La precursora de la OCDE fue la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE), creada para administrar la ayuda estadounidense y canadiense del Plan Marshall, destinada a reconstruir Europa tras la Segunda Guerra Mundial. La Convención que transformó la OECE en la OCDE se firmó en el Château de la Muette, en París, el 14 de diciembre de 1960, y entró en vigor el 30 de septiembre de 1961.
Desde entonces, la vocación de la OCDE ha sido promover un mayor bienestar en todo el mundo, asesorando a los gobiernos en el diseño de políticas que favorezcan un crecimiento resiliente, inclusivo y sostenible. A través de análisis y recomendaciones en materia de políticas públicas basados en datos empíricos, junto con la elaboración de estándares internacionales y la creación de redes mundiales para la cooperación internacional —incluida una estrecha colaboración con el G7 y el G20—, la OCDE ha contribuido a impulsar reformas y soluciones multilaterales frente a los desafíos globales. Estas iniciativas abarcan un amplio espectro de políticas públicas, que van desde el principio de que «quien contamina paga», desarrollado por la OCDE en la década de 1970, hasta el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) en el ámbito educativo, pasando por temas como la transparencia fiscal y la inteligencia artificial. A lo largo de su historia, la OCDE se ha esforzado por convertirse en una organización cada vez más global, inclusiva y relevante.
Nuestra historia
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