El comercio afecta de distinta manera a los hogares en función de su exposición a las variaciones de los precios de los bienes y servicios que consumen derivadas del comercio y de la proporción de gasto del hogar que se destina a tales bienes y servicios. En este capítulo se examina el impacto de una simulación arancelaria básica e hipotética en la que los siete países de América Latina objeto del presente Estudio aplican un arancel del 25% a todos los bienes y servicios importados de todos sus socios comerciales. Si el incremento de los precios derivado del comercio reflejado en el modelo se concentra en aquellos bienes y servicios que son consumidos mayoritariamente por hogares con ingresos bajos o encabezados por mujeres, por ejemplo, podrían agravarse las desigualdades basadas en los ingresos o en el género.
Estudio sobre comercio y género en América Latina
4. Mujeres consumidoras
Copiar enlace a 4. Mujeres consumidorasResumen
En este capítulo se examinan las repercusiones del comercio en los hogares y, en la medida de lo posible, en las mujeres de esos hogares. Según el marco descrito en (Luu et al., 2020[1])1, en este análisis se emplea el modelo METRO de equilibrio general computable de la OCDE (OECD, 2023[2]) para examinar en qué medida están expuestos los distintos hogares a las variaciones de los precios al consumo derivadas del comercio debido a cambios en la política comercial2. Se ha realizado una simulación arancelaria básica e hipotética en la que los siete países de América Latina examinados incrementan de forma simultánea el arancel aplicado a todos los bienes y servicios importados de todos sus socios comerciales hasta el 25%3,4. La correspondiente variación de los precios al consumo de las materias primas del modelo se vincula a continuación a datos sobre gasto obtenidos en encuestas nacionales a los hogares5, que proporcionan información detallada de distintos grupos socioeconómicos. Vincular los resultados del modelo con datos de la encuesta a los hogares permite comparar la exposición, representada por los cambios en el poder adquisitivo, con respecto a las distintas características de los hogares, como nivel de ingresos y, en su caso, el género del cabeza de familia.
Es posible que las repercusiones en función del tipo de hogar no sean uniformes, pues la exposición de los hogares a cambios de política motivados por el comercio dependerá de las variaciones de los productos y servicios que consuman y de la proporción del gasto del hogar dedicada a esos bienes y servicios. Si el incremento de los precios se concentra en bienes y servicios que son consumidos mayoritariamente por hogares con ingresos bajos o encabezados por mujeres, por ejemplo, las variaciones de precios derivadas del comercio podrían agravar las desigualdades basadas en los ingresos o en el género.
Esta simulación se centra en la exposición de los hogares. Es preciso tener en cuenta que existen ciertas limitaciones de tipo metodológico. Este planteamiento, que vincula los resultados del modelo a las encuestas a los hogares a través de las variaciones de precios no tiene plenamente en cuenta las eventuales reacciones, como que los hogares ajusten sus patrones de consumo en respuesta a variaciones en los precios y los ingresos6. Además, el análisis se centra principalmente en la exposición de los hogares en su calidad de consumidores y no capta plenamente los efectos de la asistencia social. De esta manera, no tiene en cuenta el hecho de que las variaciones de ingresos puede variar en función de los tipos de hogares, en particular cuando los efectos específicos a un sector de la política afectan de manera desproporcionada a los ingresos generados por un determinado sector.
4.1. Aranceles en América Latina
Copiar enlace a 4.1. Aranceles en América LatinaEn la simulación se incrementan los aranceles hasta el 25%, de manera que la magnitud del choque arancelario se relaciona con los aranceles efectivamente aplicados7 (en este caso, los tipos de arancel) en el modelo,8 entre los países de América Latina objeto del análisis. En promedio, los aranceles que se aplican a los bienes son bajos (del 3,3% en el sector de los bienes), pero la escala de tipos arancelarios es amplia en la mayoría de los países salvo Perú y Chile (Anexo Gráfico 4.1.1). En promedio, Brasil y Argentina tienen los aranceles más altos, de un 8,7% y de un 7,7% respectivamente (Tabla 4.1). Chile y Perú registran los aranceles más bajos para los bienes (del 0,3% y del 0,7% respectivamente).
En la base de datos del modelo, los tipos que se aplican a los productos manufacturados en los siete países examinados eran, en promedio, ligeramente superiores al arancel medio de los productos agroalimentarios, principalmente debido a los elevados aranceles que aplican Brasil, Argentina y Colombia. En particular, las importaciones de textiles, ropa y productos del cuero soportan algunos de los aranceles más altos de los que se aplican a los bienes manufacturados en todos los países salvo Chile, donde los tipos arancelarios que se aplican a los bienes son uniformes. Algunos productos agroalimentarios están sujetos a aranceles muy elevados en determinados países. Por ejemplo, el arroz que se importa a Colombia está sujeto a un arancel del 40% mientras que los productos lácteos, el arroz procesado y el azúcar en Costa Rica soportan aranceles del 25%, el 20% y el 15%, respectivamente.
Tabla 4.1. Aranceles medios ponderados por sectores y región
Copiar enlace a Tabla 4.1. Aranceles medios ponderados por sectores y regiónPorcentaje
|
|
BRA |
ARG |
COL |
CRI |
MEX |
PER |
CHL |
Total |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
Productos agroalimentarios |
5,5 |
3,5 |
3,6 |
4,1 |
1,7 |
0,1 |
0,3 |
2,5 |
|
Agricultura |
2,8 |
0,7 |
4,6 |
2,2 |
0,4 |
0,0 |
0,3 |
1,3 |
|
Alimentación |
7,0 |
6,2 |
2,9 |
5,1 |
2,5 |
0,2 |
0,3 |
3,1 |
|
Extracción |
0,1 |
0,1 |
0,9 |
0,4 |
0,0 |
0,0 |
0,6 |
0,1 |
|
Manufactura |
9,5 |
8,6 |
4,2 |
1,1 |
1,0 |
0,9 |
0,3 |
3,5 |
|
Manufactura básica |
8,0 |
7,5 |
3,4 |
1,3 |
1,2 |
1,2 |
0,4 |
3,4 |
|
Manufactura avanzada |
11,1 |
9,3 |
5,1 |
0,9 |
0,9 |
0,5 |
0,2 |
3,6 |
|
Servicios |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
|
General (bienes y servicios) |
6,3 |
5,8 |
3,1 |
1,2 |
0,9 |
0,6 |
0,3 |
2,7 |
|
General (Bienes) |
8,7 |
7,7 |
4,1 |
1,5 |
1,0 |
0,7 |
0,3 |
3,3 |
Nota: La tabla muestra el promedio ponderado (valor) comercial de los aranceles ad valorem. No se muestran algunos aranceles específicos, que tampoco se ven afectados por el análisis. La alimentación incluye: productos a base de carne bovina, productos cárnicos n.c.o.p.; aceites y grasas vegetales; productos lácteos; arroz procesado; azúcar; productos alimenticios n.c.o.p.; bebidas y productos del tabaco. La manufactura avanzada engloba: computadoras y dispositivos electrónicos y ópticos; maquinaria y equipos eléctricos n.c.o.p., vehículos de motor y sus piezas; equipos de transporte n.c.o.p. Para una lista completa de los sectores cubiertos por el modelo véase https://www.gtap.agecon.purdue.edu/databases/v11/v11_sectors.aspx.
Fuente: Modelo METRO, año de referencia 2017.
