Aunque los datos sobre filantropía nacional son limitados, México destaca como uno de los países con un sector filantrópico interno muy activo, según la encuesta de la OCDE sobre filantropía privada para el desarrollo (OCDE, 2021[1]). Entre 2020 y 2023, las 328 fundaciones filantrópicas nacionales más grandes con datos disponibles contribuyeron con un total estimado de 3 400 millones de USD, cifra que supone un promedio de 859 millones de USD en desembolsos anuales. En este capítulo se examinan sus donaciones en México y se aporta información sobre la concentración del financiamiento, así como sobre las asignaciones sectoriales y geográficas.
Filantropía privada para el desarrollo en México (edición revisada)
2. Análisis de las contribuciones filantrópicas nacionales al desarrollo en México
Copiar enlace a 2. Análisis de las contribuciones filantrópicas nacionales al desarrollo en MéxicoPanorama de las donaciones filantrópicas nacionales
Copiar enlace a Panorama de las donaciones filantrópicas nacionalesLa filantropía nacional en México se concentra en unas cuantas grandes organizaciones
Como en la mayoría de las demás economías emergentes, la filantropía interna se concentra en un pequeño número de grandes donantes (OCDE, 2021[1]). Los 10 principales donantes representaron casi la mitad del financiamiento filantrópico desembolsado en México entre 2020 y 2023 (Gráfico 2.1). Un total de 36 de las 61 fundaciones filantrópicas nacionales se crearon en las décadas de 1990 y 2000 por empresas privadas. Excepciones notables son la Fundación Carlos Slim y la Fundación Gonzalo Río Arronte, ambas fundadas por personas de patrimonio ultraelevado. La Fundación Carlos Slim domina el panorama filantrópico en México, con desembolsos por más de 670 millones de USD entre 2020 y 2023. Fundada en 1986, las actividades de la fundación abarcan una amplia gama de áreas, desde la educación y la salud hasta la migración, la justicia, la cultura y el deporte (Fundación Carlos Slim, n.d.[2]).
Gráfico 2.1. La Fundación Carlos Slim es el principal donante en México
Copiar enlace a Gráfico 2.1. La Fundación Carlos Slim es el principal donante en MéxicoDesembolsos filantrópicos nacionales, 2020-23, por proveedor
Nota: Para evitar la doble contabilización, se excluyeron todos los flujos financieros dirigidos a otras organizaciones de la muestra.
Fuente: Encuesta financiera de la OCDE y base de datos del SAT.
Un análisis de las organizaciones que aportaron datos de manera constante entre 2020 y 2023 (Gráfico 2.2) revela una tendencia descendente en los desembolsos totales durante el período. Los desembolsos cayeron durante dos años consecutivos de más de 1 000 millones de USD en 2020 a 754 millones de USD en 2021 y 716 millones de USD en 2022, antes de experimentar una modesta recuperación a 825 millones de USD en 2023.
Gráfico 2.2. Tendencia a la baja en los desembolsos totales durante el período 2020-23
Copiar enlace a Gráfico 2.2. Tendencia a la baja en los desembolsos totales durante el período 2020-23Desembolsos filantrópicos nacionales, 2020-23, por año
Fuente: Encuesta financiera de la OCDE y base de datos del SAT.
Esta disminución general se produjo a pesar de que casi el 60% de las fundaciones de la muestra aumentaron sus contribuciones durante el mismo período. Sin embargo, los aumentos se produjeron entre las fundaciones más pequeñas, mientras que un número limitado de grandes donantes redujeron significativamente sus desembolsos. En particular, la Fundación Carlos Slim redujo su financiamiento en torno a la mitad entre 2020 y 2023.
El financiamiento filantrópico en México se concentró en un pequeño número de sectores sociales
Entre 2020 y 2023, los tres sectores más grandes, a saber, otras infraestructuras y servicios sociales,1 la salud y la educación recibieron más de 2 400 millones de USD en total, lo que representa casi tres cuartas partes de todos los desembolsos filantrópicos nacionales, como se muestra en el Gráfico 2.3. La mayor parte del financiamiento, 1 000 millones de USD, se destinó a apoyar actividades en otras infraestructuras y servicios sociales, seguida de 798 millones de USD para la salud y 687 millones de USD para la educación. Dentro de estos sectores, el financiamiento se concentró en gran medida en la protección social, los servicios médicos y la educación general. En cambio, sectores como el agua y el saneamiento, la protección general del medio ambiente y la salud reproductiva recibieron niveles de apoyo significativamente inferiores.
Gráfico 2.3. Los tres sectores principales reciben la mayor parte del financiamiento
Copiar enlace a Gráfico 2.3. Los tres sectores principales reciben la mayor parte del financiamientoDesembolsos filantrópicos nacionales, 2020-23, por sector
Nota: Mediante una herramienta de clasificación basada en texto, la mayoría de los códigos de propósito se extrajeron con éxito de la descripción del proyecto, lo que permitió utilizar la mayor parte de la muestra para el análisis sectorial.
Fuente: Encuesta financiera de la OCDE y base de datos del SAT.
