Si bien el actual Château de la Muette es una construcción moderna (de alrededor de 1920) y que se levantó a cierta distancia de donde se encontraba el castillo original, el lugar está impregnado de la historia de Francia.
El origen mismo del nombre «Muette» se pierde en el pasado. Quizás haya que buscarlo en la palabra muete, frecuentemente utilizada hasta finales del siglo XVIII para designar una jauría de perros de caza; quizás provenga del término mues, que hace referencia a las astas que pierden los ciervos en otoño, o se refiera a la muda (mue) de plumaje de los halcones, o puede que se eligiera para evocar lo alejado que estaba el castillo de los chismes y las intrigas de la corte real.
Sea cual fuere su origen, el nombre del actual castillo guardaba cierta relación con el pabellón de caza que los reyes de Francia utilizaban durante sus cacerías en el Bois de Boulogne.
El Château de la Muette
El Château de la Muette
De pabellón de caza a castillo real
Le Domaine de la Muette: antiguo pabellón de caza de la monarquía francesa, cuna de príncipes de Francia, residencia de una sucesión de «favoritas» del rey, y escenario por el que Luis XVI y María Antonieta paseaban sin escolta entre su pueblo. Alrededor de 1572, este antiguo pabellón de caza se transformó en un pequeño castillo real para Carlos IX. Posteriormente, el monarca lo cedió a su hermana Margarita de Valois, primera esposa de Enrique IV, quien lo legó al Delfín, el futuro Luis XIII. En 1716, el Château de la Muette se convirtió en el hogar de la duquesa de Berry, hija del duque de Orleans, regente de Francia; en él recibió al zar Pedro el Grande de Rusia. Tras la prematura muerte de la duquesa, el regente ofreció el castillo al joven rey Luis XV. Entre 1724 y 1734 nacieron en él diez vástagos de la realeza. Sin embargo, Luis XV parece haber reservado La Muette para sus favoritas más que para su familia.
Allí residieron sucesivamente las tres hermanas de Nesle, Madame de Pompadour y Madame Dubarry. Durante este período, el castillo fue reconstruido por los arquitectos Jacques y Ange-Jacques Gabriel, padre e hijo. El nuevo rey, Luis XVI, pasó los días más felices de su vida en el castillo con su joven esposa María Antonieta. Fue un período de auténtica luna de miel, no solo con la reina, sino también con su pueblo. Asimismo, fue allí donde Luis XVI invitó a cenar al emperador José II, hermano de María Antonieta, y donde concedió a Antoine-Augustin Parmentier el derecho a plantar patatas, un cultivo prácticamente desconocido en Francia, en un pequeño terreno arenoso al noroeste de la finca real.
En noviembre de 1783, desde los jardines de la Muette, Pilâtre de Rozier y el marqués François Laurent d’Arlandes realizaron el primer vuelo exitoso en un globo aerostático, construido por los hermanos Montgolfier, convirtiéndose así en los primeros seres humanos en escapar de la fuerza de la gravedad. Entre la multitud que presenció esta hazaña se encontraban la familia real y Benjamin Franklin.
Durante la Revolución, la finca pasó a ser propiedad del Estado. En 1792, los días de esplendor del Château de la Muette habían llegado a su fin y la Asamblea Nacional decidió vender la finca al mejor postor. El parque y los edificios se dividieron en varios lotes y el propio castillo se segregó en dos alas separadas de modo que las parcelas resultaran más atractivas a los postores. Así surgieron dos propiedades distintas: la Muette y la Petite Muette.
La Muette en el siglo XIX
El ala conocida como la Muette pasó a ser propiedad de un famoso fabricante de pianos llamado Sébastien Érard; quien a su vez se lo legó a su sobrino: Pierre Érard. Alrededor de 1865, la viuda de Pierre Érard se propuso restablecer en lo posible la propiedad a su estado original. Posteriormente, Madame Pierre Érard reunificó las dos alas de lo que entonces eran La Muette y La Petite Muette. Madame Érard legó el Château de la Muette a su sobrina adoptiva Marie (Schaeffer) Érard,
quien se casó con Amable-Charles Franquet de Franqueville, al que más tarde, en 1870, el Papa nombraría conde de Franqueville. Años después, la propiedad del casi reunificado Domaine de la Muette pasó a manos de los herederos del Conde. La familia decidió vender el castillo y los jardines circundantes, allanando el camino para que se construyera un lujoso barrio residencial; de modo que los últimos vestigios del Château de la Muette desaparecieron alrededor de 1926.
El castillo del barón Henri de Rothschild
En 1912, el barón Henri de Rothschild compró al conde de Franqueville 22 000 m2 de terreno para construir un castillo y un parque que lo circundara. El castillo se convirtió en la residencia parisina del barón Henri de Rothschild, cuyo escudo de armas todavía es visible en el frontón de la entrada principal, junto con el lema del barón: Concordia, Integritas, Industria (Unidad, Integridad, Diligencia). La calle frente al castillo tiene por nombre uno de los seudónimos del barón: André Pascal.
La fachada presenta 24 efigies de piedra tallada a mano, que representan alegorías y máscaras teatrales masculinas y femeninas. En octubre de 1948, los herederos del barón vendieron el castillo a la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE), que estableció su sede en la Muette.
Los jardines del Château de la Muette
En 1914, el barón Henri de Rothschild organizó un concurso con el fin de seleccionar el mejor diseño para los jardines de su nueva residencia. El ganador fue Raoul Saint-Martin, discípulo del ilustre paisajista Achille Duchêne (1866-1947), hijo y socio de Henri Duchêne (1841-1902).
Reacondicionados entre 2009 y 2010, los jardines de La Muette albergan, en un entorno respetuoso con el medioambiente, más de 25 000 plantas, entre ellas 139 árboles, de los cuales 71 son tilos.