En promedio, la comida importada está sujeta a una tributación del 3,1%, mientras que el arancel sobre los productos agrícolas es del 1,3%, con ciertas variaciones en función del país. En Brasil, Argentina, Costa Rica y México, los alimentos importados están sujetos a una tributación efectiva más alta que los productos agrícolas básicos. Los bienes manufacturados importados están gravados al 3,5%, correspondiendo el tipo impositivo medio más alto aplicado en la región a Brasil, Argentina y Colombia. Además, esos países aplican un tipo impositivo superior a los bienes manufacturados avanzados, como computadoras y dispositivos electrónicos, que a los productos manufacturados básicos.
Los servicios constituyen una parte sustancial del consumo de los hogares, representando entre un 44% y un 67% en los siete países analizados. Los servicios no están sujetos a aranceles. Por lo general, los servicios se prestan a nivel nacional, aunque existen ciertas excepciones, tales como, por ejemplo, el alojamiento y los servicios de alimentación o los servicios financieros y las comunicaciones, que también representan una parte relativamente importante del consumo de los hogares. Otros servicios que se importan en gran medida son el transporte aéreo, la construcción y los servicios empresariales, pero esos sectores no representan una gran parte del consumo de los hogares.
La imposición de un arancel a un tipo del 25% en la simulación básica da lugar a un incremento más acusado de los aranceles en todos los sectores en regiones que inicialmente registran aranceles más bajos. Por ejemplo, los aranceles básicos que se aplican en Brasil y Argentina en los sectores agroalimentario y manufacturero son superiores y no uniformes, en comparación con otras regiones, lo que da lugar a una mayor variación del tamaño del incremento del tipo arancelario que se aplica en la simulación. En cambio, la mayor parte de los sectores de Chile y Perú experimentan un incremento de 25 puntos porcentuales de los aranceles. Algunos sectores en Colombia, Costa Rica, y México también experimentan incrementos arancelarios significativos, aunque no tantos como en Chile y Perú.
4.2. Efectos de los choques arancelarios en los precios
Copiar enlace a 4.2. Efectos de los choques arancelarios en los preciosLa reacción de los precios a las subidas arancelarias dependerá de la medida en que se recurra a la importación para cubrir la demanda en el sector y de la facilidad con la que se puedan sustituir las importaciones mediante la producción nacional en la región. En general, las subidas arancelarias dan lugar a un aumento de los precios de las materias primas en la simulación, siendo los sectores sujetos a mayores subidas de aranceles y, en particular, los que registran mayores cuotas de importaciones, los que experimentan mayores incrementos del precio.
En todos los sectores de los distintos países se aprecian patrones comunes al margen del perfil arancelario del país. En promedio, los productos manufacturados registran un mayor incremento de los precios en comparación con cualquier otro sector (por ejemplo, el agroalimentario, el extractivo y los servicios). Este resultado no resulta sorprendente, dado que muchas cadenas de suministro de productos manufacturados están muy internacionalizadas, de manera que son particularmente vulnerables a los aranceles aplicados a los insumos que pueden repercutir posteriormente en los costos de producción. Además, muchos consumidores de América Latina acuden en gran medida a los mercados internacionales para abastecerse de bienes manufacturados. Por ejemplo, en Costa Rica, prácticamente todos los productos de manufactura avanzada que consumen los hogares, como los dispositivos electrónicos, la maquinaria y los vehículos, son importados (un 93,6% en promedio). En Chile, casi las tres cuartas partes de esos productos se obtienen del exterior, mientras que en México y Perú, la proporción es de, aproximadamente, el 43%. Brasil constituye una excepción, pues únicamente importa el 8,4% de sus bienes de manufactura avanzada.
El sector agroalimentario, por el contrario, registra algunas variaciones en cuanto a la dependencia de la importación en los distintos países objeto de examen. Brasil, uno de los mayores productores agrícolas del mundo, se abastece de productos agroalimentarios a nivel interno. No obstante, en Costa Rica, México y Chile, una parte significativa de los productos agroalimentarios que consumen los hogares es importada, oscilando la cuota de importación entre un 17% en México y un 25% en Chile. En consecuencia, en la simulación, los precios al consumo de los productos agroalimentarios en Costa Rica y Chile aumentan, en promedio, un 10% (Anexo Tabla 4.A.2) mientras que México registra un incremento comparativamente menor, a saber, del 6,6%.
En el marco de la simulación básica, el sector servicios se enfrenta a algunas de las mayores subidas de aranceles al incrementarse los aranceles iniciales de base iguales a cero9 hasta el 25%. Sin embargo, los consiguientes incrementos de precios de los servicios son inferiores a los registrados en otros sectores en los que se practica la misma subida de aranceles. La mayor parte de los servicios se producen y consumen a nivel nacional, por lo que se ven menos afectados por la subida arancelaria. Además, el modo de producción de los servicios los hace menos sensibles a cambios en los aranceles. Los principales insumos empleados en el sector servicios son el trabajo y el capital (valor agregado), más que los insumos intermedios que se ven más afectados por el incremento de los aranceles. Además, muchos de los insumos intermedios que se utilizan en el sector servicios proceden de ese mismo sector, limitando así aún más su exposición al choque arancelario. Existen varias excepciones. En determinados sectores del ámbito de los servicios, gran parte de la oferta procede de mercados internacionales, lo que da lugar a una reacción de los precios aún más fuerte. Por ejemplo, en promedio, una cuarta parte o más de la construcción, transporte marítimo, transporte aéreo, servicios empresariales y servicios de alojamiento y alimentación que consumen los hogares son importados. Sin embargo, al margen de los servicios de alojamiento y alimentación, la mayor parte de estos servicios representan una pequeña parte del consumo de los hogares (en promedio, menos del uno por ciento).
Por último, los sectores extractivos, que incluyen materias primas como el carbón, el gas natural y otros productos de la minería, suelen estar sujetos a niveles de tributación bajos. Por lo tanto, la simulación introduce incrementos arancelarios significativos en estos sectores, que provocan importantes subidas de precios. Aunque esos productos solo representan una pequeña proporción de los gastos de los hogares, el incremento de sus precios tiene efectos indirectos. En particular, la subida del costo de los insumos energéticos da posteriormente lugar a incrementos en los costos de producción de bienes fabricados a nivel nacional, que quedan reflejados en el modelo.
4.3. Exposición de los hogares a las variaciones de precios derivadas del comercio en función del nivel de ingresos
Copiar enlace a 4.3. Exposición de los hogares a las variaciones de precios derivadas del comercio en función del nivel de ingresosPara apreciar las repercusiones de la subida de aranceles con respecto los distintos tipos de hogares, las variaciones de los precios al consumo de la simulación del modelo para cada sector se han hecho corresponder con los datos disponibles de las encuestas a los hogares. Los datos de las encuestas a los hogares no solo registran el gasto por producto, sino también otra información de los hogares como los ingresos y, en algunos casos, el género del cabeza de familia. Vincular los resultados del modelo con los datos de la encuesta a los hogares permite realizar una apreciación de las repercusiones distributivas de las variaciones de los precios derivadas del comercio, recurriendo a los cambios en el poder adquisitivo 10 para medir la exposición de los hogares en su condición de consumidores. De los siete países analizados, las encuestas a los hogares relativas a Costa Rica, México, Perú y Chile contienen suficientes datos detallados para categorizar los hogares en deciles de ingresos (o quintiles, en el caso de Chile)11. En lo que respecta a Costa Rica, también se identifica el género del cabeza de familia, lo cual permite apreciar la exposición de los hogares encabezados por mujeres.