Dentro del sector con mayor financiamiento, otras infraestructuras y servicios sociales, casi el 80% de los fondos filantrópicos se asignaron a la protección social, que recibió 779 millones de USD entre 2020 y 2023, como se muestra en el Gráfico 2.4. Cantidades menores respaldaron la creación de empleo, que recibió 92 millones de USD, la vivienda de bajo costo, con 34 millones de USD, y una serie de otros servicios básicos, como actividades culturales y ayuda multisectorial. La distribución sugiere que los actores filantrópicos desempeñaron un papel concentrado en el apoyo a la estabilidad de ingresos y los servicios esenciales para las poblaciones vulnerables.
Gráfico 2.4. La protección social representa la mayor parte de los subsectores con más financiamiento
Copiar enlace a Gráfico 2.4. La protección social representa la mayor parte de los subsectores con más financiamientoDescomposición por subsectores del sector principal, 2020-23
Fuente: Encuesta financiera de la OCDE y base de datos del SAT.
Los desembolsos anuales a los tres sectores principales siguieron un patrón en general estable entre 2020 y 2022, con un aumento notable en el financiamiento a otras infraestructuras y servicios sociales en 2023, como se muestra en el Gráfico 2.5. La salud recibió el mayor nivel de apoyo en 2020, pero disminuyó en los años siguientes, mientras que el financiamiento de la educación experimentó un aumento modesto. La disminución de la financiación destinada a la salud y el aumento de la financiación destinada a la educación pueden reflejar una reasignación de recursos en respuesta a la COVID-19 durante los primeros años del período. A pesar de estos cambios, el apoyo filantrópico siguió concentrado en los mismos tres sectores durante todo el período, y otras infraestructuras y servicios sociales representaron casi la mitad de los desembolsos totales a estos sectores en 2023.
Gráfico 2.5. El financiamiento de los tres sectores principales aumenta en el período, excepto el sector salud
Copiar enlace a Gráfico 2.5. El financiamiento de los tres sectores principales aumenta en el período, excepto el sector saludDesembolsos hacia los tres sectores principales, 2020-23, por año
Fuente: Encuesta financiera de la OCDE y base de datos del SAT.
Las prioridades de financiamiento filantrópico variaron considerablemente entre los estados mexicanos, como se muestra en el Gráfico 2.6. La salud fue el sector más financiado en 19 estados, seguido por otras infraestructuras y servicios sociales en 11 estados. La educación fue el sector que más financiación recibió en dos estados, incluida la Ciudad de México, que recibe una parte significativa de la financiación total, mientras que, a nivel nacional, se situó entre los tres sectores que más financiación recibieron. Esta distribución pone de relieve la prioridad generalizada que se concede a la salud en gran parte del país, pero también confirma la importancia de la educación.
Gráfico 2.6. La salud es el sector con mayor financiamiento en la mayoría de las entidades federales
Copiar enlace a Gráfico 2.6. La salud es el sector con mayor financiamiento en la mayoría de las entidades federalesSector principal por desembolsos, 2020-23, por estado
Nota: Si bien el sector de “otras infraestructuras y servicios sociales” recibe el mayor nivel de financiamiento en general, el sector de la salud es el más financiado en casi el doble de estados.
Fuente: Encuesta financiera de la OCDE y base de datos del SAT.
A nivel de subsector, los patrones de financiamiento mostraban mayor fragmentación y diferenciación local, como se muestra en el Gráfico 2.7. La protección social fue el subsector con mayor financiamiento, situado a la cabeza en 10 estados. Los servicios médicos y la creación de empleo recibieron prioridad en 5 estados, mientras que la asistencia alimentaria y la participación democrática ocuparon el primer lugar en 3 estados cada uno. Esta diferencia contrasta con los patrones de financiamiento a nivel nacional, donde un pequeño número de sectores dominaba los desembolsos generales. La distribución sugiere que las fundaciones adaptaron sus estrategias para abordar vulnerabilidades específicas y brechas institucionales a nivel subnacional. Esta alineación con las necesidades y prioridades locales refleja los principios básicos del desarrollo con liderazgo local, según el cual la toma de decisiones y la asignación de recursos son determinadas por actores con conocimiento directo de los contextos comunitarios.
Gráfico 2.7. Los servicios médicos son el subsector con mayor financiamiento en la mayoría de las entidades federales
Copiar enlace a Gráfico 2.7. Los servicios médicos son el subsector con mayor financiamiento en la mayoría de las entidades federalesSubsector principal por suma de desembolsos, 2020-23, por estado
Nota: Los códigos de propósito se extraen mediante una herramienta de categorización basada en texto para obtener el nivel más detallado de clasificación sectorial. Clasificación disponible en Estadísticas de financiación del desarrollo: recursos para la elaboración de informes. México está compuesto por 32 entidades federales, entre ellas 31 estados y la Ciudad de México (OCDE, 2024[3]).
Fuente: Encuesta financiera de la OCDE y base de datos del SAT.
