Los empleos relacionados con el comercio están mejor remunerados, son más productivos y es más probable que pertenezcan al sector formal que los empleos del ámbito de la producción de bienes y servicios para el mercado nacional. Sin embargo, existe una menor probabilidad de que las mujeres realicen trabajos relacionados con el comercio, ya sean trabajos en los que se producen bienes y servicios destinados a la exportación o empleos en los que se fabrican bienes y servicios que constituyen insumos en los procesos de exportación. En particular, es poco probable que las mujeres altamente cualificadas trabajen en empleos del ámbito de la exportación. Estas diferencias de género han sufrido pocos cambios a lo largo del tiempo.
Estudio sobre comercio y género en América Latina
2. Mujeres trabajadoras
Copiar enlace a 2. Mujeres trabajadorasResumen
Los empleos relacionados con el comercio están mejor remunerados, son más productivos y es más probable que pertenezcan al sector formal que los empleos del ámbito de la producción de bienes y servicios para el mercado nacional. Varios estudios han demostrado que el comercio mejora el papel de la mujer en el mercado laboral, reduce la segregación ocupacional, fomenta la transición hacia empleos más formales y reduce las brechas salariales de género en los países latinoamericanos (World Bank and World Trade Organisation, 2020[1]; Ernesto Aguayo-Tellez, 2010[2]; Connolly, 2022[3]; Gaddis, 2017[4]; Ederington, 2024[5]; Heckl, 2024[6]), aunque algunos estudios indican que los efectos dependen del país de origen de las importaciones y del nivel educativo de los trabajadores (Paz, 2021[7]), y otros difieren en sus conclusiones sobre los efectos en los niveles de empleo masculino y femenino y los cambios a lo largo del tiempo (Hani Mansour, 2022[8])1. Garantizar a las mujeres el acceso a empleos en los que puedan participar en los mercados internacionales les hace beneficiarse de las ganancias del comercio y les permite aprovechar oportunidades profesionales adicionales.
En este capítulo se hace uso de la base de datos Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE para analizar en qué medida las mujeres participan en el comercio a través de su trabajo y los potenciales factores que pueden influir en su intervención en el comercio en los siete países de América Latina objeto de este Estudio. La metodología y los detalles se exponen en el Recuadro 2.1
Recuadro 2.1. Metodología y datos
Copiar enlace a Recuadro 2.1. Metodología y datosEn este análisis se han utilizados datos contenidos en la base de datos Comercio y Empleo (TiM) por características entre 2010 y 2020. Este análisis no es tanto una instantánea de la situación actual como un análisis estructural.
La base de datos TiM se ha generado a partir de indicadores de Comercio en Valor Agregado (TiVA), que reflejan el valor agregado generado en cada país en la producción de bienes y servicios. Proporciona información acerca de las cadenas de valor mundiales (GVC) que no es posible obtener con datos estadísticos convencionales del comercio bruto. Los datos TiVA se estiman empleando tablas de origen y destino entre países (ICIO) que muestran flujos de productos y servicios intermedios y finales por sector.
La base de datos de Comercio y Empleo combina los datos TiVA con datos de empleo por sector industrial. Estima la parte del empleo que se sustenta en actividades de exportación y muestra hasta qué punto la fuerza de trabajo de un país depende de la integración internacional. Además, la base de datos TiM por Características incorpora el criterio de las características de los trabajadores. Entre ellas se incluyen el género, la edad (repartida en tres categorías: de 15 a 29, de 30 a 49, y más de 50), el nivel de competencia basado en el empleo (tres categorías: alto, medio y bajo), y el nivel de competencia basado en la formación (tres categorías: alto, medio y bajo).
Este análisis utiliza el indicador “empleo nacional integrado en las exportaciones brutas” y ofrece una imagen global del empleo por sectores, características y su correspondiente participación en el comercio directo o indirecto.
Fuente: Horvat, Webb y Yamano (2020[9]).
2.1. Empleo orientado a la exportación por género
Copiar enlace a 2.1. Empleo orientado a la exportación por géneroEn los siete países de América Latina estudiados, es menos probable que las mujeres trabajen en puestos que dependan de las exportaciones en comparación con los hombres, tanto en lo que respecta a las exportaciones directas como a las indirectas (Gráfico 2.1) 2. Esta afirmación también resulta válida con respecto a todos los países miembros de la OCDE en general: las mujeres suelen desempeñar menos puestos que dependan de la exportación que sus homólogos masculinos. En Argentina y Brasil es un 40% menos probable que las mujeres ocupen puestos de trabajo que dependan de las exportaciones que los hombres3. En Colombia y Chile, existe una probabilidad de entre un 25% y un 33% menor de que las mujeres se dediquen a este tipo de trabajos. En Costa Rica, México4 y Perú, la diferencia de género en cuanto a la probabilidad de dedicarse a trabajos que dependan de las exportaciones es menor, siendo un 20% menos probable que una mujer ocupe esos puestos que un hombre. En lo que respecta a la participación global en el comercio, Costa Rica registra los porcentajes más elevados de empleo dependiente de las exportaciones, seguida de México y Chile. Al ser una economía más pequeña y abierta al exterior, Costa Rica tiene más personas empleadas en exportaciones directas e indirectas ―tanto mujeres como hombres― que otros países de la muestra. También es más probable que los costarricenses trabajen en empleos orientados a la exportación que el promedio de los trabajadores de la OCDE.