En los cuatro países, la proporción del gasto en productos difiere de un grupo de ingresos a otro (Gráfico 4.1). Los hogares con menores ingresos destinan una mayor parte de sus gastos a bienes esenciales como comida, transporte y bienes y servicios para el mantenimiento cotidiano del hogar, mientras que los hogares con mayores ingresos gastan más en bienes y servicios duraderos. Por ejemplo, los hogares pertenecientes al decil de ingresos más bajo destinan más del 40% de sus gastos a comida, frente al 17% de los hogares que pertenecen al decil superior en México. En Costa Rica, la alimentación representa el 33,7% del gasto de los hogares con ingresos más bajos, frente al escaso 12,6% que registra el grupo de mayores ingresos. En cambio, los hogares con ingresos más altos de los cuatro países gastan más en adquisición de vehículos, viajes y servicios de catering (lo cual podría incluir restaurantes) y terminales telefónicos, en comparación con los hogares con ingresos más bajos. Las diferencias en los patrones de gastos de los hogares en los distintos grupos significan que las variaciones de los precios pueden tener efectos distributivos.
En la simulación básica, los sectores con un mayor porcentaje de suministros importados, tales como computadoras y dispositivos electrónicos y ópticos, vehículos de motor y sus piezas y servicios empresariales —consumidos fundamentalmente por hogares de ingresos altos— experimentan algunos de los mayores incrementos de precio. En México, Chile y Perú prácticamente todas las computadoras y dispositivos electrónicos y ópticos que consumen los hogares son importados, lo que da lugar a un incremento del precio del 20%. Asimismo, los vehículos de motor y sus piezas, que suelen ser consumidos en mayor medida por los hogares con ingresos elevados, sufren un acusado incremento de los precios, sobre todo en Chile y Costa Rica, donde estos productos se obtienen principalmente del extranjero. En cambio, los productos agroalimentarios, que representan una mayor parte del gasto de los hogares con ingresos más bajos, solo registra incrementos de precios relativamente modestos, habida cuenta de que la mayor parte de los productos agroalimentarios se suministran internamente. Constituye una excepción la carne bovina en Chile, respecto de la cual dos tercios de la oferta procede del exterior, lo que provoca un incremento del precio del 15% en la simulación.
Como consecuencia de la subida de los aranceles, al medir la pérdida de poder adquisitivo conforme al enfoque de gasto, el poder adquisitivo de todos los grupos se reduce. Sin embargo, esa reducción es ligeramente superior para los hogares con ingresos más altos, pues tienden a consumir más productos importados (Gráfico 4.2). Por ejemplo, en México el poder adquisitivo se reduce en un 8,6% para todos los tipos de hogares. No obstante, el poder adquisitivo de los hogares incluidos en el decil de ingresos superior se ve reducido en un 9,6% mientras que, para los del decil inferior, su reducción representa el 8,0%, casi 2 puntos porcentuales menos. En otros países se aprecia un patrón similar en el que los hogares más ricos sufren una pérdida absoluta mayor, debido a su mayor gasto en vehículos, electrónica y servicios empresariales. Sin embargo, dado que los hogares con mayores ingresos destinan una proporción menor de sus ingresos al consumo, están en mejores condiciones para absorber su pérdida de poder adquisitivo.
Gráfico 4.1. Proporción del gasto en función de los ingresos (Encuesta a los hogares)
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Nota: Solo se incluyen sectores de la clasificación COICOP 1999 en el nivel de tres dígitos que representan al menos un 3,5% (un 4,5% en el caso de Perú y Costa Rica) del gasto total de los hogares de cualquier decil de ingresos.
Fuente: Encuestas a los hogares de los distintos países.
Gráfico 4.2. Variaciones del poder adquisitivo (PA) en función del gasto y de los ingresos
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Nota: El poder adquisitivo («PA») se calcula tanto sobre la base del consumo de un producto como porcentaje del gasto total (Gasto) como del consumo de un producto como porcentaje de los ingresos totales (Ingresos). Se utilizaron estimaciones de ingresos disponibles para calcular los cambios en el poder adquisitivo sobre la base de la proporción de los ingresos. Específicamente para México: ingresos reales; Perú: ingresos brutos; Chile: ingresos disponibles; y Costa Rica: ingresos monetarios brutos.
Fuente: Modelo METRO y encuestas a los hogares de los distintos países.
Cuando el poder adquisitivo se computa sobre la base de los ingresos totales, la pérdida es mucho más significativa para los hogares más pobres, porque gastan una mayor proporción de sus ingresos. En Perú, por ejemplo, los hogares más pobres experimentan una reducción del 20% de su poder adquisitivo, frente a tan solo el 9% que registran los hogares más ricos. En Chile y Costa Rica, los hogares con ingresos más bajos pierden casi, respectivamente, dos y tres veces el poder adquisitivo que pierden los hogares con mayores ingresos. En consecuencia, las variaciones de los precios derivadas del comercio tienen un efecto distributivo desigual, lo que agrava las desigualdades entre hogares12.
Recuadro 4.1. Hogares y empleo informal
Copiar enlace a Recuadro 4.1. Hogares y empleo informalSegún la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 61% de la población en edad de trabajar, aproximadamente 2 000 millones de personas en todo el mundo, realiza un trabajo informal, ya sea para empresas que no están inscritas o formalmente constituidas o sin un contrato formal, lo cual priva a los trabajadores del acceso a las prestaciones sociales o a las garantías legales (ILO, 2019[3]). Estas condiciones exponen a los trabajadores informales a un mayor conjunto de riesgos, desde la inestabilidad laboral a malas condiciones de trabajo, en comparación con sus homólogos del sector formal (OECD, 2019[4]). Esta falta de protección y estos mayores riesgos generan una mayor inseguridad económica para hogares ya vulnerables y con escasos recursos, cuando uno o varios de sus miembros trabajan en la economía informal.
En América Latina y el Caribe, el 54% de los trabajadores tienen un empleo informal (ILO, 2019[3]), aunque más del 70% de los hogares de los países de América Latina seleccionados cuentan con al menos un miembro que trabaja en el sector informal (OECD, 2019[4]). Además, los hogares que dependen del trabajo informal no están distribuidos de forma homogénea en los deciles de ingresos.
En Perú, el 78% de los hogares cuentan al menos con un miembro que se dedica a un trabajo informal, porcentaje que rebasa el 80% en los deciles de ingresos más bajos y que no llega a alcanzar el 60% en el decil más alto (Gráfico 4.3). Este patrón muestra de qué manera el empleo informal puede intensificar la vulnerabilidad de los hogares con ingresos bajos, haciéndolos particularmente susceptibles a los choques económicos y al incremento de los precios.
Gráfico 4.3. Más hogares con ingresos bajos cuentan con al menos un miembro que trabaja en el sector informal
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Fuente: Cálculo de los autores realizado sobre la base de la encuesta a los hogares relativa a Perú de 2022.
No obstante, las mujeres están sobrerrepresentadas en los empleos informales en América Latina y el Caribe (Berniell, Fernandez and Krutikova, 2024[5]), en particular, entre los rangos de ingresos medios-altos y bajos en los países de América Latina, donde la cuota de trabajo informal femenino es mayor que la masculina (Tabla 4.2). En los siete países examinados, Brasil es el único con un mayor porcentaje de informalidad entre hombres. Perú y México presentan la mayor brecha de género de los siete.
Según la OCDE (2019[4]), las mujeres que forman parte del sector informal suelen encarar condiciones de trabajo más precarias, jornadas más breves y salarios más bajos, siendo la brecha de género en ese sector incluso más marcada que en la economía formal. Esa sobrerrepresentación femenina en la economía informal no solo expone a las mujeres trabajadoras y a los hogares encabezados por mujeres a una mayor inseguridad económica, sino que además exacerba las desigualdades existentes.