Recuadro 2.1. Estimación de la asignación sectorial de fondos mediante un algoritmo de aprendizaje automático basado en texto
Copiar enlace a Recuadro 2.1. Estimación de la asignación sectorial de fondos mediante un algoritmo de aprendizaje automático basado en textoIdentificar la asignación sectorial del financiamiento filantrópico en México es difícil. Solo unas pocas organizaciones aportaron información sectorial detallada a través de la encuesta financiera de la OCDE, y la base de datos del SAT carece de campos estandarizados sobre el destino sectorial de los flujos financieros. Sin embargo, la base de datos del SAT incluye un título o descripción del proyecto para cada transacción registrada (denominada Concepto), junto con un campo denominado Sector beneficiado. En la práctica, muchas organizaciones utilizan este último campo para indicar el grupo demográfico objetivo (por ejemplo, “jóvenes”) en lugar del sector (por ejemplo, “salud”).
La OCDE, con el apoyo financiero de la Comisión Europea, desarrolló una herramienta de clasificación basada en texto para asignar códigos de propósito específicos del sector a las transacciones individuales. Este sistema se aplicó a la base de datos del SAT con el fin de solucionar la ausencia de información estandarizada específica del sector. En concreto, la OCDE utilizó el algoritmo de aprendizaje automático supervisado ModernBERT (Modern Bidireccional Encoder Representations from Transformers) para analizar el texto tanto del título o la descripción del proyecto como del beneficiario informado. El modelo fue entrenado previamente con datos históricos del conjunto de datos de Filantropía Privada para el Desarrollo de la OCDE (2013-2019). A fin de mejorar la precisión, las descripciones del proyecto se tradujeron del español al inglés utilizando Google Translate antes de la clasificación. El modelo tuvo un excelente desempeño (logró una micropuntuación F1 de 0.80 en el conjunto de validación) y todos los códigos de propósito asignados fueron revisados y corregidos con posterioridad de forma manual cuando fue necesario.
El financiamiento está muy concentrado en las zonas urbanas
La distribución geográfica del financiamiento filantrópico nacional en México refleja patrones observados en otras economías emergentes, como la República Popular de China, Colombia e India (OCDE, 2023[4]; OCDE, 2021[5]; OCDE, 2019[6]). El financiamiento está muy concentrado en unas pocas regiones urbanas y con alta densidad de población. Entre 2020 y 2023, la Ciudad de México recibió 780 millones de USD, la mayor cantidad a nivel nacional (Gráfico 2.8). Esto equivale a casi 90 USD per cápita, cifra muy superior a las asignaciones en otras regiones, que van desde los 17 USD per cápita (Sinaloa) hasta los 42 USD per cápita (Nuevo León). La gran entrada de fondos puede estar asociada a la concentración de fundaciones con sede en la Ciudad de México. Un patrón similar se observa en Nuevo León, uno de los estados más ricos de México por PIB per cápita. Este estado recibe la segunda mayor cantidad de financiamiento per cápita. Varios donantes importantes, como la Fundación FEMSA, tienen su sede en Monterrey, la capital del estado, y dirigen principalmente su apoyo al área metropolitana circundante.
Gráfico 2.8. La Ciudad de México recibe la mayor parte del financiamiento nacional
Copiar enlace a Gráfico 2.8. La Ciudad de México recibe la mayor parte del financiamiento nacionalEstimación del financiamiento filantrópico per cápita, por estado
Nota: Se recomienda precaución ya que casi un tercio del financiamiento interno total no se puede asignar por estado debido a la falta de un enfoque geográfico o de datos.
Fuente: Encuesta financiera de la OCDE y base de datos del SAT.
El financiamiento filantrópico nacional tiene dificultades para llegar a las regiones más pobres
Los datos muestran una compleja interacción entre los niveles de pobreza y la asignación de recursos filantrópicos. Varios estados mexicanos con alta incidencia de pobreza, pero menor densidad de población, como Chiapas, Guerrero y Oaxaca, reciben solo niveles medios de apoyo, tanto en total como per cápita. Este patrón se ve confirmado por una regresión con alcance descriptivo, realizada con datos más detallados a nivel municipal, que sugiere que los recursos filantrópicos tienen dificultades para llegar a las zonas con las tasas de pobreza más elevadas. Como se ilustra en el Gráfico 2.9, existe una relación ligeramente negativa entre la incidencia de la pobreza, medida por el Índice de Pobreza Multidimensional (CONEVAL, n.d.[7]), y el financiamiento per cápita. Esto sugiere que, de promedio, los municipios con mayores niveles de pobreza tienden a recibir menos apoyo filantrópico. La proporción de variación explicada por el modelo es baja (R2 inferior al 5%), lo que sugiere una relación compleja entre la asignación de fondos y los niveles de pobreza. La correlación negativa estimada puede reflejar obstáculos a la asignación, como los retos logísticos a los que se enfrentan las fundaciones para llegar a zonas rurales y de baja densidad, así como la influencia del crimen organizado en algunos contextos, lo que aumenta el riesgo operativo para las organizaciones locales.
