El principal objetivo de los impuestos es recaudar ingresos. En los países de la OCDE, los ingresos tributarios totales representan entre el 18 % y el 45 % del PIB. En promedio, alrededor de la mitad de estos ingresos procede del impuesto sobre la renta de las personas físicas y de las cotizaciones a la seguridad social; el 20 %, del IVA; alrededor del 10 %, del impuesto sobre sociedades y otro 10 %, de otros impuestos sobre el consumo; y el 5 %, de los impuestos sobre la propiedad. En las economías no pertenecientes a la OCDE, los ingresos tributarios representan, en promedio, una proporción menor del PIB que en los países de la OCDE, mientras que los impuestos indirectos tienen un mayor peso en la recaudación.
Las diferencias entre países en los niveles de tributación y en la estructura de sus sistemas tributarios responden a distintas decisiones de política pública y capacidades administrativas, y tienen importantes repercusiones económicas y sociales. Disponer de datos de alta calidad sobre los ingresos tributarios es esencial para la política fiscal de los países y para la cooperación internacional en materia tributaria.