En línea con las tendencias registradas a nivel mundial, las autoridades de competencia de América Latina y el Caribe han examinado un número cada vez mayor de asuntos relacionados con mercados digitales en los que abordan diversas cuestiones preocupantes en materia de competencia, incluidos los acuerdos de exclusividad y las cláusulas NMF, la utilización y combinación de datos, las prácticas de vinculación y venta por paquetes y la autopreferencia. Es evidente que se trata de una tendencia reciente y emergente, dado que la mayor parte de los asuntos clave que se mencionan en este informe se han producido en los últimos cinco años.
Además, aunque cabe que otras autoridades de competencia aún no hayan efectuado intervenciones de amplio LACance en el ámbito de los mercados digitales, la importancia cada vez mayor de este sector, junto con los matices locales de esos mercados exigirá de esas autoridades un control permanente.1 En efecto, los asuntos analizados en este documento demuestran que muchas investigaciones se han centrado en las llamadas local techs, con poder de mercado a nivel nacional o regional, así como en las big techs. Como se ha destacado anteriormente, las limitadas pruebas de los efectos extraterritoriales de los remedios en los mercados digitales implican que las autoridades deben estudiar si está justificado actuar en sus propias jurisdicciones.
La creciente complejidad de los mercados digitales y los problemas de competencia que surgen en ese sector pueden aumentar a su vez la complejidad de los remedios que se precisan para atajar esos problemas. Para mitigar potenciales riesgos y promover resultados eficaces en los mercados digitales, las autoridades de competencia disponen de un abanico de herramientas. Por ejemplo, las autoridades de competencia pueden basarse en asuntos o remedios similares aplicados en otros países, extrayendo lecciones de sus éxitos y fracasos. Es posible que, para apoyar el desarrollo de soluciones complejas, los expertos técnicos tengan que desempeñar un papel crucial o que resulte preciso consultar en mayor medida a terceros y a partes interesadas, en la medida en que lo permitan los regímenes aplicables.
Las medidas cautelares y los procedimientos de compromiso también pueden constituir valiosas herramientas para corregir perjuicios de forma puntual y colaborativa, sin olvidar los riesgos que hay que ponderar. Además, la supervisión permanente y la apreciación ex post de los remedios constituyen herramientas muy útiles para evaluar la eficacia de las soluciones, permitiendo incluso detectar ámbitos de mejora de cara al futuro (véase (OECD, 2023[22]) para información sobre el reciente informe de la Comisión Europea (2025[24]) a modo de ejemplo).
Las autoridades de competencia de la región también han mostrado interés en recurrir a remedios más novedosos en pro de la competencia, como exigencias de interoperabilidad o recursos del lado de la demanda, a efectos de resolver los perjuicios ocasionados en ese sector o en sectores vinculados. Entre otras cosas, esos recursos pueden abrir para las autoridades una vía para restablecer la competencia de manera proactiva en un mercado concreto y no únicamente poner fin a la conducta existente, aunque la medida en que esa actuación resulta posible dependerá del régimen que resulte aplicable.
En algunas jurisdicciones no pertenecientes a LAC que han adoptado normativa ex ante para los mercados digitales, esas soluciones regulatorias pueden operar en paralelo con las medidas introducidas en el contexto de procedimientos de abuso de posición dominante o de control de las concentraciones. Las autoridades de competencia y los legisladores de LAC pueden observar la manera en que se aplican esas normativas y los recursos antimonopolio tradicionales en otras jurisdicciones para concebir remedios eficaces en sus propios países.