Por el contrario, Colombia registra los niveles más bajos de empleo orientado a la exportación. Ello puede deberse a los niveles relativamente bajos de comercio y apertura comercial del país. Las exportaciones colombianas están por debajo del promedio de los países latinoamericanos y los obstáculos comerciales de Colombia siguen siendo elevados. Además, se ha incrementado el recurso a obstáculos no arancelarios (OECD, 2022[10]). Más recientemente, la situación en Venezuela, tradicionalmente uno de los principales socios comerciales del país, ha tenido un impacto negativo significativo en las exportaciones colombianas.
En Chile, el empleo femenino en las exportaciones directas es relativamente inferior al de algunos de sus vecinos y está por debajo del promedio de la OCDE. Esto se debe en parte a su gran proporción de exportaciones de minerales, un sector dominado por los hombres (aunque la minería es un sector altamente intensivo en capital, que emplea a menos personas que muchos otros sectores exportadores). Igual que ocurre en Chile, las empresas exportadoras brasileñas de los sectores de la agricultura, la minería y los recursos naturales emplean a menos mujeres (Ministério da Indústria Comércio Exterior e Serviços, 2023[11]).
Tanto en América Latina como en la OCDE, los servicios de distribución emplean, en promedio, a un gran número de trabajadores que se dedican a la exportación (Gráfico 2.2)5. La mayoría de los demás sectores de servicios emplean a muchos menos trabajadores que se dedican a la exportación. En Chile, los principales sectores exportadores ―distribución, materiales y otros sectores manufactureros― emplean a más hombres que mujeres. Colombia presenta un patrón similar al de Chile, pero con un número menor de trabajadores dedicados a la exportación en general en términos relativos. Costa Rica, con elevados niveles de empleo integrado en las exportaciones brutas, presenta notables brechas de género en sectores intensivos en exportaciones como la agricultura y otros sectores manufactureros. Del mismo modo, Argentina y Brasil registran marcadas brechas de género en el empleo dependiente de las exportaciones, principalmente en la agricultura, otros sectores manufactureros y la distribución.
Las brechas de género relativamente pequeñas de México y Perú en el empleo orientado a la exportación que se observan en el Gráfico 2.1 se deben a que la composición de las industrias exportadoras que emplean a la mayor parte de los trabajadores, es decir, de los sectores manufactureros y de la distribución (Anexo 2.A), está muy equilibrada en términos de género (Gráfico 2.2).
En general, sin embargo, la brecha de género en las exportaciones es grande en los principales sectores de exportación de bienes, en particular la agricultura y la industria manufacturera. Así ocurre en la mayoría de los siete países de América Latina, y se ha demostrado que también es el caso de muchos países miembros de la OCDE (véase, por ejemplo, Korinek, Moïsé y Tange (2021[12]) OECD (2022[13]).
Gráfico 2.1. El empleo integrado en las exportaciones está copado por los hombres
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Nota: Empleo nacional integrado en las exportaciones brutas (2019).
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE.
Gráfico 2.2. Muchos sectores intensivos en exportaciones están dominados por los hombres
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Nota: Promedio de empleo nacional incorporado en las exportaciones por sector de los siete países de América Latina (2019). El promedio de la OCDE figura en naranja. W designa a las mujeres y M a los hombres. Las industrias manufactureras incluyen los sectores de la alimentación, los productos textiles y los productos de la madera; la distribución engloba el comercio, el transporte, la hostelería y los servicios de alimentación; los servicios públicos comprenden la Administración pública, la defensa, la educación y la sanidad, y la categoría Otros servicios abarca el arte, el entretenimiento, los servicios personales, la actividad de los hogares como empleadores y la actividad de los hogares para autoconsumo. En la Tabla 2.A.1. que consta en el Anexo se recoge una descripción más detallada de cada sector.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE.
Del examen de la relación entre la participación femenina en el empleo y el carácter intensivo en exportaciones de los distintos sectores resulta que la segregación sectorial, es decir, el hecho de que los hombres y las mujeres trabajen en sectores diferentes, explica en gran medida la brecha de género en el empleo orientado a la exportación (Gráfico 2.3). Los sectores en los que las mujeres representan una parte importante de la fuerza de trabajo suelen ser aquellos en los que se realizan menos exportaciones brutas. En Brasil, Chile y México, los empleos orientados a la exportación son menos numerosos que los trabajos en los que se producen bienes y servicios para consumo interior, con independencia del porcentaje de mujeres que trabaje en ese sector. Ello se debe, en parte, al tamaño de esas economías, pues sus empresas pueden beneficiarse de suficientes economías de escala sin necesidad de acudir a mercados de exportación.
Gráfico 2.3. Los sectores fundamentalmente femeninos no son intensivos en exportaciones
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Nota: Porcentaje de empleo femenino e intensidad del empleo en las exportaciones en 2019. Las industrias manufactureras incluyen los sectores de la alimentación, los productos textiles y los productos de la madera; la distribución engloba el comercio, el transporte, la hostelería y los servicios de alimentación; los servicios públicos comprenden la Administración pública, la defensa, la educación y la sanidad, y la categoría Otros servicios abarca el arte, el entretenimiento, los servicios personales, la actividad de los hogares como empleadores y la actividad de los hogares para autoconsumo. En la Tabla 2.A.1. que consta en el Anexo se recoge una descripción más detallada de cada sector.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE.
