la producción mundial de maíz crezca en 188 Mt a 1.4 Mm t para 2034 y que los mayores incrementos absolutos en comparación con el periodo de referencia tengan lugar en los Estados Unidos (33 Mt), el Brasil (32 Mt) y China (27 Mt), como respuesta a la creciente demanda mundial y a entornos favorables de política interna. En el Brasil, donde la producción de maíz de segunda cosecha responde a la demanda mundial y a las señales de los precios durante la cosecha nacional de soya, el crecimiento anual previsto de la producción excederá el promedio mundial de 1.2%. También se prevé que la producción de maíz aumentará a un ritmo mayor que el promedio mundial en África subsahariana, debido a las mejoras en el rendimiento.
Se espera que la producción mundial de arroz aumente 61 Mt y llegue a 598 Mt para 2034 y que las mejoras en el rendimiento de los países de ingresos bajos y medios bajos impulsen dicho crecimiento. La expansión de la producción en los países asiáticos, que representa la mayor parte de la producción mundial de arroz, sea considerable. La India, el mayor productor de arroz del mundo para 2034, representará 41% de dicha expansión, seguida de los países menos adelantados (PMA) de la región asiática, Viet Nam, Indonesia, las Filipinas y Tailandia (37% en conjunto). Se espera que la producción de China aumente 0.11% anual, cifra superior al 0.06% registrado en el decenio pasado. Como sucede en la mayoría de los principales países productores de arroz, se espera que el aumento previsto de la producción arrocera de China se deba a mayores rendimientos, en tanto que la superficie cosechada se reduzca ligeramente. Lo anterior refleja los esfuerzos en curso orientados a eliminar progresivamente las tierras menos productivas, como parte de medidas generalizadas para mejorar la eficiencia de la producción de arroz. La disminución de las superficies cosechadas de arroz en China y el Brasil se verá compensada por aumentos en los países africanos y otros países asiáticos. Se espera que la producción en los países de ingresos altos y medios altos aumente poco en relación con el promedio mundial de 0.9% anual.
Se prevé que la producción de otros cereales secundarios –sorgo, cebada, mijo, centeno y avena– alcanzará 330 Mt para 2034, cerca de 33 Mt por arriba del periodo de referencia. Se espera que los países africanos contribuyan con 45% de dicho aumento, debido al fuerte crecimiento de la demanda derivado de la rápida expansión demográfica y la persistente dependencia de los alimentos básicos, lo cual a su vez incentiva una mayor producción local. A nivel de país, la India (+4.1 Mt), Etiopía (+3.2 Mt) y Nigeria (+2.7 Mt) serán los que más contribuyan. Se prevé que la producción de la Unión Europea y los Estados Unidos se incrementará 2.3 Mt y 1.4 Mt, respectivamente, en relación con el periodo de referencia.
2.3.3. Comercio
Crecimiento moderado, cambios en las participaciones en el comercio y una creciente demanda de importaciones
Se prevé que el comercio internacional de cereales, que representa cerca de 17% de la producción mundial en el periodo de referencia, tendrá un aumento marginal durante los próximos 10 años. Por tradición, el continente americano y Europa proveen cereales a Asia y África, donde la demanda de alimentos y forraje derivada del crecimiento demográfico y la expansión del sector ganadero se incrementa con mayor rapidez que la producción nacional. Se espera que esta tendencia boyante continúe durante el próximo decenio, con un aumento de 14% de la exportación de cereales en 2034, en comparación con el periodo de referencia. En la Figura 2.5 se ilustra la importancia del comercio de cereales para la producción y el consumo. Los volúmenes comerciales de Oceanía son relativamente bajos, pero se prevé que para 2034 su participación en las exportaciones de cereales representará casi dos tercios de la producción de la región. Por otra parte, se prevé que las importaciones representarán más de un tercio del uso interno total en los países africanos.
