La OCDE aporta datos empíricos y analíticos, así como conocimientos especializados, que sirven de base para los debates del G7. El Secretario General y el sherpa de la OCDE participan en la Cumbre de Líderes del G7 y en las reuniones de los ministros y secretarios de Finanzas y los gobernadores de Bancos Centrales, mientras que el economista jefe de la OCDE representa a la OCDE en las reuniones de los viceministros y subsecretarios de Finanzas.
A instancias de las presidencias del G7, la OCDE ha prestado una ayuda sustancial a este Grupo a lo largo de los años, para contribuir al diseño de soluciones multilaterales encaminadas a abordar los desafíos mundiales comunes. Esta colaboración ha fomentado el consenso dentro y fuera de los países del G7, al abordar una serie de cuestiones en materia de políticas, como la tributación internacional y el cambio climático. La OCDE ha respaldado la puesta en marcha del Club del Clima y ha impulsado su emblemático Foro Inclusivo sobre Métodos de Mitigación de las Emisiones de Carbono (IFCMA, por sus siglas en inglés). Por lo que se refiere a la digitalización y la IA, la OCDE ha promovido la implementación del Proceso de Hiroshima del G7 sobre inteligencia artificial generativa. Asimismo, ha desempeñado un papel clave en la lucha contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, al contribuir a la decisión del G7 de crear el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) en 1989. La labor desempeñada por la OCDE también ha sido decisiva para promover la acción internacional en favor del desarrollo sostenible y fomentar la colaboración con regiones emergentes; por ejemplo, la OCDE contribuyó a la creación de la Asociación de Deauville (Deauville Partnership) del G7, una iniciativa mundial a largo plazo que ofrece a los países árabes en transición un marco de asistencia técnica para reforzar la gobernanza y lograr un crecimiento sostenible e inclusivo.