2.2. Evolución de la brecha de género en trabajos orientados a la exportación
Copiar enlace a 2.2. Evolución de la brecha de género en trabajos orientados a la exportaciónEn Brasil y México, el número de empleos integrados en las exportaciones ha crecido lentamente entre 2010 y 2019 tanto en lo que respecta a los hombres como a las mujeres (Gráfico 2.4). En Costa Rica y Perú, únicamente los empleos directos incorporados en las exportaciones brutas han aumentado a lo largo de los años. El incremento de empleos orientados a la exportación registrado en Costa Rica puede imputarse principalmente a los cambios acaecidos en el sector de la maquinaria. El contexto político general también explica esa tendencia: El crecimiento efectivo de Costa Rica se ha basado en gran medida en la apertura al comercio y en la inversión extranjera directa (OECD, 2023[14]). Desde los años ochenta, Costa Rica ha emprendido una transformación estructural, desde una economía basada en la agricultura hacia una economía diversificada, cada vez más integrada en las Cadenas de Valor Mundiales (OECD, 2018[15]). En Chile, la cuota de empleos integrados en las exportaciones ha disminuido en ese período. Argentina ha experimentado un desarrollo en forma de U, donde el empleo en el sector exportador se redujo hasta 2015 recuperándose más tarde hasta casi alcanzar niveles de 2010.
En Chile, los empleos relacionados con las exportaciones brutas se han reducido, fundamentalmente debido a las considerables caídas registradas en los sectores de la maquinaria y los materiales. El colapso del comercio internacional posterior a la crisis financiera mundial de 2008 y el desplome de los precios de las materias primas durante el período examinado afectaron gravemente a las exportaciones de productos de la minería y manufacturados. Además, la productividad en el sector de la minería se vio afectada de manera desfavorable debido a unos mayores costos de extracción por la peor calidad del metal. Muchos sectores sufrieron las repercusiones del menor crecimiento de la productividad multifactorial y de la caída de la demanda exterior (OECD, 2018[16]). Los mayores precios de las materias primas que se han registrado últimamente podrían revertir de algún modo esa tendencia.
La brecha de género se ha mantenido sorprendentemente estable a lo largo del período de diez años en todos los países, tanto en lo que respecta a empleos directos como indirectos orientados a la exportación. En Brasil, Chile y Costa Rica, las diferencias de género en los empleos directos orientados a la exportación son mayores que en los indirectos. Esto también puede explicarse en gran medida por la segregación ocupacional, es decir, porque las mujeres trabajan en servicios que tienen muchas más probabilidades de ser insumos para las exportaciones directas y menos probabilidades de dedicarse a sectores en los que la exportación tiene un gran peso, como la agricultura y la industria manufacturera.
Gráfico 2.4. Empleo nacional integrado en las exportaciones brutas a lo largo del tiempo (2019)
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Nota: Evolución del empleo nacional integrado en las exportaciones brutas.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE.
Las brechas de género en el empleo relacionado con la exportación en Chile y Costa Rica han sido las más elevadas a lo largo de los años, con porcentajes superiores al promedio de la OCDE, aunque Brasil y Argentina también han registrado porcentajes elevados en los últimos años (Gráfico 2.5). Si se examina tanto el empleo directo como indirecto, las diferencias de género en el empleo relacionado con la exportación son menores en México y Perú, seguidos de Colombia. Aunque Argentina y Costa Rica experimentaron una reducción de la brecha de género en el empleo relacionado con las exportaciones, esa brecha volvió a ampliarse a finales de la década. Entretanto, los demás países analizados no redujeron significativamente sus brechas de género.
Los cambios en los porcentajes femeninos de empleo integrado en las exportaciones pueden desglosarse en intensidad del empleo vinculado a la exportación (un cambio en la proporción de empleados dedicados a las exportaciones en una industria específica) e intensidad de mujeres (un cambio en el número de empleadas que fueron reasignadas de los sectores nacionales para trabajar en sectores orientados a la exportación). Los cambios en la participación de las mujeres en trabajos orientados a la exportación se han producido principalmente debido a un aumento de la intensidad del empleo vinculado a la exportación, lo que significa que se han adscrito más trabajadores a tareas relacionadas con la exportación y no que se ha reasignado a las mujeres hacia sectores exportadores (Gráfico 2.6). Sin embargo, existen algunos casos excepcionales en los que ha habido una clara reasignación de trabajadoras a sectores exportadores, como ha ocurrido con la agricultura, las industrias manufactureras y el sector de los materiales en Chile, o en los sectores de la maquinaria y las comunicaciones en Costa Rica.
Gráfico 2.5. Evolución de la brecha de género en el empleo nacional integrado en las exportaciones brutas
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Nota: La brecha de género hace referencia a la brecha de género total teniendo en cuenta empleos directos e indirectos. Se calcula restando la suma de todos los puestos de trabajo directos e indirectos ocupados por hombres dividido por todos los puestos de trabajo ocupados por hombres a la suma de todos los puestos de trabajo directos o indirectos ocupados por mujeres dividido por todos los puestos de trabajo ocupados por mujeres anualmente entre 2010 y 2020.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE.