Tabla 4.2. Porcentaje de empleo en el sector informal por género
Copiar enlace a Tabla 4.2. Porcentaje de empleo en el sector informal por género|
|
Países de América Latina seleccionados |
Promedio en toda la economía por grupo de ingresos |
||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
|
ARG |
BRA |
CHL |
CRI |
COL |
MEX |
PER |
Ingresos altos |
Ingresos medios-altos |
Ingresos bajos |
|
Hombres |
38,7 |
37,9 |
24,3 |
28,8 |
53,8 |
55,3 |
58,8 |
33,3 |
49,2 |
65,5 |
|
Mujeres |
39,7 |
33,8 |
25,6 |
32,0 |
55,0 |
61,0 |
71,1 |
32,7 |
51,4 |
69,1 |
Fuente: Berniell, Fernández y Krutikova (2024[5]).
4.4. Exposición de los hogares a la variación de los precios en función del género y de los ingresos
Copiar enlace a 4.4. Exposición de los hogares a la variación de los precios en función del género y de los ingresosEn 2022 se realizó un análisis similar con respecto a Nueva Zelanda para medir los efectos distributivos sobre distintos tipos de hogares del incremento de los aranceles de ese país hasta el 25% (OECD, 2022[6]). El estudio mostró que el tipo de hogar más expuesto es el compuesto por un solo progenitor con hijos dependientes, que en la mayoría de los casos está encabezado por una mujer. El estudio sobre Nueva Zelanda no pudo medir de manera explícita el impacto de las variaciones de precios derivadas del comercio en los hogares encabezados por mujeres debido a las limitaciones de los datos. En cambio, la encuesta a los hogares relativa a Costa Rica identifica los hogares encabezados por mujeres, lo que permite realizar una apreciación directa de la manera en que las variaciones de precios derivadas del comercio afectan a las mujeres y del alcance de cualquier diferencia relacionada con el género.
4.4.1. Examen de la distinta exposición en función del género del cabeza de familia
En Costa Rica, el 38,4% de los hogares están encabezados por mujeres13. Este porcentaje es superior a la mediana porcentual a escala mundial (28,0%), pero está en línea con la mediana proporcional (36,2%) de América Latina y el Caribe (ALC) (Saad et al., 2022[7]). Aunque, en general, la mayoría de los tipos de hogares encabezados por mujeres son hogares monoparentales con hijos, en la región de ALC un gran número de hogares encabezados por mujeres cuenta con la presencia de maridos, lo que no se traduce, no obstante, en una mayor riqueza. Con todo, las familias encabezadas por mujeres no están necesariamente en peor situación. Liu, Esteve y Treviño (2017[8]) descubrieron que, en muchos países de América Latina, incluida Costa Rica, el estado civil del cabeza de familia (es decir, soltero, divorciado, casado, pareja de hecho) era más revelador sobre las condiciones de vida14 del hogar que su género. Una vez tenidos en cuenta factores como el estado civil, la educación, el entorno urbano o rural, la presencia de hijos en el hogar y la propiedad de la vivienda, el género del cabeza de familia resulta ser estadísticamente insignificante en el caso de Costa Rica (Liu, Esteve and Treviño, 2017[8]). No sorprende que, aunque existen algunas pequeñas variaciones en el porcentaje de hogares encabezados por mujeres por decil de ingresos en Costa Rica, estas diferencias no son estadísticamente significativas (Gráfico 4.4), lo que confirma que los hogares encabezados por mujeres no son más prevalentes en ninguno de los grupos determinados en función de los ingresos.
Gráfico 4.4. Porcentaje de hogares encabezados por mujeres en Costa Rica por decil de ingresos
Copiar enlace a Gráfico 4.4. Porcentaje de hogares encabezados por mujeres en Costa Rica por decil de ingresos
Nota: Los bigotes en cada barra representan intervalos de confianza del 95%.
Fuente: Encuesta a los hogares relativa a Costa Rica de 2018.
Además, no se aprecian grandes diferencias en los patrones de consumo entre hogares encabezados por hombres y mujeres que puedan contribuir a generar impactos distributivos cuando los precios al consumo sufren alguna variación. De los 108 productos analizados, la mayor parte (83 productos) se consumen en porcentajes similares, al margen de que el hogar esté encabezado por un hombre o una mujer. De igual forma, en los casos en los que se consideraron estadísticamente diferentes, las diferencias de esas proporciones representaron menos de un punto porcentual. Existen, no obstante, algunas excepciones. Por ejemplo, en términos de proporción del gasto, la compra de vehículos de motor y de artículos para su mantenimiento, como combustibles y lubricantes, resultó superior, en promedio, en el caso de los hogares encabezados por hombres que por mujeres (con diferencias de 0,7 puntos porcentuales para los vehículos, y de 1,9 puntos porcentuales para combustibles y lubricantes). Por otra parte, los hogares dirigidos por mujeres parecen recurrir más a los servicios de transporte que a los vehículos, según pone de manifiesto el hecho de que destinen una mayor parte del gasto total a estos servicios (casi 0,8 puntos porcentuales más que los hogares encabezados por hombres). Los hogares que tienen una mujer a la cabeza también gastan más en artículos de cuidado personal, calzado, suministros y productos farmacéuticos, en comparación con los hogares encabezados por hombres, aunque esas diferencias son poco significativas (menos de medio punto porcentual) (Gráfico 4.5 Panel A).
Dado que los patrones de consumo de los dos tipos de hogares son prácticamente idénticos, la pérdida de poder adquisitivo resultante de la subida de los aranceles es la misma en los hogares encabezados por mujeres y por hombres. Ambos tipos de hogar sufren una pérdida de poder adquisitivo del 13,0% cuando se aplica el enfoque de gasto. Además, aunque los hogares encabezados por mujeres suelen gastar en promedio menos dinero en comparación con aquellos dirigidos por hombres, sus ingresos monetarios brutos también son menores. En general, la cuota de ingresos monetarios brutos del hogar que se gasta es similar en ambos tipos de hogares (en torno a un 70%), lo que se traduce en una pérdida del poder adquisitivo de aproximadamente un 9% para cada tipo de hogar (Gráfico 4.5 Panel B).
Gráfico 4.5. Cambios en el patrón de consumo y en el poder adquisitivo por género del cabeza de familia
Copiar enlace a Gráfico 4.5. Cambios en el patrón de consumo y en el poder adquisitivo por género del cabeza de familia
Nota: El Panel A solo incluye sectores de la clasificación COICOP 1999 en el nivel de tres dígitos que representan al menos un 2,5% del gasto total de los hogares de cualquier decil de ingresos. En el panel B, el poder adquisitivo se calcula tanto sobre la base del consumo de un producto como porcentaje del gasto total (Gasto) como del consumo de un producto como porcentaje de los ingresos totales (Ingresos). Se utilizaron estimaciones de ingresos disponibles para calcular las variaciones de poder adquisitivo sobre la base del porcentaje de ingresos.
Fuente: Modelo METRO, encuesta a los hogares relativa a Costa Rica de 2018.