Gráfico 2.9. El financiamiento per cápita es ligeramente inferior en los municipios más pobres
Copiar enlace a Gráfico 2.9. El financiamiento per cápita es ligeramente inferior en los municipios más pobresEl diagrama de dispersión muestra la correlación entre la pobreza multidimensional y el financiamiento per cápita estimado, 2020-23
Nota: Los municipios que recibieron más de 50 USD per cápita entre 2020 y 2023 no se muestran en el gráfico.
Fuente: Base de datos del SAT y (CONEVAL, n.d.[7]).
Implementación de las donaciones filantrópicas nacionales
Copiar enlace a Implementación de las donaciones filantrópicas nacionalesLa encuesta organizacional de la OCDE ofrece información valiosa sobre cómo operan los actores filantrópicos en México, sus redes y los principales desafíos que enfrentan. La lista completa de las 62 organizaciones participantes se proporciona en el Anexo A.
Los encuestados reflejan la diversidad del sector filantrópico
Las organizaciones que respondieron a la encuesta ilustran la diversidad del sector filantrópico en México. Las fundaciones mixtas, aquellas que implementan actividades y otorgan subvenciones a otras entidades, constituyeron alrededor del 40% de la muestra (Gráfico 2.10). Otros encuestados fueron organizaciones intermediarias (23%), fundaciones de mera implementación (31%) y un número limitado de entidades dedicadas exclusivamente a otorgar subvenciones (6%).
Gráfico 2.10. Dos de cada cinco encuestados combinan la concesión de subvenciones con la ejecución de proyectos
Copiar enlace a Gráfico 2.10. Dos de cada cinco encuestados combinan la concesión de subvenciones con la ejecución de proyectosModo de funcionamiento autoevaluado
Nota: Respuesta a la pregunta “¿Qué rol describe mejor su organización?”. Las organizaciones podían elegir una opción.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Cabe destacar que 8 organizaciones de implementación sin recursos financieros propios y 14 organizaciones intermediarias completaron el cuestionario a pesar de que, debido a la falta de recursos privados propios, no cumplen estrictamente los criterios de inclusión del estudio. Con el fin de proporcionar una comprensión de las estrategias y los desafíos organizacionales en el panorama filantrópico general de México, sus respuestas se incluyen en el análisis.2 Además de estos tipos de organizaciones, numerosas empresas contribuyen al desarrollo de México a través de iniciativas de responsabilidad social empresarial (RSE), que no están contempladas en este estudio (véase el Recuadro 2.2).
Recuadro 2.2. Responsabilidad social empresarial en México
Copiar enlace a Recuadro 2.2. Responsabilidad social empresarial en MéxicoLa responsabilidad social empresarial (RSE) en México ha evolucionado desde sus raíces filantrópicas a una práctica más estructurada y alineada con los negocios. La RSE, que tradicionalmente se centraba en donaciones caritativas y apoyo a la comunidad, se está integrando cada vez más en las estrategias corporativas, en particular entre las grandes empresas que responden a las cambiantes expectativas de las partes interesadas y a los estándares mundiales de sostenibilidad.
La RSE en México se suele enfocar en la educación, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo comunitario (Lozano, Ehrlich and Leal, 2005[8]). Las empresas informaron de que la RSE ayuda a mejorar la competitividad, fomentar la innovación y generar confianza con los consumidores, en especial cuando se abordan desafíos sociales o ambientales persistentes (AMN, 2023[9]). La creciente adopción de marcos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) ha alentado aún más a las empresas a alinear las iniciativas de RSE con resultados de sostenibilidad mensurables, incluida la participación en índices de informes voluntarios como el Índice de Sustentabilidad de la Bolsa Mexicana de Valores (ICLG, 2025[10]).
Cemex, una de las multinacionales más grandes de México, ilustra un enfoque estratégico de la RSE. En lugar de operar a través de una fundación separada, la empresa integra objetivos sociales directamente en sus operaciones. Su programa insignia “Patrimonio Hoy” ayuda a familias de ingresos bajos a mejorar sus viviendas mediante planes de ahorro, asesoría técnica y acceso a materiales de construcción (Cemex, 2023[11]). Otras iniciativas se centran en la formación profesional y la construcción con bajas emisiones de carbono, lo que refleja un énfasis creciente en los objetivos climáticos y la infraestructura inclusiva. La capacidad de la empresa para movilizar cadenas de suministro, experiencia técnica y alianzas locales también le ha permitido apoyar la planificación de la recuperación y la resiliencia ante desastres, de forma que complementa los servicios públicos (Cemex, 2023[12]).
Además de la diversidad en el tipo de organización, los encuestados también difieren significativamente en términos de tamaño y experiencia. Si bien la mayoría de las organizaciones son de tamaño mediano (emplean entre 10 y 99 personas), 10 organizaciones informaron de que cuentan con más de 100 empleados y 2 emplean a más de 500 personas (Gráfico 2.11). La mayoría de las organizaciones se establecieron en la década de 1990 o después, lo que refleja la tendencia nacional más amplia de expansión e institucionalización dentro del sector filantrópico a fines de la década de 1980 (Gráfico 2.12). Un caso notable es la Fundación Nacional Monte de Piedad, cuyo año de fundación, 1775, la convierte en una de las instituciones filantrópicas más antiguas de México. Aunque en un principio se creó para ofrecer préstamos a bajo interés y frenar las prácticas crediticias abusivas, continúa impulsando su misión social a través de servicios financieros y apoyo sostenido a las organizaciones de la sociedad civil. A diferencia de la mayoría de las fundaciones, opera gracias a un modelo autosuficiente en el que los ingresos de su red nacional de servicios de préstamos de empeño a bajo interés se utilizan para financiar subvenciones y alianzas con organizaciones de la sociedad civil, eliminando la necesidad de recaudación de fondos externos (Nacional Monte de Piedad, 2023[13]).