Gráfico 2.6. Las variaciones en el empleo femenino en el sector exportador se deben a cambios en la intensidad exportadora
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Nota: Variaciones en el empleo femenino directo incorporado en las exportaciones brutas en promedio en los siete países de América Latina (2010- 2019). La expresión «variación en términos reales» hace referencia a la variación porcentual del empleo femenino integrado en las exportaciones brutas ente 2010 y 2019. Esa variación engloba la «variación en la intensidad de mujeres», que representa la variación del número de trabajadoras en cada sector, y la «variación de la intensidad del empleo vinculado a la exportación», que hace referencia a la variación porcentual del empleo integrado en las exportaciones brutas en cada sector. Las industrias manufactureras incluyen los sectores de la alimentación, los productos textiles y los productos de la madera; la distribución engloba el comercio, el transporte, la hostelería y los servicios de alimentación; los servicios públicos comprenden la Administración pública, la defensa, la educación y la sanidad, y la categoría Otros servicios abarca el arte, el entretenimiento, los servicios personales, la actividad de los hogares como empleadores y la actividad de los hogares para autoconsumo. En la Tabla 2.A.1. que consta en el Anexo se recoge una descripción más detallada de cada sector.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE combinada con Comercio en Valor Agregado (TiVA).
2.3. Competencias, empleo y comercio
Copiar enlace a 2.3. Competencias, empleo y comercioEl nivel de competencias determina de forma significativa las oportunidades laborales, el salario y la calidad del trabajo. Dado que, por lo general, los trabajos del ámbito del comercio suelen estar mejor retribuidos y requieren una mayor productividad, las competencias —en este caso, por el nivel de estudios— pueden ser de gran importancia6. En general, los siete países analizados presentan un patrón de altos porcentajes de trabajadores poco cualificados en el sector primario (agricultura), altos porcentajes de trabajadores con una cualificación media en el sector secundario (industrias relacionadas con la fabricación) y altos porcentajes de trabajadores altamente cualificados en el sector terciario (industrias relacionadas con los servicios), con la excepción de los servicios de distribución, con un gran número de trabajadores con cualificación media (Anexo Gráfico 2.A.1).
Las mujeres suelen trabajar en sectores relacionados con los servicios, copados por trabajadores altamente cualificados. Por consiguiente, el porcentaje de empleo femenino se correlaciona de manera positiva con el empleo de alta cualificación (Gráfico 2.7). Sin embargo, esta relación es fundamentalmente cierta en los servicios públicos, en los que existe una elevada proporción tanto de trabajadores como de trabajadoras altamente cualificados. Los sectores en los que se requiere una alta cualificación en los que trabajan las mujeres, como los servicios públicos, la salud y la educación, suelen estar menos vinculados al comercio.
Gráfico 2.7. Porcentaje de mujeres en el empleo total y proporción de trabajadores altamente cualificados
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Nota: Porcentaje de empleo femenino y empleo altamente cualificado en 2019. Los colores representan sectores y las formas países. Las industrias manufactureras incluyen los sectores de la alimentación, los productos textiles y los productos de la madera; la distribución engloba el comercio mayorista y minorista, el transporte, la hostelería y los servicios de alimentación; los servicios públicos comprenden la Administración pública, la defensa, la educación y la sanidad, y la categoría Otros servicios abarca el arte, el entretenimiento, los servicios personales, la actividad de los hogares como empleadores y la actividad de los hogares para autoconsumo. En la Tabla 2.A.1. que consta en el Anexo se recoge una descripción más detallada de cada sector.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE.
En general, se aprecia una correlación negativa entre el porcentaje de trabajadores altamente cualificados en un determinado sector y el porcentaje de empleo integrado en las exportaciones brutas en ese sector (Gráfico 2.8). Ello refleja que los sectores con mayor concentración de mano de obra altamente cualificada que, como se ha señalado anteriormente, son fundamentalmente sectores de servicios, emplean a menos personas para realizar trabajos orientados a la exportación. Es importante señalar que existe un valor atípico en el Gráfico 2.7, a saber, la categoría «otros servicios». Esa categoría cuenta con una baja proporción de trabajadores altamente cualificados pero elevadas cuotas de empleo femenino. Tales servicios comprenden el cuidado personal, el cuidado de mascotas, niños y ancianos, el arte, el entretenimiento, la actividad de los hogares como empleadores y la actividad de los hogares para autoconsumo. Esos servicios, además de que rara vez se comercializan, suelen ser cara al público, lo cual incrementó el impacto de la pandemia de COVID-19 para las mujeres.
Algunos datos extraídos del TLC Chile-México ponen de manifiesto que la aplicación del TLC supuso un incremento del 8,8% en el empleo de las mujeres en trabajos altamente cualificados, así como del trabajo y de la productividad general (del 2,6% y el 5,7%, respectivamente) (Banerjee, Castro Penarrieta and Chakraborty, 2022[17]). Ello apunta hacia un potencial aumento de la demanda de trabajo cualificado debido a la intensificación del comercio, que quedó cubierto por trabajadoras cualificadas.
Gráfico 2.8. Proporción de trabajadores altamente cualificados e intensidad del empleo al servicio de la exportación
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Nota: Intensidad del empleo al servicio de la exportación y empleo altamente cualificado en 2019. Las industrias manufactureras incluyen los sectores de la alimentación, los productos textiles y los productos de la madera; la distribución engloba el comercio mayorista y minorista, el transporte, la hostelería y los servicios de alimentación; los servicios públicos comprenden la Administración pública, la defensa, la educación y la sanidad, y la categoría Otros servicios abarca el arte, el entretenimiento, los servicios personales, la actividad de los hogares como empleadores y la actividad de los hogares para autoconsumo. En la Tabla 2.A.1. que consta en el Anexo se recoge una descripción más detallada de cada sector.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE combinada con Comercio en Valor Agregado (TiVA).
