En el ámbito de las políticas para la transformación productiva, El Salvador implementó su Plan de Desarrollo Industrial 2025-2029, diseñado para transformar la matriz productiva en los 26 sectores industriales. El plan sucede a dos anteriores. El primero, la Política de Fomento, Diversificación y Transformación Productiva 2014-2024, se orientó a atender las deficiencias estructurales en la economía, al reforzar sectores con ventajas comparativas, diversificar mercados de exportación y fomentar actividades de valor agregado. El segundo, el Plan Cuscatlán 2019‑2024, fue un marco estratégico para la acción pública, con la modernización tecnológica como pilar fundamental. La Agenda Digital 2020‑2030 define objetivos específicos para el eje “Innovación, Educación y Competitividad”, entre ellos, promover la investigación en nuevas tecnologías, fomentar la capacitación y la educación digital para reforzar el capital humano y apoyar a las start-ups innovadoras y los parques tecnológicos. Además, la Política Nacional para el Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa se centra en aumentar la productividad, la competitividad y la sostenibilidad de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), sobre todo mediante la innovación y la tecnología. Dicha política es promovida por la Política Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología.
En cuanto a los mecanismos de financiamiento público para la transformación productiva, las fuentes primarias incluyen el Presupuesto General del Estado, préstamos del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). En 2023, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un préstamo de 100 millones de USD para respaldar a las mipymes, en tanto que, desde 2022, las inversiones del CAF excedieron los 1 500 millones de USD. Los fondos del BID, junto con una parte importante del presupuesto estatal, se asignan al Banco de Desarrollo de la República de El Salvador, el banco nacional de desarrollo, que brinda asistencia financiera y técnica a proyectos diseñados para aumentar la productividad, la competitividad y la sostenibilidad de las empresas, en particular de las mipymes. Los diversos servicios crediticios incluyen tanto líneas de crédito directas como de segundo piso, que cubren el financiamiento verde, el crédito a microemprendedores, el incremento de la productividad y la línea de crédito específica para mipymes.
En términos de alianzas internacionales para la transformación productiva, el Banco Centroamericano de Integración Económica, con el respaldo financiero de la Unión Europea y Alemania, estableció las iniciativas DINAMICA II y Mipymes Verdes. Estos programas otorgan líneas de crédito y asistencia técnica a mipymes, que incluye capacitación para ampliar competencias, incrementar la competitividad y promover la sostenibilidad. Además, un Memorando de Entendimiento firmado con la Unión Europea apoya el desarrollo de El Salvador en áreas esenciales, incluidas la transición verde y la transformación digital. Por medio del Marco de Alianza con el País del Banco Mundial 2023‑2027, El Salvador está implementando ocho proyectos destinados a fomentar el crecimiento sostenible. En particular, el Proyecto de Energía Geotérmica para el Desarrollo Sostenible e Inclusivo, aprobado en marzo de 2025, tiene como fin ampliar la capacidad de generación de energía renovable del país. Además, el Proyecto de Cooperación Triangular GeoH2Verde, desarrollado en conjunto con Colombia, Alemania y Honduras, se orienta a aumentar la energía geotérmica y promover el desarrollo del hidrógeno verde.