Gráfico 2.11. Los encuestados varían significativamente en tamaño
Copiar enlace a Gráfico 2.11. Los encuestados varían significativamente en tamañoTamaño del personal autodeclarado en 2022
Nota: Respuesta a la pregunta “¿Cuántas personas trabajaron a tiempo parcial o completo en la organización en cada uno de los siguientes períodos?”. El gráfico muestra los resultados agregados para el año 2022.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Gráfico 2.12. La mayoría de las organizaciones se establecieron después de 1990
Copiar enlace a Gráfico 2.12. La mayoría de las organizaciones se establecieron después de 1990Año de la primera constitución legal
Nota: Respuesta a la pregunta “¿En qué año se constituyó legalmente la organización por primera vez?”.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Si bien el uso de instrumentos financieros es limitado, las organizaciones mexicanas brindan una serie de apoyos no financieros
Existe un creciente reconocimiento del potencial que tienen los actores filantrópicos de participar en un financiamiento más diversificado y estratégico que vaya más allá de las subvenciones tradicionales para mejorar la eficacia de sus alianzas y catalizar fuentes adicionales de financiación comercial. Este enfoque implica adaptar los instrumentos financieros con el fin de que coincidan mejor con las necesidades y capacidades específicas de las organizaciones asociadas (OCDE, 2021[1]).
A pesar de este potencial, la participación filantrópica privada en México sigue siendo en gran medida conservadora en su distribución del capital. Entre las organizaciones encuestadas, la gran mayoría proporciona donaciones en especie y en efectivo (Gráfico 2.13). Aproximadamente un tercio de la muestra también concede subvenciones de contrapartida y premios o ayudas. Sin embargo, la adopción de mecanismos financieros innovadores más complejos sigue siendo extremadamente limitada: solo una organización de la muestra informó de que ofrece préstamos y ninguna ofrece garantías.
Gráfico 2.13. Las organizaciones mexicanas rehúyen el apoyo financiero no tradicional
Copiar enlace a Gráfico 2.13. Las organizaciones mexicanas rehúyen el apoyo financiero no tradicional
Nota: Respuestas a la pregunta “¿Qué tipo de apoyo financiero proporciona su organización a sus beneficiarios?”. Las organizaciones podían elegir múltiples opciones.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Más allá de las contribuciones financieras, los encuestados informaron de que habían implementado una serie de iniciativas de apoyo no financiero para sus beneficiarios (Gráfico 2.14). El respaldo al seguimiento y la evaluación fue el más común, citado por casi un tercio de las organizaciones. Alrededor de una cuarta parte de los encuestados también mencionaron con frecuencia el acceso a redes de donantes, la elaboración de teorías de cambio y el fortalecimiento de la capacidad administrativa. Menos organizaciones ofrecieron apoyo en materia de recaudación de fondos estratégicos o de comunicación. Además, 29 de las 62 organizaciones informaron de que brindaban “otras” formas de apoyo no financiero. Estas incluyen capacitación y educación (por ejemplo, desarrollo de competencias, emprendimiento y programas escolares); apoyo psicosocial y emocional (por ejemplo, asesoramiento, actividades recreativas y resolución de conflictos); asistencia organizativa y jurídica (por ejemplo, monitoreo de proyectos, formación en RSE y orientación jurídica); ayuda en infraestructura y material (por ejemplo, salas de estudio y equipos donados) y desarrollo comunitario centrado en el liderazgo de base, el aprendizaje holístico y las cadenas de valor.
Gráfico 2.14. Los encuestados informaron de que se les ofrecía una amplia gama de apoyo no financiero
Copiar enlace a Gráfico 2.14. Los encuestados informaron de que se les ofrecía una amplia gama de apoyo no financiero
Nota: Respuestas a la pregunta “¿Qué tipo de apoyo no financiero proporciona su organización a sus beneficiarios?”. Las organizaciones podían elegir múltiples opciones.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
La mayoría de los encuestados se dirigen a los jóvenes y a las personas en situación de pobreza
La mayoría de los encuestados asignan sus recursos a varios grupos demográficos, y los jóvenes y las personas en situación de pobreza surgen como grupos destinatarios clave (Gráfico 2.15). En torno a dos tercios de los encuestados dicen que apoyan a niños y jóvenes, y más de la mitad destinan su financiamiento a personas en situación de pobreza. En cambio, las personas mayores reciben comparativamente poca atención: menos de 1 de cada 3 encuestados las identifica como un grupo prioritario. El origen étnico y el género parecen desempeñar un papel más limitado en la selección de beneficiarios, ya que solo alrededor de un tercio de los encuestados respondió que la selección se realizó en función de esas características. Menos de un tercio de los encuestados apoya a las poblaciones indígenas y, si bien las mujeres tienen una probabilidad ligeramente mayor de recibir apoyo que los hombres, la focalización en cuestiones de género sigue siendo, hasta cierto punto, poco frecuente en la muestra.
