El comercio influye de manera distinta en hombres y mujeres, de ahí que sea necesario comprender mejor los efectos de las políticas comerciales sobre estas últimas, ya sea como emprendedoras, trabajadoras o consumidoras. Por ejemplo, el comercio conlleva una reducción de los precios y ello, a su vez, beneficia a los hogares de bajos ingresos, área en la que las mujeres están sobrerrepresentadas. La facilitación del comercio también contribuye de manera decisiva a apoyar a las empresas dirigidas por mujeres, que suelen ser más pequeñas y contar con menos financiación en comparación con las dirigidas por hombres.
Evaluar el impacto de la apertura de los mercados en el marco de los acuerdos comerciales supone comprender los sectores caracterizados por la presencia de mujeres como trabajadoras y empresarias. Ante esta situación, la OCDE ha elaborado un nuevo marco destinado a ayudar a los países a analizar los efectos específicos de la política comercial desde la perspectiva de género y a orientar los esfuerzos para respaldar la participación de las mujeres en el comercio y en la formulación de políticas comerciales.