El PIB mundial ha pasado de situarse en torno a 4,5 billones de dólares hace cincuenta años a superar actualmente los 100 billones de dólares, y los ingresos medios han aumentado más de un 150 % a escala mundial desde 1985. Sin embargo, las desigualdades persisten y las presiones medioambientales están creciendo exponencialmente, poniendo en peligro el bienestar de las generaciones actuales y futuras. Al mismo tiempo, las sociedades se enfrentan a nuevos retos, como el debilitamiento de los vínculos sociales y el aumento del malestar psicológico. Es preciso adoptar un cambio de paradigma hacia mecanismos de distribución más justos en el planeta y empezar a poner el foco en los aspectos sociales y relacionales del bienestar.
Para hacer frente a los desafíos sociales y ambientales generalizados, se necesitan economías que garanticen mayores niveles de bienestar, menores desigualdades y mejores condiciones de salud para las personas y el planeta. El Centro de Bienestar, Inclusión, Sostenibilidad e Igualdad de Oportunidades (WISE) de la OCDE coordina los esfuerzos internacionales para poner el bienestar de las personas y el planeta en el centro de las políticas públicas.