La OCDE promueve el respeto de la privacidad como valor fundamental y condición indispensable para la libre circulación transfronteriza de los datos personales. Las Directrices de la OCDE sobre privacidad constituyen el primer conjunto de principios acordado a nivel internacional en esta materia y han servido de inspiración para los marcos de protección de datos en todo el mundo.
La privacidad puede reforzar la confianza en torno a la recopilación y el uso de los datos, facilitar su intercambio y generar valor económico y social. La cooperación internacional es fundamental para garantizar una aplicación efectiva de la normativa, respuestas innovadoras a los retos que plantea la gobernanza de los datos, así como sistemas de inteligencia artificial fiables que refuercen la privacidad.