2.4. La mujer en el trabajo: contexto normativo y convenciones sociales
Copiar enlace a 2.4. La mujer en el trabajo: contexto normativo y convenciones socialesEl contexto normativo en el que las mujeres desarrollan su actividad, al igual que las convenciones sociales, influyen en su capacidad para participar plenamente en la población activa y en los empleos mejor remunerados, como los relacionados con el comercio. Entre las normas que repercuten especialmente en la capacidad de las mujeres para competir en los mercados de trabajo se incluyen la exigencia explícita de igualdad de retribución por el mismo trabajo, la aplicación de la legislación sobre acoso sexual y los obstáculos a la participación de las mujeres en determinadas profesiones y lugares de trabajo. En Colombia y México, no existe una legislación explícita que obligue a las empresas a abonar el mismo salario por un mismo trabajo (World Bank, 2023[18]). La brecha salarial de género implica que las mujeres tengan menos acceso a los recursos y, por tanto, menos oportunidades para crear su propia empresa (sección 2.4). También significa que las mujeres tienden a estar más cerca del umbral de la pobreza que los hombres (Sección 2.3).
En Argentina y Colombia no existen sanciones civiles o penales por cometer actos de acoso sexual en el lugar de trabajo (World Bank, 2023[18]). En consecuencia, las mujeres pueden ser más vulnerables a estos comportamientos en esos países y disponen de menos recursos en caso de acoso sexual.
En Argentina, las mujeres no tienen permitido ejercer determinadas profesiones. Entre ellas se incluye la carga y descarga de navíos, trabajar en canteras o trabajos subterráneos, la carga o descarga por medio de grúas o cabrias y trabajar como maquinistas7. Esa circunstancia resulta particularmente relevante, toda vez que Argentina ha firmado la Iniciativa Conjunta sobre la Reglamentación Nacional en el Ámbito de los Servicios de la OMC, que incluye una disposición que prohíbe la discriminación entre hombres y mujeres proveedores de servicios, y algunas de esas profesionales podrían clasificarse como servicios.
Procede señalar que algunos países de América Latina han adoptado recientemente medidas que constituyen una evolución en positivo hacia la protección y apoyo de las mujeres en el lugar de trabajo. Por ejemplo, el 3 de julio de 2023, Brasil promulgó la Ley n.º 14.611 que prevé la igualdad de retribución para hombres y mujeres que desarrollen un trabajo de igual valor o que desempeñen la misma función. Esa Ley establece mecanismos nuevos para la transparencia salarial y la supervisión, además de incrementar las sanciones para las empresas que no respeten sus normas. En Chile, el 1 de agosto de 2024 entró en vigor la Ley Karin que prohíbe el acoso sexual en el lugar de trabajo.
La legislación laboral de Perú es la que refleja una mayor igualdad entre los géneros de entre los siete países de países de América Latina objeto de estudio. En Perú, la discriminación en el trabajo por razón de género es ilegal, al igual que el despido de trabajadoras embarazadas. La legislación peruana impone la igualdad de retribución por un trabajo de igual valor y veta el acoso sexual en el trabajo, imponiendo sanciones en caso de incumplimiento. La normativa de Perú también prohíbe la discriminación en el acceso al crédito sobre la base del género y tanto hombres como mujeres tienen derechos similares a la hora de registrar una empresa, firmar un contrato o abrir una cuenta bancaria. Las mujeres y los hombres disponen de derechos análogos en materia de propiedad de bienes inmuebles y derechos hereditarios (World Bank, 2023[18]). Además, se ha instaurado una baja por paternidad obligatoria de 10 días, que puede ampliarse hasta los 30 cuando existan motivos de salud especiales.
La posibilidad de que las mujeres asuman puestos de liderazgo y se realicen en el lugar de trabajo también se ve obstaculizada por las normas, valores y percepciones sociales, incluidas las de las propias mujeres. Conforme a la Encuesta Mundial de Valores más reciente (Haerpfer et al., 2022[19])8, dos de cada diez personas en México afirman que los hombres son mejores ejecutivos exclusivamente debido a su género. El veintiocho por ciento (28%) de los chilenos creen que cuando existe déficit de trabajos, los hombres deberían tener más derecho a un trabajo que las mujeres, frente a un 5% de los estadounidenses, un 12% de los argentinos, un 19% de los brasileños, un 25% de los mexicanos y un 26% de los peruanos. Más de la mitad de los mexicanos y brasileños consideran que, cuando las madres tienen un trabajo remunerado, sus hijos sufren, en comparación con el 48% de los chilenos, el 44% de los peruanos y el 20% de los estadounidenses. Más de la mitad de los mexicanos opinan que el hecho de que una mujer gane más que su marido generará problemas sin lugar a dudas, en comparación con el 36% de los brasileños, el 35% de los chilenos, el 26% de los peruanos, el 18% de los argentinos, y el 9% de los estadounidenses. Uno de cada cinco mexicanos asevera que es más importante para un hombre que para una mujer tener estudios universitarios, el doble que en Estados Unidos o Brasil. Además, muchas de estas percepciones no han perdido intensidad desde que se realizó una encuesta similar en 2012, sino que en algunos casos la han ganado.