4.4.2. Análisis de los efectos combinados de los ingresos y del género en la exposición de los hogares
Como ya se ha observado en la sección anterior, el nivel de ingresos del hogar influye en sus patrones de consumo. Sin embargo, el género del cabeza de familia no afecta a los patrones de consumo en los distintos deciles de ingresos. Aunque la proporción exacta que se gasta en ciertos productos puede variar levemente en función de los distintos grupos de ingresos en ambos tipos de hogares, los patrones generales de consumo según los ingresos son comparables. Tanto en hogares encabezados por mujeres como en aquellos dirigidos por hombres, los grupos de menores ingresos tienden a asignar una mayor proporción de sus ingresos a artículos esenciales que los grupos con mayores ingresos. Por ejemplo, el gasto en alimentación representa una parte mucho más importante de los gastos de los hogares con ingresos más bajos. Para los hogares incluidos en el decil de ingresos más bajo, el gasto en alimentación es aproximadamente tres veces mayor que en aquellos comprendidos en el decil más alto, siendo la proporción de 2,7 para los hogares encabezados por mujeres y de 3,0 para los hogares encabezados por hombres. De modo similar, la parte que los servicios de transporte de los hogares pertenecientes al decil más bajo representan con respecto al gasto total es casi el doble que la que representa para los del decil más alto, no apreciándose diferencias significativas basadas en el género del cabeza de familia.
Existen ciertas excepciones destacables, sobre todo si se examinan categorías especiales de productos (Gráfico 4.6). Por ejemplo, en lo que respecta al cuidado personal, los hogares encabezados por mujeres de los deciles de mayores ingresos gastan casi el doble en peluquería y belleza que los hogares encabezados por mujeres de los deciles de ingresos más bajos. En cambio, para los hogares dirigidos por hombres, el ratio entre hogares de los deciles más alto y más bajo solo es del 1,6. Además, la diferencia en la proporción del gasto destinado a productos y servicios para vehículos y transporte personal, como piezas de recambio y combustible en los hogares encabezados por mujeres, es mayor entre hogares de ingresos altos y hogares de ingresos bajos. Ello se debe probablemente a que es menos probable que un hogar de ingresos bajos dirigido por una mujer adquiera vehículos15, lo que reduce la necesidad de artículos de mantenimiento de vehículos. El abastecimiento de agua constituye un ámbito en el que los hogares de ingresos bajos encabezados por mujeres son especialmente vulnerables. Según los datos de gasto de los hogares utilizados en este escenario, la proporción del gasto total de esos hogares en agua es casi cuatro veces la que constituye para aquellos con ingresos altos. Los gastos por abastecimiento de agua representan, en promedio, un 3,9% del gasto total en los hogares encabezados por mujeres de los deciles más bajos, el 3,0% en los hogares encabezados por hombres de ingresos más bajos, y únicamente el 1,1% del gasto total de los hogares del decil de ingresos más alto, al margen del género.
Aunque algunas diferencias en los patrones de consumo en función de los ingresos y del género del cabeza de familia son estadísticamente significativas, por lo general los hábitos de consumo dentro del mismo decil de ingresos son similares entre los hogares encabezados por mujeres y por hombres. Por consiguiente, en una simulación en la que la subida de los aranceles da lugar al incremento de los precios de los productos manufacturados en comparación con el precio de los alimentos y los servicios, la pérdida de poder adquisitivo es prácticamente igual en los hogares encabezados por mujeres y por hombres. Los hogares encabezados por mujeres pierden un 12,8% del poder adquisitivo sobre la base del gasto, al realizar el promedio entre todos los deciles de ingresos, mientras que los dirigidos por hombres registran una pérdida del 12,9%, detectándose pérdidas similares en todos los deciles de ingresos con independencia del género del cabeza de familia (Gráfico 4.7).
Además, la proporción de ingresos que gastan los hogares incluidos en los distintos deciles no varía de manera significativa entre los hogares encabezados por mujeres y aquellos encabezados por hombres. En ambos casos, la proporción de ingresos que destinan al gasto los hogares del decil de ingresos más bajo gastan una parte de los ingresos mayor que los hogares de los deciles de ingresos más altos.
Gráfico 4.6. Porcentaje del gasto por decil de ingresos y género del cabeza de familia
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Nota: Solo se incluyen sectores que representan al menos un 5,0% del gasto total del hogar de cualquier decil de ingresos para cada género respectivamente.
Fuente: Encuesta a los hogares relativa a Costa Rica de 2018.
Gráfico 4.7. Variación del poder adquisitivo por género y decil de ingresos
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Nota: «TT» designa lo proporción de gasto en todas las categorías de ingresos.
Fuente: Modelo METRO, encuesta a los hogares relativa a Costa Rica de 2018.
Por consiguiente, cuando se calcula la pérdida de poder adquisitivo aplicando el enfoque de ingresos, los hogares con ingresos más bajos experimentan una mayor pérdida de poder adquisitivo que los hogares de mayores ingresos, al margen de que esos hogares tengan a un hombre o a una mujer a su cabeza.
4.5. Consideraciones preliminares sobre el impacto del comercio en las mujeres consumidoras
Copiar enlace a 4.5. Consideraciones preliminares sobre el impacto del comercio en las mujeres consumidorasEn la simulación realizada en esta sección del Estudio se incrementan los aranceles de importación para: i) examinar su impacto, en términos de precio, en el gasto de los hogares y ii) determinar si algunos tipos de hogares están más expuestos que otros a las variaciones de precios. El modo en el que los precios reaccionan a una subida arancelaria depende de la medida en que se recurra a la importación para cubrir la demanda en el sector y de la facilidad con la que se puedan sustituir las importaciones mediante la producción nacional. La exposición de los hogares depende de la variación de los precios de las materias primas que consumen y de la proporción de gasto que los hogares destinan a esos bienes o servicios. El análisis basado en la encuesta a los hogares relativa a Costa Rica muestra que la exposición de los hogares guarda principalmente relación con el nivel de ingresos y no tanto con el género del cabeza de familia, pues los patrones de consumo de los hogares difieren en función de sus ingresos y no del género del cabeza de familia.
En los cuatro países de los que se disponen datos sobre el gasto de los hogares —México, Chile, Perú, y Costa Rica—, los hogares con menores ingresos destinan gran parte del gasto a adquirir productos básicos como alimentos, electricidad, artículos de cuidado personal y, a menudo, servicios de transporte. Por el contrario, los hogares incluidos en los deciles de ingresos más altos tienden a gastar una parte relativamente más grande en bienes manufacturados duraderos o semiduraderos y en servicios. Cuando el arancel se incrementa hasta el 25%, los precios de los bienes manufacturados aumentan más que los de productos de otras industrias, en particular, que los de los productos manufacturados avanzados tales como dispositivos electrónicos y vehículos, dado que los productos manufacturados se obtienen, por lo general, en el extranjero. En cambio, los productos agrícolas y alimenticios suelen proceder del mercado nacional y el incremento de sus precios no es tan acusado. Los servicios consumidos por los hogares y la industria suelen obtenerse y consumirse a nivel interno por lo que, pese a la fuerte subida de los aranceles, su precio no se incrementa tanto como el de los bienes manufacturados.
Las pérdidas de poder adquisitivo debidas a subidas arancelarias difieren en función del nivel de ingresos de los hogares. Si se miden conforme al enfoque de gasto, los hogares con ingresos más altos sufren unas pérdidas de poder adquisitivo ligeramente superiores (una diferencia de un 1,6 puntos porcentual o menos) como consecuencia de la subida de los precios de los bienes manufacturados, como vehículos de motor y dispositivos electrónicos, así como de los servicios de viaje como el transporte aéreo y el alojamiento, que son productos consumidos por los hogares de mayores ingresos. Sin embargo, cuando se examina la pérdida de poder adquisitivo partiendo de los gastos como proporción de los ingresos, los hogares con menores ingresos se ven más perjudicados por las subidas de precio debidas a los aranceles. Los hogares pertenecientes a la categoría de mayores ingresos gastan una fracción de sus ingresos, mientras que los hogares que forman parte de la categoría de ingresos más bajos gastan más del 100%. Por lo tanto, las pérdidas de poder adquisitivo de los hogares de ingresos más bajos representan casi el doble, o a veces más, que las de los hogares de los deciles de ingresos más altos, agravando así las desigualdades cuando el poder adquisitivo se mide aplicando el enfoque de ingresos.
