En el ámbito de las políticas para la transformación productiva, está en proceso de formulación una Estrategia de Desarrollo para 2050, en la que se incorporan las contribuciones realizadas durante el periodo 2015-2020 y se establecen tres ejes estratégicos para el desarrollo, el primero de los cuales es la transformación productiva sostenible. Su objetivo principal es promover las actividades dinámicas y tecnológicas en los cinco grandes complejos productivos, incluidas las tecnologías de la información y la comunicación, las energías renovables y las industrias creativas. Además, la Agenda Uruguay Digital 2025 fomenta la digitalización de todo el país mediante cinco áreas prioritarias de acción, entre ellas la transformación digital en los sectores productivos y las nuevas estrategias de empleo, como la capacitación tecnológica.
En cuanto a los mecanismos de financiamiento público para la transformación productiva, el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU) ofrece varios servicios y líneas de crédito para la capacitación, la modernización y el fortalecimiento de la sostenibilidad empresarial. Los instrumentos incluyen consultoría sobre producción limpia y préstamos para la adquisición de equipo o la mejora medioambiental, por ejemplo, la emisión de certificados de carbono y el aumento de la eficiencia energética. Destacable en particular es el programa BROU Sostenible, que ofrece tasas especiales, un porcentaje de la cobertura de financiamiento y evaluación técnica de empresas que promueven la transición verde. Asimismo, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación suministra diferentes instrumentos, incluidos fondos para la compra de infraestructura científica, becas de posgrado para investigadores, y financiamiento, bien sea para proyectos de innovación empresarial o para investigación e innovación. Por otra parte, el Banco Interamericano de Desarrollo asignó 100 millones de USD a Uruguay por medio de su Línea de Crédito Condicional para Proyectos de Inversión, con el fin de estimular la productividad, el capital humano y la investigación en el país. Con el apoyo del Fondo Conjunto para los ODS (Objetivos para el Desarrollo Sostenible), se estableció el Fondo de Innovación en Energías Renovables, dirigido a activar el financiamiento a gran escala y la asistencia técnica para proyectos verdes emergentes que impulsen la segunda transición energética en cuatro áreas clave.
En términos de alianzas internacionales para la transformación productiva, se han puesto en marcha varias iniciativas con la Unión Europea, con el fin de promover la transición verde en Uruguay. Además de Euroclima, estas incluyen el proyecto Desarrollo en Transición, que propicia modelos empresariales innovadores; la iniciativa Impulsa Verde, que incorpora la sostenibilidad y la innovación en la industria, y el proyecto InsPYraME UE 2.0, que impulsa la producción sostenible en micro, pequeñas y medianas empresas. Más aún, el Marco de Alianza País (MAP) del Banco Mundial 2023-2027 respalda la transición de Uruguay hacia el hidrógeno verde, el transporte eléctrico y los sistemas de producción ecológica, con un financiamiento de más de 690 millones de USD. Igualmente, el esquema BIOFIN del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo promueve el diseño e implementación de estrategias de financiamiento integrales y sostenibles para la biodiversidad, con el objetivo de asegurar un uso protegido e inclusivo de la biodiversidad. Por último, se suscribió un memorando de entendimiento con Brasil para impulsar la digitalización en ambos países.