Una convención social que impide que las mujeres lleven a cabo un trabajo remunerado es la cantidad de trabajo no remunerado que realizan, incluido el trabajo doméstico y el cuidado de niños y ancianos. En muchos países de América Latina, las mujeres realizan al menos el doble de trabajo no remunerado que los hombres (Gráfico 2.9). Cuando las mujeres realizan una parte significativa de trabajo no remunerado, disponen de menos horas para trabajar en empleos retribuidos, buscar trabajo y ampliar sus redes para incrementar expectativas de trabajo futuro.
Gráfico 2.9. Trabajo retribuido y no retribuido realizado por hombres y mujeres
Copiar enlace a Gráfico 2.9. Trabajo retribuido y no retribuido realizado por hombres y mujeres15 años o más, horas semanales
Fuente: ECLAC, Observatorio de igualdad de género de América Latina y el Caribe (https://oig.cepal.org/es).
2.5. Trabajo informal
Copiar enlace a 2.5. Trabajo informalEs importante destacar que el análisis expuesto se refiere específicamente a los trabajos que pertenecen al sector formal, bien entendido que, en América Latina, gran parte de los empleos se integran en la economía informal9. La OIT estima que, desde 2020, cuatro de cada cinco puestos de trabajo creados para mujeres, y dos de cada tres puestos de trabajo creados para hombres, forman parte de la economía informal10. Una encuesta realizada en 2022 en México muestra que, de los 57 millones de personas que conforman la población activa, el 44% trabaja en el sector formal, mientras que el 56% restante está empleado en la economía informal en México. El trabajo informal parece estar repartido de manera similar entre hombres y mujeres, con un 56% de las mujeres (unos 13 millones) que trabajan en la economía informal y un 44% (aproximadamente 10 millones) en la economía formal11. En Perú, se estima que cerca del 75% de las mujeres y el 65% de los hombres trabajan en la economía informal (PromPerú, 2023[20]). En Colombia, una encuesta reveló que el 49% de los trabajadores informales son mujeres12. Las cifras son parecidas o incluso superiores en muchos otros países de América Latina. Dado el gran peso del sector informal y de su papel esencial en el funcionamiento de esas economías, es probable que el carácter informal de las actividades desempeñe un papel importante en la configuración de los efectos agregados y distributivos del comercio.
Las mujeres con empleos en la economía informal ganan menos, trabajan en peores condiciones sin redes de seguridad y es posible que se enfrenten a mayores niveles de violencia, acoso y discriminación. En Perú, por ejemplo, donde el 95% de las empleadas domésticas son mujeres, menos del 5% están cubiertas por prestaciones por desempleo y más del 85% no están adscritas a un sistema de pensiones. Las mujeres migrantes, incluidas muchas refugiadas venezolanas, se enfrentan a mayores riesgos debido a su estatuto marginal y su acceso limitado a la asistencia social, lo cual incrementa su vulnerabilidad frente a la explotación y los abusos13. La situación resulta igualmente dura para las mujeres indígenas de las zonas rurales, sobre todo en la Amazonia, donde las barreras de acceso a la sanidad, los retos lingüísticos y unas infraestructuras inadecuadas exacerban su vulnerabilidad14.
La economía informal no ha acaparado mucha atención en los estudios teóricos y empíricos del comercio internacional, pero anteriores investigaciones han puesto de manifiesto la importancia de la normativa laboral y de otro tipo como vector del tamaño de la economía informal en los países de América Latina (Heckmann and Pagés, 2000[21]). Además, a medida que las empresas crecen, tienen a formalizarse, al resultar más visibles para las autoridades locales, lo cual puede acarrear mayores multas y el riesgo de cierre. Dado que el comercio requiere financiamiento adicional (a menudo exterior) y obliga a las empresas a iniciar formalmente procedimientos administrativos tanto en la frontera como con sus clientes, por ejemplo, a emitir recibos fiscales a sus clientes, las empresas que pretenden dedicarse al comercio tienden hacia la formalización. Ello puede resultar positivo para las mujeres que trabajan para esas empresas. En el capítulo relativo a las mujeres empresarias se ahonda en la relación entre comercio y formalización.
Bibliografía
[17] Banerjee, U., L. Castro Penarrieta and P. Chakraborty (2022), Can Trade Policy Change Gender Equality? Evidence from Chile, https://doi.org/10.2139/ssrn.4106545.
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[6] Heckl, P. (2024), “Import Shocks and Gendered Labor Market Responses: Evidence from Mexico”, Labour Economics, Vol. 88, https://doi.org/10.1016/j.labeco.2024.102536.
[21] Heckmann, J. and C. Pagés (2000), The Cost of Job Security Regulation: Evidence from Latin American Labor Markets, https://doi.org/10.3386/w7773.
[9] Horvát, P., C. Webb and N. Yamano (2020), “Measuring employment in global value chains”, OECD Science, Technology and Industry Working Papers, No. 2020/01, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/00f7d7db-en.
[12] Korinek, J., E. Moïsé and J. Tange (2021), Trade and Gender: A Framework of Analysis, OECD Publishing, https://doi.org/10.1787/6db59d80-en.
