En los últimos años, los gobiernos de todo el mundo han dado pasos importantes en la digitalización del sector público, acelerada por los desafíos planteados por la pandemia del COVID-19. A pesar de estos avances, siguen existiendo muchos obstáculos. Hoy en día, la atención se centra en aprovechar las tecnologías digitales para satisfacer mejor las necesidades de la ciudadanía, creando eficiencias que aporten más valor a los contribuyentes, prestando servicios públicos adaptados, accesibles e inclusivos, así como mejorando la participación ciudadana.
No se puede subestimar la importancia de estos esfuerzos. Si bien mejorar la eficiencia y la efectividad del gobierno es una prioridad, también resulta fundamental fortalecer la confianza ciudadana en sus instituciones puesto que ésta es decisiva para el éxito de los proyectos digitales públicos. De acuerdo con los datos de la OCDE de 2023, solamente el 39% de las personas tienen una confianza moderadamente alta o mayor en el gobierno nacional. Sin embargo, unos servicios públicos fiables, receptivos y justos pueden aumentar la confianza en el gobierno.
La inteligencia artificial (IA) se está convirtiendo en un componente importante del proceso de gobierno digital, ya que ofrece importantes beneficios en diversas áreas, como la automatización, la detección de anomalías y la mejora en la toma de decisiones. Por ejemplo, asistentes conversacionales basados en IA se están utilizando para responder a las consultas de la ciudadanía y ayudarles a diligenciar formularios. En la gestión de desastres, la IA está ayudando a anticipar desastres naturales y acelerar los esfuerzos de respuesta. En la administración tributaria, la IA se utiliza para la detección de fraudes. En general, el uso de la IA en la administración puede mejorar la productividad, capacidad de respuesta y responsabilidad de la administración pública.
Sin embargo, la adopción de la IA en la administración pública está por detrás de la del sector privado. Los gobiernos se enfrentan a contextos y desafíos únicos que dificultan la rápida adopción de la IA, como la escasez de competencias, los sistemas informáticos heredados y obsoletos, la poca disponibilidad de datos y un entorno con limitaciones financieras, así como requisitos más estrictos en materia de privacidad, transparencia y representación de diversos grupos.
El aprendizaje basado en la experiencia es la mejor manera de progresar en este entorno digital tan dinámico. Si bien la madurez de la IA todavía no es generalizada en los gobiernos, hay muchos ejemplos de aplicaciones de IA de las que se pueden extraer lecciones. La OCDE se ha comprometido en apoyar a los gobiernos en su trayectoria hacia la IA facilitando el intercambio de experiencias y perspectivas. Este informe, basado en el análisis de decenas de enfoques de gobernanza y 200 casos de uso concretos de IA, además de una amplia investigación y discusiones con gobiernos, sienta las bases de una línea de trabajo en curso sobre "Gobernar con IA" (https://oecd.ai/gov). Su objetivo es proporcionar a los gobiernos los elementos necesarios para un uso eficaz de la IA e identificar las áreas en las que la IA está teniendo impacto y en las que siguen existiendo deficiencias. Los esfuerzos futuros se basarán en la creciente evidencia empírica de políticas y casos prácticos, tratando de seguir ayudando a los gobiernos a establecer habilitadores, salvaguardas y mecanismos de participación necesarios para un enfoque estratégico y confiable de la IA.
La OCDE reconoce los esfuerzos realizados por muchos países para acelerar la adopción de la IA en la administración pública, además de los datos y la información analizados para el presente informe. Sus ejemplos han sido fundamentales para dar forma a nuestra comprensión del papel de la IA en la transformación del gobierno.
Este informe forma parte del Proyecto Horizontal de la OCDE, Prosperando con la IA: Empoderando Economías y Sociedades.