Gráfico 2.15. Las organizaciones mexicanas se enfocan en jóvenes y personas en situación de pobreza
Copiar enlace a Gráfico 2.15. Las organizaciones mexicanas se enfocan en jóvenes y personas en situación de pobreza
Nota: Se pidió a las organizaciones que identificaran sus grupos demográficos objetivo. Las organizaciones podían elegir múltiples opciones.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Los encuestados informaron de que trabajaron en colaboración
El cofinanciamiento es una práctica común entre las organizaciones filantrópicas en México. Las organizaciones financian iniciativas conjuntas por varias razones, desde ampliar un programa específico hasta reunir fondos para abordar un problema que un solo donante no puede atender por sí solo (OCDE, 2021[1]). La mayoría de los encuestados (35 organizaciones de 62, o el 57%) cofinanciaron al menos un proyecto con otra organización entre 2016 y 2022. Quienes colaboran tienen una red establecida y la mayoría participa en más de cinco iniciativas conjuntas. Cabe destacar que no existe correlación entre el tamaño de una organización en términos de financiamiento y el número de colaboraciones: tanto los encuestados grandes como los pequeños informaron de que contaban con un número similar de socios (véase el Gráfico 2.16).
Gráfico 2.16. La mayoría de los encuestados colaboran a través de redes establecidas
Copiar enlace a Gráfico 2.16. La mayoría de los encuestados colaboran a través de redes establecidas
Nota: En función de las respuestas de 62 organizaciones que informaron de manera voluntaria sobre si cofinanciaron operaciones. Cada nodo representa una organización filantrópica y cada enlace representa una conexión con otra organización, que puede ser otro donante privado u otros socios, incluidos gobiernos y organizaciones de implementación. Las grandes organizaciones son los 10 mayores donantes que completaron la encuesta organizacional. Los nodos no conectados representan organizaciones que no se cofinancian.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Cuando se les pregunta sobre las barreras al cofinanciamiento, tanto los encuestados que forman parte de una colaboración como los que no lo hacen citan obstáculos similares. Alrededor de un tercio de los encuestados enfrenta dificultades para encontrar socios con objetivos alineados, lo que refleja una mayor falta de conciencia y transparencia sobre las prioridades filantrópicas. Una cuarta parte de las organizaciones encuestadas mencionó la carga de recursos (tiempo, recursos financieros y humanos) que supone coordinar recursos entre varias organizaciones como un factor disuasorio (Gráfico 2.17).
Gráfico 2.17. Las organizaciones en México enfrentan dificultades para encontrar socios con intereses comunes
Copiar enlace a Gráfico 2.17. Las organizaciones en México enfrentan dificultades para encontrar socios con intereses comunes
Nota: Respuesta a la pregunta “¿Cuáles son los principales obstáculos que ha encontrado su organización para cofinanciar actividades?”. Las organizaciones podían elegir múltiples opciones.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Más allá de cofinanciar proyectos, los encuestados involucran a una serie de partes interesadas en el diseño y la implementación de sus proyectos, aunque en distintos grados (Gráfico 2.18). Los enfoques participativos son comunes entre las organizaciones, y la mayoría de los encuestados (41 organizaciones de las 553 que respondieron la pregunta, o el 75%) informaron de que siempre involucran a los beneficiarios durante las fases de diseño e implementación de sus proyectos. La colaboración con otros donantes y organizaciones no gubernamentales (ONG) también está relativamente extendida: en torno a tres cuartas partes de los encuestados indican una interacción frecuente o constante con estos actores. Por el contrario, ‑la cooperación con las instituciones públicas, en especial a nivel federal, sigue siendo limitada. Más de dos tercios de los encuestados informaron de que rara vez o nunca participan con organismos del gobierno federal u otras agencias gubernamentales en el diseño e implementación de sus proyectos.
Gráfico 2.18. La colaboración con el gobierno es limitada
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Nota: Respuesta a la pregunta “¿En qué medida su organización involucra a los siguientes actores en el diseño o implementación de un proyecto?”. Las organizaciones podían elegir una frecuencia por cada parte interesada.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Cuando se preguntó cómo se podría mejorar la colaboración entre las organizaciones y otros actores del desarrollo, más de dos tercios de los encuestados identificaron una mayor transparencia como un factor muy importante, mientras que el resto lo consideró importante. De manera similar, casi todos los encuestados consideraron que la reducción de las barreras burocráticas era muy importante o importante. Cabe destacar que estos dos factores se consideraron más importantes que otras medidas, como el aumento de los incentivos fiscales o la creación de plataformas de diálogo (Gráfico 2.19).