[11] Ministério da Indústria Comércio Exterior e Serviços (2023), Mulheres no Comércio Exterior: Uma Análise para o Brasil, https://www.gov.br/mdic/pt-br/assuntos/comercio-exterior/estatisticas/outras-estatisticas-de-comercio-exterior-1/mulheres_comercio_exterior_uma_analise_para_o_brasil.pdf.
[14] OECD (2023), OECD Economic Surveys: Costa Rica 2023, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/8e8171b0-en.
[10] OECD (2022), OECD Economic Surveys: Colombia 2022, OECD Publishing, https://doi.org/10.1787/04bf9377-en.
[13] OECD (2022), Trade and Gender Review of New Zealand, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/923576ea-en.
[16] OECD (2018), OECD Economic Surveys: Chile 2018, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/eco_surveys-chl-2018-en.
[15] OECD (2018), OECD Economic Surveys: Costa Rica 2018, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/eco_surveys-cri-2018-en.
[7] Paz, L. (2021), “The effects of Chinese imports on female workers in the Brazilian manufacturing sector”, Journal of Development Studies, Vol. 57/5, pp. 807-823.
[20] PromPerú (2023), Evaluación de Género en el sector exportador, https://hdl.handle.net/20.500.14152/5865.
[18] World Bank (2023), Women, Business and the Law, World Bank, https://doi.org/10.1596/978-1-4648-1944-5.
[1] World Bank and World Trade Organisation (2020), Women and Trade: The Role of Trade in Promoting Women’s Equality, World Bank and World Trade Organisation, Washington D.C.
Anexo 2.A. Servicios para el comercio y empleo: Contexto en siete países seleccionados de América Latina
Copiar enlace a Anexo 2.A. Servicios para el comercio y empleo: Contexto en siete países seleccionados de América LatinaAnexo Gráfico 2.A.1. Niveles de exportaciones brutas de países de América Latina, 2018
Copiar enlace a Anexo Gráfico 2.A.1. Niveles de exportaciones brutas de países de América Latina, 2018Países miembros y países candidatos a la OCDE
Nota: Niveles de exportaciones brutas (2019). Las industrias manufactureras incluyen los sectores de la alimentación, los productos textiles y los productos de la madera; la distribución engloba el comercio, el transporte, la hostelería y los servicios de alimentación; los servicios públicos comprenden la Administración pública, la defensa, la educación y la sanidad, y la categoría Otros servicios abarca el arte, el entretenimiento, los servicios personales, la actividad de los hogares como empleadores y la actividad de los hogares para autoconsumo. En la Tabla 2.A.1. que consta en el Anexo se recoge una descripción más detallada de cada sector.
Fuente: Base de datos de Comercio en Valor Agregado (TiVA) de la OCDE.
Anexo Gráfico 2.A.2. Los sectores de la distribución y los servicios son los mayores empleadores
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Nota: Empleos totales por sector (2019). Las industrias manufactureras incluyen los sectores de la alimentación, los productos textiles y los productos de la madera; la distribución engloba el comercio mayorista y minorista, el transporte, la hostelería y los servicios de alimentación; los servicios públicos comprenden la Administración pública, la defensa, la educación y la sanidad, y la categoría Otros servicios abarca el arte, el entretenimiento, los servicios personales, la actividad de los hogares como empleadores y la actividad de los hogares para autoconsumo. En la Tabla 2.A.1. que consta en el Anexo se recoge una descripción más detallada de cada sector.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE combinada con Comercio en Valor Agregado (TiVA).
Anexo Tabla 2.A.1. Descripciones de los sectores
Copiar enlace a Anexo Tabla 2.A.1. Descripciones de los sectores|
Código CIIU |
Sector |
Descripción |
|---|---|---|
|
D01T03 |
Agricultura |
Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca |
|
D10T33X |
Industrias manufactureras |
Productos alimenticios, textiles y de la madera |
|
D19T25 |
Materiales |
Fabricación de materiales |
|
D26T30 |
Maquinaria |
Maquinaria y equipos |
|
D45T56 |
Distribución |
Comercio, transporte, hostelería y servicios de alimentación |
|
D58T63 |
Comunicación |
Información y comunicación |
|
D64T66 |
Finanzas |
Finanzas y actividades aseguradoras |
|
D68T82 |
Sector inmobiliario |
Actividades inmobiliarias, de alquiler y empresariales |
|
D84T88 |
Servicios públicos |
Administración pública, defensa, educación y sanidad |
|
D90T98 |
Otros servicios |
Arte, entretenimiento, servicios personales, actividad de los hogares como empleadores y actividad de los hogares para autoconsumo |
Nota: Clasificación por sectores empleada en la base de datos TiM por características.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE combinada con Comercio en Valor Agregado (TiVA).
Anexo Gráfico 2.A.3. Nivel educativo de los trabajadores por sector
Copiar enlace a Anexo Gráfico 2.A.3. Nivel educativo de los trabajadores por sector
Nota: Niveles educativos por sector (2019). Las industrias manufactureras incluyen los sectores de la alimentación, los productos textiles y los productos de la madera; la distribución engloba el comercio mayorista y minorista, el transporte, la hostelería y los servicios de alimentación; los servicios públicos comprenden la Administración pública, la defensa, la educación y la sanidad, y la categoría Otros servicios abarca el arte, el entretenimiento, los servicios personales, la actividad de los hogares como empleadores y la actividad de los hogares para autoconsumo. En la Tabla 2.A.1. que consta en el Anexo se recoge una descripción más detallada de cada sector.
