En el ámbito de las políticas para la transformación productiva, Argentina emprendió una reforma estructural para estabilizar la economía e impulsar el crecimiento. Desde 2024, la consolidación fiscal y el cese del financiamiento monetario redujeron la inflación. La estabilización incluyó ajustes fiscales focalizados para aumentar la eficiencia del gasto público, en especial mediante recortes discrecionales del gasto de capital. En consecuencia, en 2024, Argentina obtuvo superávits presupuestarios primarios prácticamente cada mes, por primera vez desde 2010. Se pusieron en práctica reformas del mercado laboral mediante la “Ley de Bases”, aprobada en junio de 2024. Esta busca equilibrar la generación de empleos formales con la protección de los trabajadores y la eliminación de la reincorporación obligatoria en un empleo tras un litigio por despido y periodos de prueba prolongados. Argentina también simplificó las regulaciones empresariales y redujo las barreras comerciales, logrando importantes mejoras en el entorno empresarial. El sector energético se ha convertido en un pilar estratégico de la transformación productiva, a través de la formación de esquistos y la infraestructura del nuevo oleoducto en Vaca Muerta, que posicionan a Argentina como un futuro exportador neto de energía. En 2024, el sector comenzó a generar superávits comerciales.
En cuanto a los mecanismos de financiamiento público para la transformación productiva, la reforma tributaria actual busca reducir los costos del cumplimiento con el impuesto sobre las sociedades. En septiembre de 2024, el gobierno instauró un régimen preferencial para proyectos de inversión a gran escala, ofreciendo incentivos fiscales, aduanales y del tipo de cambio para inversiones de más de 200 millones de USD, garantizados durante 30 años. El ajuste tributario más amplio, combinado con efectos importantes de la valuación del tipo de cambio, logró reducir considerablemente la deuda bruta del gobierno federal como porcentaje del PIB. Estas reformas son particularmente relevantes, dados los niveles históricamente bajos de inversión extranjera directa del país, que siguen concentrados en sectores manufactureros sumamente protegidos. Al mejorar la estabilidad macroeconómica y estimular la inversión a gran escala, Argentina prepara el terreno para asegurar una base productiva más dinámica y diversificada.
En términos de alianzas internacionales para la transformación productiva, Argentina coopera con Japón mediante el KT+ Project 2025‑27, que ofrece herramientas de asistencia técnica, capacitación y medición de impacto, con miras a promover las pymes. Argentina encabeza el Fondo para la Cooperación Sur-Sur y la Cooperación Triangular, que habilita el intercambio de conocimientos expertos en agroindustria, innovación tecnológica y salud. La segunda etapa del Proyecto de cooperación triangular con Alemania, Kenia y la República Unida de Tanzania comenzó en noviembre de 2024, y reunió al INTA, la KALRO, el TALIRI y la GIZ, para reforzar la seguridad alimentaria, promover la producción ganadera sostenible y profundizar los vínculos bilaterales.