El aire limpio es esencial para la salud de las personas y los ecosistemas. Sin embargo, la contaminación del aire sigue siendo uno de los principales factores de riesgo medioambiental a escala mundial y provoca mortalidad prematura por diversas causas, entre ellas, el cáncer de pulmón y los accidentes cerebrovasculares. Además, también provoca enfermedades, como el asma, limita el crecimiento de las plantas, agrava el calentamiento global y reduce la productividad laboral. La contaminación del aire, consecuencia de diversas actividades, como la energética, la industrial y la agrícola, tiene carácter transfronterizo y requiere una acción integral a múltiples escalas. La OCDE apoya la acción coordinada para hacer frente a la contaminación atmosférica y reducir la carga sanitaria y económica asociada.
Contaminación
La contaminación ambiental (la emisión de sustancias nocivas al aire, el suelo, el agua dulce y el océano) supone una grave amenaza tanto para los ecosistemas naturales como para la salud humana. Los análisis y las recomendaciones de políticas de la OCDE tienen como objetivo ayudar a los países a reducir y gestionar la contaminación causada por todo tipo de actividades, desde la industria y la agricultura hasta el transporte, las aguas residuales y los residuos domésticos.
Mensajes clave
La producción mundial de plásticos ha crecido sin cesar en las últimas décadas. Los plásticos son indispensables para conservar alimentos, aislar edificios, fabricar productos electrónicos y reducir el consumo de combustible de los vehículos, entre otras muchas aplicaciones. Sin embargo, la magnitud de su consumo en nuestras sociedades genera una elevada huella de carbono relacionada con la producción, enormes volúmenes de residuos, contaminación persistente y daños a la fauna silvestre y los ecosistemas. En los últimos años, la creciente concienciación sobre la contaminación generalizada por plásticos ha calado en la opinión pública y ha propiciado una mayor intervención política. El trabajo de la OCDE sobre los plásticos tiene como finalidad fundamentar y respaldar esta labor.
La contaminación del agua, un problema medioambiental apremiante, se produce cuando contaminantes como los vertidos industriales, la escorrentía agrícola y las aguas residuales sin tratar afectan a las masas de agua y comprometen su calidad. Esto pone en peligro los ecosistemas acuáticos, amenaza la biodiversidad y plantea graves riesgos para la salud humana, ya que el agua contaminada puede provocar enfermedades transmitidas por el agua. Se necesitan medidas regulatorias integrales, prácticas sostenibles y cooperación mundial con el fin de salvaguardar los recursos hídricos, vitales para las generaciones actuales y futuras. La OCDE proporciona a los gobiernos recomendaciones de políticas prácticas para hacer frente a la contaminación del agua y alcanzar los objetivos de calidad ambiental.
Los productos químicos desempeñan un papel importante en la vida cotidiana de las personas en todo el mundo. Se utilizan para el cuidado personal, la limpieza del hogar, los equipos y la fabricación, pero también para prevenir y curar enfermedades. Además, aportan otros innumerables beneficios que mejoran nuestra vida. Sin embargo, las sustancias químicas deben gestionarse de forma adecuada con el fin de evitar riesgos para la salud humana y el medio ambiente. La OCDE colabora con los gobiernos y la industria desde los años 70 para mejorar la seguridad química y la bioseguridad, así como para armonizar los enfoques de su evaluación y gestión a fin de ahorrar recursos a los gobiernos y la industria. Más recientemente, la Organización está llevando a cabo una labor destinada a respaldar el análisis socioeconómico de las sustancias químicas para ayudar a cuantificar y valorar mejor sus efectos sobre la salud y el medio ambiente.
Contexto
A pesar de algunas mejoras, la exposición a las partículas finas (PM2.5) en el ambiente sigue siendo elevada
La exposición media de la población a las partículas finas ha disminuido en general en toda la OCDE; sin embargo, la mayoría de los países miembros seguían superando en 2020 la directriz de la OMS de 5 µg/m³. En otras partes del mundo, la exposición sigue siendo elevada y los niveles son excepcionalmente altos en algunos países de Asia, Oriente Medio y África.
Se prevé que la acumulación de plásticos en ríos y océanos se duplique para 2040
A pesar de las mejoras en la gestión de residuos, se prevé que casi una quinta parte de todos los residuos plásticos continúen gestionándose de forma inadecuada en 2040. La mala gestión de los residuos plásticos supone un reto en muchos países de ingresos bajos y medios, donde los vertidos y la quema al aire libre agravan los efectos sobre el medio ambiente y la salud humana.
La gestión inadecuada de los residuos contribuye en gran medida a la liberación de plásticos en los ecosistemas terrestres y acuáticos. Las proyecciones de los modelos de la OCDE sugieren que, para 2040, se habrán acumulado 300 millones de toneladas de plásticos tan solo en ríos y océanos. Estos hallazgos señalan que en solo 20 años (2020-2040) la cantidad total de nuevos plásticos en medios acuáticos (148 millones de toneladas) será casi tan grande como la de todos los plásticos acumulados históricamente en dichos medios hasta 2020 (152 millones de toneladas).
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