Se espera que las exportaciones de trigo crezcan alrededor de 21 Mt, a 226 Mt para 2034. Se espera que Rusia mantenga su posición como el principal exportador, con una cuarta parte de las exportaciones mundiales para 2034 (Figura 2.6). Se prevé que las exportaciones del segundo mayor exportador de trigo, la Unión Europea, aumentarán 1.4% anual a partir de 2025 hasta alcanzar 31.6 Mt en 2034, es decir, 14% del comercio mundial. Se prevé que las exportaciones del Canadá y los Estados Unidos se mantendrán competitivas y representarán 13% y 12%, respectivamente, del comercio mundial para 2034. Se espera que los Estados Unidos, el Canadá, Australia y la Unión Europea conserven los mercados de trigo proteico de mayor calidad, sobre todo en Asia. Si bien Rusia interviene en estos mercados, se espera que siga siendo más competitivo en los mercados de trigo blando susceptibles a los precios, como África del Norte, África subsahariana y Asia Occidental. Las importaciones de las regiones de África del Norte y Cercano Oriente aumentarán ligeramente su participación en el comercio mundial de trigo durante el periodo de proyección.
Se espera que las exportaciones de maíz crezcan cerca de 29 Mt para llegar a 210 Mt para 2034. Los cuatro principales exportadores –los Estados Unidos, el Brasil, la Argentina y Ucrania– representarán 91% de este aumento. Se espera que los Estados Unidos siga siendo el principal exportador de maíz, con una tasa de crecimiento menor que la del decenio pasado y menor que el promedio mundial de 1.6% anual. Las exportaciones del Brasil –que se beneficiaron del mayor rendimiento interno, de la disminución de las exportaciones de los Estados Unidos en el periodo de referencia y de la eliminación de las medidas no arancelarias de China en 2023– crecerán a una tasa de más del doble del promedio mundial. Se prevé que las importaciones de maíz de China en 2034 disminuirán 20% en relación con el periodo de referencia, debido a las reservas y la política comercial estratégicas nacionales, la mayor producción interna y la diversificación del forraje. Por su parte, se espera que la región de los PMA de África subsahariana mantenga su virtual autosuficiencia en maíz y que el maíz blanco siga siendo clave para la seguridad alimentaria como pilar de las dietas locales. Sudáfrica seguirá siendo un proveedor regional importante y seguirá expandiéndose en el ámbito internacional, con exportaciones que se prevé que alcanzarán cerca de 5.6 Mt en 2034.
El volumen del comercio internacional de otros cereales secundarios, en el cual predominan la cebada y el sorgo, es mucho menor que el del maíz o el trigo. Se espera que las exportaciones mundiales aumenten 6.2 Mt, para llegar a 52 Mt en 2034. Se prevé que, para 2034, los cinco principales exportadores –la Unión Europea, Australia, Rusia, el Canadá y los Estados Unidos– representarán 80% del comercio mundial, ligeramente por arriba del periodo de referencia. China, la República Islámica de Irán, la Arabia Saudita y Türkiye absorberán 59% del comercio mundial de otros cereales secundarios para 2034.
Durante el decenio pasado, el comercio del arroz se incrementó 2.3% anual. Se espera que dicho crecimiento se desacelere en este decenio y aumente 1.5% anual, y que los volúmenes totales de exportación suban 12 Mt, para alcanzar 65 Mt para 2034. Después de la derogación de las restricciones a la exportación de arroz impuestas en 2022 y 2023, se espera que la India recupere la cuota de exportación que perdió por tales medidas. Se espera que esta recuperación consolide a la India como el mayor exportador mundial de arroz. También se espera que la cuota de exportación de los cinco principales exportadores de arroz –la India, Viet Nam, Tailandia, el Pakistán y los Estados Unidos, en conjunto– crezca, de 77% en el periodo de referencia a 81% en 2034. Se prevé que Viet Nam y Tailandia se mantendrán como el segundo y el tercero mayores exportadores para 2034, con tasas de crecimiento anuales por arriba del promedio de 1.4% y 2%, respectivamente.
Por tradición, el arroz indica ha representado la mayor parte del arroz comercializado a nivel internacional. Sin embargo, se espera que la demanda de otras variedades siga al alza durante el periodo de proyección. Se espera que las importaciones de China, el mayor importador de arroz durante el periodo de referencia, aumenten 0.4% anual, y alcancen 4.1 Mt en 2034. Por su parte, se prevé que las importaciones en los países africanos, donde el crecimiento de la demanda sigue superando al de la producción, se incrementarán considerablemente en relación con el 53% registrado en el periodo de referencia.
