Durante muchos años, las administraciones tributarias han utilizado la IA para apoyar actividades en todo su modelo operativo y han estado explorando activamente su potencial para mejorar aún más sus operaciones y los servicios al contribuyente, aumentar el cumplimiento normativo de las obligaciones tributarias y prevenir el fraude fiscal. Están en condiciones de hacerlo; la recopilación y el análisis de datos son el eje de muchos procesos de la administración tributaria, lo que ha facilitado la adopción temprana de sistemas de IA basados en reglas. Estos sistemas han permitido a las administraciones tributarias analizar y extraer información de grandes volúmenes de datos, lo que ha agilizado la detección de incumplimientos y ha permitido destinar con mayor precisión los limitados recursos disponibles a los casos de alto riesgo.
Esta experiencia existente sustenta las investigaciones sobre cómo pueden desplegarse técnicas más avanzadas en un contexto de administración tributaria. Si bien los avances tecnológicos en el ámbito de la IA ofrecen un gran potencial para mejorar y transformar los servicios, también pueden amplificar los riesgos relacionados con el procesamiento de datos confidenciales e introducir nuevas preocupaciones. Por lo tanto, las administraciones tributarias deben hacer especial hincapié en la privacidad, la seguridad y la aplicación confiable de la IA.