Asturias está experimentando una transición desde su papel histórico como centro minero y siderúrgico, hacia un sector emergente de energías verdes ofreciendo nuevas oportunidades de crecimiento. Al mismo tiempo, la región presenta desequilibrios territoriales significativos entre su área metropolitana central, que concentra la mayor parte de la infraestructura, las actividades económicas, y su zona interior más rural, montañosa y despoblada. También enfrenta importantes desafíos en capital humano, incluyendo la despoblación rural, el alto desempleo juvenil y la migración de jóvenes talentos.
Para desbloquear el potencial de crecimiento y atractividad de Asturias, será necesario aprovechar sus fortalezas regionales, mejorando notablemente la infraestructura digital y de transporte intrarregional, fortaleciendo las iniciativas del mercado laboral, ampliando el acceso a la educación y mitigando los riesgos relacionados con el clima de manera cohesionada, considerando las importantes disparidades intrarregionales.