Gráfico 2.19. Más transparencia y menos burocracia podrían fomentar la colaboración
Copiar enlace a Gráfico 2.19. Más transparencia y menos burocracia podrían fomentar la colaboración
Nota: Respuesta a la pregunta “¿Cómo se puede mejorar la colaboración entre organizaciones y otros actores del desarrollo (gobiernos, beneficiarios, ONG, etc.)?”. Las organizaciones podían elegir un nivel de importancia por elemento.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
El intercambio de información sigue siendo limitado a pesar del creciente uso de herramientas de seguimiento y evaluación
La transparencia aún no es la norma en el sector filantrópico mexicano (Gráfico 2.20). Si bien casi dos tercios de los encuestados informaron de que publican informes anuales o evaluaciones del desempeño organizacional, la profundidad y la calidad de la información divulgada varían considerablemente. Menos de la mitad de las organizaciones encuestadas publican estados financieros auditados y una proporción aún menor revela sus estrategias de concesión de subvenciones, información sobre los procesos de concesión y planes estratégicos. Cabe destacar que seis organizaciones informaron de que no comparten con el público información de este tipo.
A pesar de que el gobierno no cuenta con una obligación vinculante de presentación de información, se fomenta la transparencia a través de iniciativas como la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), que promueve la credibilidad y la rendición de cuentas en el sector (Cemefi, 2021[14]). Al mismo tiempo, la Ley General de Transparencia promulgada en 2015 exige que las organizaciones que reciben fondos públicos revelen información relevante. Sin embargo, la ejecución y el cumplimiento siguen siendo desiguales entre los estados (Garcia, 2020[15]). Como resultado de ello, la publicación regular de datos financieros e información sobre el nivel de subvenciones sigue siendo limitada.
Gráfico 2.20. Falta transparencia en varios ámbitos
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Nota: Respuesta a la pregunta “¿Qué información sobre su organización está disponible en el sitio web u otras fuentes públicas?”. Las organizaciones podían elegir múltiples opciones.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Los encuestados informaron de que hacían seguimiento y evaluaban de manera regular sus programas, aunque con diferencias en la complejidad del método empleado (Gráfico 2.21). Los informes de campo, la retroalimentación de los beneficiarios y las evaluaciones de procesos son los que más se implementan, ya que los utilizan más de dos tercios de las organizaciones para todos los proyectos, seguidos de las evaluaciones de necesidades y el diseño de las intervenciones. En torno a la mitad y un tercio de las organizaciones, respectivamente, utilizan enfoques de mayor exigencia técnica, como las evaluaciones de rentabilidad y de impacto.
Gráfico 2.21. La mayoría de los encuestados supervisan y evalúan su trabajo
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Nota: Respuesta a la pregunta “Desde 2019, ¿con qué frecuencia su organización ha aplicado los siguientes métodos de evaluación a sus donaciones o proyectos?”. Las organizaciones podían elegir una frecuencia por método.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Si bien las evaluaciones filantrópicas pueden brindar información valiosa para fundamentar las políticas públicas y a otros actores, (OCDE, 2021[1]) dos tercios de los encuestados dijeron que enfrentan desafíos a la hora de convertir los resultados de esas evaluaciones en influencia o acciones significativas. (Gráfico 2.22). Por el contrario, muchos menos encuestados informaron sobre desafíos en el uso de las evaluaciones para fortalecer las estrategias organizacionales (21%) o compartir conocimientos con los socios (17%). La capacidad de realizar evaluaciones de alta calidad está estrechamente vinculada a los recursos financieros: casi la mitad de los encuestados tienen dificultades para conseguir financiamiento suficiente destinado a las actividades de evaluación. Las organizaciones más grandes tienen más probabilidades de invertir en sistemas formales y personal especializado, lo que permite una evaluación sistemática. En cambio, las organizaciones más pequeñas a menudo dependen de herramientas básicas y enfrentan restricciones de capacidad y personal que limitan los esfuerzos de evaluación sostenidos (Cemefi, 2023[16]; Cruz Hernandez, 2024[17]).
Gráfico 2.22. Las organizaciones enfrentan desafíos a la hora de aprovechar las evaluaciones para fundamentar las políticas públicas
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Nota: Respuesta a la pregunta “¿Cuáles son los desafíos más importantes que enfrenta su organización en términos de seguimiento y evaluación?”. Las organizaciones podían elegir un nivel de dificultad por desafío.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
La mayoría de los encuestados se vieron afectados por cambios normativos, mientras que la pandemia de COVID-19 no pareció tener efectos duraderos en las operaciones y estrategias de las organizaciones
Como se ha señalado más atrás, la administración del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) del expresidente Obrador alteró de manera significativa el marco regulatorio para las fundaciones en México. La mayoría de los encuestados afirmaron haberse visto afectados, aunque en distintos grados (Gráfico 2.23). Los cambios en el tratamiento fiscal de las donaciones tuvieron el mayor efecto, ya que muchas organizaciones dependen en gran medida de esta fuente de ingresos. La mayoría de las organizaciones también se vieron afectadas por el aumento de los criterios para revocar el estatus de donatario autorizado, necesario para recibir donaciones deducibles de impuestos. En menor medida, también les perjudicó que las donaciones pasaran a encuadrarse en otras deducciones personales. En cambio, la reducción del apoyo público, como el fin del INDESOL y del Programa de Coinversión Social, afectó a menos organizaciones.
