Los trabajadores de la economía informal representan alrededor del 60 % de la fuerza laboral mundial. Carecen de protección social, disfrutan de menos derechos laborales y, con frecuencia, no tienen acceso a la atención sanitaria, la educación o la formación. La crisis climática y la transición hacia una energía verde no harán sino intensificar los desafíos a los que se enfrentan. Por ello, toda estrategia de desarrollo sostenible ha de tener como eje la formalización de la economía y la reducción de la vulnerabilidad de estos trabajadores. La OCDE elabora datos y análisis propios para ayudar a los responsables de la formulación de políticas públicas de todo el mundo a comprender mejor la informalidad, diseñar políticas innovadoras y reforzar la protección social.
Desarrollo humano e inclusión social
El bienestar de las personas, la libertad y la dignidad constituyen el núcleo del desarrollo. La OCDE contribuye a promover la inclusión, reducir las desigualdades y erradicar la pobreza en los países de ingresos bajos y medios impulsando políticas que garanticen la satisfacción de las necesidades básicas de las personas y que nadie quede atrás. Esto incluye iniciativas para ampliar el acceso a un empleo digno y formal, combatir el hambre y la malnutrición, ampliar la protección social y promover la igualdad de género.
Mensajes clave
El número de personas desplazadas forzosamente por la violencia, los desastres naturales o las dificultades económicas ha aumentado de forma constante en las dos últimas décadas. Más del 70 % de estas personas viven en países de ingresos bajos y medios, a menudo con un acceso limitado a oportunidades económicas o a servicios esenciales como la sanidad o la educación. Su inclusión en los sistemas nacionales en igualdad de condiciones con la población no desplazada no solo es clave para mejorar sus vidas: también puede convertirlos en actores positivos de las economías de los países de acogida, reducir el coste del desplazamiento forzoso, disminuir la dependencia de la ayuda humanitaria y facilitar soluciones duraderas, como su retorno en condiciones seguras y dignas.
A escala mundial, el hambre y la malnutrición van en aumento. En 2023, afectaron a unas 282 millones de personas en todo el mundo. En la región del Sahel y África Occidental, el número de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda se multiplicó por siete entre abril de 2019 y abril de 2024, pasando de 5 millones a 35,3 millones. La inseguridad alimentaria y nutricional obedece a factores estructurales (económicos, ambientales y demográficos) y se ve agravada por la inflación, las tensiones políticas y los efectos adversos del cambio climático. La OCDE promueve políticas inclusivas que contribuyen a combatir el hambre mediante la reducción de la pobreza, la creación de empleo de calidad y el fomento del desarrollo de competencias. Mediante el impulso de la cooperación internacional y las prácticas sostenibles, y con especial atención al Sahel y África Occidental, la OCDE trabaja por un mundo en el que todas las personas tengan acceso a una nutrición adecuada y a la seguridad alimentaria.
Contexto
Reforzar la capacidad de los países de África Occidental para diseñar mejores políticas de prevención y gestión de las crisis alimentarias y nutricionales
El triple nexo entre acción humanitaria, desarrollo y paz (HDP) es un enfoque de intervención destinado a aportar respuestas estructurales sostenibles a las crisis alimentarias y nutricionales en contextos en los que estas se ven fuertemente agravadas por conflictos y otras tensiones de seguridad. El objetivo es determinar cómo puede alcanzarse la seguridad alimentaria y nutricional mediante la integración y la armonización de las dimensiones humanitaria, de desarrollo y de paz. El Club del Sahel y del África Occidental (OCDE/SWAC), junto con socios técnicos y regionales, desempeña un papel central en el Grupo de Trabajo HDP, encargado de apoyar a 17 países de África Occidental (más Camerún) en sus procesos de reflexión, diálogo y acción.
Asia Sudoriental: el cambio climático amenaza el empleo de los trabajadores más vulnerables
La elevada dependencia de los recursos naturales en las economías de Asia Sudoriental expone a muchos trabajadores y sus hogares a mayores vulnerabilidades. Los trabajadores de sectores dependientes del medio ambiente —entre ellos la agricultura, así como la gestión de residuos, el ecoturismo o la fabricación de productos de madera— representan más de un tercio del empleo total en la región. Sus empleos son los más expuestos a los efectos del cambio climático y la degradación ambiental. Resulta especialmente preocupante, además, que estos trabajadores ya parten de una situación de desventaja en el mercado laboral: perciben un 20 % menos que la media nacional y, por lo general, trabajan en la economía informal sin protección social.
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