La mayor parte del comercio internacional está sujeta al impuesto sobre el valor agregado, y la interacción entre los distintos regímenes de IVA aplicados en más de 170 países puede tener un impacto considerable, ya sea facilitando o distorsionando el comercio. Por ello, es necesario reforzar la coherencia entre los sistemas de IVA mediante principios acordados internacionalmente, con el fin de aportar mayor certidumbre y minimizar los riesgos de doble imposición o de no imposición. Elaboradas por la OCDE mediante un diálogo inclusivo y respaldadas por más de 100 jurisdicciones y organizaciones internacionales, las Directrices Internacionales sobre IVA y las orientaciones complementarias establecen principios comunes para garantizar una aplicación coherente de este impuesto en las transacciones internacionales más habituales.
Impuestos al consumo
El impuesto sobre el valor agregado (IVA) es un impuesto aplicado al consumo final y constituye el principal impuesto sobre el consumo en la mayor parte del mundo. Se aplica sobre el valor agregado en cada etapa de la producción y distribución de bienes y servicios, trasladándose a lo largo de la cadena hasta ser soportado finalmente por el consumidor final. El crecimiento del comercio electrónico transfronterizo está intensificando la interacción entre los sistemas nacionales de IVA. Esto exige una coordinación internacional más estrecha para abordar los riesgos de doble imposición y de no imposición, que pueden afectar negativamente tanto a la recaudación tributaria como a la igualdad de condiciones entre empresas competidoras.