El término «sistemas alimentarios» hace referencia a todos los elementos y actividades relacionados con la producción, transformación, distribución, consumo y eliminación de los alimentos, así como con sus repercusiones económicas, sanitarias, sociales y medioambientales.
Si bien los sistemas alimentarios cumplen muchas funciones esenciales, sobre todo, son responsables de tres objetivos interrelacionados:
- Garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición de una población mundial cada vez mayor
- Respaldar los medios de vida de millones de personas, incluidos pequeños agricultores, explotaciones familiares y trabajadores del sector alimentario en toda la cadena de suministro agroalimentaria
- Garantizar que los alimentos se produzcan, distribuyan y consuman de un modo sostenible desde el punto de vista medioambiental y resiliente al clima
A estos tres objetivos se les conoce habitualmente como el «triple desafío». Asimismo, los sistemas alimentarios deben ser más resilientes ante las crisis que se produzcan, como el cambio climático, los conflictos y las tensiones económicas.