En Costa Rica, único país con datos específicos en cuanto al género sobre gastos e ingresos de los hogares, los patrones de gasto de los hogares encabezados por mujeres se asemejan en gran medida a los de los hogares encabezados por hombres en todos los deciles de ingresos. Los hogares de los deciles de ingresos más bajos, tanto si tienen a la cabeza a hombres como a mujeres, destinan una proporción mayor de sus ingresos a bienes básicos como alimentación y transporte, mientras que los hogares con ingresos más altos gastan más en artículos discrecionales. Aunque existen algunas diferencias en la proporción de gasto correspondiente a determinadas categorías específicas, como el cuidado personal, los artículos para vehículos y el suministro de agua, entre hogares encabezados por hombres y hogares encabezados por mujeres, esas diferencias son menores en comparación con la influencia general de los ingresos. En consecuencia, la pérdida de poder adquisitivo debida a la subida de aranceles es casi la misma para hogares encabezados por hombres y por mujeres.
Incluso aplicando el enfoque de ingresos, las pérdidas de poder adquisitivo son menos acusadas, aunque siguen siendo negativas. En Costa Rica, los hogares con ingresos más bajos gastan una proporción mayor de ellos, con independencia del género del cabeza de familia, lo que da lugar a una caída en el poder adquisitivo tres veces superior a la que sufren los hogares con ingresos más altos.
Sin embargo, cuando un cambio en la política comercial afecta de modo desproporcionado a sectores que suelen registrar un mayor consumo femenino, como el cuidado personal o los servicios de transporte, el resultado puede ser distinto. Una variación del precio relativamente más acusada en los sectores en los que los patrones de consumo difieren en función del género del cabeza de familia podría repercutir de distinta forma en el poder adquisitivo en función del género de la persona que esté a la cabeza del hogar. Además, en países en los que la composición del hogar o sus patrones de consumo difieren en función del género del cabeza de familia, podrían surgir diferencias basadas en el género en lo que respecta a la exposición a las variaciones del precio derivadas del comercio.
Bibliografía
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[15] Benz, S. and A. Jaax (2022), “The costs of regulatory barriers to trade in services: New estimates of ad valorem tariff equivalents”, Economics Letters, Vol. 212, p. 110057, https://doi.org/10.1016/j.econlet.2021.110057.
[14] Benz, S. and A. Jaax (2020), “The costs of regulatory barriers to trade in services: New estimates of ad valorem tariff equivalents”, OECD Trade Policy Papers, No. 238, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/bae97f98-en.
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[11] Cadot, O., J. Gourdon and F. van Tongeren (2018), “Estimating Ad Valorem Equivalents of Non-Tariff Measures: Combining Price-Based and Quantity-Based Approaches”, OECD Trade Policy Papers, No. 215, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/f3cd5bdc-en.
[12] Gourdon, J., S. Stone and F. van Tongeren (2020), “Non-tariff measures in agriculture”, OECD Food, Agriculture and Fisheries Papers, No. 147, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/81933f03-en.
[3] ILO (2019), “Women and Men in the Informal Economy: A Statistical Brief.”, https://www.ilo.org/sites/default/files/wcmsp5/groups/public/%40ed_protect/%40protrav/%40travail/documents/publication/wcms_711798.pdf.
[18] Instituto Nacional de Estadística y Censos (2018), Instructivo para el personal entrevistador: Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), 2018-2019, https://sistemas.inec.cr/pad5/index.php/catalog/244/download/2794.
[8] Liu, C., A. Esteve and R. Treviño (2017), “Female-Headed Households and Living Conditions in Latin America”, World Development, Vol. 90, pp. 311-328, https://doi.org/10.1016/j.worlddev.2016.10.008.
[1] Luu, N. et al. (2020), “Mapping trade to household budget survey: A conversion framework for assessing the distributional impact of trade policies”, OECD Trade Policy Papers, No. 244, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/5fc6181b-en.
[9] McDonald, S. and K. Thierfelder (2013), Globe v2: A SAM Based Global CGE Model using GTAP Data, Model Documentation, http://cgemod.org.uk/Global%20CGE%20Model%20v2.pdf.
[2] OECD (2023), “METRO v4 Model Documentation”, TAD/TC/WP/RD(2023)1/FINAL., https://one.oecd.org/document/TAD/TC/WP/RD(2023)1/FINAL/en/.
[6] OECD (2022), Trade and Gender Review of New Zealand, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/923576ea-en.
[4] OECD (2019), “Tackling Vulnerability in the Informal Economy”, https://www.oecd.org/en/publications/tackling-vulnerability-in-the-informal-economy_939b7bcd-en.html.
[16] OECD (2018), Trade Facilitation and the Global Economy, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/9789264277571-en.
[17] OECD/KIPF (2014), The Distributional Effects of Consumption Taxes in OECD Countries, OECD Tax Policy Studies, No. 22, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/9789264224520-en.
[7] Saad, G. et al. (2022), “Paving the way to understanding female-headed households: Variation in household composition across 103 low- and middle-income countries”, Journal of Global Health, http://10.7189%2Fjogh.12.04038.
Anexo 4.A. Información general sobre los efectos sobre el consumo derivados del comercio
Copiar enlace a Anexo 4.A. Información general sobre los efectos sobre el consumo derivados del comercioAnexo Tabla 4.A.1. Datos de la encuesta a los hogares
Copiar enlace a Anexo Tabla 4.A.1. Datos de la encuesta a los hogares|
Nombre de la encuesta a hogares |
Clasificación de productos** |
|
|---|---|---|
|
Costa Rica* |
Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), 2018. Datos publicados en 2020 (encuesta a los hogares realizada en 2018). |
COICOP de 1999 de 4 dígitos |
|
México |
Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), 2022. Datos publicados en 2023 (encuesta a los hogares realizada en 2022). Datos extraídos de tablas basadas en la encuesta a los hogares de la página web del gobierno. Información de gasto por decil de ingresos extraída de: «Hogares por la composición de los grandes rubros del gasto corriente monetario trimestral según deciles de hogares; de acuerdo con su ingreso corriente total trimestral (Miles de pesos*)». Ingresos totales por deciles extraído de «Hogares Y Su Ingreso Corriente Total Trimestral Por Deciles De Hogares; Según Tamaño De Localidad Y Su Coeficiente De Gini (Miles de pesos*)». |
La clasificación mexicana no emplea el COICOP de 1991, se llevó a cabo una equiparación manual sobre la base de la descripción del producto. |
|
Perú |
Encuesta Nacional De Hogares 2022. Datos publicados en 2023 (encuesta a los hogares realizada en 2022). |
El INEI, Dirección de Encuestas y Censos Nacionales, facilitó datos conforme a la clasificación COICOP de 1999 (10 dígitos). |
|
Chile |
VIII Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF). Datos publicados en 2018 (encuesta a los hogares realizada en 2016-2017). Datos extraídos de tablas basadas en la encuesta a los hogares de la página web del gobierno: https://www.ine.gob.cl/estadisticas/sociales/ingresos-y-gastos/encuesta-de-presupuestos-familiares. Información sobre gasto por quintil de ingresos extraída de: «Cuadro 7a; Gasto Promedio Mensual Por Hogar, Según Producto Y Quintil De Hogares Ordenados De Acuerdo Al Ingreso Disponible Promedio Mensual Del Hogar. Total Capitales Regionales (Excluye Arriendo Imputado)». Ingresos totales por quintil extraído de «Cuadro 3ª Hogares, Personas, Gasto E Ingreso Disponible Promedio Mensual Del Hogar Y Per Cápita, Según Quintil De Hogares Ordenados De Acuerdo Al Ingreso Disponible Promedio Mensual Del Hogar. Total Capitales Regionales (Excluye Arriendo Imputado)». |
COICOP de 1999 de 4 dígitos. |
Notas: * Se dispone de información sobre el género del cabeza de familia para Costa Rica. **Incluso cuando las encuestas hacen uso de la clasificación COCIOP de 1999, no siempre existe una correspondencia perfecta entre el código de producto de la encuesta a los hogares y la tabla de correspondencia utilizada para emparejar productos y sectores COICOP. En estos casos, los autores aplicaron su criterio para alinear el código COICOP con la encuesta a los hogares. Para una lista completa de los códigos de clasificación COICOP 1999 véase https://unstats.un.org/unsd/classifications/Econ/Download/In%20Text/COFOG_english_structure.txt.