Fuente: Comercio y Empleo (TiM) por características de la OCDE combinada con Comercio en Valor Agregado (TiVA).
Notas
Copiar enlace a Notas← 1. Existen varias razones por las que cabe esperar que el comercio produzca efectos específicos en función del género: i) el comercio intensifica el nivel de competencia al que se enfrentan las empresas nacionales, lo que, en teoría, reduce la posibilidad de que las empresas apliquen prácticas discriminatorias a la hora de contratar (Becker, 1957[22]) (Black, 2004[23]); ii) el comercio puede impulsar cambios técnicos y las mejoras en tecnología pueden incrementar la posibilidad de intercambiar a trabajadores femeninos y masculinos, sobre todo cuando se requiere menos fuerza física; iii) la globalización da lugar a la reasignación de los factores de producción de manera que si las trabajadoras y los trabajadores no son perfectamente sustituibles o trabajan en distintos sectores y empleos, les afectará de manera distinta.
← 2. El empleo directo integrado en las exportaciones brutas se refiere al empleo en un sector específico dirigido a la producción de bienes y servicios exportados por esa misma industria. El empleo indirecto integrado en las exportaciones brutas se refiere a los empleados que trabajan en sectores anteriores que contribuyen a otros en los que posteriormente se exporta el producto final. Por ejemplo, si una empresa exportadora del sector de la maquinaria contrata los servicios de una empresa de TI, los trabajadores de la empresa de TI constituirán empleos indirectos integrados en las exportaciones del sector de la maquinaria.
← 3. Estos resultados se asemejan a los obtenidos con respecto a Brasil en un estudio en el que se utilizó una metodología alternativa, donde la representación de las mujeres en empleos relacionados con el comercio es inferior a su participación en el mercado laboral en general: el 29% de los puestos de trabajo de las empresas exportadoras brasileñas están cubiertos por mujeres, en comparación con la representación de las mujeres en la población activa, que supone el 40 % (Ministério da Indústria Comércio Exterior e Serviços, 2023[11]).
← 4. Un estudio sobre las repercusiones del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) reveló que dicho Tratado había beneficiado a las mujeres que trabajan en actividades orientadas a la exportación. Los sectores en los que tradicionalmente trabajan las mujeres se expandieron debido al aumento de las exportaciones, y el mayor comercio incrementó la demanda de trabajadores cualificados, sobre todo de mujeres. Además, la aplicación del acuerdo comercial redujo las diferencias salariales entre hombres y mujeres (Ernesto Aguayo-Tellez, 2010[2]).
← 5. Los servicios de distribución engloban el comercio mayorista y minorista, el transporte, la hostelería y los servicios de alimentación.
← 6. En la base de datos TiM por características, las competencias basadas en el nivel educativo de los trabajadores se clasifican en tres categorías: los trabajadores poco cualificados son aquellos que no han superado la educación primaria, que han completado la educación primaria o que han finalizado la educación secundaria baja; los trabajadores de cualificación media son aquellos que han alcanzado la educación secundaria alta o la educación postsecundaria no terciaria, y los trabajadores altamente cualificados son aquellos que han obtenido un título de educación terciaria (Clasificación CINE 2011).
← 7. Capítulo II de la Ley n.º 11.317 trabajo de las mujeres y los niños, http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/190000-194999/194070/norma.htm.
← 8. Los datos de la mayor parte de países de América Latina hacen referencia a 2018.
← 9. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la economía informal se define como «todas las actividades económicas realizadas por los trabajadores y unidades económicas que no están cubiertos o que están insuficientemente cubiertos —en la legislación o en la práctica— por acuerdos formales» (FEM Informe Global sobre Brecha de Género, 2023).
← 10. Foro Económico Mundial, «Informe Global sobre la Brecha de Género 2023» (20 de junio de 2023). https://www.weforum.org/publications/global-gender-gap-report-2023/in-full/gender-gaps-in-the-workforce/, consultado el 11 de febrero de 2024.
← 11. Liliana Ruiz y Paola Pereznieto, «Mujeres en el mercado laboral formal e informal en México» (2022), Programa Work and Opportunities for Women (WOW), https://assets.publishing.service.gov.uk/media/63da97548fa8f5188353833d/Query-70-Women-Informal-México.pdf, consultado el 9 de febrero de 2024.
← 12. Angélica María Cossio Téllez, «Women have more disadvantages than men in informal work scenarios» (2021) Periódico Universidad Nacional de Colombia (UNAL), https://periodico.unal.edu.co/articulos/women-have-more-disadvantages-than-men-in-informal-work-scenarios/.
← 13. Enrique Gómez Ramírez con miembros del Gabinete de Cecilia Handeland del Servicio de Estudios, «The informal economy and coronavirus in Latin America» (2021) Servicio de Estudios del Parlamento Europeo. https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/BRIE/2021/690587/EPRS_BRI(2021)690587_EN.pdf, consultado el 13 de febrero de 2024.
← 14. Enrique Gómez Ramírez con miembros del Gabinete de Cecilia Handeland del Servicio de Estudios, «The informal economy and coronavirus in Latin America» (2021) Servicio de Estudios del Parlamento Europeo, 7 https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/BRIE/2021/690587/EPRS_BRI(2021)690587_EN.pdf, consultado el 13 de febrero de 2024.