El análisis de los principales indicadores de la calidad del empleo permite a los países evaluar sus avances e identificar posibles áreas de crecimiento. La OCDE ha elaborado un marco para medir y evaluar la calidad del empleo que tiene en cuenta tres dimensiones objetivas y cuantificables. Al examinar la calidad de los ingresos, la seguridad en el mercado laboral y el entorno de trabajo, este marco ofrece una evaluación exhaustiva de la calidad del empleo.
Calidad del empleo
La calidad del empleo desempeña un papel fundamental en nuestra calidad de vida, dado el tiempo que dedicamos al trabajo. Aspectos como unos salarios justos, unas prestaciones sociales adecuadas y unas óptimas condiciones laborales mejoran el bienestar de los trabajadores, al tiempo que aumentan la productividad y la innovación. Los empleos de calidad también reducen la desigualdad, fomentan la cohesión social y dan prioridad a la salud y la seguridad, lo que beneficia tanto a las personas como a las comunidades. Por tanto, los países deben dar prioridad tanto a la creación de empleo como a la mejora de su calidad.
Mensajes clave
La protección del empleo hace referencia únicamente a una de las dimensiones del complejo conjunto de factores que influyen en la seguridad de los trabajadores y en la capacidad de adaptación de las empresas. Los indicadores de la OCDE sobre la legislación en materia de protección del empleo evalúan la regulación relativa al despido de trabajadores con contratos indefinidos y a la contratación de trabajadores con contratos temporales. Estos indicadores comprenden tanto los despidos individuales como los colectivos.
La negociación colectiva y el diálogo social son derechos laborales clave y pueden hacer que los mercados laborales sean más inclusivos. A medida que los importantes cambios demográficos y tecnológicos van transformando el mercado laboral, la negociación colectiva ocupa una posición óptima para ofrecer soluciones ante los nuevos retos colectivos. Sin embargo, su capacidad para cumplir su cometido se ve amenazada por el debilitamiento de las relaciones laborales en muchos países y por las cambiantes tendencias del empleo.
Contexto
Salarios mínimos
Los salarios mínimos pueden ayudar a mitigar la pérdida de poder adquisitivo y garantizar una distribución equitativa del coste de la inflación entre las empresas y los trabajadores. Por lo tanto, los gobiernos deben asegurarse de que los salarios mínimos oficiales sigan ajustándose periódicamente para reflejar la inflación.
En los últimos años, la inflación ha alcanzado niveles no vistos en las últimas cuatro décadas, lo que ha afectado de manera desproporcionada a los hogares más pobres. A pesar de ello, los salarios mínimos están teniendo muchas dificultades para avanzar al mismo ritmo. Actualmente, 30 de los 38 países de la OCDE cuentan con un salario mínimo oficial. En los ocho países de la OCDE que carecen de salario mínimo oficial (Austria, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Italia, Noruega, Suecia y Suiza), los convenios colectivos sectoriales o profesionales incluyen unos salarios mínimos de facto para gran parte de la fuerza laboral.
Sindicatos y negociación colectiva
Los convenios colectivos pueden ayudar a las empresas y a los trabajadores a encontrar soluciones adaptadas y específicas para asumir de forma equilibrada el coste de la inflación, por ejemplo, limitando los aumentos salariales a cambio de pagos únicos o prestaciones no salariales.
A medida que la transformación digital, la globalización y los cambios demográficos reconfiguran los mercados laborales, la negociación colectiva cobra más importancia que nunca para diseñar respuestas a los nuevos retos colectivos.
Sin embargo, en los últimos 40 años, la afiliación sindical ha ido disminuyendo de forma continuada en los países de la OCDE. Este descenso, unido al debilitamiento de las relaciones laborales en muchos países, podría amenazar su capacidad para generar un mercado laboral inclusivo y de alta calidad en el futuro.
El impacto de la IA en la calidad del empleo
El potencial impacto de la IA en la calidad del empleo es una cuestión compleja. Por un lado, el 60 % de los trabajadores está preocupado por la posibilidad de perder su empleo a causa de la IA. Por otro lado, los trabajadores de los sectores manufacturero y financiero que trabajan con IA suelen tener una opinión positiva sobre su impacto en el rendimiento y las condiciones laborales. Cuatro de cada cinco trabajadores afirman que la IA ha mejorado su rendimiento y tres de cada cinco señalan que ha aumentado su satisfacción en el trabajo.
Existe una clara necesidad de ayudar a los trabajadores y a los empleadores a aprovechar los beneficios de la IA al tiempo que se adaptan a ella, sobre todo mediante formación y diálogo social. Al mismo tiempo, es fundamental adoptar políticas públicas para abordar los riesgos que la IA puede plantear cuando se utiliza en el entorno de trabajo, sobre todo en lo relativo a los derechos laborales.
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11 July 2023267 Pages