Fuente: Compilación realizada por los autores.
Anexo Gráfico 4.A.1. Los aranceles que aplican los países de América Latina varían en cuanto a su tamaño y alcance
Copiar enlace a Anexo Gráfico 4.A.1. Los aranceles que aplican los países de América Latina varían en cuanto a su tamaño y alcanceNota: Países ordenados según el promedio de aranceles generales. Promedio ponderado comercial. Las cajas representan el rango de intercuartil. Los círculos sobre las cajas se consideran valores atípicos. Los guiones naranjas representan el promedio ponderado comercial del arancel ad valorem. No se muestran algunos aranceles específicos que figuran en la base de datos del modelo. Tampoco se ven afectados por el análisis.
Fuente: Base de datos del modelo METRO, año de referencia: 2017.
La fuente de la protección arancelaria aplicada en la base de datos del GTAP (y, por tanto, del modelo METRO), que tiene como año de referencia el 2017, es la base de datos Market Access Map, elaborada por el Centro de Comercio Internacional. El tipo arancelario se agrega desde el nivel de 6 dígitos del SA al nivel sectorial del GTAP utilizando el promedio ponderado comercial basado en las importaciones promedio trienales y la concordancia entre los sectores del SA6 y el GTAP16.
Comparando los últimos perfiles arancelarios de la OMC (2024)17 y los últimos tipos arancelarios disponibles (2022) de la WITS18 con los tipos arancelarios de la base de datos del modelo, las diferencias en los promedios ponderados para cada región son pequeñas (dentro de un margen del 3 por ciento). Chile es la excepción, pues en ese país el tipo arancelario promedio de la base de datos del modelo es próximo a cero, mientras que el promedio de tipos arancelarios de Chile en el perfil arancelario de la OMC es del 6%. En todas las regiones objeto del estudio, aparte de Brasil y, en cierta medida, Costa Rica, los tipos arancelarios de la base de datos del modelo son, en promedio, inferiores a los aranceles más recientes (2022) que figuran en la WITS. Sin embargo, dado que el promedio de los tipos arancelarios de los perfiles de la OMC sigue siendo relativamente bajo, el choque arancelario del 25% será similar utilizando los niveles arancelarios más recientes, si bien ligeramente más reducido, dado que los aranceles más recientes son superiores a los de la base de datos del modelo.
Por sectores, el tipo arancelario se ha incrementado más desde el año de referencia de la base de datos en el sector agroalimentario que en los sectores manufactureros en Brasil, donde el arancel promedio que se aplica a los productos manufacturados se ha reducido, al igual que en Argentina, Colombia y México. Los aranceles a los productos lácteos y cárnicos importados también experimentaron incrementos particularmente pronunciados en esas regiones. En México, los aranceles a los granos importados y a las frutas y verduras eran del 1% o menos en 2017 pero alcanzaron entre un 6,7% (trigo) y un 16,5% (frutas y verduras) en 2022. Respecto de las regiones restantes, las variaciones en los tipos arancelarios aplicados desde 2017 por Costa Rica, Perú, y Chile en los distintos sectores, fueron, por lo general, leves u homogéneas.
Anexo Tabla 4.A.2. Incremento promedio de los precios al consumo y choque arancelario
Copiar enlace a Anexo Tabla 4.A.2. Incremento promedio de los precios al consumo y choque arancelario|
|
ARG |
BRA |
COL |
CRI |
MEX |
PER |
CHL |
|||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
Precio (%) |
Arancel (ppt) |
Precio (%) |
Arancel (ppt) |
Precio (%) |
Arancel (ppt) |
Precio (%) |
Arancel (ppt) |
Precio (%) |
Arancel (ppt) |
Precio (%) |
Arancel (ppt) |
Precio (%) |
Arancel (ppt) |
|
|
Productos agroalimentarios |
7,0 |
15,2 |
7,3 |
12,9 |
10,1 |
21,7 |
10,5 |
21,2 |
6,6 |
23,6 |
10,6 |
24,9 |
10,3 |
24,7 |
|
Agricul-tura |
5,2 |
20,5 |
6,1 |
12,3 |
7,6 |
20,5 |
9,5 |
22,8 |
7,3 |
24,6 |
7,0 |
25,0 |
7,1 |
24,7 |
|
Alimentos |
7,2 |
10,1 |
7,8 |
13,2 |
10,9 |
22,4 |
10,7 |
20,4 |
6,5 |
22,9 |
11,9 |
24,8 |
10,8 |
24,7 |
|
Extracción |
18,1 |
22,0 |
10,4 |
24,9 |
4,4 |
24,1 |
6,9 |
24,6 |
20,2 |
25,0 |
7,1 |
25,0 |
15,1 |
24,4 |
|
Manufactura |
8,0 |
8,9 |
8,9 |
14,6 |
13,4 |
20,9 |
18,8 |
23,9 |
12,3 |
24,0 |
13,8 |
24,1 |
18,2 |
24,7 |
|
Manufac-tura básica |
7,9 |
11,5 |
8,6 |
16,6 |
12,8 |
21,6 |
18,0 |
23,7 |
10,7 |
23,8 |
13,5 |
23,8 |
17,2 |
24,6 |
|
Manufac-tura avanzada |
8,2 |
7,1 |
9,3 |
12,3 |
15,5 |
20,0 |
20,2 |
24,1 |
14,5 |
24,1 |
14,9 |
24,5 |
19,3 |
24,8 |
|
Servicios |
8,1 |
24,0 |
8,1 |
24,6 |
11,1 |
25,0 |
9,7 |
25,0 |
5,4 |
25,0 |
12,7 |
25,0 |
8,3 |
25,0 |
|
Vivienda |
5,9 |
0,0 |
6,5 |
0,0 |
9,3 |
0,0 |
4,6 |
0,0 |
8,2 |
0,0 |
10,0 |
0,0 |
3,6 |
0,0 |
|
Total |
7,5 |
13,6 |
7,9 |
17,7 |
11,0 |
22,0 |
10,5 |
23,8 |
6,8 |
24,1 |
12,4 |
24,4 |
9,8 |
24,7 |
Nota: Esta tabla muestra el promedio ponderado del cambio porcentual en los precios al consumo absolutos. La variación del promedio de los precios al consumo se ha ponderado en función del volumen de consumo. Los incrementos promedios por punto porcentual de los tipos arancelarios se han ponderado en función de los volúmenes de importación.