Gráfico 2.23. Los encuestados enfrentan desafíos a la hora de aprovechar las evaluaciones para fundamentar las políticas públicas
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Nota: Respuesta a la pregunta “¿En qué medida han afectado a su organización los siguientes cambios normativos recientes?”. Las organizaciones podían elegir un nivel de impacto por elemento.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
En paralelo a estos cambios normativos, las organizaciones mexicanas tuvieron que adaptarse a los desafíos de la pandemia de COVID-19, que causó estragos en el país a partir de febrero de 2020. La pandemia se cobró la vida de más de 300 000 personas (Worldometer, 2025[18]). Alrededor de un tercio de los encuestados informó tanto de una reducción del presupuesto operativo como de problemas de salud mental entre su personal. Además, casi una cuarta parte de los encuestados redujo el tamaño de su plantilla y en torno a una sexta parte tuvo que lidiar con la muerte de miembros del personal.
Sin embargo, como se muestra en el Gráfico 2.24, los efectos de la pandemia de COVID-19 en las operaciones y las estrategias fueron en gran medida temporales. Si bien el 29% de los encuestados reasignó temporalmente recursos a programas relacionados con la COVID-19 y el 22% aumentó sus presupuestos anuales, solo el 14% mantuvo estos niveles de gasto más elevados. Una proporción similar informó de una reducción permanente en sus presupuestos. El cambio a largo plazo más notable reportado fue la creación de nuevas conexiones entre beneficiarios y donantes, citado por el 20% de los encuestados.
Gráfico 2.24. La mayoría de las respuestas a la pandemia de COVID-19 fueron temporales
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Nota: Respuesta a la pregunta “¿Cómo ha afectado la pandemia de COVID-19 a la estrategia de su organización?”. Las organizaciones podían elegir una respuesta por elemento.
Fuente: Encuesta organizacional de la OCDE.
Referencias
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[16] Cemefi (2023), 7 tendencias de la Filantropía y de la Sociedad Civil Organizada Contenido, http://www.cemefi.org.
[14] Cemefi (2021), Acreditacion en institucionalidad y transparencia, https://www.cemefi.org/centrodedocumentacion/11388.pdf (accessed on 10 April 2025).
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[17] Cruz Hernandez, S. (2024), “Filantropía comunitaria en México: Narrativas emergentes de lo común, el territorio y la memoria”, Comuni@cción: Revista de Investigación en Comunicación y Desarrollo, Vol. 15/1, pp. 56-65, https://doi.org/10.33595/2226-1478.15.1.1019.
[2] Fundación Carlos Slim (n.d.), Quiénes somos - Fundación Carlos Slim, https://fundacioncarlosslim.org/quienes-somos/ (accessed on 9 April 2025).
[15] Garcia, A. (2020), Transparency in Mexico: An Overview of Access to Information Regulations and their Effectiveness at the Federal and State Level | Wilson Center, Wilson Center, https://www.wilsoncenter.org/publication/transparency-mexico-overview-access-to-information-regulations-and-their-effectiveness (accessed on 10 April 2025).
[10] ICLG (2025), Environmental, Social & Governance Laws and Regulations Report 2025 Mexico, https://iclg.com/practice-areas/environmental-social-and-governance-law/mexico (accessed on 26 March 2025).
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[3] OCDE (2024), Development finance statistics: Resources for reporting, https://www.oecd.org/en/data/insights/data-explainers/2024/10/resources-for-reporting-development-finance-statistics.html.
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[5] OCDE (2021), Domestic Philanthropy for Development and Gender Equality in Colombia, https://doi.org/10.1787/2762f151-en.
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[6] OCDE (2019), India’s Private Giving, Unpacking Domestic Philanthropy and Corporate Social Responsibility, https://doi.org/10.1787/4b3a0269-en.
[19] OCDE (n.d.), Development finance classifications, https://development-finance-codelists.oecd.org/Codeslist.aspx (accessed on 11 June 2025).
[18] Worldometer (2025), Mexico COVID - Coronavirus Statistics - Worldometer, https://www.worldometers.info/coronavirus/country/mexico/ (accessed on 14 April 2025).
Notas
Copiar enlace a Notas← 1. El sector de “otras infraestructuras y servicios sociales” (código 160) del CAD de la OCDE incluye la protección social (16010), que abarca las pensiones, el bienestar y el apoyo a grupos vulnerables; la creación de empleo (16020); la política de vivienda y la vivienda de bajo costo (16030, 16040); y la ayuda multisectorial para servicios básicos (16050). También comprende la cultura y la recreación (16061), el desarrollo de la capacidad estadística (16062), el control de estupefacientes (16063), la mitigación social del VIH/Sida (16064), los derechos laborales (16070) y el diálogo social (16080) (OCDE, n.d.[19]).
← 2. Su inclusión no alteró significativamente los hallazgos principales.
← 3. De la muestra total de 62 fundaciones, 55 respondieron a esta pregunta. Los porcentajes se basan en estos encuestados.