Disponer de datos exhaustivos y comparativos sobre las brechas de género es fundamental para comprender el alcance del problema. La OCDE arroja luz sobre las desigualdades de género en materia de educación, empleo, emprendimiento, salud, desarrollo, gobernanza, entorno digital y energía, y muestra el camino que nos queda por recorrer para alcanzar la igualdad de género y en qué ámbitos es más urgente actuar.
Igualdad de género
La igualdad de género debe seguir siendo una prioridad, tanto por ser una cuestión de derechos humanos fundamentales como por su relevancia para el bienestar y la prosperidad económicos a largo plazo. Impulsa el crecimiento económico, fortalece la democracia, mejora la cohesión social y aumenta el bienestar de toda la sociedad. Sin embargo, a pesar de los avances logrados en los últimos años, las desigualdades de género persisten en la mayoría de los ámbitos sociales y económicos.
Mensajes clave
La reducción de las brechas de género va acompañada de una mayor equidad a la hora de representar a la población en la economía y la formulación de políticas.
Garantizar que las autoridades públicas reflejen la composición de la población a la que sirven puede contribuir a una toma de decisiones más inclusiva. Promover la igualdad de género en el ámbito laboral y una mayor diversidad en los consejos de administración puede tener efectos positivos en la productividad. Acabar con las brechas en la participación en la fuerza laboral y las horas de trabajo podría dar lugar a un aumento medio del 9,2 % del PIB en los países de la OCDE para 2060.
Dado que las desigualdades de género son transversales, deben abordarse mediante una serie de políticas estructurales, leyes, regulaciones y otros instrumentos relacionados con la toma de decisiones. La integración de la perspectiva de género de forma estratégica en la formulación de políticas y la elaboración de presupuestos puede ayudar a los gobiernos a lograr resultados más equitativos.
Contexto
Igualdad de género y empleo
A pesar de los avances logrados a lo largo de generaciones, las mujeres siguen teniendo peores condiciones que los hombres en los mercados laborales. Las diferencias en las tasas de empleo, los trabajos a tiempo parcial, la remuneración y la calidad del trabajo contribuyen a crear importantes brechas de género en los ingresos y la promoción profesional. Esto implica que las mujeres tengan menos ingresos totales a lo largo de su vida y un mayor riesgo de pobreza en la vejez.
En 2023, la brecha salarial de género era, de media, del 11,5 % en los países de la OCDE. Lo que supone que, trabajando a tiempo completo, una mujer gana, en promedio, unos 89 céntimos por cada dólar o euro que gana un hombre (mediana de los ingresos). Esta cifra representa solo una ligera mejora con respecto a 2010, cuando la brecha salarial de género se situaba en el 14 %.
La igualdad de género es fundamental para un buen gobierno
Garantizar la participación y la representación de toda la sociedad en la toma de decisiones públicas permite incorporar diferentes perspectivas, lo que contribuye a que las políticas y los servicios públicos reflejen las necesidades y realidades específicas de hombres y mujeres de diversos orígenes.
Durante la última década, la proporción de mujeres parlamentarias aumentó una media de 7,5 puntos porcentuales en los países de la OCDE. En 2023, la proporción de mujeres que ocupaban escaños en la cámara baja o única de los parlamentos en la OCDE se situaba en una media del 33,8 %. Tan solo dos países de la OCDE, México y Nueva Zelanda, habían alcanzado la paridad de género en sus parlamentos a 1 de enero de 2023.
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20 October 20255 min read