Perú es uno de los mayores productores de pesca de captura del mundo. En 2022, Perú produjo 5,5 millones de toneladas (Mt) de pescado, por un valor de 2 978 millones de USD, combinando la producción de la pesca de captura marina y de la acuicultura. Esta cifra representa el 3 % de la producción mundial total de la pesca y la acuicultura. La producción pesquera en Perú se compone en su gran mayoría de desembarques marinos procedentes de la pesca de captura a lo largo de la costa del Pacífico, que representa un 97,4 % del volumen y un 84,8 % del valor. De esta forma, Perú habría sido el mayor productor de pesca de captura marina entre los miembros de la OCDE en términos de volumen de desembarques y el sexto productor más grande a efectos de valor.
El sector pesquero de Perú depende en gran medida de la anchoveta peruana (Engraulis ringens), que representa el 77 % del total de desembarques pesqueros del país (en términos de volumen) y constituye la base de la industria de la harina y el aceite de pescado. La siguen el calamar gigante (Dosidicus gigas) y el jurel (Trachurus murphyi), con porcentajes del 8,5 % y el 3,1 %, respectivamente.
La acuicultura representa una parte pequeña de la producción, pero es una esfera clave para el crecimiento futuro. En 2022, la producción total de la acuicultura en Perú fue de 140 930 t, lo que constituye una proporción mínima de la producción pesquera nacional (2,6 %), pero representa un aumento del 95 % desde 2012, cuando ascendía a 72 292 t. En 2022, Perú habría sido el 14.º productor acuícola más grande de los países miembros de la OCDE a efectos de volumen y el 16.º en términos de valor.
La producción pesquera es un importante empleador, pero, al igual que en otros sectores económicos, la informalidad sigue siendo un problema. En 2022, 128 011 personas trabajaban en el sector de la pesca y la acuicultura en Perú. Las actividades pesqueras, tanto la pesca de captura en el mar como en aguas interiores, representaron la mayor parte del empleo con 78 775 pescadores (un 61,5 %), seguidas del procesamiento (un 29,6 %), con 37 970 empleos, y la acuicultura (un 8,8 %), con 11 266.
El sistema de gobernanza de la pesca en Perú depende del Ministerio de la Producción y de la Ley General de Pesca. Las políticas pesqueras y acuícolas en Perú dependen del Ministerio de la Producción (en adelante, PRODUCE), que tiene competencia exclusiva sobre la ordenación de la pesca de captura y la acuicultura en mediana y gran escala. PRODUCE recibe el respaldo de un organismo público de ejecución, el Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero, y de tres organismos técnicos independientes de carácter especializado, el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), la Autoridad Nacional de Sanidad e Inocuidad en Pesca y Acuicultura, y el Instituto Tecnológico de la Producción.
Los gobiernos regionales desempeñan una función primordial a la hora de aplicar las políticas pesqueras y acuícolas, como la concesión de autorizaciones y permisos pesqueros para la pesca artesanal y de subsistencia, y la supervisión y el seguimiento de las actividades pesqueras, incluida la reunión de datos. Sin embargo, los gobiernos regionales se enfrentan a importantes dificultades, esencialmente relacionadas con la falta de recursos financieros y humanos, lo que obstaculiza su capacidad de llevar a cabo de manera eficaz las tareas que están bajo su responsabilidad.
La gran mayoría de la producción de la pesca de captura de Perú proviene de poblaciones sanas y productivas. Perú evalúa de manera regular 30 poblaciones de peces, de las cuales la gran mayoría (el 97 %) se encuentran por encima de los límites de la sostenibilidad biológica y en niveles que permiten maximizar la productividad (el 73 %). En particular, las cinco especies principales en términos de volumen, que representan el 91,5 % de los desembarques, son sostenibles y se encuentran en niveles que permiten maximizar la productividad.
Perú aplica un sistema de ordenación dinámico y adaptable para la anchoveta, y las cuotas individuales por embarcación mejoran la eficiencia económica de esta pesquería. El país también posee un sistema de seguimiento casi en tiempo real para fundamentar las decisiones en torno a los volúmenes de captura total permisible (CTP) y las vedas dinámicas y espaciales de la temporada de pesca. Aparte de la anchoveta, muchos tipos de pesca artesanal están sujetos a una ordenación con fundamento científico, pero la pesca informal y la construcción y alteración ilegales de buques pesqueros socavan su eficacia.
El apoyo gubernamental a la pesca en Perú es relativamente elevado en términos absolutos, pero de menor intensidad que el promedio de la OCDE. Perú destinó, de media, 97 millones de USD al año a apoyar la pesca durante el período comprendido entre 2020 y 2022. Por lo tanto, Perú habría sido el décimo de los países miembros de la OCDE que más apoyo prestó a la pesca durante ese período. Sin embargo, la intensidad del apoyo a la pesca en Perú es considerablemente menor que el promedio de la intensidad de la OCDE cuando se mide en relación con el valor de los desembarques, el empleo y el tamaño de la flota. Algo más de la mitad del apoyo a la pesca en Perú (el 51 %) conllevó el riesgo de fomentar la sobrepesca y la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) en ausencia de una ordenación eficaz entre 2020 y 2022 (habiendo un 2 % que supuso un riesgo elevado y un 49 % que supuso un riesgo moderado en ese sentido). Esto se asemeja en líneas generales a lo que sucede en la OCDE en su conjunto, aunque con una proporción más elevada de apoyo con un riesgo moderado.
Perú cuenta con un marco jurídico integral para el seguimiento, el control y la vigilancia (SCV) de las actividades pesqueras, y realiza un seguimiento electrónico tanto de las flotas industriales como en pequeña escala. La Ley General de Pesca es el instrumento jurídico general que rige las actividades de SCV, así como la lucha contra la pesca INDNR y las actividades relacionadas con la pesca. Perú dispone de sistemas de registro y autorización de carácter integral en funcionamiento, los cuales engloban todos los operadores y buques pesqueros industriales, además de la pesca artesanal. Pese a ello, la informalidad continúa siendo una dificultad importante en el segmento de la pesca artesanal, en especial en las comunidades costeras remotas, pero también en los segmentos más desarrollados del sector pesquero. Perú también posee un sistema integral de seguimiento y sanción, el cual se revisó recientemente para fortalecer los controles sobre los buques con pabellón extranjero que operan en aguas peruanas, una cuestión prioritaria para las autoridades nacionales. Sin embargo, la eficacia de las sanciones se ha visto dificultada por las decisiones políticas que conceden la amnistía o el indulto a los infractores y cancelan o reducen de manera significativa el pago de multas por parte de dichos infractores.
Las políticas utilizadas por Perú para gestionar los sectores de la pesca y la acuicultura se han asegurado de que sean sectores sanos y productivos, pero siguen existiendo dificultades. Por ejemplo, los sistemas de gestión de la anchoveta son de primera categoría y dan ejemplo sobre cómo aplicar un enfoque de ordenación dinámico y adaptable hacia la pesquería. No obstante, la informalidad, un problema más amplio que se extiende a lo largo de toda la economía peruana, plantea dificultades a la hora de gestionar el sector a todos los niveles. Este informe proporciona recomendaciones de políticas que engloban lo siguiente: la gobernanza del sector; la ordenación pesquera; el apoyo gubernamental a la pesca; el seguimiento, el control y la vigilancia; la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada; y la acuicultura. Estas recomendaciones tratan de fundamentar las futuras medidas de Perú para mejorar la eficacia de sus políticas de pesca y acuicultura, con miras a desarrollar un sector pesquero más sólido y resiliente, así como a promover la sostenibilidad y la productividad a largo plazo.