2.3.4. Precios
De acuerdo con las tendencias recientes, se espera que los precios nominales del trigo se estabilicen en torno a su tendencia a mediano plazo y asciendan a USD 296/t para 2034. De igual manera, se espera que los precios del maíz y de otros cereales secundarios (medidos por el precio de la cebada forrajera f.o,b. Ruán) reanuden su trayectoria a mediano plazo y alcancen USD 225/t y USD 252/t, respectivamente (Figura 2.7).
También se espera que el precio de exportación de referencia del arroz elaborado (índice de precios de la FAO para todos los tipos de arroz normalizado a la India 5%) disminuya y se estabilice de acuerdo con la tendencia, a medida que la oferta exportable se vuelva menos restringida que en los años recientes. Se espera que en el mediano plazo, la demanda de los países del Lejano Oriente, África y Oriente Medio crezca, pero que los aumentos de la oferta en los exportadores moderen el incremento en precios nominales, que alcanzarán USD 490/t para 2034.
Se espera que, debido a las mejoras de la productividad y al crecimiento de la oferta, los precios a mediano plazo del trigo, el maíz, otros cereales secundarios y el arroz disminuyan al ajustarlos por la inflación (en términos reales).
2.4. Riesgos e incertidumbres
Copiar enlace a 2.4. Riesgos e incertidumbres¿Un entorno geopolítico, ambiental y de políticas públicas más incierto en el próximo decenio?
Más que la mayoría de los demás productos básicos, los mercados de cereales han resultado notablemente afectados por la guerra de Rusia contra Ucrania, debido a la función central de ambos países en los mercados mundiales de cereales. Si bien las tensiones sobre los mercados de cereales han disminuido en cierto grado y los precios actuales de mercado parecen reflejar las reducidas, aunque resilientes, expectativas de exportación de los cereales ucranianos, dichas dinámicas siguen sujetas a la incertidumbre.
Varios otros factores no reflejados en las proyecciones actuales podrían afectar los mercados de cereales. En las Perspectivas se contemplan cifras de producción en tendencia, las cuales, por lo general, son positivas para las principales regiones productoras de cereales. Sin embargo, los fenómenos climáticos extremos y los cambios en los patrones meteorológicos podrían aumentar en alto grado la volatilidad e incluso la redistribución de los rendimientos y las cosechas de cereales, lo cual afectaría la oferta y los precios a nivel mundial.
El entorno regulatorio será decisivo. El foco en las políticas de sostenibilidad mejoradas en el sector agrícola (por ejemplo, el Pacto Verde de la Unión Europea), así como las políticas favorables para los biocombustibles podrían restringir aún más los mercados de cereales en los próximos 10 años. Las medidas de políticas públicas de China, orientadas a impulsar la autosuficiencia y reducir la dependencia de las importaciones podrían causar cambios impredecibles en su demanda de cereales y en los patrones comerciales mundiales, lo cual traería consigo volatilidad en los precios antes de que los mercados mundiales de cereales se estabilicen en un nuevo nivel “normal”.
Las políticas comerciales alternativas también podrían provocar reacciones en el mercado y reconfigurar los flujos comerciales, los equilibrios y los precios. Una creciente dependencia de las importaciones de cereales por parte de varios países, en especial en la región MENA, como se prevé en estas Perspectivas, aumentaría su vulnerabilidad a las persistentes perturbaciones en el comercio, las cuales quizá no siempre sea posible mitigar por completo con las reservas nacionales o por la producción acelerada. Por consiguiente, contar con un sistema funcional y confiable es fundamental para lograr la seguridad alimentaria en dichas regiones.
Por último, las plagas de los cultivos y las enfermedades de los animales siguen siendo factores de riesgo críticos para los mercados mundiales de cereales, con posibles implicaciones graves para la estabilidad del suministro y la volatilidad de los precios. La PPA siguió siendo una preocupación importante a lo largo de 2024, y afectó la demanda de cereales forrajeros en varias regiones. Si bien el brote reciente de la gripe aviar altamente patógena (HPAI) en los Estados Unidos generó una cantidad sustancial de sacrificios de aves de corral, aún no son claras todas las consecuencias para la demanda de forraje y no es posible descartar posibles fluctuaciones.