Contar con cadenas de suministro resilientes es esencial para la estabilidad económica, especialmente ante posibles riesgos como los fenómenos meteorológicos extremos, las tensiones geopolíticas, las ciberamenazas y la incertidumbre normativa. El último análisis de la OCDE muestra que el aislamiento, en forma de relocalización o reducción de los vínculos comerciales, no conduce necesariamente a una mayor resiliencia. Por el contrario, la resiliencia pasa por contar con sistemas ágiles, adaptables y coordinados que ayuden a las empresas y a los gobiernos a responder ante las crisis, manteniendo al mismo tiempo el flujo comercial.
El Análisis de la OCDE sobre la resiliencia de las cadenas de suministro señala que las políticas destinadas a relocalizar el comercio podrían reducir significativamente el comercio mundial y el PIB, sin mejorar con ello la estabilidad. La resiliencia se logra mediante marcos políticos más eficaces que permitan reforzar el desempeño general de la cadena de suministro. Entre ellos se incluyen la facilitación del comercio, la mejora de los servicios, la preparación digital y una mayor cooperación internacional, pero no el aislamiento.