Durante mucho tiempo, los principales objetivos de las políticas agrícolas han sido garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, respaldar los medios de vida de los agricultores y fomentar el crecimiento de las economías rurales. También se han incorporado nuevas prioridades en el diseño de las políticas, como la sostenibilidad medioambiental, la inclusión social y el crecimiento equitativo. La necesidad de impulsar la resiliencia y de adaptarse al cambio climático y mitigar sus efectos ha añadido un nivel adicional de complejidad. Para abordar estos múltiples objetivos con unos presupuestos públicos limitados es necesario que los responsables de la formulación de políticas hagan un uso eficiente de los recursos disponibles y sopesen detenidamente las sinergias y las contrapartidas resultantes. Al arrojar luz sobre los resultados de las medidas adoptadas por los gobiernos, este seguimiento periódico de las políticas agrícolas ayuda a orientar las reformas y dotar a las políticas de una mayor coherencia, precisión y eficacia.
En 2022, ministros y secretarios de Agricultura de todo el mundo acordaron la Declaración sobre soluciones transformadoras para la agricultura y los sistemas alimentarios sostenibles, que articula una visión compartida por los gobiernos sobre las medidas necesarias para transformar la agricultura y los sistemas alimentarios con vistas a i) garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición, ii) reforzar la sostenibilidad y iii) consolidar unos medios de vida inclusivos.