Fuente: Modelo METRO.
Anexo 4.B. Modelo METRO de la OCDE
Copiar enlace a Anexo 4.B. Modelo METRO de la OCDEEl modelo METRO (OECD, 2023[2]) es un modelo de equilibrio general computable (CGE) multinacional y multisectorial, basado en el modelo GLOBE (McDonald and Thierfelder, 2013[9]). El modelo rastrea las interdependencias internacionales en entornos teóricos y empíricos estables, incorporando características claves de la participación en las GVC como el comercio de bienes intermedios o finales y conceptos del comercio en valor agregado (TiVA).
El modelo consta de una serie de economías especificadas individualmente, interrelacionadas por el comercio, con un sistema de precios que se concentra en cambios de precios relativos, algo habitual en los modelos de CGE. Cada región cuenta con su propio factor numerario, normalmente el índice de precios al consumidor, y una tasa de cambio nominal (un índice de tasa de cambio de las regiones de referencia sirve como factor numerario modelo). Los precios entre regiones varían según la región de referencia.
La base de datos se nutre de los datos de la GTAP v11b (Aguiar et al., 2022[10]) en relación con las tablas de origen y destino entre países de la OCDE, los datos de UNCOMTRADE y los datos de la base de datos de Comercio Bilateral por Industria y Categoría de Uso Final de la OCDE para diferenciar el comercio por su uso final. La base de datos incluye a 160 países y regiones y a 65 sectores. La información sobre políticas disponible comprende información fiscal y arancelaria de la base de datos GTAP, con estimaciones de la OCDE relativas a medidas no arancelarias sobre bienes (Cadot, Gourdon and van Tongeren, 2018[11]) (Gourdon, Stone and van Tongeren, 2020[12]), servicios (Benz and Gonzales, 2019[13]) (Benz and Jaax, 2020[14]) (Benz and Jaax, 2022[15]) y facilitación del comercio (OECD, 2018[16]) y a medidas de restricción de las exportaciones.
Para este análisis, se agregaron 15 regiones y 65 sectores19. Además, se partió de que el trabajo y el capital permanecen fijos y de que esos factores pueden trasladarse de un sector a otro, pero no entre economías. Todos los factores se emplean en su totalidad y el rendimiento de la tierra y el capital, así como la tasa de retribución, son flexibles. Los tipos impositivos son fijos. Los gobiernos ajustan sus gastos para mantener su situación fiscal anterior a la simulación. El saldo comercial es fijo y los tipos de cambio son flexibles. La inversión procede del ahorro.
Notas
Copiar enlace a Notas← 1. Ese modelo también se utilizó en el Estudio sobre Comercio y Género de Nueva Zelanda (OECD, 2022[6]).
← 2. Véase el Anexo 4.B para más datos sobre el modelo METRO, la base de datos y los parámetros de análisis.
← 3. Los aranceles con tipos superiores al 25% no se modifican. Los aranceles entre Argentina y Brasil, ambos miembros de MERCOSUR, también se mantienen inalterados.
← 4. La base de datos del modelo incorpora 15 regiones (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Costa Rica, México, Canadá, Estados Unidos, China, Unión Europea, resto de Europa, resto de Asia, resto de América Latina, resto del mundo), pero mantiene los 65 sectores.
← 5. Se dispone de datos de encuestas a los hogares de cuatro países: Costa Rica, México, Perú y Chile. Véase la Tabla 4.A.1 del Anexo para más información sobre las encuestas a los hogares utilizadas. Únicamente se dispone de información sobre el género del cabeza de familia para Costa Rica.
← 6. Un hogar representativo en el modelo METRO decide las materias primas que consume utilizando una función de utilidad Stone-Geary, lo que supone que los hogares tienen un nivel mínimo de consumo de bienes y servicios esenciales, y luego deciden cuánto consumen sobre la base de sus preferencias (contante) y de sus ingresos restantes. Las variaciones de precios del modelo tienen en cuenta los cambios en los ingresos, pero los datos de la encuesta a los hogares sobre asignación del gasto en función de las características demográficas del hogar son estáticos.
← 7. Los tipos arancelarios aplicados que constan en la base de datos GTAP proceden del Mapa de Acceso a los Mercados (MAcMap) que recoge mediciones bilaterales de aranceles aplicados en la clasificación de productos de 6 dígitos del Sistema Armonizado y tienen en cuenta los acuerdos regionales y las preferencias comerciales. Los aranceles se agregan al sector GTAP empleando el promedio ponderado. Para más información, véase la documentación del GTAP: https://www.gtap.agecon.purdue.edu/uploads/resources/download/12097.pdf.
← 8. La referencia para la base de datos del modelo es 2017. Véase el Anexo 4.B para una descripción de las diferencias en los tipos arancelarios entre el año del referencia y el período actual.
← 9. En el actual marco comercial internacional, las tasas aduaneras se suelen aplicar a bienes tangibles que cruzan fronteras internacionales. En consecuencia, en la base de datos del modelo, no se aplican tasas aduaneras al comercio de servicios que, en el modelo, incluye el suministro transfronterizo de servicios y el consumo de servicios en el extranjero.
← 10. En el análisis se ha aplicado el enfoque adoptado en Luu y otros (2020[1]), que calculó el cambio de poder adquisitivo conforme al enfoque de compensación de variaciones. El poder adquisitivo se determina sobre la base del consumo de un producto como porcentaje del gasto total (denominado «enfoque de gasto») y como porcentaje de los ingresos de un hogar (denominado «enfoque de ingresos»).
← 11. Véase la lista de las encuestas a los hogares por cada país que figura en la Tabla 4.A.1 del Anexo.
← 12. Estos resultados son similares a otros que se desprenden de estudios similares que analizan los efectos distributivos de los impuestos aplicando el mismo planteamiento. Luu y otros (2020[1]), OCDE (2022[6]) y OCDE/KIPF (2014[17]) revelan la existencia de pequeños efectos y en cierto modo neutrales en términos de gasto y de efectos regresivos en términos de ingresos en los países de la OCDE.
← 13. La encuesta a los hogares realizada en Costa Rica define el cabeza de familia como la persona sobre la que recae una mayor responsabilidad en la toma de decisiones y que, por lo general, aunque no necesariamente, aporta la mayor parte de los recursos económicos al hogar. En algunos hogares (como grupos no familiares) el cabeza de familia es la persona con mayor autoridad, que lleva a cabo la administración, que ha residido en ese lugar más tiempo o, en última instancia, la de más edad. Si una persona vive sola, se le considera el cabeza de familia (Instituto Nacional de Estadística y Censos, 2018[18]).
← 14. En función del número de activos físicos que posee un hogar, por ejemplo, los distintos materiales de los que está construida una vivienda o sus comodidades, con respecto al total de posibles activos en el país.
← 15. Los hogares encabezados por mujeres del decil más bajo no adquirieron un vehículo de motor durante el año de la encuesta.
← 18. La Solución Comercial Integrada Mundial (WITS) es una base de datos que incluye datos comerciales y arancelarios elaborada por el Banco Mundial en colaboración con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, previa consulta a otras organizaciones de comercio internacional. Los datos más recientes de los que se dispone corresponden al ejercicio arancelario 2022.
← 19. Se pueden obtener detalles sobre los datos del modelo previa solicitud a los autores. Para una descripción detallada de los sectores y cobertura geográfica de la base de datos GTAP versión 11, véanse: https://www.gtap.agecon.purdue.edu/databases/v11/v11_sectors.aspx y https://www.gtap.agecon.purdue.edu/databases/regions.aspx?Version=11.211.